@abogadodelmar

No deja de llamarme la atención la manía de los ingenieros de costas de marcar territorio cuando se ponen a redactar el reglamento de la cosa. Marcar territorio tan inútilmente como los perros que, siguiendo  el instinto de cuando eran lobos, levantan la pata para orinar en una esquina, junto a la entrada de una vivienda (que siempre es la del vecino) o sobre la rueda de un coche (que siempre pertenece a un tercero).

De la misma forma que esos gestos de los perros son manifestaciones inútiles y superfluos para  marcar territorio, así también lo es la preocupación de los ingenieros de costas por incorporar al reglamento un catálogo de faltas y sanciones administrativas que es simple repetición del que ya viene recogido en la ley de costas.

La cuestión es la siguiente: El artículo 25 de la Constitución garantiza el principio de reserva de ley de la tipificación de los delitos y el catálogo de las correspondientes penas. El precepto es de aplicación al derecho sancionador del Estado y por lo tanto al establecimiento de catálogos de faltas y sanciones administrativas, incluyendo las de costas.

Quiere esto decir que el catálogo de faltas y sanciones administrativas en materia de costas debe estar recogido, por mandato constitucional, en una norma con rango de ley, en este caso la ley de costas. Si no fuera así, es decir si el catálogo viniera expuesto en una norma reglamentaria, no podría aplicarse y  las conductas relacionadas serían impunes.

Un reglamento de desarrollo de la ley es un instrumento normativo cuya función consiste en proporcionar a ésta última la concreción y el detalle a los que no puede ni debe descender una norma con rango legal. 

Por ejemplo, si la ley regula la posibilidad de obras en el dominio público, el reglamento podrá relacionar qué documentación debe incluirse en la solicitud de las obras en cuestión. Lo que no tiene sentido es que el reglamento  repita artículo por artículo y letra por letra el mismo repertorio de faltas y sanciones que ya figura en la ley. 

Esto me recuerda a aquel rey vanidoso y medio tonto que aparece en El principito, tan preocupado por parecer omnipotente. Pretendía ostentar poder sobre los astros y la naturaleza pero como al mismo tiempo era un rey razonable y or tanto sólo ordenaba cosas razonables. Por ejemplo, que el sol saliera cada mañana por oriente y se pusiera cada tarde por occidente. 

Si el rey no hubiera estado allí para ordenar esas cosas, habrían sucedido igual. Si los chuchos no orinasen en las esquinas, no por eso otros invadirían su inexistente territorio. Y por supuesto, si el reglamento de costas no recogiera el catálogo de faltas y sanciones administrativas, el planeta Tierra seguiría dando vueltas con indiferencia y los infractores seguirían pagando sus culpas exactamente igual.

 

José Ortega

ABOGADO

http://www.costasmaritimas.es

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LA SEXTA Y YO

junio 25, 2019

@abogadodelmar
Muchos quedaron decepcionados después de que anunciara mi intervención en el programa LA SEXTA COLUMNA y ésta quedase reducida a un mínimo.
Yo ya sabía que esto iba a suceder y lo había comentado en una entrevista en INTERECONOMIA sobre NAFURIA. Informé que poco tiempo atrás me habían invitado a entrar en directo en Las mañanas de TVE con motivo de la cumbre del clima de Paris, pero desde la playa de Cullera. Para hacerlo corto, sólo pude contestar a una pregunta y para eso me hicieron viajar 60 km de ida y otros tantos de vuelta (a mi costa). Por tanto, cuando vino el equipo de La Sexta ya sabía de qué iba la cosa y no me sorprendió que de una entrevista de hora y media mostrasen sólo unos segundos, es decir de nuevo la respuesta a una pregunta.
Antes había intervenido también en un documental parecido del Escarabajo Verde (Segunda cadena) titulado DECONSTRUYENDO LA COSTA. Allí también aparecía Pilar Marcos, la especialista en costas de Greenpeace, pero en aquella ocasión francamente los tiempos estaban más repartidos y pienso que mejor equilibrados.

Estas observaciones nada tiene que ver con una queja o una protesta porque no soy actor, sino abogado. No obstante, dejó constancia del tema por explicar a los seguidores del blog y a los clientes del despacho cómo fue la cosa.
Mi opinión sobre el arte final es la siguiente: Estoy de acuerdo en que la situación medioambiental no sólo de la costa, sino de todo el pais y el mundo en general es una pena. También estoy de acuerdo en que a un número inmenso de nuestra amados conciudadanos Tele 5 les ha secado el cerebro y ya no responden den a estímulos normales como pueda ser preguntarles si no se han dado cuenta de que el planeta Tierra se está yendo a paseo. Estos ciudadanos aturdidos y atontados necesitan que les pongan delante de sus ojos mortecinos algo muy alarmante para que lo entiendan. Quizá algo como el reportaje de LA SEXTA COLUMNA que vimos la otra noche. No obstante, deberíamos convenir en que ese trabajo, que puede cumplir el papel de octavilla política, no (repito: No) puede venderse también como análisis objetivo y equilibrado del problema de nuestras costas en general y de la ley de costas y su aplicación en particular. Esa carencia es evidente que se debe a la falta de atención a los problemas de las victimas, que humildemente eran los que mi intervención más o menos estaba destinada a exponer. Hay una catástrofe medioambiental, cierto. Pero también una paralela catástrofe de derechos ciudadanos debida justa y precisamente a la aplicación arbitraria de la ley. Pongo como ejemplo a la anciana de Marbella que con toda razón se quejaba de la torre que le habían plantado al lado. En un momento del reportaje alguien se lamentaba de que un eventual derribo llevaría consigo un costo importante en indemnizaciones a los compradores de los apartamentos. Pero no se analiza su problema como victimas y también lo son. Conozco el caso de tres torres enormes construidas ilegalmente en el dominio público cuyos apartamentos fueron vendidos a terceros de buena fe que en estricta teoría están en peligro de quedarse sin nada. Estas personas también merecen atención y se trata de un punto de vista muy ajeno al que vimos
El reportaje también alude al ya cansino tema del hotel del Algarrobico. del que rodó el mundo habla pero parece ser que nadie analiza, ni explica. Si dejamos al margen el tema del parque natural, cuyas restricciones a la construcción dependen del PORN correspondiente, y en lo que se refiere a la ley de costas, yo no sé lo que ha pasado ahí ni he visto ningún papel (aunque alguien me dijo que el Ayuntamiento de Carboneras en su día había pensado en encargarme la defensa), pero según mi experiencia puedo aventurar la hipótesis de que, no estando deslindado ese tramo de costa, alguien pudo creerse con derecho a entender que eso era lo mismo que total ausencia de restricciones o controles derivados de la ley de costas, cuando la realidad es que la disposición transitoria decimoctava del antiguo reglamento de 1989 establecía que quien deseara construir en un tramo no deslindado debía pedir a la Jefatura de Costas una delimitación provisional no sólo del dominio público sino también de las servidumbres de tránsito y protección. El hotel se encuentra en servidumbre de protección, que en esa zona de haber existido deslinde tendría que ser de cien metros. Por tanto, si el promotor hubiera observado la diligencia exigida por la disposición transitoria decimoctava del reglamento, nunca habría construido porque la simulación de delimitación lo habría impedido
¿Entonces quién es el culpable? No lo sé. Eso depende de cómo se hayan desarrollado los acontecimientos. Pero en cualquier caso no estamos hablando precisamente de la construcción de una caseta de aperos. El constructor no debió arremangarse y meterse al tema sin antes observar la diligencia a la que me he referido. Pero alguien otorgó de manera extraordinariamente laxa la licencia municipal de obras.
Debo decir que esto apenas me sorprende porque he tenido la desgracia de conocer un caso similar y muy feo.
Es éste:

 

El caso es que como ya imaginaba lo que iba a pasar, grabé la entrevista con mi camarita. Normalmente estas intervenciones suelen durar como diez o quince minutos y para r eso no la conecté a la red. Pero la entrevista se prolongó por casi hora y media y la cámara se quedó sin batería después de enlatar hora y diez minutos aproximadamente.
Está aquí:

 

 

Hasta luego

José Ortega

ABOGADO

http://www.costasmaritimas.es

 

 

 

 

 

 

 

@abogadodelmar