@abogadodelmar

Pues señor… Después de que el Ministro Cañete utilizara a tope el aparato de propaganda del gobierno para convencer a toda España y parte del extranjero  de que su reforma de la ley de costas era la definitiva respuesta   a la inquietud y al descontento popular y la solución universal de todos los problemas de los afectados, me pareció imprescindible  formular una nueva queja contra aquella auténtica y genuina, aunque ingeniosa,  tomadura de pelo. Uno de sus puntos fuertes era el desvergonzado régimen de prorroga no gratuita de las concesiones indemnizatorias de la harto famosa disposición transitoria primera de la ley.

El fundamento de la queja creo que no podía estar más justificado. El informe Auken había criticado el pobre alcance de las indemnizaciones por la expropiación derivada de los deslindes, reclamando que en el futuro se acomodara a la doctrina establecida por el Tribunal de Justicia de Europa y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Sin embargo, esta ley (en muchos sentidos del embudo) tiene la  graciosa ocurrencia de introducir esa prórroga que nada tiene de gratuita. El Tribunal Constitucional , en su citadísima sentencia 149/91, reconoció que el deslinde operaba una expropiación, y excluyó la declaración de inconstitucionalidad de la ley de costas por vulneración del artículo 33.3 de la Constitución por entender que la concesión dada a cambio  era el precio de la expropiación (pintoresca doctrina de la indemnización en especie). Pero la sujeción a canon de prórroga de estas concesiones implica que para que el Estado nos pague el predio de la expropiación, los expropiados deben pagarle al Estado. Esto deja en nada mis anteriores observaciones de que la ecuación propiedad= concesión era algo así como la propuesta por Orwell al final de 1984 (2+2=5) y nos one cara a cara con lo que podría ser un extenso  chiste de Gila   publicado en el BOE.

La respuesta de la dignísima Comisión de Peticiones no pudo ser más contundente: Me dijeron que ellos ya habían intervenido en el tema de la ley de costas y que no pensaban volver a hacerlo.

Y así, con esta lógica de buey que se niega a caminar, es como termina (me parece) la gloriosa historia del levantamiento popular contra los abusos derivados de la ley de costas.

Con mucho gusto reproduzco aquí (aunque no completo) el texto de la petición:

(…)

Resulta de importancia recordar que en el debate de la Comisión de peticiones por queja de  la aplicación de la Ley de Costas que tuvo lugar en marzo de 2010 se produjo un cambio de opiniones entre algunos reclamantes y el diputado del grupo socialista Sr. Martínez a propósito de si el derecho de propiedad era o no “un derecho humano”. En ese debate los reclamantes (todos ellos legos en derecho y sin tener mucha idea de lo que decían) pretendían que el derecho de propiedad forma parte de los derechos humanos, a lo que el diputado Sr. Martínez respondía con ironías en las que entiendo que estaba implícita su percepción de la nula formación jurídica de los reclamantes en cuestión.

Cierto es que los llamados derechos humanos o derechos fundamentales de la persona son todos ellos derechos políticos asociados a la conquista de las libertades individuales con posterioridad a 1789, y que el derecho de propiedad en ese marco histórico significa todo lo contrario de los derechos humanos al estar vinculado en cierto sentido al antiguo régimen a los terratenientes y a los señores feudales. No obstante desde el punto de vista histórico, social y político las circunstancias han cambiado en el suelo europeo con la formación de una clase media integrada por los bisnietos de aquellos burgueses  o ciudadanos que hicieron la revolución francesa, de tal manera que si el término burgués inicialmente iba asociado al concepto de ciudadano libre que habita en el burgo o ciudad, hoy día está vinculado este término al ciudadano instalado social y económicamente y con unos intereses económicos vinculados al derecho de propiedad.

Quizás por este motivo el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos en su redacción original mantenía fuera del texto el derecho de propiedad y se limitaba a proteger lo que históricamente son derechos fundamentales de la persona, es decir, de muchos políticos asociados a la conquista de las libertades tales como la inviolabilidad de domicilio, el derecho a la igualdad o a un juicio equitativo. No obstante, el protocolo adicional de 30 de marzo de 1952 introdujo la misma jerarquía normativa, la protección del derecho de propiedad, por lo que la remisión que hace el Tratado Constitutivo Europeo de DDHH debemos entenderla ampliada con todos sus protocolos adicionales.

De aquí que podamos estar en disposición de afirmar que aunque el derecho de propiedad no forma parte del proceso histórico que dio lugar al reconocimiento de los llamados derechos fundamentales de la persona, se encuentra incorporado al Derecho Comunitario Europeo como principio fundamental del mismo, lo cual habilita a esta parte para denunciar las lesiones al derecho de propiedad que procede de la Ley del Reglamento de Costas del Reino de España.

 A la hora de analizar cuáles sean esas vulneraciones es preciso tener en cuenta que la resolución del pleno en el Parlamento europeo de fecha 26  de marzo de 2009 , aprobando el informe Auken, (dictada a consecuencia de la denuncia presentada por esta Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas con fecha 1 de febrero de 2008 y tramitada con el número 178/2008) afirmaba entre otras cosas que las indemnizaciones establecidas en la Ley de Costas en forma de concesión gratuita eran insuficientes y que resultaba preciso reformar la Ley para que estas indemnizaciones se reconocieran y otorgaran de conformidad con la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y del Tribunal de Justicia de Europa. A lo anterior debería añadirse que la protección del derecho de propiedad está recogida en el artículo 17 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos suscrita por la Asamblea General de Naciones Unidas con fecha 10 de diciembre de 1948.

Se formula queja contra los siguientes contenidos normativos:

El artículo 4 del Reglamento de Costas establece que la zona marítima terrestre, en cuanto al alcance de las mareas podrá determinarse tomando datos estadísticos de la altura de ola procedentes de las boyas existentes en el mar. Esta forma de determinar el alcance del dominio público natural resulta arbitraria e injusta y lesiona el derecho de propiedad puesto que las boyas a las que se refiere el precepto están situadas  en una batimetría considerable que nada tiene que ver con los fondos someros existentes en las costas. La altura de las olas depende no solo de la fuerza del viento sino también de la columna de agua existente y por lo tanto es posible registrar en alta mar olas de altura muy superior a las que puede verse en la costa. Este modo de regular los procedimientos para determinar el dominio público puede conducir a que los funcionarios correspondientes omitan todo estudio individualizado y específico del tramo de costa a delimitar y se conforme con aportar datos estadísticos de la altura de ola procedentes de las boyas en los términos expuestos. El informe que se acompaña sobre el entonces borrador del Reglamento de costas aporta información y ejemplos de detalle sobre esta cuestión.

La nueva regulación lesiona también el derecho de no discriminación recogido en el artículo 14 del Convenio. Esta violación de derechos queda más o menos prefigurada en la nueva normativa mediante la convivencia de dos preceptos que aparentemente se oponen entre sí y que podrían dar lugar a un trato extraordinariamente favorable para los ciudadanos ricos, los grandes empresarios, cadenas de hoteles y semejantes, por contraposición a los simples ciudadanos que no gozarían de esas facilidades o privilegios. Como ya se indica en el informe sobre la Ley de protección y uso sostenible del litoral y de reforma de la Ley de Costas que se acompaña como anexo, este mecanismo consiste en lo siguiente: la Disposición Adicional 5º de esta última Ley de reforma garantiza que si los deslindes se revisan como consecuencia de las nuevas definiciones de la Ley del dominio público recogidas en ella y de esto resultara que el dominio público se mueve de vuelta hacia el mar, los antiguos propietarios recuperarán automáticamente los terrenos sobrantes. Son embargo, el artículo 4.5 de la Ley de Costas que la Ley de reforma intencionadamente no modifica, sostiene lo contrario al afirmar que siguen siendo dominio público marítimo terrestre los terrenos que hayan perdido su primitivo carácter de zona marítimo terrestre o playa. Lo que dice este último precepto es que el dominio público se consolida y que sea cual sea la línea que delimita la ribera del mar (dominio público natural), el límite interior del demanio quedará fijado y petrificado en el punto más interior que haya alcanzado nunca el dominio público natural.

Puede comprenderse que ambas regulaciones se oponen entre sí y que la subsistencia del artículo 4.5 de la Ley de Costas hace imposible la aplicación de la Disposición Adicional 5º de la Ley de reforma. Comoquiera que resulta impensable que esta contradicción responda a un descuido del legislador, es lícito sospechar que en la práctica se reserva la Disposición Adicional 5 de la Ley de reforma para los empresarios pudientes y ciudadanos ricos y se dejará el artículo 4.5 de la Ley de Costas para su aplicación a los ciudadanos comunes.

 Este posible mecanismo de desigualdad resulta más acusado (también como mera posibilidad de futuro) si tenemos en cuenta que la Ley de Costas establece los deslindes a instancia de parte estarán sujetos a una tasa cuyo tipo impositivo es el 100% de la base imponible y cuya base imponible es el 100% del coste de los trabajos de deslinde. Como éstos últimos incluyen la elaboración de estudios geomorfológicos bastante caros, resulta que los ciudadanos pueden verse en la obligación de reintegrar al Estado hasta el último céntimo de una tramitación que puede costar decenas de miles de euros. Una revisión del deslinde de la Disposición Adicional 5º de la Ley de reforma en realidad debería comenzar, si así interesa a los afectados por un deslinde a instancia de parte, de donde los ciudadanos que deseen recuperar por esa vía sus antiguas propiedades se verían sometidos al pago de importes muy cuantiosos en concepto de tasas, y ello sin ninguna garantía sobre el resultado final del expediente. Esto último, sin embargo, es algo mucho más accesible para los grandes empresarios y ciudadanos poderosos, que están en la práctica en condiciones de negociar con la Administración una revisión de su deslinde y que, si consiguiera los resultados apetecidos, podría redondear operaciones suculentas cuyo resultado final sería la adquisición a precio de saldo (el importe de las tasas) de terrenos en primera línea susceptibles de urbanización (estos terrenos quedarían sometidos a la servidumbre de protección, donde se permiten las piscinas y otras instalaciones deportivas descubiertas) y por lo tanto de un valor económico muy considerable y bastante superior al importe de las tasas.

Todo ello queda explicado, como se dice, en los informes anexos.

El derecho de propiedad recogido en el Convenio también resulta lesionado por el artículo 29 de la Ley de Costas reformada cuando afirma que en caso de regresión grave de la costa, las ocupaciones existentes deberán cesar. Esto, como ya se denuncia en los informes anexos, implica en la práctica una expropiación sin indemnización a la que se llega mediante un proceso insidioso por ser invisible en el cual el Gobierno de España no hace nada para contener la erosión marina en determinadas áreas como puede ser los arenales del sol (Elche) o la urbanización Casbah (Valencia), permitiendo que el mar se acerque progresivamente a las casas hasta que este proceso de lugar a la situación de hecho recogida en el precepto.

Esto resulta mucho más fraudulento si tenemos en cuenta que el nuevo bloque normativo pone especial empeño en no aludir al origen artificial de la mayoría de los procesos de erosión de la costa. Estos procesos se deben en todos los casos a la interposición de obstáculos artificiales, tales como puertos o espigones a la corriente norte sur que distribuye de forma natural los áridos por las playas. Esta realidad, que ya fue objeto de la extensa queja 178/2008, es sistemáticamente ignorada por la nueva normativa que sin embargo si alude a los efectos de cambio climático como una posible justificación de las medidas coercitivas que se adoptan aunque la verdad es que el cambio climático nada tiene que ver con los brutales procesos de erosión debidos a las obras de la Administración, entre otras cosas porque una posible subida del nivel del mar debida a la fusión de los casquetes polares afectaría por igual a toda la costa, cosa muy distinta de lo que sucede en la realidad ya que las áreas erosionadas siempre aparecen al sur de los obstáculos si hablamos de la costa del levante del mediterráneo y al poniente de ello si hablamos de la costa mediterránea andaluza.

Por otro lado, se levantó mucha expectación ante la reforma debido a las perspectivas que se abrían de que las concesiones anteriores a la Ley de Costas no terminasen en 2018 con derribos masivos de los numerosos núcleos de población formados por viviendas dadas en concesión durante la 2º República. La regulación que aseguraba el fin de estas condiciones y el derribo de los núcleos de población estaba recogida en la DA 14 del RC derogado. En esta se decía que se consideraba incompatible con la Ley de costas toda concesión dada por plazo indefinido, sin plazo o por 99 años. Se justificaba la norma porque la Ley de Costas limitaba a 30 años el plazo máximo de las concesiones y se decía que puesto que habida cuenta de dicha limitación temporal, las concesiones anteriores por plazo superior se entenderían reducidas a 30 años a partir de la entrada en vigor de la Ley de costas.

En contra de la propaganda del Gobierno, que remitió a los medios de comunicación nota de prensa pretendiendo que con el nuevo Reglamento de Costas quedaban amnistiadas solo en la Comunidad Valenciana 300 viviendas, lo cierto es que el nuevo reglamento ha empeorado extraordinariamente la situación. En contenido de la antigua Disposición Transitoria 14 viene ahora en la DT 16ª, donde se afirma por un lado que se consideran incompatibles con la Ley las concesiones por 99 años por plazo indefinido o sin plazo (lo que sugiere su anulación, aunque no se aclara así) y por otro lado se afirma que las concesiones otorgadas con anterioridad a la Ley de Costas de 1988 se verán reducidas a 30 años a partir de la entrada en vigor de la Ley, de donde continúa la amenaza de derribos de 2018. Es de notar que ha desaparecido la justificación anteriormente existente en la transitoria 14 (el plazo máximo legal de las concesiones es de 30 años) y que la nueva regulación no solamente no contiene justificación alguna y resulta sorprendentemente caprichosa sino que además en ella pueden quedar incluidas concesiones que si bien fueron otorgadas con anterioridad a la vigente Ley de costas no son ni por plazo indefinido ni carentes de plazo ni por plazo de 99 años. Es decir, que se está poniendo fin arbitrariamente a derechos confesionales legítimos por puro gusto y si se quiere por el único motivo de que esas concesiones fueron otorgadas antes de la Ley de Costas.

El Protocolo Adicional de 30 de marzo de 1952 del Convenio Europeo de Derechos Humanos protege ciertamente el derecho de propiedad y no el de concesión, pero puede afirmarse que existe un derecho de propiedad sobre la concesión y de hecho las concesiones se pueden inscribir en el Registro de la Propiedad y también en el catastro inmobiliario. Por este motivo se denuncia aquí también la arbitrariedad de la  Disposición Transitoria 16ª, invocando el artículo 1º de dicho Protocolo Adicional como justificación de la vulneración que así se hace del derecho comunitario europeo.

La nueva normativa viola también el derecho de igualdad del Convenio en su fraudulento tratamiento del deslinde de la isla de Formentera. En la Disposición Adicional sexta se afirma que en esta isla y allí donde las mareas sean sensibles el deslinde quedará fijado siguiendo el alcance de los temporales ordinarios mientras que donde las mareas sean sensibles la línea quedará establecida por el alcance de las máximas mareas. El precepto se funda en una falsedad tan sorprendente como intencionada que consiste en fingir que en el Mediterráneo (donde se encuentra la isla de Formentera) las mareas puedan ser sensibles y también que pueda haber unas partes de lo que es poco más que un islote en cuyas riberas las mareas sean sensibles y otras partes en las que no.
La realidad es que las mareas no son sensibles en ninguna parte del Mediterráneo y por lo tanto el precepto carece de todo fundamento técnico o científico, de toda relación con la realidad y de toda base. No existe ni el menor intento de justificación de este trato injustificadamente favorable puesto que únicamente se alude a la pretendida “especial configuración geomorfológica de la isla”. De la misma forma que es falso que en el Mediterráneo puedan ser sensibles las mareas también lo es que la isla de Formentera tenga esa pretendida e inexistente configuración geomorfológica especial.
El precepto implica que allí donde le apetezca al Gobierno o a los funcionarios responsables el dominio quedará fijado por la marea alta, pero como la oscilación de las mareas en el Mediterráneo alcanza escasamente los 5 centímetros, el resultado es que allí donde le apetezca al gobierno o a los funcionarios el dominio público tendrá una extensión de 5 centímetros, lo que contrasta extraordinariamente con la anchura que se ha asignado al espacio demanial en zonas como El Saler, en Valencia (unos 300 metros) o la Caleta de Famara, en Lanzarote (en el apeo se señaló a la línea una profundidad de entorno a 1 kilómetro).

Tampoco existe justificación alguna para que en el resto de la isla la zona marítimo terrestre quede fijada por los temporales ordinarios en contra del criterio legal seguido en el resto del territorio, que en todos los casos es el de los máximos temporales conocidos. El agravio resulta especialmente ofensivo con las islas canarias, donde el carácter abrupto del terreno ha empujado a la población a agolpar los hábitats en la costa y donde a pesar de que si son sensibles las mareas el dominio público se sigue fijando por el alcance de los temporales.

Del mismo modo se lesiona el derecho de igualdad cuando la Disposición Adicional 6º de la Ley de Reforma establece un catálogo de determinados núcleos de población a los cuales se excluye del dominio público sin ninguna justificación. La Dirección General de Costas remitió al Congreso de los Diputados un fax conteniendo una explicación de los criterios que se habían seguido para excluir a estos núcleos pero resulta que los criterios en cuestión eran esqueléticos y notoriamente insuficientes. Muchos otros núcleos de población que no están incluidos en la Disposición Adicional 6º pueden cumplir y de hecho cumplen efectivamente con aquellos criterios. Baste como ejemplo que uno de los criterios en cuestión eran que los terrenos estuvieran antropizados. El poblado marítimo de Oliva, fue incorporado al dominio público por un deslinde tramitado de forma ilegal y sin audiencia de los interesados y aprobado en octubre de 1947 en pleno esplendor del régimen de franco. El poblado marítimo de Oliva es prácticamente una ciudad y no puede negarse que esté absolutamente antropizado que los otros, lo que sucede es que parece que se ha querido incorporar a la Disposición Adicional 6º los núcleos de población en ella aludidos no por causas objetivas sino por la capacidad de influencia política de los presidentes en ellos o bien de los representantes vecinales.

La nueva normativa viola el artículo 6.1 del Convenio, que garantiza el derecho a un juicio equitativo. Es cierto que normalmente este precepto se refiere a procesos judiciales o en todo caso, cuando se trate de procedimientos administrativos, a los que tengan naturaleza sancionadora. No obstante, el procedimiento para la tramitación y aprobación de los deslindes puede tener consecuencias extraordinariamente más graves para los ciudadanos que un simple expediente sancionador, ya que el primero puede concluir con una decisión que les sustraiga parte o la totalidad de su patrimonio mientras que el segundo suele resolverse con una simple multa. Pues bien, el diseño de la tramitación de los expedientes de deslinde en el nuevo Reglamento de Costas deja intencionadamente en la ignorancia a un buen número de ciudadanos que queden afectados por la servidumbre de protección cuando ésta se ha fijado en 100 metros. Esto es así porque el Reglamento de Costas solo garantiza que se notificará a la incoación del expediente y se citará al apeo a los vecinos cuyas propiedades hayan quedado incluidas en el dominio público o cuyos terrenos sean colindantes con dicho dominio público. Por definición la servidumbre de protección es un espacio que colinda con el dominio público natural, pero la extensión de dicha servidumbre de fija en 100 metros es perfectamente posible que los terrenos en cuestión, estando afectados por la misma no sean colindantes con el mencionado dominio público. Esto implica que la  regulación del procedimiento de deslinde sienta las bases de la indefensión de muchos ciudadanos que, siendo afectados por el procedimiento, no recibirán ninguna notificación de su incoación y tramitación ni serán citados al apeo.

Lo mismo se puede decir de la estudiada y cuidadosa ausencia de regulación de un periodo probatorio de los expedientes de deslinde. De forma muy poco entendible, las sentencia de los tribunales vienen confirmando que en los procedimientos de deslinde no cabe apertura de periodo probatorio a pesar de que tal periodo probatorio viene perfectamente recogido para todo tipo de procedimientos en los artículo 80 y 81 de LPAC, que es una Ley formal y por lo tanto de superior jerarquía al Reglamento de Costas. El Gobierno, alertado de estas deficiencias por el previo informe sobre el borrador del Reglamento emitido por este letrado, simplemente no ha querido resolver la situación y no ha incluido un periodo probatorio porque no ha querido hacerlo. Con esto resulta evidente que los derechos de defensa de los afectados queda mermados.

Igualmente queda violado el artículo 6.1 del Convenio por la regulación que se hace del expediente llamado de recuperación posesoria de oficio en el Reglamento de Costas. Este procedimiento es utilizado masivamente por el Gobierno para expulsar de sus viviendas a los ciudadanos cuya propiedad ha quedado incluida en el dominio público y su regulación reglamentaria es muy sumaria, constando únicamente de un acuerdo de inicio y un plazo de 8 días para formular alegaciones seguido de la resolución final.
Muy a menudo las situaciones generadas cuando una propiedad queda dentro del dominio público son jurídicamente complejas y es preciso investigar, estudiar y valorar no solo los títulos de propiedad sino el trazado de los anteriores deslindes. Del estudio de la Disposición Transitoria 1º de Costas y las concordantes de su reglamento se desprende que las diversas combinaciones que caben ofrecen 9 posibilidades distintas para los terrenos privados que quedan dentro del dominio publico. En unos casos esas posibilidades se concretan en la recuperación posesoria y el derribo y en otros en el otorgamiento de concesión indemnizatoria. Los estudios necesario a fin de discernir si cabe lo uno o lo otro no se puede hacer en el marco de un procedimiento sumario con la tramitación simplificada, sin periodo probatorio y sin propuesta de resolución tal como es el procedimiento de recuperación posesoria de oficio. Incluso se han dado casos concretos en que la Administración, después de aprobar la recuperación posesoria y el derribo, ha llegado a otorgar sobre el inmueble afectado concesión indemnizatoria reconociendo así de esta manera si error y demostrando que la regulación del procedimiento es tan apresurada como inadecuada.
Las violaciones de derecho comunitario europeo anteriormente señaladas tienen valor puramente indicativo y se pide a la Comisión de peticiones que estudie los 3 informes que se acompaña como anexos a efectos de obtener mejor detalle sobre la denuncia y de que queden incluidos en la misma otros contenidos no citados expresamente en el presente texto.
En su virtud, 

SOLICITO: Se sirva tener por formulada la presente queja.

OTROSÍ DIGO: Que, acompaño como anexo la siguiente documentación:

  • Informe sobre la Ley de protección y uso sostenible del literal y reforma de la Ley de Costas.
  • Informe sobre borrador del nuevo Reglamento de Costas.
  • Informe sobre texto definitivo del nuevo Reglamento de Costas.

 

 

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@abogadodelmar

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@abogadodelmar

Pasados ya casi cinco años de la reforma de la ley de costas, no está de sobra un repaso a su ejecución para comprobar si la reforma en cuestión se ha transformado en  la herramienta que se esperaba para normalizar la situación de los afectados y restaurar su dignidad, que a mi juicio había resultado maltratada  en la virulenta etapa de Cristina Narbona (con sus abusos y su furia intratable, Narbona fue la auténtica madre putativa de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas).

Bajo mi punto de vista, el Partido Popular en el gobierno ha hecho dos cosas:

—Aprobar una reforma con errores técnicos espectaculares y tan brutales que parecen intencionados y con unas dosis de arbitrariedad y abuso que causan espanto (me refiero al vergonzoso tratamiento especial de Formentera).

—Aplicar lo que podríamos calificar de cierta benevolencia difusa, absteniéndose de nuevos derribos (en especial en la castigada tierra canaria).

Esto es todo lo que ha dado de sí el esperado  (por los afectados) cambio de gobierno. Pero por lo demás, tal como lo veo yo, los ingenieros de la secta-bunker siguen mandando y abusando.

Muchas veces he propuesto en público la comparación de una banda de ladrones que proceden a desvalijar un piso estacionando un camión de mudanzas en doble fila a las doce de la mañana para explicar el expolio legalizado que opera la ley.

El clásico de estas situaciones es la pérdida de la propiedad derivada de un deslinde. Como se sabe, el Tribunal Constitucional , en su ya clásica sentencia 149/91, reconoció que esa situación merecía el castizo nombre de expropiación forzosa. Por tanto, también se vio obligado a reconocer que resultaba imprescindible la correlativa indemnización con arreglo al artículo 33.3 de la Constitución, pero fue del parecer de que la previsión legal   del otorgamiento de una concesión administrativa era suficiente a efectos de  indemnización “en especie”. Esa indemnización, como los afectados saben, es la tristemente famosa concesión indemnizatoria de la disposición transitoria primera.1 de la ley de costas, que en su pretensión de que el valor de dicha concesión equivale al de la propiedad, armoniza de maravilla con el final de la novela de Orwell 1984 en su correlativa pretensión de que 2 + 2 = 5. Pero claro, el Tribunal Constitucional  no es un tribunal, ni forma parte del poder judicial. Si acaso se lo podría calificar de tribunal político, puesto que, como sabe todo el mundo, sus miembros son elegidos por ese palacio santificado de pureza individual, incorruptible nobleza de comportamiento y legitimidad democrática llamado Congreso de los diputados. Por tanto, su composición es una imagen a escala de, equilibrio de esa cosa llamada las fuerzas políticas. En resumen: Que la sentencia 149/91 es, a mi entender, la sentencia política dictada por un tribunal político.

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La reforma de la ley de costas, que fue publicitada hasta extremos sofocantes por el aparato de propaganda del gobierno como la gran solución, creo que habría que calificarla mas más bien de burlona e inaceptable  humillación colectiva para a unos propietarios ya suficientemente vapuleados. Como he dicho a menudo, la increíble cuestión es que la prórroga de 75 años de las concesiones no será gratuita. Las víctimas deberán pagar un canon que posiblemente igualará el 8% del valor catastral.

¿Será un exceso, o incluso un error, calificar de carteristas distinguidos, bandoleros caraduras y ladrones legales a los responsables de tan asombrosa situación? ¿Qué pasa si los llamo además delincuentes? ¿Por qué a  un muerto de hambre con alpargatas  que roba una gallina le cae la ley encima  pero una banda de diputados que roban miles y miles de propiedades pueden seguir brindando y recibiendo honores cada 8 de diciembre? ¿Resulta disparatado acusarlos del delito de integración en organización criminal?

Recordemos que incluso la desafortunada sentencia política del Tribunal Constitucional  retorció y pervirtió el derecho de propiedad hasta el extremo de imponer por la fuerza la ecuación propiedad = concesión. Pero lo que han hecho ahora los salvadores del partido popular es mucho peor y resulta simplemente indecente: Si el deslinde es una expropiación y la concesión es el precio que paga el Estado para indemnizar al particular, no es ni justo, ni normal, ni lógico, ni tolerable ni decente que el particular deba pagarle al Estado un canon como requisito para que el Estado pague al particular la indemnización  por la expropiación. Quizá venga a cuento la pregunta de quién paga a quién en realidad. 

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Las sardónicas y periódicas alusiones de Mariano Rajoy a las políticas pseudomarxistas de Venezuela y a la latente inclinación de Podemos con los modelos de ultraizquierda no se compadece con este panorama, en el que el propio Rajoy (Por favor, vamos a dejar ya atrás la superstición infantil de la separación de poderes: Las leyes las hace el Gobierno, y con la reforma de la ley de costas he tenido ocasión de comprobarlo personalmente) es responsable último de un caso masivo  de apropiación indebida por parte del Estado ante la que que habría de sonreír complacida a la momia de Mao-Tse-Tung si esto llegara a sus embalsamados oídos.

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Pero, incluso aunque parezca que eso significa ya un cumbre de desvergüenza propia de una dictadura comunista, el carácter insaciable de los ingenieros de costas va mucho más allá, porque estos amables camaradas están poniendo en práctica un plan tan descarnado como siniestro de coacciones más o menos veladas  para conseguir nada más y nada menos que los particulares hagan cesión gratuita de la servidumbre de tránsito. 

Sabemos:

—Que la inmensa mayoría de los terrenos de la servidumbre de tránsito están ocupados por edificaciones anteriores a la ley de costas que no pueden derribarse tal estar protegidas por la disposición transitoria cuarta de la ley de costas.

—Que el artículo 44.5  de dicha ley prohibe los paseos marítimos por la ribera del mar, y que la misma ley sugiere que su trazado discurra por la servidumbre de tránsito.

—Que, siendo privados los terrenos de la servidumbre de tránsito, la construcción de un paseo marítimo sobre ellos requiere su previa expropiación seguida de indemnización, pero esta vez aya no mediante el abstruso sistema de la concesión indemnizatoria, sino en metálico.

—Que desde el inicio de la ley, la Administración se lanzó a una oleada masiva de actos públicamente ilegales, sorteando la obligación de expropiar y pagar los terrenos de la servidumbre de tránsito mediante el procedimiento fraudulento de construir los paseos en la ribera del mar para a continuación alegar que el paseo había desnaturalizado el dominio público (radicalmente contrario a la doctrina del Tribunal Supremo de que el proceso urbanizador sobre terrenos de dominio público natural no priva a éste de su carácter, pero esa doctrina se aplica sólo a los ciudadanos, no a los semidioses impunes de la secta-bunker) y entonces fijar la ribera del mar en el borde exterior del paseo.

—que esa práctica fue denunciada en mi INFORME SOBRE APLICACIÓN ABUSIVA DE LA LEY DE COSTAS, presentado ante la comisión de peticiones de Parlamento Europeo en fecha 01.02.2008 junto con la queja que dio lugar a la declaración solemne del pleno del Parlamento Europeo d3 26.03.2009 condenando a España por abusos de la ley de costas.

—Que la disposición adicional  tercera de la ly 2/2013, de reforma de la ley de costas, cuando afirma que “la línea exterior de los paseos marítimos construidos por la Administración General del Estado o por otras administraciones públicas con la autorización de aquella, durante el periodo comprendido entre la entrada en vigor de la Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas y la entrada en vigor de la presente Ley, se entenderá a todos los efectos como línea interior de la ribera del mar” no es más que la definitiva legalización de ese fraude masivo. 

Pues bien, las más recientes políticas de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar, quizá agobiada porque ya no puede hacer paseos en la ribera del mar.  se orientan a las grotescas iniciativas a las que me he referido. Mi primer contacto con un propietario al que la Jefatura de Costas le requería la cesión gratuita de su jardín para construir un paseo fue hace tiempo en San Pedro del Pinatar, durante el mandato de Doña Francisca Baraza. Pero después me ha tocado verlo de cerca en Altea, donde la Jefatura de Costas de Alicante ya ha conseguido el regalo  de amplios espacios.

No crean que en esta parcela los jefes y Jefes de Costas actúan como francotiradores sonados que nunca hubieran  leído la Constitución o que se creen  burócratas eficientes o comisarios políticos de un partido del color de la  sangre. Se limitan a ejecutar el mandato de un documento de la DG llamado Directrices para tratamiento del borde costero, aunque  también podría llamarse El Libro Rojo de Mao aplicado a las costas.

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Este documento, de forma sorprendente, pretende (o sugiere, según veremos) que la Administración deberá solicitar de los interesados la cesión gratuita del espacio de su propiedad sometido a servidumbre de tránsito a efecto de la construcción de paseos.

Esta directriz resulta claramente contraria al derecho de propiedad y entiendo que pretende sacar partido de la confusión que podría existir entre la obligación de tolerar el paso de terceros por la propiedad privada con la de ceder la misma o su efectiva posesión.

El documento contiene un claro impulso público a favor de la construcción de paseos marítimos y otros viales que se pueden considerar conceptualmente equivalentes: “Con respecto al tratamiento de itinerarios y senderos, enfocados a facilitar el tránsito peatonal y el disfrute del paisaje, la Dirección General de Costas desarrolla el Programa de Itinerarios y Senderos Naturales Litorales que se integra en la Red Nacional de Senderos Naturales y Vías Verdes, promovida por el Ministerio de Medio Ambiente a través de la Secretaría General para el Territorio y la Biodiversidad, y cuyo objeto principal es habilitar el tránsito público peatonal a lo largo del litoral”.

El propósito del documento es la disposición de un pasillo para el tránsito público en toda la costa. Para ello se proponen los siguientes medios:

1. Liberación de las servidumbres de tránsito y protección que no se ajusten a la legislación existente en cuanto a su anchura y usos, y adaptación a aquellas disposiciones previstas por la Ley 22/1988 de Costas. 

2. Transformar y cualificar las servidumbres de tránsito y protección como auténticos espacios sociales de calidad, ambiental y de salud, dotándolas de zonas libres más amplias para destinarlas a espacios abiertos junto al mar o a la instalación de servicios y equipamientos públicos necesarios para los usuarios de la costa. 

3. Fomentar la peatonalización de los frentes costeros, facilitando el tránsito a pie por los mismos. 

Esto, sin duda, podría sentar las bases de una revisión de las autorizaciones de obras anteriores a la ley de costas a efectos del apartado primero de su disposición transitoria cuarta y con la intención de demoler obras anteriores a 1988 que hasta ahora han pasado por legales y pacíficas. 

A continuación el documento añade que

“Cualquier tipo de actuación de transformación de una fachada marítima urbana, deberá incluir al menos uno de los siguientes objetivos:

Eliminación, en lo posible, de las edificaciones y usos incompatibles con las determinaciones de la Ley de Costas en las servidumbres de tránsito y protección”.

Uno de los procedimientos que se establecen para conseguir los anteriores fines es el planeamiento urbanístico, mediante la oportuna negociación con los Ayuntamientos. El informe propone: “Suscripción de un protocolo o convenio entre la Dirección General de Costas y los Ayuntamientos (cuyo modelo tipo se recoge en el Anexo A), en el que se acuerde la eliminación de las instalaciones y edificaciones no ajustadas a las determinaciones de la Ley de Costas en las zonas de tránsito y protección, y su posible sustitución por otras destinadas a usos compatibles con ellas. Todo ello debe preverse en el instrumento de planeamiento urbanístico mas apropiado, y debe programarse dentro de su periodo de vigencia”.

Sin duda es fácil vaciar mediante el planeamiento los derechos transitorios de los vecinos titulares de terrenos en la servidumbre de tránsito. La autoridad urbanística sólo debe para ello justificar que la recuperación de la servidumbre de tránsito resulta conveniente a la adecuada ordenación del territorio y la fórmula ha sido empleada con éxito por la Dirección General de Costas en determinados casos en los que resultaba dificultoso o simplemente molesto asumir por sí misma determinados derribos (Puzol, 1986).

En otra parte, el documento afirma que “los proyectos de la Dirección General de Costas deberán incluir la previsión y programación de las actuaciones necesarias para conseguir la liberación efectiva de las zonas de DPMT, tránsito y protección, en los plazos contemplados en los instrumentos urbanísticos aprobados o en tramitación”. Esta determinación es importante porque condiciona la puesta en marcha de proyectos de obras a la efectiva liberación de esos espacios, y en particular de la servidumbre de tránsito. Ello significa que para la Administración la efectiva liberación de la servidumbre, con derecho transitorio o si él, no es negociable. Todo  proyecto de paseo marítimo llevará consigo la demolición de lo construido. Y a este efecto debe tenerse en cuenta que la ley de costas también condiciona la ejecución de obras a su inclusión en los correspondientes instrumentos de planeamiento, lo que hace congruente la anterior previsión de las Directrices.

El documento detalla de la siguiente manera la actuaciones a desarrollar en una situación como la de los clientes:

“1. GRUPO A: Remodelación de fachada urbana incluida en zona de servidumbre con usos no permitidos

Este tipo de actuación será aquella que se lleve a cabo en fachadas urbanas consolidadas con edificaciones o instalaciones en la zona de servidumbre, que no se ajusten a las previsiones de la Ley de Costas.

1. Requisitos previos para actuaciones del grupo A

Solo se podrán plantear actuaciones delante de fachadas consolidadas con edificaciones no ajustadas a la Ley de Costas en zona de protección, en casos excepcionales debidamente justificados con vistas a satisfacer los siguientes objetivos:

a) Habilitar y publicitar el tránsito público peatonal”.

Esta previsión insiste en que no se planificará ni ejecutará proyecto alguno en la costa que no incluya la habilitación del libre tránsito, entiendo que mediante la remoción de todo obstáculo existente en la servidumbre de ese nombre, y recordemos que aquí ya no estamos hablando de derechos transitorios, sino del impulso derivado de las obras públicas, lo que significa que serán demolidas todas las obras, tanto las legales como las ilegales, si bien el procedimiento y las condiciones podrán variar de un caso a otro.

“2. GRUPO B: Remodelación de fachada urbana no incluida en DPMT

Para la realización de las actuaciones de remodelación de fachadas litorales en tramos urbanos, y en la medida en que se realicen sobre terrenos que no estén incluidos en el DPMT, es preciso disponer de la certificación de cesión gratuita de los terrenos, privados o públicos, que sean necesarios, con objeto de su incorporación al DPMT, lo que se formalizará mediante la corrección del deslinde correspondiente”.

Como se ve, el documento establece que deberá procederse a cesión gratuita de los terrenos. La pretensión carece de toda base legal y resulta arbitraria, como veremos.

Mi opinión es la siguiente:

-Por un lado, la Administración puede establecer las directrices que tenga por convenientes sobre el tratamiento del borde costero, incluso asociando todo proyecto de futuras obras a la liberación de espacios del domino público marítimo terrestre y las servidumbres legales. Con arreglo a la Constitución, toda la propiedad del país está supeditada a los intereses generales y por tanto puede ser expropiada. Si las obras que ocupan las servidumbres legales deben ser demolidas por encontrarse en el caso del apartado primero de la disposición transitoria cuarta de la ley de costas, no será precisa la expropiación. En caso contrario, habrá que poner en marcha la ley y reglamento de expropiación forzosa lo mismo que se hace en otros casos.

-Por otro lado, resulta inaceptable la propuesta del documento relativa a cesión  gratuita de terrenos, privados o públicos, aunque con los siguientes matices:  En determinadas situaciones una Administración local hace a la de Costas cesión gratuita de determinado espacio. Por ejemplo, recientemente el Ayuntamiento de Bellreguard (Valencia) se vio obligado a retranquear el paseo marítimo porque se había quedado sin playa. La operación se hizo mediante cesión gratuita a la Administración del Estado de un vial público municipal sobre el cual se instaló el paseo marítimo retranqueado. No obstante, no cabe interpretar esta previsión en el sentido de que será la misma aplicable a los ciudadanos, al menos como una obligación, porque ello iría en contra del artículo 33.3 de la Constitución.

En consecuencia, constato que los ciudadanos, tras la cariñosa y benévola reforma de la ley de costas,  siguen o seguimos padeciendo la bota y el pisoteo  de la secta-bunker incluso en términos más duros que los que hubo que enfrentar en los tiempos de la intratable Narbona. 

Supongo que estoy muy influenciado por mis muchas y placenteras lecturas de Stephen King, pero se me ocurre que una de estas noches quizá el propio Mao transformado en zombie se presente en la Moncloa agitando torpemente una banderita roja a felicitar a Mariano Rajoy y  estrecharlo en un gran abrazo fraternal.

2018: HOLOCAUSTO FRENADO

enero 25, 2018

@abogadodelmar

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Playa de Babilonia en Guardamar

2018 ya está aquí, y con él ha llegado el final del plazo de las concesiones anteriores a la ley de costas. La antigua disposición transitoria decimocuarta del reglamento de costas de 1989 ya se descolgó con la salidita de que, puesto que el plazo máximo de concesión recogido en la ley era de treinta años, las otorgadas con anterioridad serían reducidas en su duración a treinta años a partir de la entrada en vigor de la ley de costas. De ahí la terrible fecha de 28 de julio de 2018, en la que se supone que tendría que sobrevenir el holocausto.
Esa disposición transitoria siempre me pareció una chulería intolerable del gobierno (o más bien de los ingenieros de costas autores del reglamento): Si el propio gobierno nos reconoce mediante concesión válidamente otorgada un derecho de ocupación que en la mayoría de las ocasiones lo era por plazo indefinido, no puede el mismo gobierno más tarde pisotear ese derecho por más Boletín Oficial del Estado que quiera utilizar a fin de proporcionar al despojo de una apariencia de legalidad. Recuerdo que la ley de costas no establece ninguna limitación de ese tipo y recuerdo también que todo reglamento se limita a ser una mera herramienta de trabajo para el desarrollo de la ley que no habilita al gobierno para introducir regulaciones nuevas, y mucho menos si son restrictivas de derechos individuales. El gobierno (los ingenieros de costas), actuando como una banda de malhechores, utiliza todos los privilegios a su alcance para privar a los ciudadanos de sus derechos de modo ilegítimo y sobre todo haciendo cuanto sea posible para tornar invisible el escándalo. En especial el BOE, porque si la letra impresa siempre ha ejercido una incomprensible fascinación en los humanos, el mero hecho de que esa misma letra impresa venga recogida en en el BOE tiene la dudosa cualidad de ponernos a (casi) todos a hacer el paso de la oca, sea lo que sea lo que haya escrito ahí.
Y sin embargo, el hiperdecente BOE, que debía ser espejo de lo que Kant definió como el deber ser de, también ha sido degradado al estado de herramienta para el robo, el hurto o la apropiación indebida, porque el Estado no puede limitarse a decirle al ciudadano es que resulta que me lo he pensado mejor y ahora creo que puede ser buena idea quitarle a usted la concesión porque me da la gana.
Perdamos el temor reverencial y el miedo cuasirreligioso a lo que aparece en el BOE: Los reglamentos los escriben y deciden los técnicos y los aprueba el Consejo de Ministros. No son más que decisiones administrativas, aunque adopten la forma de disposiciones generales y tiendan a confundirse con las leyes.
Y por todo eso, en aquellos años yo siempre exigía una compensación por ese corte súbito de derechos.
Con el tiempo, la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas se presentó en el Parlamento Europeo para darles a los ingenieros de costas y al gobierno un susto más mortal que Freddy Kruger recién levantad de la cama, y como resultado se consiguió la reforma de la ley y un reglamento nuevo. Yo tenía la esperanza de una revisión de la desafortunada disposición transitoria decimocuarta de éste último. Como ya he dicho la redacción pretendía justificar la reducción a treinta años de las concesiones en el límite máximo de la ley de costas, fijado en treinta años, y como la reforma lo ampliaba a setenta y cinco, confiaba en una especie de regla de tres que transformara la reducción a treinta años en otra de setenta y cinco, o si acaso un poco menos para no abusar.
Sin embargo, ese cambio no vino. Lo que vino, en cambio, fue algo mucho mejor y por mi parte muy inesperado, como es la posibilidad de prórroga de estas concesiones. Así viene recogido en la actual disposición transitoria decimosexta y más específicamente en el artículo172 del reglamento de costas. O sea que el holocausto de 2018 muestra una agradable y bienvenida tendencia a no existir.
En estos días estamos trabajando desde el despacho para conseguir las prórrogas en las mejores condiciones, y también para sortear y resolver los problemas individuales derivados de tropiezos como por ejemplo un expediente de caducidad. La buena noticia de este derecho inesperado no debería conducir a los interesados a la euforia y sobre todo a la errónea creencia de que para obtener los resultados apetecidos es suficiente rellenar un formulario impersonal o una plantilla. La decepción causada por la ligereza, el atolondramiento y el exceso de confianza puede estar a la vuelta de la esquina.
En todo caso, la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas puede sentir legítimo orgullo ante estos resultados. La grandeza de lo sucedido se expresa con sencillez si digo que miles de ciudadanos que ni si quiera saben quiénes somos se van a beneficiar de nuestro sacrificio, nuestra lucha y nuestro buen hacer.
En estos días la Plataforma es más que nunca un modelo de conducta y un ejemplo de éxito en la lucha de la sociedad contra el Estado

 

José Ortega, bogado

Fundador de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas

http://www.costasmaritimas.es

 

@abogadodelmar

Puede que el 27 de octubre quede en la memoria colectiva como el día en que Parlamento de Cataluña proclamó la independencia y todo eso, pero para un grupo de cincuenta familias de Candelaria y para mí, la fecha tiene otro significado. Es el aniversario de una vergüenza  que tan bien retrata las miserias de ese corral tantas  veces pestilente que nos hemos puesto de acuerdo en llamar España, pero que también podríamos haber llamado Cueva de Ladrones, Cuna de Indignos  o Solar de Rufianes. En todos los casos me refiero a los burros y malnacidos de arriba, que abusan, humillan, roban y patean a los mismos ciudadanos que  tienen la generosidad de mantener sus lujos, sus caprichos y sus manías con madrugones, sacrificio, ahorro, esfuerzo y renuncia.

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Mari Brito, Ilustrísima Alcaldesa de Candelaria

No puedo decir grandes ni buenas cosas de mi país desde la racionalidad si pienso en la Ilustrísima Señora Alcaldesa de Candelaria, que hace un año expulsó de sus hogares de Bajo la Cuesta  a cincuenta familias sólo porque del acantilado se supone, se pretende, se dice y se asegura que un día cayó un pedrusco y le dio a un coche cuyo propietario no es conocido del barrio y cuya identidad todos ignoramos.

No, no puedo decir grandes cosas de mi país sólo porque la Ilustrísima Señora Alcaldesa también forma parte de él. Esta dama se empeñó en que la piedra supuesta y pretendidamente caída, la única que se sepa desde la ocupación del barrio en los años setenta,  era el indicio de un riesgo mortal que obligaba al desalojo masivo. La interesada  inundó el juzgado de lo contencioso administrativo con docenas de cajas de documentos en orden a obtener autorización judicial de entrada en los domicilios como eficacísima fórmula para que resultara imposible estudiamos antes de dictar resolución sin audiencia.  Hizo eso incumpliendo la obligación legal de reclamar previamente el desalojo voluntario.  Estuvo paseando por el barrio sin casco protector y sin temor a piedras, desprendimientos o avalanchas junto con otras autoridades ,  incumpliendo con ello su propia orden de prohibición acceso. Publicó un Decreto de ayudas para alquiler de las que quedaban excluidos quienes fueran propietarios de otra vivienda y por eso las negó a Ramón y Luci, dos de las personas más nobles y buenas que conozco, debido a que él es propietario de otra vivienda en Orense.  También denegó la ayuda a una chiquilla del barrio que no pudo acreditar el empadronamiento porque le había sido previamente  denegado por el propio Ayuntamiento como consecuencia de la prohibición de acceso que la misma Alcaldesa vulneró al pasear  por él tranquila y se supone que felizmente.

Hace un año, los vecinos dieron un ejemplo de dignidad y civismo (que no de sumisión) procediendo al desalojo voluntario y dejado tan perplejas aburridas a las nutridas tropas de Antidisturbios que habían sido enviadas al lugar, y aceptando resignadamente la nauseabunda humillación que se les imponía.

Estos hechos y actitudes de la Ilustrísima Señora Alcaldesa desbordan la simple discusión sobre su legalidad porque además de ilegales son inmorales y constituyen una bajeza inhumana y miserable (a efectos de prevención de querellas y represalias, no acuso a la interesada de ser inhumana o miserable. Sólo me refiero a sus hechos porque sé que ella es una persona extraordinariamente buena y generosa con un recto sentido de la justicia y una honestidad personal a  prueba de bombas).

Un año llevan viviendo en un campamento, como perros, buen número de  familias cuyo único delito fue  habitar en una comunidad armónica y feliz, con un extraordinario sentido de la fraternidad, en un espacio ambicionado por los tiburones de la construcción para edificar  allí una urbanización con un puerto deportivo.

Algo pasa en Bajo la Cuesta. Algo turbio y sucio. Llevo defendiendo a estas cincuenta familias desde septiembre de 2006 y puedo afirmar con orgullo que el barrio sigue en pie después de las órdenes masivas de derribo de 2007, lo que por cierto no pueden decir sus vecinos cercanos. En ese tiempo he formulado incontables reclamaciones judiciales que, con la excepción del primer recurso contra el deslinde, se han resuelto todas ellas desfavorablemente hasta convencerme de que da igual lo que les cuente a los jueces, porque tratándose de Bajo la Cuesta siempre me van a decir que no (Prevención de querellas y otras represalias: Con esto no sugiero que los jueces formen parte de una conspiración. Sólo describo una realidad).

Algo pasa en Bajo la Cuesta. Algo turbio y sucio. En los primeros años los medios de comunicación nos daban bola  y en cierto sentido difundían nuestra causa. Pero desde que en junio de 2015 fui al grano formulado denuncia en Fiscalía Anticorrupción basada en los planes secretos par urbanizar la zona, la deserción de periodistas amigos ha sido espectacular.

Que el Señor Todopoderoso y los interesados me perdonen (o no) por ser tan claro, pero aquí vienen unos nombres con sus respectivos apellidos (y en esta denuncia va implícita mi conformidad con la perspectiva de no volver a aparecer nunca más en los medios de la isla).

Uno de los periodistas tradicionalmente amigos, con quien sabía que siempre podía contar para exponer las injusticias que reiteradamente han sufrido los vecinos, es David Cuesta. Lo conocí en la rueda de prensa que di en el hotel Atlántida con motivo de la presentación pública de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas en febrero de 2008 y desde entonces siempre demostró  sensibilidad hacia el problema y bastante buen sentido,

Desde que me puse borde con los supuestos conspiradores no he vuelto a saber nada de él. Claro está que debe ser cosa de la empresa donde trabaja, no suya. Pero no es lo que hay. Hace un tiempo tuve la mala suerte de presenciar la  grabación de  una emisión de MIRAME TV sobre el problema.  Había una mesa con varios periodistas, entre ellos David y un señor  llamado Artiles. Me quedé como la cera al comprobar que sólo hablaba la Alcaldesa y cuando quise escribir un comentario público en el video, vi que no era posible porque los comentarios estaban inhabilitados.

Ved esta entrevista y juzgad cuánto ha cambiado este muchacho, o cuánto lo han hecho cambiar, lo que para el caso es lo mismo.

Otro amigo periodista repentinamente enmudecido es Alexis Castillo, de Radiocadena Canaria, que tuvo la delicadeza de llevarme a su programa nada más desembarqué en el barrio, y que desde entonces había servido a la causa de la verdad en varias entrevistas con un servidor.

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Alexis Castillo

Lo mismo. Desde que les metí el dedo en el ojo a los futuros urbanizadores de la zona es imposible hablar con él.

Durante todos estos años recibía periódicas llamadas de una periodista de La Opinión de Tenerife llamada Yurena. Cada tres o cuatro meses me preguntaba  por novedades en Bajo la Cuesta, hasta que en el verano de 2015 (recién presentada la querella en Anticorrupción) me comunicó que quería hacerme una entrevista muy extensa para dar a conocer todos los detalles del tema y me pidió que le enviara un borrador con mis puntos de vista para que después ella le diera el formato. Es la última noticia que he tenido de esta profesional.

Pocos días después, en conversación con un colega suyo de otro medio,  (y aquí sí que reservo su identidad) le conté lo sucedido y me respondió  que la entrevista la publicaría él. Pero por lo visto a su empresa no le interesó porque nuevamente no llegué a saber nada del tema,

Todo esto se lo comenté a cierto periodista de confianza de TVE, responsable de cierto programa de medio ambiente con el que he colaborado varias veces. Su respuesta: Que no podían publicar nada sobre Bajo la Cuesta porque están sometidos a tales niveles de censura que la menor insinuación de crítica en algún contenido implicaba que no se emitiera.

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Pablo Matos

Algo pasa en Bajo la Cuesta. Algo turbio y sucio. La actuación de los políticos ha sido tan decepcionante  como cabía esperar. Durante la campaña electoral que condujo a la primera victoria de Rajoy, el diputado local Pablo Matos se reunió con los vecinos para prometerles que si el PP ganaba su problema estaba resuelto. No sólo no cumplió, sino que dejó pasar con olímpica indiferencia las oportunidades que tuvo de ayudar sólo un poco.

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Presidente Clavijo

Con el Presidente Clavijo tenía una audiencia el 30 de agosto de 2015. No pude asistir porque un medicamento me estaba produciendo tal insomnio que el agotamiento me había dejado inhabilitado. Pero el Presidente dijo que no pasaba nada, que repetiríamos en tres meses. Pues no.  Después me llegó que accedía a un encuentro conmigo en Madrid. Tampoco. Le pedí por escrito que, ya que quería ayudar, su gobierno clonara mi solicitud de replanteo del deslinde y mi solicitud de revisión de oficio. No contestó. Le pedi también que su gobierno cumpliera con el antiguo compromiso de reparar el acantilado. No contestó.

Esto, amigos y amigas, es España: un país donde no hay ni justicia ni humanidad porque una cuadrilla de desalmados y farsantes lo impiden. Mis buenos amigos de Bajo la Cuesta han alcanzado el increíble milagro de la invisibilidad y no tienen derecho a nada: No pueden acudir a los jueces y tribunales porque responden que no a todo (anuncio, por cierto, un monográfico muy intenso). No pueden acudir a la prensa porque los silencia. No pueden acudir  los políticos porque hacen honor a su fama y hablar con ellos  es (parafraseando a Arthur Conan Doyle) como hablar con luna hilera de almohadones.

Bajo la Cuesta era un espacio feliz donde personas sencillas y buenas disfrutaban viviendo en comunidad. Sacaban café y pasteles para todos a la calle, hablaban y bromeaban. No pedían más. Eran una comunidad armónica y en paz.

Ahora unos cuantos imitan a los refugiados de guerra en el campamento y el resto han sido dispersados. Y esto no va de cuatro paredes y un techo, sino de comunidad y calor humano. De la misma forma que una casa no es un hogar, un apartamento en Igueste no puede compensar las carencias emocionales de y el daño moral causados a personas muy queridas para mí, como Carmen Rosa.

Espero y ansío que los responsables de esta situación lo paguen algún día.  Sólo con que experimentaron una pequeña fracción del dolor que han causado, ya sería bastante. Y me refiero no sólo a los actores principales, sino también a los cómodos, los cobardes, los insolidarios y los volubles.

Si España sólo fuera esto, me haría catalán y me pondría a hacer el capullo con una estilada. Pero, como escribió Vincent Van Gogh en un carta a su hermano Theo, la patria son las cosas cotidianas,  donde incluía “esas chicas que se cruzan contigo y sonríen“. Y yo añado que también lo son las personas que comparten su bondad y sencillez como mis amigos de Bajo la Cuesta, y añado que la España que merece la pena somos los de abajo.

Como podéis comprobar, la España de la que hablo nada tiene que ver con la racionalidad. Es un sentimiento. Por eso sigue y seguirá siendo bonito incluso a pesar de los desgraciados que aparecen en primer término en la foto.

José Ortega

Abogado

http://www.costasmaritimas.es

 

 

 

 

 

 

BREAKING BREXIT

julio 16, 2017

‭@abogadodelmar

This article is dedicated to all British expats in Europe who are experiencing unfair problems and having their lives disrupted by uncertainty due to the BREXIT vote.

Although it may seem that the dice is cast and there is no solution I personally do not believe so, and here is why.

As a lawyer, I am used to defending difficult cases which seem to have exhausted all legal avenues but I always find the way round.

Here are a few examples:


Puertito de los Molinos-A little village called EL PUERTITO DE LOS MOLINOS, in Fuerteventura in the Canary Islands where the Spanish Government had decided to demolish the whole village. The local lawyers had exhausted all legal possibilities and villagers were about to have their houses demolished. only. But they called me for help and I managed to stop all demolitions, even at the critical moment in when the demolition team and the bulldozers were on their way. Only one proprietor rejected my help as he reckoned he had a good lawyer in Madrid: His house was the only one being demolished.

This event took place in 2007 and local lawyers are still wondering how I managed and which was my method.

-A year later, in December, 2008 I also stopped the demolition of a house owned by humble people in Pontevedra, Galicia, in northern Spain. The local lawyer also said that no solution was possible. I stopped the demolition and the family are still happily living in the house.

-Given that in Spain many proprietors are affected by coastal law, in January 2008 I launched a NATIONAL platform For THOSE AFFECTED BY COASTAL LAW.

I wrote a report on the Spanish government ‘s abuses in the practice of coastal law, and on 01.02.08 I presented a petition before the committee of European Parliament for a complaint against Spain based on this report.

On 26.03.2008 I gave a press conference to international media. THE ECONOMIST and BBC radio were present amongst others. Throughout the month of April 2008 Associated PRESS distributed my work to several newspapers around the world, including New York Times.

In 20.01.2009 I spoke before the petitions committee in the European Parliament. Watch the video here:

As a result, in 26.03.2009 the European Parliament approved a plenary resolution in accordance with my complaint, even requesting changes in Spanish law.

Here are some example of international media reporting my work:
GERMANY

UK

GERMANY

Finally, in 2013 the Spanish government did change the law.

-In 2013 a Scottish oil company called CAIRN ENERGY tryed to install oil drill plataforms in the gulf of Valencia, in a location between Valencia and the Balearic Islands. As the lawyer for the fisheries organizations in the area of Valencia, I organized the defence against the setting up of the oil rink. This included a demonstration, social activism and legal work.

The activists in Ibiza took me as their leader and I published in the above blog the defence writings for the case, and thousands of petitions were signed.

The fight was specially difficult since the Spanish Minister for Industry was sided with CAIRN. Even so in July 2015 the company gave up their plans and retracted.

In 2016, after twelve years of fighting, I obtained the closure of the biggest water treatment station in Spain due to it being harmful to health. I faced many obstacles before obtaining official information and documentation in order to prepare this complaint because public authorities were actively trying to prevent access to the information. However, I still won the case.

Here is a summary of several of my public interventions:

So if you are concerned about the effect of BREXIT on your life I can tell you that this case is close to my heart because my only sister is married a Brit and has lived in the UK for 26 years. Since the referendum, she is unable sleep due to the uncertainty she feels about her future.

After finding out about the conditions under which the referendum was celebrated, I can honestly say that I know exactly and precisely what to do to invalidate it. Naturally, I cannot reveal my methods here but I am totally confident I can achieve a positive result just as I have done in the wrongly-presumed impossible cases named above.

I will, however, say that the key is the POLITICAL PARTIES, ELECTIONS AND REFERENDUMS ACT, 2000.

My method is, of course, based upon conventional legal ways, but also needs media support, such as the setting up of a citizens platform movement.

In order to obtain the correct media support, the complaint should be supported by dozens of thousands of British in the UK and in Europe.
So, if BREXIT is a threat to your happy life in Europe and you have faith in my experience and my know-how in solving the problem, please leave a comment expressing your readiness to form part of a huge collective complaint and send an email to costasmaritimas03@gmail.com.
Thank you,

José Ortega

lawyer

http://www.costasmaritimas.es
 

José Ortega

ABOGADO

Derecho de costas marítimas 

Plaza Mariano Benlliure 21, El Puig 

46640 Valencia 

TF 961471097

http://www.costasmaritimas.es

@abogadodelmar

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Calblanque’s beach

Many in Cartagena remember that in the early eighties a German society that had bought the land along with the extraordinarily beautiful, surprisingly virgin and pleasantly lonely beaches of Calblanque, attempted to build there a gigantic urbanization.

They will also remember that only with much effort and social protest became possible to stop the sinister initiative that would have ruined the environment, and additionally t the area was declared a regional park, which was supposed to guarantee its definitive protection.

I believe that this was a setback for the company, called Costa Paradiso SA, that which had been set up not long before, it seems that with the sole intention of mounting its disturbing urbanization. It was this fix idea that should have moved them to buy a good collection of rustic plots in the area. There may be those who enjoy investing in a piece of mountain just to tell lizards, but it is unlikely that this is the case of a group dedicated to the tourist business and owner of hotels around the world.

Costa Paradiso had no choice but to resign to managing misery, and their surprising reaction was to lease the old country houses that were included in the land and grouped in the nuclei of Las Cobaticas And La Jordana. It is not that renting properties should cause surprise. The point is that, although the contracts alluded to the rental of houses, their real object was the bundles of boulders and some master wall that formed the ruins of what in the past had been country houses. In fair correspondence, the agreed rent was strikingly modest. The brave ones who dared to sign these contracts needless to say that the next day were crawling with the cement, because it was they, the tenants, who built the houses. Then, at their expense, they brought to both villages the electricity.

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Teymour Sammy

One of the most important characters of this story is Teymour Sammy, a genetic cross of Iranian and German and striking example of counterculture, who used to ride on the back of his horse Sandino, sometimes half naked, sometimes covered only with a poncho and still others with a lion tamer jacket like the one worn by John Lennon. Sammy was the strong man of Costa Paradiso. It was he who signed the contracts on the rocks and over time became, even in his extravagance, a good friend of the tenants and a very beloved character that while lived was a dam of contention against any change in the status quo. In fact, he was a neighbor more because he lived in one of the houses.

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Sandino

One day, somebody came to his house and found the door closed. He called but Sammy did not answer. He crossed the facade peering through all the windows until through that of the bedroom he saw that on the bed was a bundle completely covered with green flies. It was Sammy’s dead body. The result of the autopsy was overwhelming: Death by overdose. Great and perhaps foreseeable conclusion considering the character of the dead, except for the small detail without importance that, in saying of who knew him well, Sammy did not take drugs.

A time passed. The neighbors paid the rent in the account of the society and continued with their life. But everything changed a few years ago, with the strange and to my seem inexplicable advent of…

 

…CENSURED!!!

 

 

 

 

@abogadodelmar

Muchos en Cartagena recordarán que a principios de los ochenta una sociedad alemana que había comprado los terrenos junto a las extraordinariamente hermosas, sorprendentemente virginales y agradablemente solitarias playas de Calblanque, intentó construir en ellos una gigantesca urbanización. Recordarán también que no sólo con mucho esfuerzo y protesta social se consiguió no sólo frenar esa siniestra iniciativa que habría arruinado el entorno, sino que la zona fue declarada parque regional, lo que se supone que garantizaba su definitiva protección.Supongo que esto fue un revés para la sociedad en cuestión, a la sazón llamada Costa Paradiso SA y que se había constituido no mucho tiempo antes, parece que con la única intención de montar su perturbadora urbanización. Fue esa idea fija la que que debió moverlos a comprar una buena colección de parcelas rústicas en la zona. Puede que haya quien disfrute invirtiendo en un buen trozo de monte sólo para contar lagartijas, pero es improbable que éste sea el caso de un grupo dedicado al negocio turístico y propietario de hoteles en todo el mundo.

Con la zona blindada frente al ladrillo, a los interesados no le quedó más remedio que resignarse a administrar la miseria, y su sorprendente reacción fue dar en arrendamiento las antiquísimas casas de campo que estaban incluidas en los terrenos y agrupadas en los núcleos de Las Cobaticas y La Jordana. No es que arrendar inmuebles deba causar sorpresa. La cuestión es que, aunque los contratos aludían al alquiler de viviendas, su objeto real eran los ramilletes de pedruscos y alguna pared maestra que conformaban las ruinas de lo que en el pasado habían sido festivamente casas de campo. En justa correspondencia, la renta pactada era llamativamente modesta. Los valientes que se atrevieron a firmar esos contratos ni que decir tiene que al día siguiente estaban arremangándose y trajinando con el cemento, porque fueron ellos, los arrendatarios, quienes construyeron las viviendas. A continuación, y a su costa, trajeron a ambos poblados el suministro eléctrico.

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Teymour Sammy

En esta historia resulta clave el personaje más pintoresco que se pueda imaginar. Se trata de un tipo llamado Teymour Sammy, cruce genético de iraní y alemana y llamativo ejemplar de contracultura, que se paseaba a por la zona a lomos de su caballo Sandino, a veces medio desnudo, otras cubierto sólo con un poncho y otras aún con una casaca de domador de leones como la que solía llevar John Lennon. Sammy era el hombre fuerte de Costa Paradiso. Fue él quien firmó los contratos sobre los pedruscos y con el tiempo se convirtió, incluso en su extravagancia, un buen amigo de los arrendatarios y un personaje muy querido que mientras vivió fue un dique de contención frente a cualquier cambio en el status quo. De hecho, era un vecino más porque se había reservado una de las casas.

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Sandino

Un día, después de Sammy llevase algún tiempo sin dar señales dIda, alguien fue a su casa para interesarse por él y encontró la puerta cerrada. Llamó pero Sammy no respondía. Extrañado, recorrió la fachada atisbando por todas las ventanas hasta que a través de la de su dormitorio vio que sobre la cama había un bulto completamente cubierto de moscas verdes. Era el cuerpo muerto de Sammy. El resultado de la autopsia fue contundente: Muerte por sobredosis. Estupenda y quizá previsible conclusión teniendo en cuenta el carácter del muerto, salvo por el pequeño detalle sin importancia de que, al decir de quién lo conocía bien, Sammy no probaba las drogas.

Transcurrió un tiempo en el que el estupor convivió con la paz. Los vecinos ingresaban la renta en la cuenta de la sociedad y continuaban con su vida. Pero todo cambió hace unos años….

EL RESTO DE ESTE ARTÍCULO HA SIDO CENSURADO

 

 

 

 

@abogadodelmar

 

EL PARQUE MÓVIL DE OCEANA

febrero 10, 2017

@abogadodelmar

La nueva legislación de la UE sobre prohibición de descartes, que en mi opinión es un fraude y una bestialidad contra el medio ambiente, fue presuntamente inspirada por una asociación mundial de industriales llamada IFFO a fin de conseguir supuestamente un flujo de materias primas prácticamente gratis. 

Cierto e indudable es que la campaña fue apoyada de forma entusiasta por Greenpeace y Oceana, que parece ser también una asociación “ecologista”. Los primeros están bajo sospecha de trabajar para Rokefeller, y sea o no cierto me sorprende que nadie de sorprenda (valga la redundancia) que estos nenes se hayan transformado con sus al menos  dos embarcaciones, en prósperos navieros sólo un poco más humildes que Onassis.  
Yo de Oceana, cuyas apetencias tan claramente  coinciden con las de los lobbies industriales,  sé poco o nada pero tampoco tengo ni un poco de curiosidad. Ahora bien, parece que al igual que sus primos de Greenpeace estas dulces criaturas  nadan en la abundancia. Lo digo porque de manera estrictamente fortuita acabo de pasar junto a este insignificante utilitario de segunda mano. Preguntad a los auténticos ecologistas de ECOLOGISTAS EN ACCIÓN o ACCIÓN ECOLOGISTA AGRÓ a ver donde está su flota marítima o su parque móvil de cuatro ruedas.

  
Cómo me gustaría que hicieran una auditoría rigurosa a esas dos dignas y al parecer multimillonarias asociaciones “ecologistas” y que todos pudiéramos saber de dónde proviene su antinatural e inaudita prosperidad.

José Ortega

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