EL VEINTISIETE-O QUE ME IMPORTA

octubre 29, 2017

@abogadodelmar

Puede que el 27 de octubre quede en la memoria colectiva como el día en que Parlamento de Cataluña proclamó la independencia y todo eso, pero para un grupo de cincuenta familias de Candelaria y para mí, la fecha tiene otro significado. Es el aniversario de una vergüenza  que tan bien retrata las miserias de ese corral tantas  veces pestilente que nos hemos puesto de acuerdo en llamar España, pero que también podríamos haber llamado Cueva de Ladrones, Cuna de Indignos  o Solar de Rufianes. En todos los casos me refiero a los burros y malnacidos de arriba, que abusan, humillan, roban y patean a los mismos ciudadanos que  tienen la generosidad de mantener sus lujos, sus caprichos y sus manías con madrugones, sacrificio, ahorro, esfuerzo y renuncia.

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Mari Brito, Ilustrísima Alcaldesa de Candelaria

No puedo decir grandes ni buenas cosas de mi país desde la racionalidad si pienso en la Ilustrísima Señora Alcaldesa de Candelaria, que hace un año expulsó de sus hogares de Bajo la Cuesta  a cincuenta familias sólo porque del acantilado se supone, se pretende, se dice y se asegura que un día cayó un pedrusco y le dio a un coche cuyo propietario no es conocido del barrio y cuya identidad todos ignoramos.

No, no puedo decir grandes cosas de mi país sólo porque la Ilustrísima Señora Alcaldesa también forma parte de él. Esta dama se empeñó en que la piedra supuesta y pretendidamente caída, la única que se sepa desde la ocupación del barrio en los años setenta,  era el indicio de un riesgo mortal que obligaba al desalojo masivo. La interesada  inundó el juzgado de lo contencioso administrativo con docenas de cajas de documentos en orden a obtener autorización judicial de entrada en los domicilios como eficacísima fórmula para que resultara imposible estudiamos antes de dictar resolución sin audiencia.  Hizo eso incumpliendo la obligación legal de reclamar previamente el desalojo voluntario.  Estuvo paseando por el barrio sin casco protector y sin temor a piedras, desprendimientos o avalanchas junto con otras autoridades ,  incumpliendo con ello su propia orden de prohibición acceso. Publicó un Decreto de ayudas para alquiler de las que quedaban excluidos quienes fueran propietarios de otra vivienda y por eso las negó a Ramón y Luci, dos de las personas más nobles y buenas que conozco, debido a que él es propietario de otra vivienda en Orense.  También denegó la ayuda a una chiquilla del barrio que no pudo acreditar el empadronamiento porque le había sido previamente  denegado por el propio Ayuntamiento como consecuencia de la prohibición de acceso que la misma Alcaldesa vulneró al pasear  por él tranquila y se supone que felizmente.

Hace un año, los vecinos dieron un ejemplo de dignidad y civismo (que no de sumisión) procediendo al desalojo voluntario y dejado tan perplejas aburridas a las nutridas tropas de Antidisturbios que habían sido enviadas al lugar, y aceptando resignadamente la nauseabunda humillación que se les imponía.

Estos hechos y actitudes de la Ilustrísima Señora Alcaldesa desbordan la simple discusión sobre su legalidad porque además de ilegales son inmorales y constituyen una bajeza inhumana y miserable (a efectos de prevención de querellas y represalias, no acuso a la interesada de ser inhumana o miserable. Sólo me refiero a sus hechos porque sé que ella es una persona extraordinariamente buena y generosa con un recto sentido de la justicia y una honestidad personal a  prueba de bombas).

Un año llevan viviendo en un campamento, como perros, buen número de  familias cuyo único delito fue  habitar en una comunidad armónica y feliz, con un extraordinario sentido de la fraternidad, en un espacio ambicionado por los tiburones de la construcción para edificar  allí una urbanización con un puerto deportivo.

Algo pasa en Bajo la Cuesta. Algo turbio y sucio. Llevo defendiendo a estas cincuenta familias desde septiembre de 2006 y puedo afirmar con orgullo que el barrio sigue en pie después de las órdenes masivas de derribo de 2007, lo que por cierto no pueden decir sus vecinos cercanos. En ese tiempo he formulado incontables reclamaciones judiciales que, con la excepción del primer recurso contra el deslinde, se han resuelto todas ellas desfavorablemente hasta convencerme de que da igual lo que les cuente a los jueces, porque tratándose de Bajo la Cuesta siempre me van a decir que no (Prevención de querellas y otras represalias: Con esto no sugiero que los jueces formen parte de una conspiración. Sólo describo una realidad).

Algo pasa en Bajo la Cuesta. Algo turbio y sucio. En los primeros años los medios de comunicación nos daban bola  y en cierto sentido difundían nuestra causa. Pero desde que en junio de 2015 fui al grano formulado denuncia en Fiscalía Anticorrupción basada en los planes secretos par urbanizar la zona, la deserción de periodistas amigos ha sido espectacular.

Que el Señor Todopoderoso y los interesados me perdonen (o no) por ser tan claro, pero aquí vienen unos nombres con sus respectivos apellidos (y en esta denuncia va implícita mi conformidad con la perspectiva de no volver a aparecer nunca más en los medios de la isla).

Uno de los periodistas tradicionalmente amigos, con quien sabía que siempre podía contar para exponer las injusticias que reiteradamente han sufrido los vecinos, es David Cuesta. Lo conocí en la rueda de prensa que di en el hotel Atlántida con motivo de la presentación pública de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas en febrero de 2008 y desde entonces siempre demostró  sensibilidad hacia el problema y bastante buen sentido,

Desde que me puse borde con los supuestos conspiradores no he vuelto a saber nada de él. Claro está que debe ser cosa de la empresa donde trabaja, no suya. Pero no es lo que hay. Hace un tiempo tuve la mala suerte de presenciar la  grabación de  una emisión de MIRAME TV sobre el problema.  Había una mesa con varios periodistas, entre ellos David y un señor  llamado Artiles. Me quedé como la cera al comprobar que sólo hablaba la Alcaldesa y cuando quise escribir un comentario público en el video, vi que no era posible porque los comentarios estaban inhabilitados.

Ved esta entrevista y juzgad cuánto ha cambiado este muchacho, o cuánto lo han hecho cambiar, lo que para el caso es lo mismo.

Otro amigo periodista repentinamente enmudecido es Alexis Castillo, de Radiocadena Canaria, que tuvo la delicadeza de llevarme a su programa nada más desembarqué en el barrio, y que desde entonces había servido a la causa de la verdad en varias entrevistas con un servidor.

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Alexis Castillo

Lo mismo. Desde que les metí el dedo en el ojo a los futuros urbanizadores de la zona es imposible hablar con él.

Durante todos estos años recibía periódicas llamadas de una periodista de La Opinión de Tenerife llamada Yurena. Cada tres o cuatro meses me preguntaba  por novedades en Bajo la Cuesta, hasta que en el verano de 2015 (recién presentada la querella en Anticorrupción) me comunicó que quería hacerme una entrevista muy extensa para dar a conocer todos los detalles del tema y me pidió que le enviara un borrador con mis puntos de vista para que después ella le diera el formato. Es la última noticia que he tenido de esta profesional.

Pocos días después, en conversación con un colega suyo de otro medio,  (y aquí sí que reservo su identidad) le conté lo sucedido y me respondió  que la entrevista la publicaría él. Pero por lo visto a su empresa no le interesó porque nuevamente no llegué a saber nada del tema,

Todo esto se lo comenté a cierto periodista de confianza de TVE, responsable de cierto programa de medio ambiente con el que he colaborado varias veces. Su respuesta: Que no podían publicar nada sobre Bajo la Cuesta porque están sometidos a tales niveles de censura que la menor insinuación de crítica en algún contenido implicaba que no se emitiera.

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Pablo Matos

Algo pasa en Bajo la Cuesta. Algo turbio y sucio. La actuación de los políticos ha sido tan decepcionante  como cabía esperar. Durante la campaña electoral que condujo a la primera victoria de Rajoy, el diputado local Pablo Matos se reunió con los vecinos para prometerles que si el PP ganaba su problema estaba resuelto. No sólo no cumplió, sino que dejó pasar con olímpica indiferencia las oportunidades que tuvo de ayudar sólo un poco.

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Presidente Clavijo

Con el Presidente Clavijo tenía una audiencia el 30 de agosto de 2015. No pude asistir porque un medicamento me estaba produciendo tal insomnio que el agotamiento me había dejado inhabilitado. Pero el Presidente dijo que no pasaba nada, que repetiríamos en tres meses. Pues no.  Después me llegó que accedía a un encuentro conmigo en Madrid. Tampoco. Le pedí por escrito que, ya que quería ayudar, su gobierno clonara mi solicitud de replanteo del deslinde y mi solicitud de revisión de oficio. No contestó. Le pedi también que su gobierno cumpliera con el antiguo compromiso de reparar el acantilado. No contestó.

Esto, amigos y amigas, es España: un país donde no hay ni justicia ni humanidad porque una cuadrilla de desalmados y farsantes lo impiden. Mis buenos amigos de Bajo la Cuesta han alcanzado el increíble milagro de la invisibilidad y no tienen derecho a nada: No pueden acudir a los jueces y tribunales porque responden que no a todo (anuncio, por cierto, un monográfico muy intenso). No pueden acudir a la prensa porque los silencia. No pueden acudir  los políticos porque hacen honor a su fama y hablar con ellos  es (parafraseando a Arthur Conan Doyle) como hablar con luna hilera de almohadones.

Bajo la Cuesta era un espacio feliz donde personas sencillas y buenas disfrutaban viviendo en comunidad. Sacaban café y pasteles para todos a la calle, hablaban y bromeaban. No pedían más. Eran una comunidad armónica y en paz.

Ahora unos cuantos imitan a los refugiados de guerra en el campamento y el resto han sido dispersados. Y esto no va de cuatro paredes y un techo, sino de comunidad y calor humano. De la misma forma que una casa no es un hogar, un apartamento en Igueste no puede compensar las carencias emocionales de y el daño moral causados a personas muy queridas para mí, como Carmen Rosa.

Espero y ansío que los responsables de esta situación lo paguen algún día.  Sólo con que experimentaron una pequeña fracción del dolor que han causado, ya sería bastante. Y me refiero no sólo a los actores principales, sino también a los cómodos, los cobardes, los insolidarios y los volubles.

Si España sólo fuera esto, me haría catalán y me pondría a hacer el capullo con una estilada. Pero, como escribió Vincent Van Gogh en un carta a su hermano Theo, la patria son las cosas cotidianas,  donde incluía “esas chicas que se cruzan contigo y sonríen“. Y yo añado que también lo son las personas que comparten su bondad y sencillez como mis amigos de Bajo la Cuesta, y añado que la España que merece la pena somos los de abajo.

Como podéis comprobar, la España de la que hablo nada tiene que ver con la racionalidad. Es un sentimiento. Por eso sigue y seguirá siendo bonito incluso a pesar de los desgraciados que aparecen en primer término en la foto.

José Ortega

Abogado

http://www.costasmaritimas.es

 

 

 

 

 

 

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