NO AL PETRÓLEO EN LAS COSTAS DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

enero 20, 2014

@abogadodelmar

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Escrito de alegaciones que presenta la COMISIÓN INTERFEDERATIVA DE COFRADÍAS DE PESCADORES DE LA COMUNIDAD VALENCIANA contra el estudio de impacto ambiental elaborado por la empresa CAPRICORN SPAIN LIMITED para llevar a cabo campaña de adquisición sísmica 3D a fin de detectar yacimientos de petróleo en el golfo de Valencia.

Redactadas por José Ortega

 

 ALEGACIONES

El documento analizado tiene por finalidad el examen de los aspectos medioambientales de la campaña de adquisición sísmica 3D para investigación de hidrocarburos en el Golfo de Valencia. A este fin se aporta un estudio considerablemente extenso, de más de 850 páginas, que contiene una descripción de las actividades a realizar y especialmente, por lo que aquí nos interesa, un examen de su incidencia en los recursos biológicos marinos.

 Lo primero que llama la atención es la falta de correspondencia existente entre la tarjeta de presentación de la empresa, que pretende haber desarrollado trabajos similares en todo el mundo, y la pretensión de que las actividades a realizar serán prácticamente inocuas con fundamento en estudios primordialmente experimentales y teóricos, desconexionados de la experiencia práctica. Por ejemplo, se afirma que “en base a los resultados de la modelización de ruido efectuada, en el caso de este proyecto, se ha considerado mantener una distancia de seguridad de 1.000 m (zona de exclusión), para evitar efectos permanentes o temporales sobre fauna marina”.

 Esto resulta paradójico, puesto que la mejor garantía que podría haber aportado la empresa para acreditar pretendido carácter inocuo de su proyecto es el resultado práctico, concreto, objetivo y contrastable de sus trabajos anteriores en otros espacios marinos. 

 Debe resaltarse que la Comisión Interfedertiva de Cofradías de la Comunidad Valenciana ha tenido ocasión de mantener al menos tres reuniones con la empresa promotora y desde la primera, que tuvo lugar en instalaciones de la Subdelegacion del Gobierno en Valencia en julio de 2013, solicitamos información de los resultados en relación con el sector pesquero, con las capturas y los recursos biológicos marinos derivados del trabajo de la empresa en Noruega. Esto vino propiciado porque justamente en esa reunión los representantes de la empresa nos dijeron que con motivo de su anterior experiencia en ese país no se había producido ningún perjuicio para el sector pesquero. Convenientemente preguntado el representante en cuestión para que ampliara la información explicando qué anomalías se produjeron en aquellas pesquerías, cuánto tiempo tardaron los recursos en recuperarse y las lonjas pesqueras en volver a su actividad normal, el representante en cuestión dio a entender que no lo sabía, de tal forma que desde esta Comisión Interfederativa se pidió que la empresa se dotase a sí misma de mayor información concreta y clara sobre lo sucedido en Noruega a fin de proporcionárnosla para su adecuada valoración.

Pero esa información nunca llegó, incluso aunque en reuniones posteriores desde la Comisión Interfederativa se reiteró la solicitud. De esta manera, tuvimos que ponernos en contacto directo con las organizaciones pesqueras de Noruega, a fin de obtener información, que llegó en forma de una carta acompañada en su original en idioma ingles y traducida a castellano como documento probatorio núm. 1. 

La carta en cuestión da a entender que se produjo una desaparición aparentemente definitiva de la caballa, aunque no resulta demasiado alarmante en su análisis de conjunto, quizá debido a que localmente se produjo una fuerte reconversión laboral de tal forma que los trabajadores del sector pesquero pasaron a ser en una proporción importante trabajadores de las explotaciones petrolíferas. Este trasvase quizá pudo ir acompañado de un cierto compromiso del sector pesquero de no difundir una imagen negativa de la compañía petrolífera, si bien esto es algo que no se puede comprobar y por tanto se expone como mera conjetura y no como afirmación. Lo que sí se afirma es que, a vista del trasvase efectivo de trabajadores desde las empresas pesqueras a las plataformas petrolíferas, parece indudable que se ha producido una decadencia de dicho sector pesquero derivada de primero de la prospección y luego de la extracción de crudo. Al mismo tiempo, la aparente preferencia de la empresa petrolífera para contratar a personal procedente del sector pesquero (que ninguna especialización tiene en explotaciones petrolíferas) sugiere algún tipo de pacto entre unos y otros, lo que ordinariamente no tiene lugar por mera simpatía, sino para compensar perjuicios efectivamente producidos. De forma similar, la empresa ha mencionado en todas las reuniones mantenida con esta Comisión Interfederativa, lo mismo que cita también en el informe que se comenta, su buena disposición para contratar precisamente barcos pesqueros a fin de que éstos hagan la función de guardas durante la campaña de adquisición sísmica. 

Por tanto, la empresa promotora:

-No atiende a las peticiones hechas por la Comisión Interfederativa para que aporte datos concretos de experiencias concretas anteriores en relación con los recursos biológicos marinos y el sector pesquero.

-Desde luego no aporta en su estudio de impacto ambiental datos concretos de experiencias concretas anteriores en relación con los recursos biológicos marinos y el sector pesquero.

-En lugar de eso, ampara su pretensión de ser su actividad prácticamente inocua y definitivamente compatible sobre la base de estudios teóricos y experimentales y en bibliografía científica.

Para poner un ejemplo gráfico, si saltamos al suelo desde un tercer piso posiblemente suframos lesiones graves y quizá la muerte. A efecto de valorar las consecuencias de saltar al suelo desde un tercer piso, parece adecuado fundarse en la comprobación de lo que ha sucedido a las personas que lo han hecho. Si en lugar de eso nos enfrascamos en complejos estudios teóricos sobre la velocidad de caída de los cuerpos, la energía cinética y energía potencial, la raíz cuadrada de 2gh, la velocidad local del viento, la dureza del piso, la masa del individuo o su nivel de densidad ósea, no cabe duda de que con esto dibujaremos un posible acercamiento a la resultado final, pero incomparable con el que podríamos alcanzar con la mera comprobación de lo sucedido históricamente con saltos desde un tercer piso.

Algo parecido es lo que propone la empresa, que se niega a presentar una exposición de los datos concretos de experiencias concretas del pasado y que en lugar de eso se enfrasca en elaboraciones teóricas, donde la reina es una “modelización del ruido”, todas ellas conducidas a defender su propuesta de actividad como prácticamente inocua.  Todo científico conoce la facilidad con la que es posible acumular y exponer datos para demostrar prácticamente cualquier cosa. Es suficiente con seleccionar los que nos interesan y desechar los demás. 

Ahora bien, todo lo anterior tendría mucha menor significación siempre que los datos que se exponen fueran indiscutibles, pero no lo son. Precisamente se trata de datos puestos en tela de juicio por el organismo que posiblemente tenga más autoridad científica en el contexto al que nos referimos. Se trata del Instituto Español de Oceanografía, que elaboró en su momento un informe muy duro, negativo y alarmante en relación con la campaña de adquisición sísmica.

Pues bien, en el capítulo sobre alegaciones al proyecto, la empresa resta toda importancia a las anteriores observaciones del IEO, y lo hace en función de los postulados teóricos a los que antes nos hemos referido además de basarse, dicho sea de paso, en datos incorrectos a los que se aludirá más adelante, relativos a los paros biológicos voluntarios de la actividad pesquera.

El IEO pertenece al mismo Ministerio que debe elaborar la declaración de impacto ambiental. Este Ministerio se encuentra con la peculiar situación de que es su propio organismo científico el que se opone al carácter pretendidamente inocuo y compatible de la actividad a realizar y el que advierte de las posibles consecuencias negativas de tal actividad sobre los recursos biológicos marinos, en especial sobre la reserva marina de las Islas Columbretes.

En estas condiciones no puede el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente limitarse a seguir la conducta habitual en estos casos, consistente en aprobar la declaración de impacto ambiental introduciendo una serie de medidas correctoras más o menos retóricas y otras de vigilancia ambiental de dudoso cumplimiento. La desafortunada experiencia habida con la plataforma Cástor ilustra lo que hemos venido exponiendo hasta aquí relativo a la facilidad con la que pueden acumulares datos y apariencia científica para demostrar casi cualquier cosa y cómo todo ello puede no tener relación con la realidad o tenerla inexacta o incompleta. No cabe duda de que la documentación medioambiental de la plataforma Cástor era aparentemente rigurosa, aparentemente indiscutible y aparentemente intachable y a pesar de ello sucedió lo que todos saben. En nuestro caso es enormemente conveniente que el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente requiera a la empresa promotora para lo mismo que la ha estado requiriendo repetidamente esta Comisión Interfederativa, es decir, para que aporte como documentación complementaria datos concretos de los resultados en los recursos biológicos marinos de experiencias anteriores concretas de la misma empresa. Admitimos que puede tratarse de otros mares con otras condiciones biológicas y climáticas, pero nos resistimos a caer en la trampa de entender que una caballa del Mar del Norte pueda exhibir pautas de comportamiento distinta de otra del Mediterráneo.

El Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, que por lo demás es también competente en materia de pesca marítima, demostrará a nuestro juicio una notable inconsciencia si, sabiendo que podemos valorar datos concretos de experiencias concretas, renuncia a requerir tales datos a la empresa promotora y se limita a dar por buenos unos planteamientos científicos que han despertado la preocupación del Instituto Español de Oceanografía.

En otro orden de cosas, el estudio de impacto ambiental pretende demostrar la poca incidencia del proyecto en la actividad pesquera. Se dice:

El análisis de los datos recopilados para la zona de estudio muestra que la actividad pesquera en el golfo de Valencia se concentra sobre la plataforma y talud continental (ver Figura I-5). Únicamente el 17% del área de adquisición sísmica propuesta, coincide con zonas habituales de pesca, Este solapamiento se produce en dos zonas, una zona situada al noroeste (1% del solapamiento) y otra zona situada al suroeste (16% del solapamiento)”.

 Estos datos se han obtenido mediante la fijación sobre mapa de los posicionamientos derivados del dispositivo AIS para localización de barcos en la mar. En los mapas que se incluyen vemos estos posicionamientos marcados como puntos verdes y relativamente alejados de las cuadriculas donde se desarrollarán los trabajos, salvo en los casos de las cofradías de Cullera, Gandía, Jávea y Denia, cuyas marcas desde luego entran en las cuadrículas en cuestión. 

Estos datos, según el estudio, se refieren a las pesquerías de arrastre y cerco, no a las de artes menores, puesto que estas embarcaciones no están obligadas a llevar el dispositivo AIS. El estudio pretende que en todo caso, las embarcaciones de artes menores faenan en espacios muy cercanos a la costa y que por lo tanto no interfieren con la actividad proyectada por encontrarse lejos de las cuadrículas.

Pues bien, esta parte del estudio adolece de los siguientes defectos y carencias:

-En primer lugar, ignora que la mayor parte de la flota de arrastre y cerco es renuente a activar el dispositivo AIS. El sector pesquero ya se opuso a su implantación obligatoria por un motivo simple y es que cada patrón desea mantener en la confidencialidad su derrota y el lugar donde cala. La pesca no es una actividad mecánica que se consuma por el mero hecho de salir al mar y tender las redes. El pescador aprende, con paciencia y una experiencia acumulada durante años, donde esta o puede estar el pescado que busca, y acude a un caladero u otro aplicando sus métodos y conocimientos. Como debe parecer evidente, y como sucede en todo oficio, el pescador es muy celoso de tales métodos y conocimientos y por lo tanto, de la misma forma que el sector en su conjunto se opuso a la implantación de la medida, es bastante frecuente que los barcos de pesca salgan a la mar con el dispositivo AIS apagado o que lo apaguen una vez llegan al caladero o en el tránsito hacia el mismo. Dejemos al margen que esta actividad pueda resultar contraria a una norma obligatoria y sus posibles consecuencias, que no son materia de este escrito de alegaciones. Lo que aquí importa no es la proyección de la ley sobre la realidad, sino la realidad. Y la realidad es que los datos del AIS no son representativos de la realidad y no pueden empellares para valorarla.

-En segundo lugar, el estudio parte de un prejuicio que sorprende por el escasísimo rigor que contiene, y es el de que los barcos de artes menores, por ser pequeños, se mantienen cerca de la costa. No es completamente cierto ni lo primero ni lo segundo. Puede que todo el contacto de los autores del estudio con un barco de estas características lo haya sido a través de fotos vistas en alguna enciclopedia, pero si se hubieran tomado la molestia de visitar los puertos habrían comprobado que los hay bastante grandes. Y si son grandes no es por capricho, sino porque muchos barcos de artes menores se desplazan muy lejos de la costa a calar trasmallo para captura de merluza. Esto sucede cerca ya del canal, es decir, el valle submarino entre la Península y Baleares, justamente en la zona de los trabajos.

Por lo tanto, consideramos que el Ministerio de Medio Ambiente debería requerir a la empresa promotora a fin de que completara su estudio con una relación de los barcos de artes menores que de modo efectivo están pescando en la zona donde se pretende hacer la prospección sísmica. 

Otro dato que acredita un conocimiento superficial e insuficiente del sector pesquero es el siguiente:

Para la pesca de arrastre existe en el año 2013 una veda se un mes, entre Enero y Febrero para la zona comprendida entre aproximadamente Valencia y el Cabo de La Nao, coincidente con la parte sur de solapamiento entre la zona de adquisición sísmica y la zona de arrastre. Como quiera que la época de operación se prevé para el invierno, y las épocas de veda suelen ser en las mismas fechas año tras año, es probable que haya una coincidencia de parada de actividad pesquera con parte de la operación, disminuyendo el efecto“.

La realidad es que lo más probable es que después de muchos años de paros biológicos voluntarios, 2014 sea el primer año en el que no se produzcan esos paros en la modalidad de arrastre a causa de la ausencia de fondos públicos para subvencionarlos. Por tanto, no se deberá tener en cuenta el párrafo transcrito a efectos de minimizar los efectos del proyecto sobre el sector pesquero, y hay que tener en cuenta que éste es uno de los motivos por los que el estudio quita importancia al informe del IEO.

Por lo demás, una cuestión de la mayor importancia continúa indefinida y es la relativa al límite dentro del cual el sonido procedente del emisor deja de ser audible o molesto. Esta cuestión también fue consultada a la empresa en las diversas reuniones mantenidas con ella y, de igual forma que es de aplicación a lo sucedido en otras experiencia anteriores, tampoco fue resuelta de modo satisfactorio o simplemente no fue resuelta. 

Se han dibujado unas cuadrículas sobre el mar y sabemos bien que el foco emisor operará dentro de ellas, pero no sabemos si la emisión procedente de ese foco traspasará sus límites.

En relación con los impactos que afectan a la actividad pesquera, el estudio afirma lo siguiente:

El impacto se considera compatible en todo caso, debido principalmente a las limitaciones descritas, tanto en el área geográfica, como en la restricción temporal de trabajo. 

Las limitaciones descritas se refieren a lo que hemos expuesto anteriormente relativo a los posicionamientos derivados del dispositivo AIS. Ya hemos dicho que los datos son incorrectos, luego la conclusión a la que llega al empresa es incorrecta. 

En cuanto a la limitación temporal, es de agradecer que se haya restringido el tiempo en el que se han de hacer los estudios, pero esto solo no hace el proyecto más inocuo. Por otro lado, seria conveniente que el Ministerio exigiera a los promotores garantía de que la menor duración temporal del proyecto no se va a traducir en una correlativa velocidad mayor del barco que alberga el cañón, que según el estadio será de cuatro nudos. Esto se debe a que uno de los modos ideados por los promotores de minimizar el perjuicio consiste en iniciar la emisión del ruido de forma gradual, a fin de que las especies animales puedan retirarse. A esto les llaman “soft start”.  En las reuniones habidas con la empresa consultamos de qué iba a servir eso si el barco estaba en movimiento y el sonido iba a sorprender a otras especies en otros espacios. La respuesta fue que la moderada velocidad del barco daba lugar a que el ruido se fuera espaciando también de forma gradual. Incluso suponiendo que la velocidad de la embarcación permita esa conclusión, es conveniente que la misma no se incremente para compensar la reducción de tiempo de los trabajos. 

Se afirma también:

El proyecto en todo caso implementará los procedimientos sugeridos por las guías y directrices aceptadas nacional e internacionalmente para la reducción de los trastornos acústicos sobre la fauna marina“.

Pero no se indica cuáles sean tales procedimientos. El Ministerio debería requerir a la empresa para que lo aclarase, complementando el presente estudio con los documentos que fueran precisos donde se hagan constar los procedimientos en cuestión, y desde luego someter el complemento a nueva información pública. 

Otra medida es la siguiente:

Se contará con Observadores de Fauna Marina de manera permanente en la embarcación de adquisición con experiencia en el manejo de sistemas de detección acústica pasiva que estarán operativos las 24h. Los Observadores de Fauna Marina se asegurarán de que se respeta la distancia de seguridad y de que se activen los procedimientos estipulados“.

La medida sólo es eficaz, en su caso, en la observación de cetáceos debido a su conocida necesidad de salir a superficie para respirar. En los demás casos, la presencia de observadores a bordo es rigurosamente inútil a efectos de prevenir daños en los recurso biológicos. 

Se reconoce:

Existe también la posibilidad de que se puedan dar efectos severos a distancias muy cercanas a las fuentes de sonido, que incluyen daños al sistema auditivo, y en casos extremos hasta la posibilidad de efectos letales en peces adultos. Los datos experimentales y empíricos (detallados en los Anexos 3 y 4) se dan en circunstancias muy concretas de altos niveles de exposición, generalmente debidos a la imposibilidad (cautividad en experimentos) o dificultad de evitación. Los daños letales o sub-letales se producían siempre a distancias de órdenes de magnitud de metros desde la fuente“.

Parece que los efectos severos, que como se ve no son lista cerrada, pueden extenderse en las especies marinas a ámbitos desconocidos, incluyendo su fertilidad. En tal caso, daría igual que las zonas de trabajo estuvieran cerca o lejos o que se solaparan de modo intenso con los caladeros, puesto que estos peces dañados se mueven y pueden reproducirse. Si su capacidad de reproducción se ve alterada, el daño tanto biológico como comercial está asegurado.

Cuando se habla de que los efectos severos se producen a metros desde la fuente, no se especifica cuántos metros. Consideramos esta definición una carencia del informe y creemos conveniente que el Ministerio reclame de la empresa promotora la correspondiente subsanación mediante un complemento que deberá ser sometido igualmente a información pública.

Se afirma:

Las evidencias empíricas existentes inducen a pensar que a niveles poblacionales estos posibles efectos no serán distinguibles de las variaciones naturales de población inducida por mortalidad natural, y en las especies de interés comercial, por el esfuerzo pesquero en sí mismo.

Cuando se alude a evidencias empíricas existentes debemos suponer que se está aludiendo a experiencias anteriores de la misma empresa en otros espacios, tales como Noruega. Esto, naturalmente, nos hace insistir en la necesidad de aportación de los datos  (nos referimos a datos crudos, no elaborados, interpretados ni filtrados) derivados de anteriores campañas y, en todo caso, subrayamos la necesidad de que la empresa aclare pormenorizadamente  qué datos empíricos se refiere.

Se afirma:

La mayor parte de los estudios y referencias respecto a efectos de actividades de sísmica marina sobre invertebrados marinos han sido bajo condiciones experimentales (i.e. individuos enjaulados y muy cercanos a las fuentes; condiciones que muy rara vez se cumplirían en la realidad) con resultados inconcluyentes respecto a efectos patológicos y fisiológicos graves sobre estos organismos. Existe alguna referencia reciente sobre posibles efectos de daños anatómicos e incluso mortalidad de cefalópodos en cautividad pero es aislada. Igualmente aislada es la única referencia empírica conocida sobre mortalidad y varamiento de Archyteutis (calamar gigante) en el Cantábrico español supuestamente relacionada y coincidente en el tiempo y espacio con una campaña de sísmica marina, además de la falta de pruebas concluyentes sobre la relación causa-efecto en ese caso“.

La expresión transcrita es inquietante si nos fijamos. Lo que nos está diciendo la empresa promotora es que realmente no sabe lo que va a pasar. Nuevamente insistimos en que, ante lo que parece total falta de control de las consecuencias de la actividad, debería el Ministerio reclamar datos concretos de campañas anteriores.

Más:

En el peor de los casos, y en una supuesta coincidencia entre la actividad sísmica y la presencia de agregaciones o cardúmenes de invertebrados inmediatamente debajo de las fuentes de aire comprimido, se podrían producir teórica y potencialmente efectos letales y sub-letales sobre algunos individuos de estas poblaciones, en particular cefalópodos pelágicos“.

La afirmación entra en clara contradicción con lo que nos expuso la empresa en las reuniones mantenidas con ella, en el sentido de que se iba a minimizar riesgo de daños mediante la emisión lenta del sonido y mediante una navegación pausada que permitiese que el pescado huyera de la fuente de ruido. Si así fuera, no se podría dar la situación de hecho que se transcribe puesto que un cardumen nunca quedaría directamente bajo la embarcación.

A propósito de esto nos surge otra duda, estrictamente científica. Tanto en este estudio como en las explicaciones verbales dadas por la empresa se da a conocer la diversidad de rangos auditivos de las especies marinas, de tal forma que unas y otras son sensibles a distintas frecuencias.  Por esta vía se quería hacer ver que por ejemplo el bacalao resulta un claro receptor de las señales auditivas del cañón, mientras que la sardina no se encuentre en tal situación.

La duda es si la capacidad de percibir el sonido viene anudada a los daños potenciales en  las especies marinas, es decir, si órganos tan sensibles como la vejiga natatoria pueden resultar dañados incluso aunque el rango auditivo de la especie en cuestión no perciba el sonido. La reacción de huida, el estrés, los comportamientos de rechazo, están claramente vinculados a la respuesta a un estímulo auditivo. Pero la vibración podría ocasionar daños a sistemas orgánicos, entre otros el aparato reproductor aunque no sea percibida por el oido. Como quiera que este aspecto no queda claro en el estudio, debería el Ministerio reclamar las oportunas aclaraciones a la empresa promotora mediante un complemento que debería ser igualmente sometido a información púbica.

Se afirma:

Con respecto a los posibles efectos letales y sub-letales sobre las especies de invertebrados sésiles o bénticos en su fase adulta (crustáceos, cnidarios sésiles, espongiarios, etc) se conoce muy poco sobre los efectos de las campañas sísmicas en particular o sobre su sensibilidad a la presión sonora en general. Las escases evidencias, existentes en todo caso para crustáceos, muestran que los efectos letales y sub-letales se producen a altas intensidades sonoras, las cuales están lejos de ser alcanzadas en los fondos marinos por debajo de la zona de adquisición (entre 200 y 1300 m donde habitan estos organismos)“.

No existe en el informe, o no la hemos visto, información sobre la intensaidad de sonido a entre 100 y 1300 metros de la fuente. Se afirma que dicha intensidad es de 259 db a un metro, pero no se explica en qué forma se disipa con la distancia. Se necesitan más explicaciones al respecto. 

Se afirma:

En particular los experimentos realizados sobre especies tales como vieiras, mejillones, gambas, etc. han demostrado que los efectos letales se producen en niveles de ruido por encima de 220 dB rms. Estos datos sugieren que no se producen efectos significativos si la profundidad de la lámina de agua es mayor de 20 m a partir de fuentes de aire comprimido de potencia similar a la del presente proyecto (Royal Society of Canada, 2004)“.

Nos preocupan los efectos letales sobre, entre otras, las diversas especies de gamba. Pero no sólo los letales, sino todos los que puedan causar daños, comportamiento inesperado, migración o esterilidad. Nada dice el informe al respecto y desde luego continuamos anclados en el ámbito de lo teórico a pesar de las se supone numerosas experiencias prácticas anteriores de la empresa promotora.

Se afirma:

Existen dos tipos de efectos relacionados con el recurso pesquero en sí mismo, la posible disminución del recurso como consecuencia de mortalidad o daños a individuos y poblaciones pescables, y la disminución de la disponibilidad física o geográfica del recurso, por un posible efecto de huida o evitación de los individuos y poblaciones pescables de la zona de adquisición sísmica“.

Con respecto al primer tipo de efectos, los efectos serían sobre las especies pescables en la zona, fundamentalmente peces, cefalópodos y crustáceos, demersales en su mayor parte, al ser la pesca de arrastre la más prevalente, y sobre todo la gamba roja, y en menor medida peces nectónicos objeto de la pesca de cerco, clupeidos sobre todo. Estos efectos han sido analizados en detalle en las secciones correspondientes de impactos sobre la fauna marina, en particular los impactos FA3a, c y d, sobre estos organismos en sus diferentes fases del ciclo vital: Como las conclusiones de estas secciones es que no se espera una disminución significativa de estas poblaciones como consecuencia de las operaciones de la sísmica, la consecuencia es que este efecto sobre la pesca debería ser inexistente, o más bien indistinguible de otros efectos relacionados con otras variables que afectan directa o indirectamente a las dinámicas de las poblaciones de organismos objeto de pesca comercial.

La conclusión parece no sólo simplista, sino insuficientemente justificada. El estudio continúa afirmando lo siguiente:

El otro tipo de efectos, quizá más controvertido y estudiado más a fondo, sobre todo en Noruega, se basa en la hipótesis de que los efectos con mayor probabilidad de ocurrencia están ligados a cambios en el comportamiento, como respuestas de alarma y evitación, y éstos a su vez pueden alterar la accesibilidad de estos organismos a la pesca, lo cual podría en teoría tener como consecuencia una alteración de las capturas o un incremento en el esfuerzo pesquero (distancia por ejemplo) necesario.

Los estudios empíricos, relativos a las implicaciones de actividades de sísmica sobre las captures pesqueras, llevado a cabo sobre todo en Noruega (Ver Anexo 4) dan cuenta de resultados contradictorios. En los primeros estudios llevados a cabo en los años 90 se identificaron algún tipo de efecto, desde los directos en descensos localizados en el tiempo y en el espacio en la abundancia y cambios en las distribuciones vertical/horizontal de algunas especie, hasta indirectos sobre aparentes reducciones en las capturas de algunas especies de peces inmediatamente después de las operaciones de sísmica. Sin embargo, en la misma época otros estudios no mostraron ningún tipo de cambio sobre los niveles de captura. Más recientemente otros estudios han mostrado de hecho descensos y aumentos simultáneos de las capturas tras las operaciones de sísmica, según la especie y el tipo de pesca.

Dos cuestiones al respecto:

-La primera, que no conocemos el contenido (crudo) de esos estudios y su conocimiento resulta enormemente conveniente a fin de que tanto los afectados como el propio Ministerio podamos valorarlos adecuadamente y no a través de la valoración que a su vez hace la empresa promotora.

-No queda claro si el estudio en este punto está aludiendo a estudios científicos anudados a la experiencia de Noruega u otras o bien a los resultados de la propia experiencia derivada de las consecuencias concretas y prácticas de anteriores campañas de prospección sísmica. Es conveniente que la empresa promotora aclare este extremo.

Se afirma:

Hay razones para considerar lógicos los resultados descritos en último lugar, además de existir variaciones probadas en las respuestas conductuales de acuerdo a las especies y sus hábitos y ecología (p. e. afinidad con estructuras submarinas, hábitos demersales, o nado libre en la columna de agua, hábitos pelágicos) existe el mero efecto espacial-geográfico en el que algunas especies pueden moverse fuera de una zona de pesca concreta, mientras que otras espacies, o incluso la misma, puede de hecho acercarse a la zona de pesca desde una zona inaccesible o más lejana“.

¿Cuáles son esas razones?

Se afirma:

Las variables que afectan en un momento concreto la ubicación de los individuos y agregaciones de especies de interés pesquero son múltiples, como se sabe desde tiempo inmemorial, y la presencia de las mismas es en la práctica en cierto modo aleatoria“.

Esto no justifica la inmisión de una fuente de ruido que pueda resultar individual y específicamente nociva para los recursos biológicos marinos. Es casi como pretender como permisiva la actividad de un asesino en serie por el mero hecho de que la gente igualmente muere de vieja.

Se afirma:

En el caso de la principal pesquería de la zona en el área de adquisición, el arrastre, y sobre todo el arrastre de crustáceos de profundidad, sobre todo aunque no solamente, la gamba roja, el recurso es en principio poco susceptible de cambiar su accesibilidad general a la pesca por dos razones fundamentales, la primera su escasa movilidad intrínseca a efectos de alejamiento, y por otro la baja intensidad sonora relativa (ver Impacto FA3d y Anexo 4) por debajo de la que se espera produzca efectos conductuales sobre estos organismos.

Nótese la acumulación de condicionales y suposiciones que constan en las expresiones “…en principio poco susceptible…” y “…se espera que…”. Tal parece que la empresa promotora, más allá del débil armazón científico que expone en este informe, no sabe lo que va a suceder en realidad una vez que comience a disparar el cañón de ruido.

Por lo demás, parece innegable que existe aquí una contradicción entre dos partes distintas del discurso de la empresa promotora: Por un lado afirma que el lento incremento en el nivel de ruido así como el lento avance de su fuente permitirán a las especies marinas abandonar el escenario, pero por otro lado que algunas de esas especies (precisamente las de más valor comercial, como la gamba) no podrán abandonar el escenario por carecer de movilidad. Precisamente esto último, la escasa movilidad de los crustáceos de alto valor comercial, les fue advertido a los representantes de la empresa durante las reuniones. 

Como podemos ver, la empresa promotora expone, maneja, presenta u oculta los datos de la manera que mejor convenga no a la realidad científica, sino a la consecución de sus fines. Cuando es preciso decir que las especies huirán de la fuente de ruido y eso es bueno porque quedarán preservadas, se dice. Cuando, por el contrario, conviene afirmar que las especies no podrán huir de la fuente de ruido porque no pueden hacerlo y eso es bueno porque podremos seguir pescándolas, se dice. Todo es bueno. Lo bueno y lo malo. Todo.

¿Por qué no lo vemos al revés? Es decir:

-Que las especies móviles huyan no debe interpretarse como garantía de que permanecerán físicamente intactas sino de que desaparecerán de los caladeros.

-Que las especies menos móviles no huyan no debe interpretarse como garantía de que podremos continuar capturándolas, puesto que podrán sufrir lesiones físicas de diversa índole, incluyendo mortandad generalizada.

Se afirma:

Los Lugares RN 2000 más próximos a la zona de estudio (Albufera, El Montgó, Almadrava e Islas Columbretes) se encuentran a una distancia mínima de más de 19 km del borde del área de adquisición. La propuesta de ampliación del LIC marino Islas Columbretes se encuentra a más de 25,3 km del área de adquisición”.

Por un lado, resulta que en otra parte del informe se afirma que la reserva marina de Columbretes se encuentra a 19 km de área de trabajo. No es nada conveniente jugar con los términos y resulta necesario entender que tanto la reserva marina como el LIC, aunque sus áreas no coincidan con exactitud, son zonas protegidas.

En todo caso, lo transcrito no es garantía de que la actividad sea inocua en esas zonas, básicamente por dos motivos:

-La preocupación del IEO por los efectos de la actividad en la reserva marina de Columbretes no parece que sea precisamente un capricho, sino que se supone fundada y seria.

-No existen en el documento explicaciones ni descripciones concluyentes sobre la forma en que se disipa el ruido con la distancia.

Se afirma:

En lo que respecta a las especies marinas asociadas a estos espacios naturales en particular Columbretes, tampoco se prevé ninguna afección teniendo en cuenta la distancia de éstos al posible radio de afección por ruido asociado a las operaciones en los extremos del área de adquisición (ver Sección 8.7 y Anexo 3, figuras 3-4 a 3-7, ). De acuerdo con las conclusiones del Anexo 3 de este EIA y que incluye una modelización de ruido, la distancia más lejana a la que se producen cambios de comportamiento en algún grupo de cetáceos considerando la batimetría de la zona Norte del área de adquisición y asumiendo escenarios muy conservadores es de 10,8 km. Distancia que es menor a la cual se encuentra la RN 2000 más próxima que es L’Almadrava“.

El dato es confuso y parece consecuencia de algún tipo de error de redacción más bien que de concepto: No son los cetáceos, sino la totalidad de las especies marinas lo que preocupa en general, y particularmente en la reserva marina de Columbretes. En el caso de que no exista tal confusión, dejamos constancia de que para valorar si se produce daño a la reserva marina no entendemos por qué hemos de tomar como referencia a los cetáceos.

Por fin, la Comisión Interfederativa debe poner en tela de juicio no la actividad que se proyecta, sino sus fundamentos en relación con el bien común. El estudio de impacto ambiental alude a la gran dependencia energética de nuestro país y a la posibilidad de que el mismo pudiera sufrir problemas de suministro en casos de condiciones geopolíticas desfavorables. Afirma que “España importa el 99,5% de los hidrocarburos que consume. El déficit de la balanza comercial energética en España es de aproximadamente 45.000M€ anuales, lo que equivale al 4% del PIB. España consume ~1,4 millones de barriles de petróleo diarios y solamente produce ~7.000. Proporción similar con el gas”. Y añade:

Nuestro nivel de dependencia energética (el más alto de los principales países de la UE), hace a España vulnerable a situaciones geopolíticas excepcionales que puedan conllevar interrupciones en el suministro energético e incide negativamente en la balanza de pagos.

Para reducir a dependencia energética es prioritario que el país desarrolle sus recursos autóctonos. Las energías renovables, desde luego, representan una importante alternativa para el país, y son parte de su objetivo. Sin embargo, su gran oscilación en la carga y la consiguiente dificultad de gestión, hacen que los hidrocarburos mantengan un rol importante en este aspecto. Por tanto, es evidente que la actividad de exploración y producción de hidrocarburos presenta un interés estratégico para el país, y que puede ser un gran aliciente para la economía siempre que se exijan las medidas de seguridad técnicas y ambientales necesarias.

A fin de que el razonamiento pudiera tener algún valor, se debería complementar el mismo con alguna previsión, aunque fuera aproximada, del volumen de petróleo que sería posible extraer de las futuras instalaciones. Entendemos la dificultad que ello puede entrañar antes de perforar de modo efectivo, pero no parece que se esté hablando de grandes embolsamientos de crudo precisamente y nos preguntamos por este motivo si los daños medioambientales que de modo inevitable va a provocar la actividad (incluyendo la perforación y extracción) quedarán compensados con los beneficios que obtendrá nuestro país. Si en lugar de producir aproximadamente 7.000 barriles diarios de petróleo pasamos a producir 20.000, 60.000 o incluso 100.000 (lo que desde luego no es de esperar ni se pretende en el documento), no habremos conseguido gran cosa en materia de autoabastecimiento pero habremos conseguido mucho y negativo en materia de medio ambiente.

Con arreglo a la ley y reglamento de hidrocarburos, la empresa se asegura el monopolio de la explotación de los yacimientos de petróleo que encuentre. En modo alguno tiene la obligación de poner en el mercado el producto refinado a un precio reducido, por lo que el ciudadano no notará diferencia alguna. Seguiremos pagando el petróleo español al mismo precio que el saudí. La única ventaja que este proyecto tiene para España reside no en una realidad, sino en una hipótesis,  una posible hipótesis de futuro como es que se produzca una posible coyuntura geopolítica desfavorable, es decir, que absolutamente todos los países productores de petróleo, desde los países árabes a Venezuela pasando por Irán, Rusia o Nigeria, con inesperada unanimidad, nos negaran la venta de su petróleo. 

No es que sea una hipótesis imposible, pero no es probable de la misma forma que es posible pero no probable que al salir de casa nos caiga una maceta de geraneos en la cabeza y nos mande al otro mundo.

Lo que nos va a quedar a los españoles es una industria sucia y anticuada, unas playas bajo amenaza de chapapote, un pescado contaminado, unos lechos marinos destruidos, un paisaje pervertido, unas aguas negras y la decadencia definitiva del sector pesquero.

Lo que vamos a obtener los españoles a cambio es la dudosa certeza de que en caso de gravísima crisis internacional, en vez de tener una producción notoriamente insuficiente para el autoabastecimiento, a razón de 7.000 barriles día, tendremos unja producción notoriamente insuficiente para el autoabastecimiento, a razón de 14.000 o 20.000 barriles día. Con arreglo al reglamento de hidrocarburos, el canon por ocupación de superficie es de un importe tan ridículo que da vergüenza anotarlo aquí: Una peseta por hectárea para la investigación y quince pesetas por hectárea para la explotación. Y eso es todo en cuanto a ventajas.

Lo que le va a quedar a la empresa promotora es un gran negocio. Legítimo, sin duda.

El planteamiento del Gobierno, que parece ser que el proyecto es bueno para España, necesitaría alguna explicación: ¿En que sentido lo es? ¿Debido a la peseta por hectárea, a la garantía de unos pocos barriles más en caso de una coyuntura internacional que posiblemente nunca se va a producir o a alguna otra razón que se nos escapa? 

La cuestión no es, como pretende el estudio en respuesta a Ecologistas en acción, la oposición entre energías limpias y derivados del petróleo. Se trata de un planteamiento intencionadamente erróneo por parte de la empresa. España no produce suficiente energía eólica, hidráulica o solar como para desvincularse de los hidrocarburos, pero una cosa es comprar petróleo porque no queda más remedio y otra muy distinta profundizar, fomentar y prolongar una industria sucia, anticuada,  contaminante y destinada a su desaparición. Si asumimos que los tiempos deben cambiar y van a cambiar no debemos concentrar la energía en una industria sucia y atrasada, sino en la investigación de energías alternativas y en el fomento de las actuales energías limpias hasta que llegue el momento en el que podamos prescindir totalmente del petróleo.

 En su virtud,

SOLICITO: Que tenga por formuladas las anteriores alegaciones.

Madrid, 17 de enero de 2014

José Ortega

Abogado   http://www.costasmaritimas.es 

 

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