¿BRILLA LA JUSTICIA EN ESTRASBURGO?

julio 2, 2012

Tenemos que llegar a Estrasburgo, tenemos que llegar a Estrasburgo, tenemos que llegar a… 

¿Me habéis escuchado decir esta frase alguna vez? La estrategia del despacho va evolucionando según evolucionan la sociedad, las circunstancias y sobre todo los tribunales. Al principio decía a los clientes: Tened paciencia. La Administración no es objetiva y escribas lo que escribas no te hace el menor caso. Tenemos que llegar a los tribunales para que el asunto sea por primera vez estudiado con atención, objetividad e imparcialidad. Desde un tiempo a esta parte les digo a los clientes: Tened paciencia. La Administración no es objetiva y los tribunales están como están. Tenemos que llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para que el asunto sea por primera vez estudiado con atención, objetividad e imparcialidad. 

La esperanza en esa cosa, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (en adelante, TEDH), es una necesidad. Una necesidad que nace de las tripas. La he explicado muchas veces con una metáfora: Las niñas (y algunos niños) se ponen botox para paralizar las terminaciones nerviosas responsables de la inervación muscular. Pero funciona sólo por un tiempo, porque el sistema nervioso hace nacer terminaciones nuevas. De la misma forma, los enfermos cardíacos con las arterias coronarias obstruidas no saben que su cuerpo fabrica vasos sanguíneos nuevos o reutiliza otros que había por ahí para que la sangre oxigenada pueda salir del corazón y fluir por el cuerpo. Hay un impulso misterioso, un código desconocido, que obliga al cuerpo a hacer todo lo preciso para preservar el innegociable fin de la vida. 

A la justicia le sucede algo parecido. La necesidad de justicia no es algo que se pueda someter a la razón. Está asociada a cuestiones materiales, pero de forma muy especial a los sentimientos de honor y dignidad. Proviene de un pozo muy profundo del ser humano y nada puede quebrantarla. Decía Rodrigo Fernández de Carvajal, mi catedrático de Derecho Político, que la necesidad del tercero imparcial que dirima las discordias se percibe como la necesidad de un brazo. No podemos prescindir de ello. 

Y de aquí la esperanza casi supersticiosa en el TEDH. Aspiramos a llegar a ese edificio tan semejante a una cafetera de diseño de los años sesenta y a que allí algún juez imparcial con conocimientos de derecho pero también de justicia, de honor y de dignidad, pronuncie por fin una sentencia que nos reconcilie con el derecho y nos devuelva la sensación de que vivir en sociedad merece la pena. 

Tengo algún asunto ya metido en el dichoso Tribunal, del que no sé nada. Es que la inadmisibilidad te la pueden declarar en cualquier momento y ese momento puede llegar entonces cuando ellos quieran, si llega. Pero mira, el viernes pasado me vinieron dos cartitas declarando no admisibles dos recursos. No está mal pegarse esta jartá de trabajo, dejar que te llamen idiota en el Tribunal Superior de Justicia, en el Tribunal Supremo y en el Tribunal Constitucional, para llegar cual peregrino infeliz pero pleno de esperanza al TEDH y que no te admitan a trámite el recurso.

 Cuando eso sucede, lo menos que te pueden decir es qué ha pasado, darte una razón y así tú sabes qué es lo que no has hecho bien. Pues no. Las cartitas dicen que los recursos se declaran no admisibles en base a los artículos 34 y 35 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, sin más. Esos artículos recogen una relación variopinta de motivos de inadmisión, pero ellos no te dicen cuál es ese motivo, que es lo mismo que no decirte nada. Sólo que inadmiten y ya. Si quieres saber por qué, tienes que adivninarlo. Esto es lo que sucede en el templo, la catedral, y el palacio de los derechos humanos, todo junto.

¿Y ahora qué? ¿Mandamos una carta de protesta a Benedicto XVI? ¿Nos quemamos a lo bonzo? ¿Nos asilvestramos en unos bosques que ya no existen, al menos aquí en los alrededores de Valencia?

¿Alguien sabe por dónde van a brotar ahora esas nuevas terminaciones nerviosas, por dónde va a volver a fluir la sangre, donde nacerá de nuevo la esperanza?

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5 comentarios to “¿BRILLA LA JUSTICIA EN ESTRASBURGO?”

  1. Pere said

    Ya sabes Pepe: nunca un paso atrás, ni siquiera para coger impulso!.
    Y ya verás como, en el TEDH, no tendrán más remedio que aceptar a trámite tus recursos (los nuestros) cuando les “inundemos de ganas” de justicia, de honor y de dignidad, como tú muy bien dices. Para eso harán falta, seguramente, más de dos recursos.
    Y no te desanimes que bastante tenemos ya en casa!!
    Pere

  2. Lola Romeu Jean said

    voy a remitir esto a Nicole,una amiga belga-flamenca que vive en Marbella para que se lo remita a su hijo Christophe licenciado en derecho internacional con despachos en Paris,Barcelona;Madrid,Buenos Aires y Houston ,para allá que va y que RUEDE…como que me bautizaron….MARIA DE LOS DOLORES BARBARA PERPETUA…….seguimos….yo por lo menos me voy a morir con “LAS BOTAS PUESTAS”

  3. house said

    Que pasa que cuando nos dan la razón si que hay justicia, pero cuando no nos la dan,repudiamos de España, en España no hay justicia, etc…..

    venga va!!!! hay que ser un poquito mas serios que creo que estais haciendo un buen trabajo.

  4. werwer said

    Coincido con house. Pero aún afino más diciendo que la justicia es una LOTERÍA. Así de claro, a veces te viene bien (sobre todo cuando se trata de un delito gordo de asesinato/violación o robo de mucho dinero) y a veces te viene mal (sobre todo cuando robas una barra de pan o matas a alguien que se ha metido en tu casa para robarte y matarte, porque entonces te meten en la cárcel y tiran la llave).

    Lo de la Unión Europea yo lo veo como los reyes magos. Tienden a ponerse del lado del demandante siempre que éste no sea una administración pública: si el demandante pide por la cara el título de médico la UE obliga a España a que le den el título, si el demandante pide 1 millón de euros de indemnización por habérsele derribado su chabola igual, la UE obliga a España a que se lo de, total, la UE no tienen que poner ni un duro.

    Con la UE lo único que se consiguen son situaciones injustas porque aplica un criterio europeo del norte que es lógico aplicar a las circunstancias distintas de España, porque impone su cultura liberalista sobre las normas constitucionales españolas , porque regala dinero a quien no se lo merece y porque trata con igualdad a los desiguales, lo cual es la mayor injusticia y desigualdad que se puede hacer.

    La UE debería desaparecer, no da más que problemas, no hace más que fastidiar a los agricultores y pescadores Españoles, y ha logrado destruir la última joya que teníamos los españoles sin saberlo, la universidad española. Y es que lo único que pretende es que en el futuro todos seamos mano de obra barata siervos de banqueros y politicuchos.

  5. werwer said

    http://www.larazon.es/noticia/2726-estrasburgo-condena-a-espana-por-aplicar-la-doctrina-parot

    EL ESTADO DEBERÁ PAGAR A UNA ETARRA 30.000 EUROS POR DAÑOS MORALES
    Estrasburgo condena a España por aplicar la «doctrina Parot»

    ESTA ES LA MALDITA JUSTICIA EUROPEA DE LA QUE TANTO PRESUMES ORTEGA, EXTRASBURGO ES UNA VERGUENZA

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