VUELVO A CASA (A PROPÓSITO DE PUNTAS DE CALNEGRE)

noviembre 11, 2011

-Nació como poblado pirata, después fue refugio de contrabandistas.
Era la primera vez que escuchaba hablar de aquel paraje, que me pintaban tan aislado y misterioso. El que me lo contaba era un militar gallego, bajito, con bigote (pero NO era Franco) y voz de locutor de radio, que acababa de jubilarse como Ayudante de Marina de Águilas. Su sucesor, un Capitán de Corbeta honrado a carta cabal, me llevó con él un día de verano al poblado pirata, después refugio de contrabandistas, donde tenia que hacer unas cosillas profesionales con su uniforme gris plancha, mientras yo miraba y miraba.
Había sobre el acantilado que cierra la playa grande una casa con todas las ventanas guarecidas con hierros porque oportunistas y pillastres la forzaban de vez en cuando, convencidos de que en lugar de vivienda de verano era depósito de contrabando. Un eco de los viejos tiempos.
Recorrí infinitas veces, en aquellos años de Universidad, el camino entre Águilas y Cartagena. A veces, en inviernos con sol, torcía y me desviaba hacia la playa grande para caminar en completo silencio por esas arenas rojizas, con la sensación de que no había en el mundo ningún sitio mejor. Digo más: una de las peores acuarelas que se han pintado nunca es la que intenté hacer de un viejo pescador reparando una barca cochambrosa, a unos metros de aquellas viviendas.
Pasaron los años y me fui a vivir a la Chimbamba. Volví al paraje una madrugada, más muerto que vivo, después de caminar toda la noche en el concurso de orientación que cada septiembre se celebraba en Lorca. Me metí en el saco de dormir rompiendo el día y me quedé traspuesto en plena playa, cerca del poblado pirata, luego refugio de contrabandistas.
Pasaron muchos más años y el azar me llevó a defender a los afectados por la ley de costas. Me puse a saltar de playa en playa y de isla en isla, recibí y di leña en abundancia, irrité a los ingenieros de costas, paré derribos en el último momento, me especialicé en las causas imposibles, la prensa me siguió el rollito y mi despacho se convirtió en la Meca de los desahuciados sin remedio. Organicé la defensa colectiva contra los abusos de costas creando la Plataforma Nacional y fui al Parlamento Europeo a chivarme de lo que estaba haciendo nuestro gobierno. Hay mucha gente que me quiere bien desde lugares remotos y un grupito muy activo dispuesto a no parar hasta destruirme. Todo esto me tocó hacerlo lejos, en Canarias, en Bruselas, en Asturias, Cádiz o Galicia, viviendo en aeropuertos, comiendo de pie y durmiendo lo justo.
Y entonces me pidieron que defendiera del derribo el viejo poblado.
Fue aquel Capitán de Corbeta honrado a carta cabal, mi padre, quien me enseñó la teoría y la práctica de la ley de costas. Si no fuera por él, estaría muerto de aburrimiento en una parcela del derecho sosa como la mayoría y no disfrutando de esta completa locura que es la lucha del débil contra el fuerte. Me inicié en deslindes, lineas y mojones en aquellos parajes de la que fue su jurisdicción, entre otros el viejo poblado.
Ahora me piden que lo salve. Los que me han llamado creen que esto es un trabajo, pero es como volver a casa.
Aún sigue allí, junto al poblado de Puntas de Calnegre, la gran playa de arena rojiza.
Aunque ya nada pueda devolver el tiempo del esplendor en la hierba… Etc.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: