EL RECURSO DE AMPARO NO EXISTE

noviembre 3, 2011

Esta entrada de blog está dedicada a esos dulces ingenuos que creen que el Tribunal Constitucional es una herramienta para impedir la vulneración de los derechos fundamentales de los ciudadanos y que continúan creyendo también algo tan simple como que el recurso de amparo existe.
El mal llamado Tribunal Constitucional (mal llamado porque no es un tribunal) tiene por misiones principales decidir sobre los recursos de inconstitucionalidad de una ley (que sólo pueden interponer cincuenta diputados, cincuenta senadores, el Presidente del Gobierno, etc., pero no los ciudadanos), la cuestión de inconstitucionalidad (que presentan los jueces cuando les surge la duda sobre una ley) y el recurso de amparo, que se supone que está disponible para cualquiera de nosotros cuando los poderes públicos violan nuestros derechos fundamentales. Se supone -digo- porque esto en realidad es mentira.
El recurso de amparo se interpone mediante demanda, pero desde los primeros tiempos ha sido extraordinariamente difícil que el Tribunal Constitucional lo admita a trámite. Lo normal en todos estos años, para los ciudadanos normales, ha sido recibir una resolución en la que se acordaba la inadmisión. No quiero decir desestimación, sino inadmisión. La diferencia: Cuando te desestiman el recurso te dicen, después de haberlo estudiado, que no tienes razón, pero cuando no te lo admiten a trámite lo que te dicen es que no piensan estudiar la cuestión que planteas porque el acto no es susceptible de ese recurso, es decir, que eres idiota por haberlo puesto y además por gastarte la pasta en un abogado que ha tenido que formalizar una demanda entera (hay otros procedimientos que comienzan con un simple anuncio, pero en éste te obligan a hacerlo con demanda). Doy fe de que en la inmensa mayoría de los casos que conozco el recurso de amparo debía haber sido admitido a tramite porque las cuestiones que se planteaban eran genuinas violaciones de derechos fundamentales.
La cuestión resulta particularmente desagradable porque quienes hemos dejado de confiar en la instituciones democráticas de nuestro país (donde “democráticas” es un término generoso, cuando no ficticio) tenemos puesta la esperanza de justicia en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Pero para acceder a él tienes que agotar antes todos los remedios judiciales dentro de tu propio país, lo que significa que no te queda más remedio que aguantar que te llamen tonto, entre otros sitios, en el Tribunal Constitucional. Es decir, que quieras o no, tienes que pasar por ese vergonzoso tramite porque de otra manera no te permitirán poner tu demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No hay forma de pedir disculpas y decir, mire, no he pasado por el Tribunal Constitucional porque estos señores están con sus cosas y no atienden a nada y no me apetecía pasar un año largo esperando a que me digan lo que ya sabia, es decir, que no me admiten el recurso a tramite. Incluso conociendo de antemano el desenlace, tienes que perder ese dinero y ese año largo, o larguísimo, lo quieras o no. Puede parecer surrealista pero es así como funciona: Tú no puedes decidir por tu cuenta que el acto no es susceptible de recurso de amparo y saltar directamente a Europa. Estás obligado a ponerlo para que eso mismo te lo digan los señores
Magistrados, que son los que saben del tema.
Pues bien, ahora veréis. Si la cosa no estaba ya bastante difícil, los diputados y senadores de nuestra desafortunada España, en su labor de disipar todo lo que pueda evocar algo parecido a la democracia, reformaron en 2007 la ley orgánica del Tribunal Constitucional a fin de introducir una restricción nueva al recurso de amparo que no causa sino vergüenza. Como abogado, esto es algo que no puedo entender si no es como un hito más en la destrucción culta, educada y sutil del sistema de derechos y garantías.
La reforma consiste en que para poder formular un recurso de amparo es preciso acreditar la especial relevancia constitucional de la queja, es decir, su singular importancia para la interpretación de la Constitución. Con esto simplemente se vacía de contenido el recurso de amparo, que ya no sirve para que ciudadanos individuales puedan reclamar el amparo de la Constitución, como su nombre indica. Ahora sirve para su interpretación, que es algo que a los ciudadanos les importa un pimiento.
El fundamento del recurso de casación es la interpretación unívoca de las leyes a fin de evitar que los jueces y tribunales puedan aplicarlas con criterios distintos. Eso está muy bien y resulta necesario para conseguir que una ley no diga una cosa en Soria y otra distinta en Tarifa. El recurso de casación nada tiene que ver, por tanto, con los derechos de las partes ni es una segunda instancia judicial y por eso el el mismo no se puede discutir en ese trámite la valoración de la prueba, sino sólo la labor de interpretación de la ley que hace la sentencia combatida.
Pues bien, lo que se ha hecho con esta reforma de la ley orgánica del Tribunal Constitucional es aproximar el recurso de amparo al de casación, transformandolo en algo que sólo interesa a la camarilla de profesores de derecho constitucional y a algunos jueces, pero a nadie más, y sobre todo despojandolo de su sentido de formula de defensa de los abusos que sufren los ciudadanos.
Te maltratan, te pisotean, te humillan, te tratan como si fueras basura riéndose de tus derechos constitucionales, y ya no puedes acudir a un recurso de amparo excepto que el estudio de esos maltratos, pisoteos y humillaciones sirva de forma singular para la interpretación de la Constitución. Si no es así, olvídate. A nadie le importa lo que te suceda, ni a los magistrados del Tribunal Constitucional ni mucho menos a los diputados y senadores de esta patria nuestra ultrajada por la ignominia de los idiotas con poder.
Recomiendo a los abogados que hagan lo que hago yo. Al redactar un recurso de amparo además de poner cara de víctima y de decirle al cliente que el recurso no sirve para nada, procuro dar gusto al tribunal inventándome algún rollo macabeo para cumplir con el requisito de justificar su especial relevancia constitcional. De hecho, mi actividad de escritor de novelas me sirve de mucho en ese trance. Pero a continuación dejo constancia de mi queja ante una imposición que aunque venga recogida en la ley me parece inaudita. Sé que sus Señorías se la pasarán por el forro, pero en mi opinión este tipo de cosas hay que hacerlas, y en particular debemos hacerlas los abogados, porque en caso contrario estaremos mostrando la sumisión que exigen los enemigos del pueblo..
No culpéis a los señores magistrados, esos juristas y profesores de reconocida solvencia y aún más reconocida afinidad con los partidos políticos. Culpad a los parlamentarios que votaron la reforma. Ved la página web del Congreso, conoced sus nombres, contemplad sus
fotografías. Ellos son los culpables de la destrucción de la dignidad humana, y de que la esperanza de justicia se disipe como agua puesta a hervir. Los capullos con botas de caballería como Mussolini, los generales severos como Franco, ya no hacen maldita la falta para luchar contra la libertad. Los tenemos a ellos, les pagamos para que nos asfixien y nos maltraten durante trescientos sesenta y cuatro días al año y para que en el que hace trescientos sesenta y cinco acudan a la recepción del Congreso para brindar con cava y escuchar los más bellos discursos que se hayan pronunciado nunca sobre nuestra Constitución.

José Ortega
Abogado
ortega_abogados@hotmail.com

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3 comentarios to “EL RECURSO DE AMPARO NO EXISTE”

  1. nerjeño said

    En estas condiciones habría que pedir la disoluciòn del Tribunal Constitucional, y la derogación de la norma que les sirve de asidero para inadmitir a trámite todas los recursos de amparo que les resulten incómodos, por ser ambos contrarios al espíritu de la Constituciòn, rectamente interpretado.
    Al final solo van a dejarnos como única expresion de Justicia la del “Derecho Divino”. Porque el gran problema de la Justicia, es siempre el mismo :¿ Quien juzga los errores del máximo juzgador humano ? Es una pena que el Derecho Divino, pertenezca a otro reino : El de los cielos. Pues nada. A ganarse el cielo, peleando contra el poder de los idiotas en la tierra.

    Saludos

  2. ines said

    es inaudito en los tiempos que vivimos que la justicia este asi y que los ciudadadnos sigamos sieno titeres ante los grandes tantos jueces,como politicos,etc esta claro ue aqui en españa manda don dinero el que lo tiene tiene todas las de ganar pero el que carece del todas las de perder y si encima confian en los derechos constitucionales se gastan todos sus ahorros o lo poco que tienen para que al final se quedan mas pobres y sindarles la razon a pesar de tenerla.¿que se puede hacer ante todo esto?Tenemos que hacer algo y que se nos escuche porque vamos de mal en peor,los ciudadanos somos humanos no muñecos que nos manejan a su antojo.¿Que España democratica es esta?, estamos viviendo una dictadura y no abrimos los ojos,haber si los abrimos de una vz y luchamos por una democracia de verdad.
    saludos y enhorabuena por tu escrito Ortega tienes toda la razon.
    saludos a todos

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