DAVID-SALOMÓN-GOLIAT

junio 17, 2010

Me quedé pasmado cuando la chica se sentó delante de mi mesa de despacho para aguardar mis preguntas. No sabía si era una broma o qué, una bella mujer de color negro con los ojos azules. En esa época Internet aún estaba en ciernes y las lentillas de colores eran una novedad casi desconocida. El director de la película, el invicto cineasta Juan Piquer, se retrasaba aquella tarde y me tocó a mí recibir y examinar a la docena de chicas que se habían presentado al casting de LA ISLA DEL DIABLO, incluyendo, que todo hay que decirlo, una funcionaria de la Demarcación de Costas de Valencia que también quería hacer cine.

CARTEL ANUNCIADOR DE LA ISLA DEL DIABLO

  Aunque suele pasar desapercibido para el público en general, un casting bien hecho es imprescindible en una película. Los malos deben sugerir físicamente lo malos que son y así sucesivamente, así que la selección de actores es, no sé si una ciencia o un arte, pero es difícil.

  Pasaron muchos años y me encontré, hace dos semanas, en el cierto Tribunal Superior de Justicia con lo que en principio parece un hombre muy malo. Evitemos los nombres para no ofender de manera innecesaria y llamémosle de forma convencional el ingeniero técnico.

  Los señores de Costas, en su infinita sabiduría, están dispuestos a derribar todo un barrio a consecuencia de un simple error en el trazado de la línea de un deslinde antiguo. Todo indica que están mintiendo, pero ellos siguen y siguen, porque prefieren ver a cincuenta familias inocentes llorando que reconocer que han metido la pata. Estos señores de Costas han designado al ingeniero técnico como el principal defensor de sus puntos de vista. En las reuniones tenidas al efecto, según parece, ha sido este señor el encargado de liarlo todo para perpetuar la apariencia de que ellos tienen razón y para ocultar un error que vería cualquier estudiante de ESO. Por tanto, parece ser que el ingeniero es un hombre que comete maldades y yo ya había oído hablar de él como el luchador designado por el enemigo para darnos mamporros. Claro está que el enemigo es un ejército embebido de poder que tiene muchas cabezas y peones. Está el jefe de costas, que la única vez que se acercó a mí para hablarme me hizo llegar un aliento que evidenciaba que no era precisamente café lo que acababa de beber,  y la inflexible asesora jurídica, encargada de interpretar la ley de conformidad con los intereses del ejército poderoso. Pero al tipo éste lo habían elegido como su luchador ¿comprendéis? Era una especie de gladiador al que ponían por delante para que defendiera lo que parecen ser simples mentiras.

PORTADA DE LA SEGUNDA EDICIÓN DE GILGAMESH Y LA MUERTE

  Los lectores de este blog conocen mi afición al mito mediterráneo. No es casual, claro, sino la consecuencia de las cosas que he estad haciendo en la Universidad y los textos que he ido leyendo. Cuando tenía 25 años escribí la que aún hoy es la única novela en castellano sobre el mito de Gilgamesh, que a su vez es la primera obra literaria de la Humanidad y narra una anécdota sin importancia como la búsqueda de la inmortalidad. En esa historia aparece el gigante Huwawa, que guarda el Bosque de los Cedros. Huwawa es malo, caníbal y terrible. Necesité imaginar su aspecto físico cuando escribía sobre él, y con mucho más motivo mucho después, cuando hice un documental sobre el tema y le di vida en 3D.

REPRESENTACIÓN DE LA MUERTE DE HUWAWA EN UN CILINDRO SELLO AKADIO

  Sí, sí… Huwawa es un gigante malísimo. La otra mañana, cuando estaba sentado en un banco de madera en el Tribunal Superior de Justicia, lo vi aparecer. Absolutamente enorme, altísimo, con el cuerpo ensanchado en el abdomen y una fenomenal barba de chivo, como de un palmo, negra como la noche y recortada en forma de atrevida prominencia, como diciendo aquí estoy yo.

  Era el ingeniero técnico, que venía a declarar. Yo ya sabía, por lo que había oído, que era malo pero no sabía que también lo parecía. Y hasta ese extremo. Después entró en la sala y dio a conocer sus razones sin convencer, creo, a nadie. Pero el caso es que insistió en una pretensión que da con las casas en el suelo y que lleva consigo la desgracia para un buen número de familias que no han hecho absolutamente nada malo ni fuera de la ley, que han comprado sus viviendas con sacrificio y esfuerzo y que forman una comunidad de personas adecuadamente felices y con excelentes relaciones de vecindad. Pero a ellos, cuando van al juez, les basta liar la cosa, creo que lo entendéis.

En resumen, NUNCA van a admitir que se han equivocado, NUNCA van a dar un paso atrás y NUNCA serán capaces de experimentar compasión. Ellos pertenecen a otra raza, no son de los nuestros.  

Ayer por la tarde, después de presenciar junto a un grupito de víctimas del ingeniero técnico la cosa que hizo La Roja en Sudáfrica, me quedé un rato conversando con la parte activista católica de este barrio. Son personas que se hartan de rezar, que rezan cada vez que me toca hablar en el Parlamento Europeo y que seguían rezando mientras el ingeniero técnico se explicaba ante los jueces.

CUando estas personas se reúnen hacen algo a lo que llaman pedir una palabra a Dios y entonces abren la Biblia aleatoriamente para ver qué les dice.  Cada uno que piense de esto lo que quiera, es totalmente voluntario. Yo lo cuento como me lo contaron.  Primero empezó a salirles el libro de Salomón, un señor que como todo el mundo sabe está relacionado con la sabiduría y la justicia. Y a continuación les salió un paraje que tiene narices y que se ha convertido en el símbolo de toda lucha desigual. David y Goliath.

DAVID Y GOLIAT

Cada vez más la base de nuestra defensa descansa en un arquitecto técnico cuya misión consiste en demostrar la verdad redibujando correctamente las líneas. Es este arquitecto técnico el que se encarga de discutir con el ingeniero técnico que se parece al gigante Huwawa. Físicamente, nuestro arquitecto no es precisamente un enano, pero no es un hombre alto.

Puede que todo esto sean casualidades, que nada tenga sentido y que lo único que vemos ahí afuera sea azar. O puede que no. Yo me lo paso genial explorando la segunda hipótesis. Diez años después de salir de la Facultad hice mi tesis de licenciatura en Historia Antigua. Se llamaba QUIÉN ES TU NOMBRE, APROXIMACIÓN A LOS NOMBRES PERSONALES, y hablaba del concepto primitivo del nombre-alma, y de cómo el nombre nunca puede ser casual porque es indicativo de las cualidades del individuo y representa su esencia misma. De ahí la antigua costumbre de poner a los recién nacidos el nombre del santo del día de su nacimiento.

 Bueno, venga… ahora tenéis que adivinar el nombre de nuestro arquitecto técnico. Seguro que no os cuesta mucho…

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¿Sí? Pues sí. Su nombre es David. Y, aunque esto pueda parecer un exceso, su apellido es Amador. Todo el mundo a su alrededor ha podido darse cuenta de que está ayudando con el pensamiento pero también con el corazón porque cree en esta causa.

Yo nunca he tenido nada en contra de los filisteos. A fin de cuentas, ya estaban allí cuando llegaron los judíos, pero puestos a la leyenda, recuerdo que en aquel campo de batalla teníamos un ejército enorme, inmenso, poderoso, con un campeón llamado Goliath que era un gigante que daba miedo, y enfrente un pequeño ejército de desarrapados israelitas, agotados y muertos de hambre, que presentaron a un campeón llamado David, que no era más que un pastor, un crío, aunque con una puntería que daba vértigo.

EL DÉBIL CONTRA EL FUERTE

Ya lo he escrito muchas veces. Ellos no saben por qué luchan, nosotros sí. Ellos nos combaten con movimientos poderosos, pero torpes y robóticos, porque no tienen alma. Nosotros somos débiles y estamos agotados pero nuestros movimientos los guía el corazón. Por ese motivo tan simple vamos a ganar esta guerra, vamos a enviar al fondo del mar toda su soberbia, su chulería y su prepotencia y vamos a contribuir a hacer una España más justa donde todo el mundo sea tratado con la dignidad que merece y cada uno vuelva a convencerse de que este proyecto común merece la pena.

En la reconstrucción de los hechos también había un lugar para Salomón, pero esa historia la contaré otro día (o nunca).

 José Ortega

Abogado

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4 comentarios to “DAVID-SALOMÓN-GOLIAT”

  1. Julian said

    La ambicion humana no tiene límites, la justicia no existe, pero si todos tiramos la toalla, seremos unas marionetas, guiadas por un sistema corrupto, ya esta bien, juntos podemos, ánimo, la union hace la fuerza, stand by me…el bien acabará imponiendose, la fe mueve montañas…

  2. Sofia said

    Qué artículo tan bonito! apesar del tema tan duro que trata de la injusticia.
    Sí la fe hace mucho, pero a mi me encanta este refran:
    A Dios rogando y con el mazo dando.
    Saludos y fuerza a todos

  3. Eulalia said

    Coloquialmente los ingleses emplean el verbo to fire para despedir a álguien de su trabajo, la traducción sería algo así como pégenle fuego, ésta expresión viene de una fea costumbre inglesa de siglos pasados, cuando los ingleses consideraban que una persona era indeseable, le quemaban su casa para que éste se fuese. Curioso que aquí en España y en pleno siglo XXI se sigan empleando las mismas artimañas indignantes, en fin. ¡Ánimo si podemos!

  4. Mientras Goliat peleaba con las manos, David, lo hizo con la palabra y por eso lo venció.

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