SOIS COBARDES

junio 4, 2010

  Sois cobardes. Sólo os atrevéis con los pobres y los desamparados, nunca con los poderosos. Vosotros no representáis la ley, sino el abuso. No encarnáis el servicio, sino la injusticia. No ordenáis la convivencia, la echáis a perder. Vivís muy felices arruinando la vida de las personas desde vuestros puestos de trabajo seguros. Bajáis al bar a tomar café y os permitís el lujo de hablar de lo que está mal y si acaso de dedicarle unos minutos a arreglar el mundo. Tenéis, como todos los demás, dos orejas, dos ojos, una nariz, una boca y todas esas cosas, pero en el pecho tenéis una pesada masa de granito inmóvil.

  Sois cobardes. Os portáis como las leonas que cazan en la sabana: Ignoran a la manada, dejan a un lado a los fuertes y se dirigen sólo contra los débiles, los jóvenes, los enfermos, los que no tienen recursos, los que no pueden huir. Y sin embargo estáis convencidos de que os ganáis la vida honradamente y hacéis un trabajo digno. Os miráis por la mañana en el espejo y no veis a un criminal, sino al probo funcionario que se dirige a su oficina pública.

  Sois cobardes. El día 16 de marzo de 2008, en una rueda de prensa sólo para medios internacionales, dije públicamente que el bravísimo Director General de Costas del momento no tenía valor suficiente para meter la línea en el casco viejo de San Sebastián sólo porque el día 13 de ese mismo mes el temporal había saltado el paseo marítimo y había bañado la ciudad. Lo que se moja es dominio público, pero sólo cuando conviene. Sólo para los pobres y la clase media, como los habitantes de Oliva. No para quien nos puede contestar o nos puede hacer pupa.

  Sois cobardes. En Bajo la Cuesta os habéis empeñado en que los temporales ordinarios llegan a cuarenta y dos metros de altura porque allí viven personas trabajadoras y humildes: un jardinero, un empleado de gasolinera, un vendedor de repuestos, un instalador de aire acondicionado y muchos jubilados. Al lado, en la central eléctrica de UNELCO, filial de una todopoderosa multinacional, vuestros cálculos indican que las olas sólo alcanzan de cinco a ocho metros.

  Sois cobardes. En La Gomera echasteis abajo la carpintería de Valeriano sólo porque al cerrar con espigones el puerto de San Sebastián la playa comenzó a desaparecer y el agua se acercó al edificio, no al revés. Un jubilado sin recursos y aislado que había cometido el error de dar la lata con denuncias precisamente contra UNELCO.

  Sois cobardes. Queréis echar de sus casas a los desheredados de la Bombilla, con pensiones de cuatrocientos euros al mes pero no hicisteis nada cuando el temporal entró hasta la cocina del vecino hotel de la cadena MELIÁ.

  Sois cobardes. En las casas de los pobres no dejáis piedra sobre piedra, pero en Radazul habéis dejado que serraran el acantilado para construir una colección de torres junto al mar, el Isla Cristina habéis tolerado la construcción de un hotel de lujo sobre la arena, en Marina D’Or habéis cerrado los ojos ante las pantallas arquitectónicas prohibidas por la ley de costas y en la isla de Arosa no os importa que José Blanco se haga una casa de vacaciones a pocos metros del mar.

  Sois cobardes. En Puerto Lajas habéis contribuido a que Pepe el Besugo pierda la visión en un ojo después de enterarse de que le vais a tirar la casa en la que vive desde hace cincuenta años, para hacer sobre ella un paseo de veinte metros de anchura como cabeza de puente de una futura gran urbanización. 

  Sois cobardes. En Valdoviño echasteis a tierra las viviendas tradicionales que debían a ser dadas a sus antiguos propietarios en concesión, ya que estaban entre la antigua y la nueva delimitación del dominio público, y a continuación entrasteis a sangre y fuego en los hogares de  esos campesinos asustados, sin autorización judicial, como una pandilla de bandoleros en busca de botín, y las echasteis abajo.

  Sois cobardes. En el Barranco de la Ballena sembrasteis el terror entre unos ancianos sin recursos ni cultura, amenazándolos con exigirles el coste del derribo si osaban defenderse. La única forma de que estas personas más pobres que las ratas se liberasen de pagaros cantidades de dinero desproporcionadas era el compromiso de renunciar a la defensa y por esa vía también a su dignidad.

Sois cobardes. En Rota echáis de sus casas a personas de la clase media que las han conseguido con el sacrificio de toda una vida y a un pensionista que no tiene otro sitio a donde ir le abonáis como compensación el importe total de 136 euros. 

Sois cobardes.  Ahora acabáis de echar abajo la casa de Florentina en Cala Tuent. Una casa solariega tradicional construida en 1920 sobre terrenos cuya propiedad data del siglo XIX y anteriores a la primera ley de costas. Pagó por ella cincuenta millones de pesetas y ahora vosotros le estáis exigiendo trescientos setenta mil euros para financiar el derribo. El héroe se llama Celestí Alomar. No le sirvió que Florentina tuviera pedida, con mucho fundamento y razón, la concesión de la Disposición Transitoria primera, apartado primero, de la ley de costas, ni que hubiera impugnado en los tribunales la orden de derribo. Dicen que el héroe Celestí Alomar comentó que había echado abajo la casa sin esperar a más porque estaba harto de que nos riéramos de él parando la demolición. Podrá contarle a sus hijos y a sus nietos que cuando era jefe de costas de Baleares fue lo bastante hombre como para convertir en cenizas la vida de una persona para que no siguiera riéndose de él.

Vivís y trabajáis en una secta peligrosa con un dogma antisocial y unos métodos fascistas y os mezcláis por la calle, en las cafeterías y en las tiendas con las personas normales. Con ese espanto germen de violencia y guerras llamado conciencia equivocada, creéis que vuestra labor es un bien social. Pero si la gente supiera lo que hacéis en realidad, nadie querría ser amigo vuestro. Creo, y lo digo muy en serio, que deberíamos sacar pasquines al Internet y octavillas a la calle con una fotografía de cada jefe de costas y una relación de sus hechos contra la dignidad de las personas. Sin insultar ni difamar, basta exponer los hechos. El objeto es claro: que sus conciudadanos puedan identificarlos por la calle y cambiar de acera cuando se acerquen.

Hace unos días me llamaron de la cadena Ser de la Palma para que contestara a unas declaraciones radiofónicas del Subdelegado del Gobierno en Tenerife en las que criticaba que la causa de las víctimas de la ley de costas tuviera un apoyo social “unánime”. Con esto no hacía sino reconocer que ellos son una minoría luchando contra la sociedad entera.

Conozco a una infinidad de funcionarios de Costas que son maravillosas personas y mejores profesionales, incluyendo a unos cuantos ingenieros. Estas personas están sojuzgadas por la secta y hacen, dicen y firman cosas que saben injustas porque creen que nada pueden hacer contra el sistema. Sé de un vigilante de costas que es perfectamente consciente de que sus jefes se equivocan o están mintiendo cuando se empeñan en que la línea de 1969 iba por donde dicen que iba, con la consecuencia de que todo un barrio se va al suelo. Sí, todo un barrio al suelo y todo un clamor de lágrimas sólo porque unos funcionarios están tratando de ocultar su error. El vigilante de costas sabe que todo es mentira, pero no se atreve a decirlo porque tiene miedo de la secta. También él es un cobarde.

Vosotros lo tenéis todo. El Boletín Oficial del Estado, la policía, los jueces, los grandes medios de comunicación, el Defensor del Pueblo y un ejército de ejecutores moralmente degradados. Pero nosotros tenemos la razón y vamos a ganar esta guerra porque somos como los pueblos invadidos injustamente, que luchan por su supervivencia y vosotros, en cambio, sois invasores mercenarios que ni tenéis sentimientos ni sabéis por qué estáis luchando.

Llegará un día en que devolveremos la dignidad a este país maltratado. Llegará un día en que no tendremos que avergonzarnos de nuestras instituciones. Llegará un día en que el Defensor del Pueblo volverá a defender al pueblo y los tribunales volverán a impartir justicia. Haremos que ese día llegue y en ese empeño sirve también la sedición.

Cuando el general Riego se sublevó, un ejército lanzado por el gobierno a sofocar la rebelión salió a su encuentro, pero en vez de combatirlo se puso a sus órdenes, seducido por sus ideas de libertad. Sé de algún que otro funcionario de Costas que es asiduo lector de este blog. Debe saber que esto es una invitación a la sedición.

 Vosotros, funcionarios atrapados y maniatados por la secta, ya sabéis de la cobardía y el abuso de vuestros jefes, y deberíais comenzar a despegaros de sus obsesiones. Abrid los ojos, ved la realidad y reconoced que otra España es posible. Comprobad el injusto sufrimiento que estáis causando. Ved que podéis contribuir desde dentro a devolver a vuestros conciudadanos la confianza en una sociedad basada en la dignidad de la persona.

 Si lo hacéis, bienvenidos al inmenso grupo de la gente de bien. En caso contrario, la próxima vez que os miréis al espejo, fijaos bien y reconoced que lo que estáis viendo allí es un cobarde.

 José Ortega

Abogado

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7 comentarios to “SOIS COBARDES”

  1. MICA said

    ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO SR ORTEGA, SIEMPRE HE PENSADO ESO, LAS LEYES SON PARA LOS POBRES, Y YA ESTAMOS HARTOS, QUEREMOS IGUALDAD, YA ESTA BIEN. SI PODEMOS. GRACIAS POR SER COMO ES.

  2. maría said

    Me acabo de quedar sin palabras. Este texto que usted escribió hay que publicarlo en todas partes para que todo el mundo se entere de qué va esto de la Ley de Costas y sobre todo de su aplicación.
    Seguiremos luchando para que esto se acabe de una vez.

  3. marian said

    ¡Ojalá! la justicia empezara a hacer justicia y por fin dejaramos de ser victimas de estos desalmados.¿Estáis seguros de que vivimos en un país democrático.Tenerle miedo al Estado sólo ocurre en las dictaduras.

    GRÁCIAS a JOSÉ ORTEGA por luchar sin
    descanso por la justicia.

  4. Magali (hija de Valeriano) said

    yo a esto lo llamo “terrorismo de boligrafo” o de poder !!!!
    Gracias José, a por ellos SI PODEMOS

  5. Jose said

    Terrible tener que escribir cosas como esta en un supuesto pais democrático, el que piense que son exageraciones es porque no sabe como se las gastan los de costas y el grado de ansiedad al que pueden llegar a verse sometidos los “saqueados”.
    Ánimo Sr. Ortega, Sí, podemos.

  6. Eulalia said

    yo pensaba que la democracia era necesaria y que mi pais era un país de hombres libres que iban y venian a placer por su tierra y que la democracia era para protegernos de los bandidos y de sus invasiones, pero el poder solo sirve para aplastar a los hombres y aprovecharse de ellos, los ideales son mentira y la libertad no existe.
    Siga luchando Sr Ortega

  7. No sé que decir. Me he inflado a llorar. Aunque el artículo ya tiene unos añitos, sigue más vigente que nunca, y tú sigues en la lucha.
    Solo puedo darte las gracias.
    (O sea, que lo de PODEMOS, ¡lo dijiste primero tú! 😉
    Un abrazo enorme.

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