GRACIAS POR LA PUBLICIDAD GRATUITA

marzo 8, 2010

Anda por ahí una señora que dedica sus mañanas, parte de sus tardes y una porción no pequeña de sus noches a poner comentarios en los periódicos digitales acusándome de casi todo. En particular:

 -Que cobro hasta por hablar con la prensa.

-Que cobro a los clientes las denuncias ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo.

 -Que soy caro.

 -Que vivo a costa de la sangre y el sudor de los afectados.

-Que quiero hacerme millonario con la ley de costas.

-Que no gano un pleito.

La evidente finalidad es perjudicarme, minar la confianza de mis clientes y, a ser posible, forzarme a cerrar el despacho por inanición. Pero como la ira suele deteriorar el nervio óptico, la señora no ve que con esas insidias me proporciona un pretexto inesperado pero bienvenido para sacar pecho y hacer algo que normalmente no haría, como es dejar constancia en esta entrada de blog de mis credenciales, que, aunque siempre hay opiniones, a mí me parecen bastante buenas. Esta presentación de credenciales no me gusta mucho porque suena bastante petulante. Yo creo que solo hay un caso en el que una cosa así pueda estar justificada y el caso se da. Se trata de los ataques feroces, aunque toscos, que desde su cueva me dedica la señora oscura. De todos modos con esto no hago más que reproducir lo que en diversos momentos ya han publicado los medios de comunicación, puesto que las sentencias que he obtenido anulando deslindes o suspendiendo derribos son todas de interés público.

 Vayamos en primer lugar con la acusación de que no gano un pleito, que es (y perdonen) como acusar a Fernando Alonso de carecer de carné de conducir. Este reproche es gemelo del que me dirigió el Director General de Costas en declaraciones al diario Levante el día 1 de febrero de 2008, el mismo en que presenté en Bruselas la queja por aplicación abusiva de la ley de costas. También él dijo que yo perdía casi todos los pleitos. La semejanza de estas dos acusaciones puede ser casual o no. Es decir, que la señora podría estar o no identificándose con el gobierno en los ataques a mi persona según un plan preestablecido. Y si así fuera, podría ser que se tratara de un plan trazado de común acuerdo (o no). Puede que no existan ese concierto ni ese plan, pero entonces vean qué gran casualidad que la principal actividad de la señora en cuestión coincida espléndidamente con lo que le conviene al gobierno, es decir, que yo trabaje lo menos posible.

Bien bien… Puede que algún despistado o mal informado tienda a creer que fundé la Plataforma y monté el lío que monté con el Parlamento Europeo por ser un abogado lelo, torpe e incapaz de ganar un pleito. Les interesará saber que, hasta donde sé, soy el abogado que más veces ha derrotado a los señores de Costas en los tribunales y perdón por expresarlo de una forma tan seca. Es pura estadística y lo explico de la siguiente manera:

-Oliva (Valencia). La Audiencia Nacional anuló de cabo a rabo el deslinde por ausencia de motivación. El Tribunal Supremo confirmó la sentencia.

 -Playas de Otur (Asturias). La Demarcación de Costas quiso echar de sus casas a los vecinos. Anulé en la Audiencia Nacional las órdenes de desalojo y el deslinde, éste por haberse tramitado en secreto. El Tribunal Supremo confirmó la sentencia.

 -Playas de Otur (Asturias). Otro pleito igual. La Audiencia Nacional me dio la razón y el Abogado del Estado renunció al recurso de casación. -Alcocebre (Castellón). La Audiencia Nacional anuló un deslinde de más de cinco km. de extensión porque con él se estaba intentando ganar gratuitamente terrenos para el dominio público. El Tribunal Supremo confirmó la sentencia en parte.

 -Vegadeo (Asturias). Formulé recurso contra el Plan de Ordenación de la Marisma de Vegadeo, con sendas peatonales y todo eso. En el transcurso del procedimiento el Estado renunció al proyecto y dejó tranquilos a mis clientes.

-Bellreguard (Valencia). La Audiencia Nacional anula el deslinde por caducidad del expediente. La casación está en trámite.

-Bajo la Cuesta (Candelaria, Tenerife). La Audiencia Nacional anula en parte el deslinde. La casación está en trámite.

 En el tema de los derribos inminentes no parece que me vaya mal. Como la señora en cuestión sabe, desde diciembre de 2007 estoy teniendo la buena suerte de pararlos todos, con un acierto del 100%, aunque sean para la semana que viene.

-Puertito de los Molinos (Puerto del Rosario, Fuerteventura). Después de que los abogados dijeran que no había nada que hacer y de que los afectados recorrieran unos cuantos bufetes para obtener la misma respuesta, me llamaron y hasta ahora he tenido la buena fortuna de parar todos los derribos. Por más señas: a los afectados que iban con otros abogados sí les han derribado. Será suerte o casualidad, pero es así.

 -Majanicho (Fuerteventura): lo mismo. Un derribo ya programado después de que el interesado hubiera perdido todos los recursos. Conseguí que el Tribunal Superior de Justicia lo detuviese hace solo quince días.

 -Pontevedra. Igual. Una demolición que parecía imparable después de que los interesados hubieran agotado todos los recursos. Su abogado también decía que no se podía hacer nada. El derribo está parado desde hace quince meses.

 -Almenara (Castellón): el derribo de una vivienda en concesión, lo mismo que los anteriores, con fecha señalada y las máquinas calentando. Detenido desde hace seis meses.

-Soller (Mallorca): También lo mismo. El derribo parado incluso después de su inicio cuando nadie daba un céntimo por los vecinos. Detenido hace cinco meses.

De paso, impedí en los noventa la construcción de un paseo marítimo ilegal en Alcocebre (en la vía administrativa), obligué a la Demarcación de Costas a archivar un deslinde en Oliva centro y mantengo en pie el barrio de Bajo la Cuesta en Candelaria y muchos otros de Canarias, a pesar de las órdenes de derribo.

 Pido perdón por el aspecto triunfalista de esta enumeración de cosas que han salido bien. Mi intención no es envanecerme, sino defenderme. Tampoco pretendo el demérito de otros compañeros de profesión, ni siquiera indirectamente. Cada uno hace lo que puede en cada momento y sabemos que en este oficio la suerte influye bastante.

Según lo anterior, no creo que sea acertado decir, como hace la señora oscura, que “no gano un pleito” y, hoy por hoy, creo que todo el mundo sabe que quien se encuentre realmente angustiado y necesite algo más que discursos, puede tener una oportunidad razonable si descuelga el teléfono y me llama. La señora no solo me perjudica a mí, o lo intenta. De manera muy especial está perjudicando a las personas que pueden tener el problema angustioso de un derribo o de que les arrebaten la propiedad con un deslinde. Y esto sí es un problema. Yo perderé solo un cliente entre muchos, pero estas personas perderán su casa, sus recuerdos y sus sentimientos. Si a esto añadimos que la señora en cuestión se pretende líder de afectados, se entiende aún menos, como no sea que ese liderazgo y su buen fin se entiendan subordinados al resentimiento personal.

En fin, que esta señora puede rumiar su rencor acusándome de abogado incompetente pero solo engañará a los tontos, porque lo que yo tengo a favor no es una frase ni un comentario digital sino la trayectoria de toda una vida y sobre todo hechos muy tozudos y muy contundentes, como se ve. Esta señora ha estado telefoneando a mis clientes para que me dejen como abogado, pero no le hacen caso porque esto no es un juego y porque prefieren conservar sus viviendas o explotaciones a dejarse llevar por las novelas de caballerías.

 La estrategia de decirle a los afectados que se alejen de mí no solo la emplea la señora ésta. También las jefaturas provinciales de costas. Conozco al menos un par de casos en los que los ingenieros y funcionarios les han dado este consejo a ciertos ciudadanos y desde luego que serán muchos más los casos que no conozco. Pero mira, de nuevo cuando la necesidad aprieta, los interesados se dejan de melindres y acuden a quien creen que realmente tiene posibilidades de ganar. Uno de los asuntos más sonoros que estoy llevando llegó a mí por consejo de un ingeniero de costas de una demarcación provincial. Y hace unos meses otro ingeniero de la casa hizo saber a una familia que si querían detener un proyecto de paseo marítimo que les comía la casa, lo que tenían que hacer era llamarme. En sus palabras, “José Ortega es el único que está parando los proyectos de obras”. Y eso es justamente lo que hicieron, llamarme.

De manera que una cosa son los odios, las cuestiones personales, las manías, los rencores, las venganzas y otra cosa muy distinta lo que sucede cuando a alguien le aprieta la necesidad.

En cuanto a que soy caro, como dijo recientemente Antonio Oliva, presidente de la asociación de vecinos de Bajo la Cuesta, qué curioso que quienes dicen eso no son clientes del despacho y viceversa, que ni uno solo de mis clientes se queja de que sea caro. Es contradictorio y da que pensar.

 Lo de vivir del sudor y la sangre de las víctimas parece una metáfora apropiada ahora que están de moda las novelas y películas de vampiros. Quizá pueda decirse lo mismo del cuerpo de bomberos: que viven de la desgracia ajena cuando tocan incendios o terremotos. O de los médicos, que también viven del sufrimiento de sus enfermos. O de los mecánicos de automóviles, que viven de las averías. O de los cerrajeros, que viven de las cerraduras que no funcionan. En fin… que la señora oscura, mientras fuma en su cueva, confunde a quienes ponemos remedio a la desgracia, o lo intentamos, con quien la causa.

En relación con las quejas a la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, la acusación es que las cobro cuando son gratis, como si esto fuera una corruptela. La declaración de la renta, las alegaciones de defensa en un expediente sancionador, los recursos de alzada, los recursos contra al vía de apremio, la oposición en un expediente de autorización judicial de entrada en domicilio, todo eso y mucho más son trámites igualmente gratuitos, que sin embargo los afectados suelen contratar con un abogado porque lo que está en juego es una cuestión técnica no al alcance de cualquiera. Con las quejas ante la comisión de peticiones sucede igual. Es una fórmula de defensa como las demás, que por cierto abrí yo mismo para todos los afectados al planificar la estrategia de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas.

 Cuando empecé con esta profesión, hace muuucho tiempo, se acababa de aprobar la ley del divorcio. Una anciana acudió al cuartel de la guardia civil y dejó allí una carta manuscrita en la que relataba sus malas relaciones con su marido y pedía la disolución del matrimonio, a lo que el comandante de puesto no accedió. Puede que esta anécdota sirva para explicar por qué la ley exige, en determinados casos, la firma de abogado y procurador y por qué incluso cuando no es así, y las reclamaciones son gratuitas, resulta más que práctico que las actuaciones las dirija un Letrado.

La señora sugiere que cada uno vaya a la comisión de peticiones para formular la queja como tenga por conveniente y sobre todo sin pagar abogado, o al menos sin pagarme a mí. Bueno, bien… Pero la defensa contra los abusos de la ley de costas es una defensa vidriosa en la que no siempre los afectados tienen razón. De la misma forma que resulta sospechoso que el gobierno gane el 95% de los pleitos, también lo sería que los ciudadanos tuvieran la razón en el 95% de los casos. Si cunde la sugerencia de que la comisión de peticiones es una especie de cajón de sastre que admite lo que sea, lo que se conseguirá con esto es ensuciar la lucha colectiva contra los abusos del gobierno presentando a la comisión casos que no tienen defensa incluso porque se hayan originado por una apropiación de los particulares de parcelas del dominio público. De hecho, a lo mejor resulta que la señora en cuestión es la representante de un barrio en donde se ha hecho eso. A lo mejor resulta que en ese barrio se han construido dos torres ilegalmente dentro del dominio público ya delimitado por un deslinde y a lo mejor resulta que esa señora acude a la comisión de peticiones para quejarse (¿de qué?) pero olvidando que el origen de esas dos torres es un pelotazo, un expolio y un robo a toda la sociedad. De hecho, la señora oscura me engañó y me hizo incluir su caso en mi informe sobre aplicación abusiva de la ley de costas como un caso de error en el replanteo de una línea antigua. Y me ha hecho mentir de forma involuntaria a la comisión de peticiones, lo que me causa cierto problema de lealtades, en especial porque desde el primer día pedí a la Plataforma que esta lucha fuera una lucha limpia, lo que implicaba no sumar ni a la organización ni a la queja común personas o colectivos que se hubieran apropiado indebidamente del dominio público.

Por supuesto que hay que respetar el derecho de todo ciudadano a remitir quejas de forma gratuita a la comisión de peticiones. Pero también hay que respetar el derecho de todo ciudadano a confiar la dirección técnica de un problema legal a un abogado. Y sobre todo hay que respetar a la propia comisión de peticiones, evitando engañarla e instrumentalizarla con quejas infundadas en las que quizá se busque la consolidación de un expolio por parte de los particulares. Esto, que quizá está a punto de suceder, puede echar a perder la lucha colectiva legítima de personas honradas que pugnan por unos derechos válidos e indiscutibles.

A todo esto, el gobierno está favoreciendo a la señora oscura con el fantástico regalo de la desafectación de su barrio. Sí, sí… Incluso aunque haya dos torres y algo más totalmente ilegales y construidas dentro del dominio público ya delimitado. Esto es algo que la señora no dice en sus conferencias. No sé, alguna chispa parece haber surgido entre el gobierno y la señora oscura como para que la ley de costas se deje a un lado a fin de proporcionar al barrio un privilegio tan especial. Estos afectados a los que ella defiende en esas conferencias, que según dicen público y periodistas aburren a las moscas, ya quisieran obtener un trato preferido. Hay que ver qué suerte tiene la señora.

Lo de cobrar por hablar con la prensa es de aurora boreal. Existen diferencias perceptibles incluso a simple vista entre Belén Esteban y mi persona, lo que es una forma como otra de decir que no solo no he cobrado nunca por hablar con los periodistas, sino que lo dije con claridad cuando fundé la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas. Pero aguarda, que a todo eso hace solo unos días un periodista me ha dicho que esta señora va diciendo de mí, por lo bajinis, que yo les pago dinero a los periodistas, se supone que para que hablen de mí. La pregunta es en qué quedamos ¿pago o cobro? ¿o todo a la vez?

La señora en cuestión tiene mala suerte. No le sale nada bien, ni siquiera esos insultos anónimos que, de hecho, creo que me proporcionarán una estupenda publicidad gratuita porque a partir de ahora cada vez que ella escriba uno nuevo yo pondré un vínculo a esta entrada de blog, y cada cual que juzgue. Agradezco a la señora los nuevos clientes que involuntariamente me va a proporcionar por esa vía y dejo constancia de que, aunque nunca había tenido ni necesitado un agente de ventas, bienvenidas sean sus gestiones.

En fin… La verdad es que sé de ella más de lo que imagina. Me lo cuentan sus propios vecinos, desesperados y aburridos. Cada vez que hay que nombrar presidente de comunidad llama uno a uno a los electores, aunque vivan en Soria, para implorar el voto, como si su vida dependiera del cargo. Y ahora resulta que se ha comprado un nuevo piso en otra zona de la ciudad y de forma tan curiosa como resultona también se ha hecho presidenta de la comunidad en un santiamén. Se ve que esto de presidir le mola mazo.

Por lo demás, considero que para cada problema personal existe una solución. Entre ellas se cuentan (sin ánimo excluyente) una conversación extensa y franca con el cónyuge, una consulta al ginecólogo, una visita a un especialista de salud mental y muchas otras que seguro que funcionarán mucho mejor que meterse con personas que se limitan a hacer su trabajo bien y honradamente.

 Lo dicho… Gracias por la publicidad gratuita.

José Ortega

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9 comentarios to “GRACIAS POR LA PUBLICIDAD GRATUITA”

  1. chuchi said

    MUCHO ANIMO JOSÉ,y a palabras necias…oidos sordos 🙂

  2. Isabel said

    Ya era hora… Gracias por todo lo que haces!

  3. Antonio Oliva said

    Que diga esta señora¿ que ha ganado ella o los que estan a su lado?.Te quiso utilizar a ti y a nosotros desde el principio y como no pudo pues a difamarte. No te preocupes tus echos son tu mejor carta de presentacion,y no me refiero solo a tus logros profesionales,sino a lo buena persona que eres desde bajo la cuesta muchisimas gracias y otros deberian pensar porque bajo la cuesta sigue en pie mientras su vecino chovito no ¿será por ese abogado llamado JOSE ORTEGA? o será por carmen del amo a lo mejor tambien se apunta este tanto. Bueno JOSE que ya lo sabes que te queremos.

  4. Magali (hija de Valeriano) said

    Para ganar las cosas grandes y arduas se necesita combinación sosegada, voluntad decidida, acción vigorosa, cabeza de hielo, corazón de fuego y mano de hierro….(Jaime Balmes)

  5. Jose Antonio said

    Ladran, luego cabalgamos

  6. Yaiza said

    Soy una atenta seguidora de lo que pasa en Canarias. En Septiembre escuché una entrevista en directo en la que le preguntaron directamente si usted habría podido parar el derribo de Cho Vito. Usted contestó con una evasiva diciendo que por no podía contestar a esa pregunta y que respetaba mucho a los abogados que habían llevado el caso. No solo he leído la entrada y el blog también he oído hablar de lo que usted hace y de su capacidad para detener los derribos de costas. Con esto entiendo mucho mejor la pregunta que le hizo el periodista y yo vuelvo a hacérsela:

    – ¿Podría usted haber detenido los derribos de Cho Vito? No sea tan melindroso y diga la verdad. Y otra pregunta junto Bajo la Cuesta y ChoVito están uno al lado del otro ¿Por qué ChoVito está en el suelo y Bajo La Cuesta está en pie? ¿Se atreve a contestar?

  7. Respuesta para Yaiza: Esas cuestiones que me plantea son muy directas. El motivo por el que en la entrevista dije que no podía responder a la pregunta es porque hacerlo me parecía poco delicado y una falta de respeto a los abogados que habían estado llevando el caso. Del tema de Cho Vito no sé nada, o casi nada, porque nadie me ha consultado, aunque doy por hecho que sus abogados hicieron todo lo posible y lucharon hasta el final. Yo he tenido hasta ahora suerte y he conseguido parar todos los derribos desde diciembre de 2007 y por eso precisamente no debo responder tampoco a su pregunta. En cuanto a por qué Cho Vito está en el suelo y Bajo la Cuesta está en pie, sé responder a lo segundo, no a lo primero. Bajo la Cuesta está en pie porque los vecinos tienen la suerte de contar con un equipo directivo muy eficaz, muy inquieto y muy honesto, encabezado por Antonio Oliva y formado por personas estupendas y capaces como Ramón, Lucy, Elvira, Domingo, Florentín o Sergio. Por cierto que cuando vengo a Tenerife los chicos me llevan a cenar. Hace poco descubrí que esas cenas las pagan de su bolsillo. No las cargan a la asociación, como sería lo normal. Cuando las personas tienen buena pasta todo es más fácil. Y, claro está, Bajo la Cuesta también está en pie porque estas personas obedecen mis instrucciones y porque yo creo haber planteado la defensa correcta. Sé que hay unos tíos con mucho poder totalmente obsesionados por derribar ese barrio pero yo confío en que vamos a conseguir que permanezca para siempre.

  8. Antonio Oliva said

    Estaba pensando JOSE que a lo mejor si eres un poco caro,porque los pulpitos nos van a arruinar ja,ja,ja la proxima vez comes potaje.No te preocupes que gracias a dios los malos son pocos y cobardes.SI PODEMOS

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