HUY QUÉ MAL ROLLO

marzo 31, 2010

Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Hace pocas semanas, al caer de la tarde, caminaba con Roger Zimmermann por una Estrasburgo helada cuando pasamos delante de lo que parecía una cafetera vieja de diseño, tamaño gigante, con mucha chapita plateada. No era una cafetera, sino la sede del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El pasado lunes me llamaron para hacer una entrevista en directo en una radio. Me preguntaron por la separación de poderes en España y contesté que hay personas que creen en Papa Noel y otras que creen en la separación de poderes y que desde luego no era mi caso. A todos mis clientes, a vista de la situación sin precedentes que estamos viviendo en los tribunales de justicia, les recomiendo paciencia de Job para llegar a ese recinto plateado que es el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

El camino es mucho más laborioso y sacrificado que el camino de Santiago. No hacen falta botas de montañero, vieiras en la mochila ni palitos para apoyarse, pero sí una resistencia psicológica mortal para que dentro de nuestro país esas personas a las que por convención llamamos jueces hagan con nosotros los que les dé la gana durante años.

Y al final del camino se supone que debíamos recocijarnos ante el resplandor de las torres plateadas, donde sin embargo percibimos la distinción entre lo antiguo y lo viejo. Las dos torres de la catedral de Santiago, con el pórtico del Maestro Mateo, son antiguas y una pieza de arte. Las dos torres del Tribunal de Derechos Humanos son viejas y pasadas de moda. Deberán pasar cien años más para que pasen a la categoría de antiguas y sean valoradas por sus formas y todo eso.

Pero tal cosa no va a suceder si siguen dictando sentencias como la que se ha hecho pública hace unos días, dando la razón al Estado francés en su orden de demolición de viviendas en el dominio público de la Bretaña. Una sentencia que nos ha cortado la respiración.

Esto puede significarlo todo o no significar nada, justamente porque aunque haya abusos globales cada caso es cada caso y como ya he escrito y dicho, los ciudadanos no siempre tienen razón por el mero hecho de serlo. También hay quien se apropia del dominio público por el morro. Yo no sé si es el caso de esta sentencia, pero sí que es como para mosquearse cuando esa especie de Star Treck naufragada se había transformado en la única esperanza dentro del frustrante campo de la cosa judicial.

 Pego aquí la noticia por su inquietante interés y que sea lo que Dios quiera.

 Estrasburgo apoya la demolición de viviendas construidas al borde del mar

Joaquín Manso • El Tribunal Europeo de DDHH falla a favor de Francia en dos demandas • Se ‘persigue un fin de interés general: fomentar el libre acceso a la orilla’ • Esta sentencia coincide con las protestas en España por la Ley de Costas Efe |

 Estrasburgo (Francia) Actualizado lunes 29/03/2010 13:35 horas

La Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha fallado a favor de Francia en dos demandas presentadas contra este país por ordenar la demolición de viviendas al borde del mar, según la llamada Ley Litoral de 1986. Esta sentencia llega justo cuando en España la nueva Ley de Costas también está levantando ampollas entre los propietarios de casas a pie de playa, principalmente británicos. El tribunal fracés, con sede en Estrasburgo (nordeste de Francia), ha concluido por 13 votos contra 4 la no violación del artículo nº 1 del Protocolo nº 1 (Derecho a la propiedad) del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Los primeros demandantes, Louis Depalle y su esposa, adquirieron la vivienda en 1960. Y en la segunda demanda, la madre de las demandantes Ijjo y Eliane Brosse recibió en donación de su tía una vivienda en 1945. Las casas requerían autorización pública de ocupación, concedida hasta 1992 regularmente Ambas viviendas están situadas en el departamento de Morbihan (Bretaña) y requerían una autorización de ocupación de dominio público, concedida regularmente hasta 1992. En ambos casos, los demandantes rechazaron en 1993 la propuesta del prefecto (delegado del Gobierno) de conceder una autorización limitada, que prohibía la cesión del terreno y la vivienda, y posibilitaba al estado a devolver su aspecto original al lugar, cuando finalizara la autorización. El prefecto de Morbihan hizo su propuesta en virtud de la entrada en vigor de la ley de 3 de enero de 1986 relativa a la ordenación, protección y revalorización del litoral. Según el dictamen judicial, la orden de demoler las viviendas forma parte de las medidas de reglamentación del uso de los bienes, que “persigue un fin de interés general: fomentar el libre acceso a la orilla”. El texto reconoce que el estado tiene “un gran margen de apreciación”, si bien en este caso “el interés general de la comunidad ocupa un lugar preeminente”. Recuerda a los demandantes que la situación de sus viviendas era ‘precaria y revocable’ Además, recuerda a los demandantes que la situación de sus viviendas era “precaria y revocable”, y que “la tolerancia demostrada por el Estado” no cambia las cosas. La sentencia deja claro a los demandantes que “es a las autoridades nacionales a quien corresponde adoptar el tipo de medidas para proteger la costa”. Frente al “atentado radical contra sus bienes” que para los demandantes supondría la demolición, el tribunal sostiene que esa acción es “coherente” y “rigurosa” con la ley, “ante la necesidad creciente de proteger la costa” y respetar las reglas urbanísticas. Para Estrasburgo, los demandantes “no soportarán una carga especial y exorbitante en razón de la demolición de las casas sin indemnización”. En cambio, los cuatro jueces disidentes consideran que la orden de demolición supone “una injerencia desproporcionada e injustificable”. A día de hoy, las viviendas no han sido demolidas. La sentencia, al ser de la Gran Sala, no puede ser objeto de recurso por los demandantes.

José Ortega

Abogado

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La ciudad vieja es la auténtica. Parece totalmente ajena al ampuloso barrio de los funcionarios, con esos laberintos de cristal que reafirman el imperio de la democracia y en cuyos corredores, despachos y ascensores miles de funcionarios respiran ocho horas al día aire viciado aunque esté acondicionado y purificado

PARLAMENTO EUROPEO

  La ciudad vieja es gótica, limpia y alegre. Abundan aquí dos cosas incompatibles, los tacones de aguja y los adoquines. Estas elegantes mujeres con falda estrecha y zapatos de marca sufren de lo lindo para avanzar por estas calles, pero para compensar, en los palacios del Parlamento Europeo les va mucho mejor. Hay bullicio en la ciudad, pero ninguna caca de perro, a diferencia de lo que sucede en nuestro país.  La Gran Plaza, delimitada por tiendas de chocolates, bulle de bienestar en una noche por fin tibia después de este invierno tan paliza.

  -En el PP no ha gustado que vengamos aquí a hablar mal de España, me comenta el señor XXX.  

   Cierto, han apoyado. Pero la escenografía no les gusta. Por la tarde un eurodiputado del PP nos ha dicho que algo así como el 95% de las reclamaciones por ley de costas son de españoles. Imaginaos qué pensarán ahí de nosotros, de nuestro sistema y de nuestras posibilidades de ser oídos en casa. Y de nuestra España en general.  

   Recuerdo los hechos de enero de 2008. Fundamos la Plataforma, hicimos rueda de prensa y con esto largamos la bomba. Paradójicamente tuvo mucho más impacto en la prensa el simple hecho de que las víctimas se unieran que los éxitos que hemos conseguido después. Pero bueno, bien… Entonces salió Narbona con un discursito estudiado en el que destacaba una expresión pelín pedante: “el procedimiento de deslinde es un procedimiento garantista”. 

 Ese mismo mes el Subdelegado del Gobierno en Valencia volvió a emplear el mismo término: procedimiento garantista. Lo hizo en una encerrona que me preparó con una nube de periodistas allí, en su casa, y el día anterior lo había hecho en una televisión local. El lunes Alicia Paz volvió a hacer uso del mismo recurso: “el deslinde es un procedimiento garantista”. Como yo no había oído antes ese término tiendo a pensar que forma parte de un guión que algún sabio de la casa redactó y distribuyó en enero de 2008 y que aún anda por ahí para los necesitados.

 Alicia Paz tiene cara de buena persona y es posible que lo sea. Pero le ha tocado un papel difícil y a mi juicio y a juicio de mucha gente no está a la altura. Su discurso es robótico y el otro día no cambió. Carece de fuerza dialéctica, de energía y de convencimiento. De nuevo en este debate se escenificó esa realidad según la cuál los que están en un bando saben por qué luchan, lo hacen por su supervivencia y su dignidad, pero los del gobierno no lo saben o al menos no lo sienten. Son mercenarios con una misión que cumplir.

El diputado Martínez y Alicia Paz

Con la delegación vino una señora delgadita y cordial, con un corte de pelo atrevido. Yo no sé por qué estaba allí pero lo sospecho. Esa señora no se separa de Martín Fragueiro, el Secretario General del Mar. A mí me parece que estaba aquí para vigilar a Alicia Paz e informar sobre su comportamiento.

 José Ramón Martínez Cordero también tiene cara de buena persona y también es posible que lo sea. De hecho debe serlo. Hace un tiempo yo iba por la última planta del Castillo de los Ingenieros totalmente despistado mientras buscaba el baño y él me vio y me indicó la puerta correcta. Esto es sin duda una buena acción, pero ni yo sabía quién era él ni él quién era yo. En otro caso puede que me hubiera indicado el hueco del ascensor. Y sin embargo podría ser el Rasputín de todo el asunto, o uno de ellos. Por sus manos pasa cada papelito de los deslindes. Es él quien revisa, estudia, dispone y manda. Es él quién me estuvo dando largas desde el mes de mayo cuando pedía ver los expedientes de deslinde y no me dejaban. Yo habría preferido que fuera un tío mal encarado pero no.

 Alicia Paz tuvo que soportar el fuego graneado de los diputados del PP y de los ingleses, que brillaron lo mismo que hace un año. Solo la defendió un señor de pelo y barba níveos, al que hubiéramos confundido con Papa Noel de no ser por su jersey verde (aunque dicen que el color original de Papa Noel es el verde, y que el rojo fue un invento de la Cocacola). Este señor era el diputado Martínez y hay que agradecerle que animara el debate, aunque lo hiciera por procedimientos a mi juicio groseros. A un británico que acababa de decir que recomendaba a sus electores no comprar propiedades en España, por la inseguridad, le dijo que a lo mejor él o sus amigos tenían intereses inmobiliarios en otros territorios. Y, sobre todo, se deslizó con un pensamiento de dudoso gusto democrático al afirmar que los perjudicados por la ley de costas son “unos pocos”, por lo que más o menos no había que hacerles caso. Esta consigna ya la había leído yo en esa perla cultivada que es la respuesta que nos dio el Defensor del Pueblo a nuestra queja por abusos. Pero a su vez creo que venía ya fijada en el informe de la Dirección General de Costas, ya que el Defensor del Pueblo, renunciando al pensamiento, se había limitado a embeber el documento de Costas en el suyo. Es posible que el documento de Costas lo hubiera redactado ese hombre con cara de chico bueno que es José Ramón Martínez Cordero.  Y quién sabe si no habrá escrito también el guión para políticos en apuros con el término “procedimiento garantista” (por cierto, difícil, muy difícil para un traductor simultáneo. Yo procuré en mi intervención evitar palabras refinadas para no fastidiar a los traductores, pero Alicia Paz parece que no pensaba precisamente en eso).

 Un afectado llamó a Martínez filocomunista prácticamente como un insulto. Yo no sé si la cosa va más en torno al comunismo o al fascismo, pero sí que el punto de vista que expuso el diputado del jersey verde ponía los pelos de punta. La doctrina de que si afecta a unos pocos no hay que preocuparse, realmente da escalofríos, especialmente en una sociedad que se ha esforzado en integrar a todos los que forman parte de ella  (entre los que incluyo a minusválidos, inmigrantes y homosexuales).

 Durante los dos debates se produjo un intercambio de opiniones sobre si el derecho de propiedad es o no un derecho humano. El lunes Martínez se refirió, con cierto menosprecio, a los que pretendían lo primero. Y el martes los afectados, casi a coro, le reprocharon su actitud e insistieron en que el derecho de propiedad es un derecho humano. Creo que también se sumó una diputada popular. Estaba mal explicado por su parte, pero el diputado Martínez tenía razón. Los derechos humanos son derechos políticos que el género humano obtuvo en 1789 y desde entonces forman parte de las Constituciones bajo el epíteto de derechos fundamentales de la persona o similares. El derecho de propiedad no está recogido en el catálogo de este tipo de derechos fundamentales y posiblemente la explicación sea puramente histórica, ya que los derechos políticos que llamamos derechos humanos fueron una conquista frente a los nobles, poderosos y terratenientes.

 Aparte del diputado Martínez, el representante de la Comisión Europea también vino el lunes para lanzar un mensaje poco dulce para los afectados. Pretendía que el Parlamento carecía de competencias para revisar la política de costas en España porque esto era un tema que afecta al derecho de propiedad y competencia del Estado. Citaban como fundamento sobre todo jurisprudencia europea, lo que me llamó la atención porque la jurisprudencia es la interpretación de las leyes dadas, y la ley dada ha cambiado. El Tratado de Lisboa ha modificado en momentos aún recientes el Tratado Constitutivo de la Unión Europea. Precisamente el asesor jurídico del grupo parlamentario de los verdes me comentaba el otro día en Estrasburgo que actitudes como la denegación de acceso a los expedientes de deslinde traspasaba la cuestión del derecho de propiedad para entrar en el del derecho de defensa. Y aquí SÍ estamos ante derechos humanos recogidos precisamente en el Tratado de Lisboa. Por eso en mi intervención procuré subrayar los abusos que vienen de ese lado. En el debate del lunes, Margrette Auken se refirió expresamente a ello, recordando que José Ortega había presentado una queja por denegación de acceso a los expedientes.

 Otra cuestión que flotó todo el tiempo en el ambiente fue el papel del Tribunal Constitucional, especialmente a cuenta de la aplicación retroactiva de la ley de costas. Como era previsible, Alicia Paz sacó el tema. Martínez también. Que el tribunal había declarado que la ley se ajusta  a la Constitución y todo eso. Los peticionarios reclamaban que la ley, te pongas como te pongas, era contraria a la Constitución.

  Bueno bueno… perdón por este punto de vista pero yo siempre he dicho que uno de los problemas es que aquí nadie entiende de costas. Los políticos no, desde luego. Los periodistas menos. Los únicos que realmente entienden son los funcionarios de Costas, mala suerte. Y aquí se volvió a ver, porque en este punto se produjo un debate falso o al menos equívoco, ya que es cierto que el Tribunal Constitucional, en su sentencia 149/91, dijo que la ley se ajusta a la Constitución, pero no es cierto que se pronunciara sobre la aplicación retroactiva de la ley.

  Quién lo iba a pensar. Hoy día la principal queja contra la ley es su aplicación retroactiva, pero esta queja ni siquiera estaba en las demandas de inconstitucionalidad que se presentaron al tribunal ¿Por qué? Porque no hay un solo precepto en la ley que afirme que sea retroactiva. Y tampoco puede haberlo, porque el apartado tercero del artículo 9 de la Constitución lo prohíbe con claridad. La aplicación de la ley a situaciones nacidas con anterioridad a su entrada en vigor es un mecanismo complejo y lleno de sutilezas en el que han jugado un papel muy importante las sentencias de la Audiencia Nacional referidas al deslinde de San Bartolomé de Tirajana (Canarias) y Arenales del Sol (Elche). En esas sentencias se aplica retroactivamente la ley al mismo tiempo que se dice que no se aplica retroactivamente la ley y se añade con contundencia que hacerlo sería “recusable”. Tengo un amigo entrado en años que se puso a estudiar ruso para conservar sus facultades mentales. Igual le habría valido intentar comprender estas sentencias.

  Así que una pena que desde uno y otro bando se hicieran reflexiones carentes de sentido sobre la eficacia de la sentencia del Tribunal Constitucional y todo eso, pero así fue.

   En fin. Se aprobó sin votos una decisión para remitir una carta a la Comisión Europea y otra al gobierno de España. Parece que ésta última la va a enviar el propio presidente del Parlamento Europeo.

   Me parece muy bien pero preveo problemas y quiero que en este punto no solo se me entienda bien, sino que ningún aficionado quiera ver en mis palabras lo que no hay. Por motivos de todos conocidos, la unidad de la lucha ciudadana se rompió hace un año. Nosotros iniciamos un trabajo que estaba basado no solo en el rigor y en el conocimiento, sino también en la honestidad. En particular, impedimos el acceso a la Plataforma y al informe sobre abusos de todo aquel que se había apropiado ilegalmente del dominio público. El año pasado fuimos los únicos en participar en la sesión de la Comisión de Peticiones. Este año había treinta quejas aunque algunas estaban repetidas. Por supuesto que todo el mundo puede presentar una queja o las que desee. Por supuesto que en  la Plataforma no pretendemos tener el monopolio. Por supuesto que las instituciones europeas son para todos. Por supuesto que nadie nos tiene que consultar ni pedir autorización para presentar una queja al Parlamento Europeo. Por supuesto que el procedimiento es sencillo, electrónico, gratuito y por tanto al alcance de cualquiera. Por supuesto que el hecho de que hubiera muchos peticionarios en lugar de uno contribuyó a crear una escenografía favorable a la causa.

 Pero no todos se han impuesto la misma autocensura que nosotros. De hecho, formular una queja ante el Parlamento Europeo no solo es fácil. En algunos casos y algunas circunstancias es demasiado fácil. Y con esto me refiero a que aparentemente cualquiera puede quejarse de cualquier cosa, con razón o sin ella. Como comentó un conocido líder contra los abusos urbanísticos, la lucha contra los abusos de la ley de cosas es una cuestión “vidriosa”. Estar de un lado o del otro depende de cuestiones de detalle o de interpretación. Por ejemplo, la ley se reformó en 2002 para permitir entre otras cosas la construcción dentro de la servidumbre de protección siempre que exista una fachada de edificación consolidada que tenga solares sin construir entre medianeras en porcentaje inferior al 25%. Se pretende con esto la homogeneización de la fachada y se admite que es más antiestética la presencia de estos solares sueltos que una rasante armónica. Una señora que se ha metido a manifacera porque se cree que entiende hizo unas declaraciones a la prensa denunciando esto como una fórmula fraudulenta del gobierno para permitir de tapadillo la construcción en un espacio donde en realidad está prohibido. Vale, bien… Nosotros tenemos en la Plataforma a un ciudadano que tiene este problema. Es propietario de un solar entre medianeras y no le dejan construir ¿Somos cómplices de los especuladores? ¿Os dais cuenta de la sutileza con la que podemos estar a un lado o al otro? Sí, es una cuestión vidriosa. Pero sobre todo, en el pelotón de los que tienen derechos y legitimidad se pueden colar quienes carezcan de ambas cosas.

 ¿Había entre los peticionarios alguno o algunos que se habían apropiado ilegalmente del dominio público? ¿En el caso de que así fuera, podría esto haber ensuciado la limpieza con la que se planteó la lucha colectiva? ¿Y esto, se quedaría solo en los valores o tendría consecuencias prácticas?

 Pues mirad. El Defensor del Pueblo le pasó nuestra queja a Costas. Costas machacó con un contrainforme cínico en el que nos desautorizaban en todo, como si fuéramos idiotas. Y eso que la queja era un documento riguroso y cargado de razones. Imaginad lo que puede hacer el gobierno con la carta que le tiene que mandar el Parlamento Europeo en el caso de que efectivamente en el pelotón haya ilegales. Nos pueden hacer picadillo, pero no solo a los clandestinos, sino a todos.

 El otro día me encontré con un afectado de Maspalomas que me comentó un nuevo rumor sobre mi persona. Decía que yo era o había sido militante socialista. Viniendo de él, parece que también era una especie de insulto, como si a Martínez le llaman filocomunista (veis que mis activos enemigos están tan obsesionados conmigo que no saben a qué quedarse, unas veces dicen que voy a ser el próximo Director General de Costas del PP y otros que milito en el PSOE). Al terminar mi intervención este afectado vino a felicitarme y me dijo que acababa de demostrarle que yo no era lo que se decía de mí.  No sé lo que parezco ni me importa, pero sí sé en lo que creo.

 Una de las cosas en las que creo es que nadie puede apropiarse indebidamente del dominio público. Otra, que ni el pueblo, ni los afectados, ni los humildes tienen siempre razón por el mero hecho de ser el pueblo, ser afectado o ser humilde. Tampoco pienso que el gobierno nunca pueda tener razón por el mero hecho de ser el gobierno. Menos aún creo en eso que dicen algunos pavos de que yo tengo mi verdad y el otro tiene la suya y así sucesivamente. La verdad es una y ya vale.

 Si yo fuera Zapatero y me vinieran con una cartita con quejas de ciudadanos que se han apropiado ilegalmente del dominio público, me frotaría las manos y acto seguido contestaría mandando a paseo al remitente, fuera presidente del Parlamento Europeo o picapedrero.

 Si nos preocupa la imagen de España hay que empezar por estudiar un poco y discriminar los casos en los que los ciudadanos tienen razón de los otros. A nosotros no nos gusta venir a Bruselas a quejarnos de nuestro país. Lo hemos hecho como solución extraordinaria guiados por un mecanismo que es el mismo  que aparece en las personas con las arterias coronarias obstruidas. El cuerpo fabrica nuevos vasos sanguíneos que transporten la sangre al corazón. Con el bótox pasa igual. Paraliza los nervios pero al cabo de unos meses aparecen otros nuevos.

 La sangre debe llegar al corazón, los impulsos nerviosos deben llegar a los músculos y la justicia debe llegar a los ciudadanos. Si puede ser por los cauces normales, mejor. Si  no, por los anormales. La necesidad de justicia es innegociable. Nunca jamás ningún tirano ha podido ni podrá contenerla. El Parlamento Europeo es un cauce anormal que evidencia un país tan enfermo como un cuerpo con las coronarias obstruidas o con los nervios paralizados. Como me decía el señor XXX, si el PP se avergüenza de que vengamos aquí, bien podría haberlo evitado contribuyendo a resolverlo en casa.

 Puede que todo termine bien. Incluso que, como me decía hace poco una concejala socialista, que su partido esté esperando la coartada de una condena explícita del Parlamento Europeo para aflojar la presión sobre los ciudadanos o incluso cambiar la ley. Y puede que todo se vaya al garete en el caso de que Europa le haya puesto en los labios al gobierno una respuesta contundente a cuenta de ese pelotón donde a lo  mejor no todo está tan claro como debiera. En estos casos, la última esperanza para quien tienen derechos la habrían quemado los que carecen de ellos. Cómo mola.

 Patria o muerte. Puede que algún día nos lleguemos a enterar de que lo que hace la patria no son los símbolos, sino la justicia y otros valores de la convivencia. Quizá ese día hayamos aprendido también a quitar las cacas de perro de las calles.

Para los que quieran ver el video de la sesión del día 23:

http://www.europarl.europa.eu/wps-europarl-internet/frd/vod/player?eventCode=20100323-0900-COMMITTEE-PETI&language=en&byLeftMenu=researchcommittee&category=COMMITTEE&format=wmv#anchor1

José Ortega

Abogado

23M EN DIRECTO

marzo 21, 2010

Como sabéis, los próximos días 22 y 23 de marzo vamos a debatir en el Parlamento Europeo sobre la ley de costas. Para quienes no conozcan la historia de este proceso, fue iniciado el día 1 de febrero de 2008 por la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas, mediante una denuncia extensa que redacté conteniendo una relación de los abusos que el gobierno estaba cometiendo por toda España.  Hace un año, el 26 de marzo de 2009, el pleno del Parlamento adoptó una resolución que, entre otras cosas, reconocía todo lo que se decía en la denuncia. La decisión se adoptó en el marco del llamado informe Auken y es muy notable que fueron precisamente los verdes del Parlamento Europeo quienes llevaron su impulso.

Conseguimos ese crédito mediante una lucha limpia y clara desde el primer momento, impidiendo que se sumaran a la Plataforma y al informe quienes se habían apropiado ilegalmente del dominio público. Estamos muy orgullosos de ese apoyo de los verdes y totalmente convencidos de que la elección de una lucha limpia y clara fue no solamente honesta, sino también práctica.

Os pongo aquí el video de mi intervención del año pasado, para ir abriendo boca:

http://www.youtube.com/watch?v=5x_UKuDcH-Q&feature=related

El ejemplo ha cundido y después que nosotros, muchos afectados han presentado quejas a título individual o en nombre un colectivo local.  El día 22 hablará el gobierno para defender su gestión. El día 23 hablaremos los llamados “peticionarios”. Yo intervendré en primer lugar porque nuestra queja es la más antigua y después lo harán otros veintinueve (aunque no todos van a venir a Bruselas).

Los debates serán retransmitidos en directo a través de internet. Podéis seguirlo en los siguientes sitios web:

El enlace al video en directo (en español) sera:- http://www.europarl.europa.eu/wps-europarl-internet/frd/live/live-video?eventId=20100322-1500-COMMITTEE-PETI&language=es

The link to the live proceedings (in english) will be :- http://www.europarl.europa.eu/wps-europarl-internet/frd/live/live-video?eventId=20100322-1500-COMMITTEE-PETI&language=en

 Vamos a ver lo que esto da de sí. Necesitamos a Europa como baluarte de civilización porque como dije en mi intervención del año pasado en el Parlamento Europeo y  como muchos sabéis, en España no hay nada que hacer.

José Ortega

Abogado

 

Me arrodillé en la arena y me sometí al tribunal. Tres mujeres y un hombre que tenían que señalar una contradicción y hacerme una pregunta muy importante.

 -¿Qué hacía el representante de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas metido hasta las cejas en una manifestación a rabiar de ecologistas?

Disfruté con la pregunta y la contesté con un ejemplo.

-En este momento hay una familia que compró una casa solariega muy antigua para dedicarla a restaurante. La casa se construyó en 1920, fuera del dominio público y antes de cualquier deslinde, y está inscrita en el registro de la propiedad. Se hizo un deslinde, la casa quedó incluida dentro del dominio público y los ingenieros de costas ordenaron su derribo. A la familia la han condenado también a abonar el importe del derribo. Total nada, solo 370.000 euros.

Y ya está. El tribunal lo entendió a la primera y yo quedé absuelto e integrado en el grupo. Desde que fundé la Plataforma y redacté mi informe sobre aplicación abusiva, arbitraria y retroactiva de la ley de costas, tuve claro que la ley se estaba aplicando contra la clase media y los pobres, no contra los promotores urbanísticos y todo eso. El de hoy ha sido un ejemplo vivo. El PGU de Cartagena aprobado el otro día provisionalmente, al mismo tiempo que declara fuera de ordenación zonas urbanas de toda la vida (por culpa del deslinde, claro), hace urbanizable un pedazo de monte virgen y solitario al lado de Cala Reona. Tan contradictorio como real.

 Cala Reona es la puerta de entrada a Calblanque, un espacio limpio de toda huella del hombre, simplemente increíble en la podrida costa mediterránea. En todo esto se oculta una mecánica perversa. Si no mantenemos una vigilancia constante, si no estamos alerta día y noche, las damas y caballeros de siempre se apoderarán de esos parajes naturales para construir en ellos docenas de pareados y torres de apartamentos. Lo intentan una y otra vez. No descansan. No duermen. No dan respiro. La amenaza se mantiene siempre. Lo sé porque, entre otras cosas, he asistido a la pérdida de la Marina de Cope y de la Isla del Fraile, en Aguilas.

Calnegre (Mazarrón), Calblanque (Cartagena), La Carolina (Aguilas), Los Cocerores (Pulpí), aún resisten, pero los enemigos no duermen. Las personas normales vemos esos espacios de costa limpios y vacíos y sentimos la satisfacción de que son de todos y todos los podemos disfrutar. Lo que despiertan en nosotros son sentimientos. Los señores del ladrillo no sienten, solo ambicionan. En 1983, siendo yo un pipiolo, asistí a un debate en Aguilas sobre la futura urbanización de Cuatro Calas (incluyendo la Carolina y Los Cocedores). Al concejal de urbanismo le preguntaron si era cierto que él mismo estaba incluido en un consorcio de propietarios que se disponía a urbanizar el paraje. Contestó que esa pregunta no se la podían hacer como concejal, sino como XXX (su nombre) y que al estar allí como concejal, no pensaba contestarla. Blanco y en botella, creo.

Estos enclaves van cayendo poco a poco. Todos creíamos que la ley de costas iba a servir para protegerlos pero no ha sido así. Por eso es muy justo que la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas haya estado presente en la manifestación, se haya solidarizado con los organizadores y haya anunciado que va a decir dos o tres cosas sobre el particular en el Parlamento Europeo.

 No hay contradicción. Yo aprobé el examen, los ecologistas hicieron su trabajo y los especuladores están hoy un poco menos seguros del futuro negocio.

Ved la noticia aquí:

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=309420

Fuerza para todos

José Ortega

Abogado

ESTRASBURGO

marzo 11, 2010

  Nieve en las calles, un viento helado, palacetes de piedra. La arquitectura es gris aunque hermosa. Creo que refleja el cielo gris. En el centro de Africa, con el aire intensamente azul, los colores son chillones. Aquí, en Alsacia, grises.

 Aún me conmueve, como me ha pasado otras veces, rodar por estas carreteras y leer todos esos topónimos alemanes, ver desde el avión las casas típicamente alemanas y ponerme bajo esa catedral gótica alemana, todo bajo bandera francesa debido a un austriaco con mala sombra. Adolfo significa en alemán antiguo “lobo noble”. Parece una derivación de Edel Wolf, o algo así. Hitler no tengo idea de qué puede significar, pero él tiene la culpa de que Estrasburgo haya dejado de ser Alemania.

Tribunal Europeo de Derechos Humanos

  Estuve navegando por este río hace pocos veranos. En una orilla, el edificio del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, a medio camino entre una cafetera futurista y la falla de un principiante. En la otra, una de la sedes del Parlamento Europeo. Una torre futurista, incompleta, que encierra una gran plaza circular propia de Blade Runner o algún otro universo imaginado.

Parlamento Europeo

 A esta hora del atardecer, las luces iluminan la torre, el viento helado agita las banderas y la penumbrosa agua del río aún acierta a reflejar la claridad que escapa por los ventanales. Vamos hacia allí, consumidos por el frío.

La torre circular

  La presidenta de la comisión de peticiones parece tímida. Nos escucha con atención y nos habla en un inglés que le cuesta un poco (no tanto como a mí). David, el secretario, me pregunta en un momento de la conversación a cuántos afectados individuales represento.

  -Two thousand –respondo.

  El mira a la presidenta como pidiendo un respeto especial para todas esas personas.

  La torre circular es un laberinto por el que David, alto, delgado y ágil, se mueve rápido como una anguila. Me cuesta seguirle.

  Margrete Auken, la heroína de esta historia, el hada madrina de las víctimas, sonríe desde el primer instante. Te da confianza, se nota que cree en lo que dice, vive las cosas parece que con pasión. Entras en su despacho como un amigo, como en tu propia casa. No te escruta, ni te examina, ni duda.

Margrete Auken

  Roger Zimmermann y yo tuvimos con ella una conversación muy grata, muy enriquecedora y muy útil. Al terminar la reunión David me preguntó.

  -Jose, do you want something else to say?

  -Yes, I do. I want to show something to Margrete Auken.

  Abrí la pantalla de mi ordenador y mostré dos fotos. En una se veía a tres personas. Auken le daba la mano a una mujer de tez oscura que miraba a cámara en presencia de Roger. En la otra, Roger había desaparecido. Su imagen había sido limpiada con cuidado. Auken miró las dos fotos y rió. Le sonaba vagamente la mujer de tez oscura, pero no conseguía recordar su nombre. 

   La vanidad es una extraña cosa. Salí del Parlamento Europeo muy aleccionado. Toqué las teclas adecuadas, recibí la información que necesitaba y quedé convencido de que esta guerra contra los abusos del Estado la vamos a ganar. Pero, como escribí en un blog anterior, cuando todo termine me volveré a casa sin aspirar a más.

  Qué extraña cosa es la vanidad que puede llevarte a manipular así una fotografía.

  “Uno vale más si sabe que lo miran”, escribió Albert Adler, el discípulo de Freud. Lo mismo que para su maestro lo que mueve al hombre es el sexo más o menos reprimido, para Adler el móvil es el deseo de poder, entendido como fama. Todos nos dejamos llevar por ese motor, pero es mucho mejor hacerlo con decoro y en particular sin caer en el extremo de manipular una foto para quedarte a solas con el hada madrina, dibujar así una intimidad que nunca existió y remitir la imagen retocada al público en general para que crean que eres una persona a tener en cuenta.

  La brisa batía suavemente la colina. Karen Blixen tomó un libro en sus manos. No era una Biblia, sino un clásico griego.

  -Dichoso aquel que huye de allí donde la gloria no perdura –leyó en voz alta.

  Era esa hora en la que las sombras comienzan a alargarse, aunque en el centro de Africa amanecer y crepúsculo son extremadamente rápidos. Las palabras iban dirigidas al cuerpo muerto de Denis Finch Hatton, que acababa de estrenar su tumba.

   Vi la película antes de cumplir los treinta años y aún recuerdo esa lectura. Puede que todo lo demás sea prescindible. Todo excepto la frase que Merryl Strip dedica a un Robert Redford que ya no aparece en cuadro.  

  Dichoso aquel que huye de allí donde la gloria no perdura.

   Somos hombres libres, no súbditos. Esta batalla la vamos a ganar para la dignidad de los ciudadanos, contra la tiranía, las mafias y la arrogancia del poder. Y cuando la hayamos ganado nos reintegraremos a la vida civil y el que hizo mucho será igual que el que hizo poco o no hizo nada.

  Puede que entonces aún haya alguna señora manejando el photoshop en el vano intento de ser alguien.

  José Ortega

  Abogado

Anda por ahí una señora que dedica sus mañanas, parte de sus tardes y una porción no pequeña de sus noches a poner comentarios en los periódicos digitales acusándome de casi todo. En particular:

 -Que cobro hasta por hablar con la prensa.

-Que cobro a los clientes las denuncias ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo.

 -Que soy caro.

 -Que vivo a costa de la sangre y el sudor de los afectados.

-Que quiero hacerme millonario con la ley de costas.

-Que no gano un pleito.

La evidente finalidad es perjudicarme, minar la confianza de mis clientes y, a ser posible, forzarme a cerrar el despacho por inanición. Pero como la ira suele deteriorar el nervio óptico, la señora no ve que con esas insidias me proporciona un pretexto inesperado pero bienvenido para sacar pecho y hacer algo que normalmente no haría, como es dejar constancia en esta entrada de blog de mis credenciales, que, aunque siempre hay opiniones, a mí me parecen bastante buenas. Esta presentación de credenciales no me gusta mucho porque suena bastante petulante. Yo creo que solo hay un caso en el que una cosa así pueda estar justificada y el caso se da. Se trata de los ataques feroces, aunque toscos, que desde su cueva me dedica la señora oscura. De todos modos con esto no hago más que reproducir lo que en diversos momentos ya han publicado los medios de comunicación, puesto que las sentencias que he obtenido anulando deslindes o suspendiendo derribos son todas de interés público.

 Vayamos en primer lugar con la acusación de que no gano un pleito, que es (y perdonen) como acusar a Fernando Alonso de carecer de carné de conducir. Este reproche es gemelo del que me dirigió el Director General de Costas en declaraciones al diario Levante el día 1 de febrero de 2008, el mismo en que presenté en Bruselas la queja por aplicación abusiva de la ley de costas. También él dijo que yo perdía casi todos los pleitos. La semejanza de estas dos acusaciones puede ser casual o no. Es decir, que la señora podría estar o no identificándose con el gobierno en los ataques a mi persona según un plan preestablecido. Y si así fuera, podría ser que se tratara de un plan trazado de común acuerdo (o no). Puede que no existan ese concierto ni ese plan, pero entonces vean qué gran casualidad que la principal actividad de la señora en cuestión coincida espléndidamente con lo que le conviene al gobierno, es decir, que yo trabaje lo menos posible.

Bien bien… Puede que algún despistado o mal informado tienda a creer que fundé la Plataforma y monté el lío que monté con el Parlamento Europeo por ser un abogado lelo, torpe e incapaz de ganar un pleito. Les interesará saber que, hasta donde sé, soy el abogado que más veces ha derrotado a los señores de Costas en los tribunales y perdón por expresarlo de una forma tan seca. Es pura estadística y lo explico de la siguiente manera:

-Oliva (Valencia). La Audiencia Nacional anuló de cabo a rabo el deslinde por ausencia de motivación. El Tribunal Supremo confirmó la sentencia.

 -Playas de Otur (Asturias). La Demarcación de Costas quiso echar de sus casas a los vecinos. Anulé en la Audiencia Nacional las órdenes de desalojo y el deslinde, éste por haberse tramitado en secreto. El Tribunal Supremo confirmó la sentencia.

 -Playas de Otur (Asturias). Otro pleito igual. La Audiencia Nacional me dio la razón y el Abogado del Estado renunció al recurso de casación. -Alcocebre (Castellón). La Audiencia Nacional anuló un deslinde de más de cinco km. de extensión porque con él se estaba intentando ganar gratuitamente terrenos para el dominio público. El Tribunal Supremo confirmó la sentencia en parte.

 -Vegadeo (Asturias). Formulé recurso contra el Plan de Ordenación de la Marisma de Vegadeo, con sendas peatonales y todo eso. En el transcurso del procedimiento el Estado renunció al proyecto y dejó tranquilos a mis clientes.

-Bellreguard (Valencia). La Audiencia Nacional anula el deslinde por caducidad del expediente. La casación está en trámite.

-Bajo la Cuesta (Candelaria, Tenerife). La Audiencia Nacional anula en parte el deslinde. La casación está en trámite.

 En el tema de los derribos inminentes no parece que me vaya mal. Como la señora en cuestión sabe, desde diciembre de 2007 estoy teniendo la buena suerte de pararlos todos, con un acierto del 100%, aunque sean para la semana que viene.

-Puertito de los Molinos (Puerto del Rosario, Fuerteventura). Después de que los abogados dijeran que no había nada que hacer y de que los afectados recorrieran unos cuantos bufetes para obtener la misma respuesta, me llamaron y hasta ahora he tenido la buena fortuna de parar todos los derribos. Por más señas: a los afectados que iban con otros abogados sí les han derribado. Será suerte o casualidad, pero es así.

 -Majanicho (Fuerteventura): lo mismo. Un derribo ya programado después de que el interesado hubiera perdido todos los recursos. Conseguí que el Tribunal Superior de Justicia lo detuviese hace solo quince días.

 -Pontevedra. Igual. Una demolición que parecía imparable después de que los interesados hubieran agotado todos los recursos. Su abogado también decía que no se podía hacer nada. El derribo está parado desde hace quince meses.

 -Almenara (Castellón): el derribo de una vivienda en concesión, lo mismo que los anteriores, con fecha señalada y las máquinas calentando. Detenido desde hace seis meses.

-Soller (Mallorca): También lo mismo. El derribo parado incluso después de su inicio cuando nadie daba un céntimo por los vecinos. Detenido hace cinco meses.

De paso, impedí en los noventa la construcción de un paseo marítimo ilegal en Alcocebre (en la vía administrativa), obligué a la Demarcación de Costas a archivar un deslinde en Oliva centro y mantengo en pie el barrio de Bajo la Cuesta en Candelaria y muchos otros de Canarias, a pesar de las órdenes de derribo.

 Pido perdón por el aspecto triunfalista de esta enumeración de cosas que han salido bien. Mi intención no es envanecerme, sino defenderme. Tampoco pretendo el demérito de otros compañeros de profesión, ni siquiera indirectamente. Cada uno hace lo que puede en cada momento y sabemos que en este oficio la suerte influye bastante.

Según lo anterior, no creo que sea acertado decir, como hace la señora oscura, que “no gano un pleito” y, hoy por hoy, creo que todo el mundo sabe que quien se encuentre realmente angustiado y necesite algo más que discursos, puede tener una oportunidad razonable si descuelga el teléfono y me llama. La señora no solo me perjudica a mí, o lo intenta. De manera muy especial está perjudicando a las personas que pueden tener el problema angustioso de un derribo o de que les arrebaten la propiedad con un deslinde. Y esto sí es un problema. Yo perderé solo un cliente entre muchos, pero estas personas perderán su casa, sus recuerdos y sus sentimientos. Si a esto añadimos que la señora en cuestión se pretende líder de afectados, se entiende aún menos, como no sea que ese liderazgo y su buen fin se entiendan subordinados al resentimiento personal.

En fin, que esta señora puede rumiar su rencor acusándome de abogado incompetente pero solo engañará a los tontos, porque lo que yo tengo a favor no es una frase ni un comentario digital sino la trayectoria de toda una vida y sobre todo hechos muy tozudos y muy contundentes, como se ve. Esta señora ha estado telefoneando a mis clientes para que me dejen como abogado, pero no le hacen caso porque esto no es un juego y porque prefieren conservar sus viviendas o explotaciones a dejarse llevar por las novelas de caballerías.

 La estrategia de decirle a los afectados que se alejen de mí no solo la emplea la señora ésta. También las jefaturas provinciales de costas. Conozco al menos un par de casos en los que los ingenieros y funcionarios les han dado este consejo a ciertos ciudadanos y desde luego que serán muchos más los casos que no conozco. Pero mira, de nuevo cuando la necesidad aprieta, los interesados se dejan de melindres y acuden a quien creen que realmente tiene posibilidades de ganar. Uno de los asuntos más sonoros que estoy llevando llegó a mí por consejo de un ingeniero de costas de una demarcación provincial. Y hace unos meses otro ingeniero de la casa hizo saber a una familia que si querían detener un proyecto de paseo marítimo que les comía la casa, lo que tenían que hacer era llamarme. En sus palabras, “José Ortega es el único que está parando los proyectos de obras”. Y eso es justamente lo que hicieron, llamarme.

De manera que una cosa son los odios, las cuestiones personales, las manías, los rencores, las venganzas y otra cosa muy distinta lo que sucede cuando a alguien le aprieta la necesidad.

En cuanto a que soy caro, como dijo recientemente Antonio Oliva, presidente de la asociación de vecinos de Bajo la Cuesta, qué curioso que quienes dicen eso no son clientes del despacho y viceversa, que ni uno solo de mis clientes se queja de que sea caro. Es contradictorio y da que pensar.

 Lo de vivir del sudor y la sangre de las víctimas parece una metáfora apropiada ahora que están de moda las novelas y películas de vampiros. Quizá pueda decirse lo mismo del cuerpo de bomberos: que viven de la desgracia ajena cuando tocan incendios o terremotos. O de los médicos, que también viven del sufrimiento de sus enfermos. O de los mecánicos de automóviles, que viven de las averías. O de los cerrajeros, que viven de las cerraduras que no funcionan. En fin… que la señora oscura, mientras fuma en su cueva, confunde a quienes ponemos remedio a la desgracia, o lo intentamos, con quien la causa.

En relación con las quejas a la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, la acusación es que las cobro cuando son gratis, como si esto fuera una corruptela. La declaración de la renta, las alegaciones de defensa en un expediente sancionador, los recursos de alzada, los recursos contra al vía de apremio, la oposición en un expediente de autorización judicial de entrada en domicilio, todo eso y mucho más son trámites igualmente gratuitos, que sin embargo los afectados suelen contratar con un abogado porque lo que está en juego es una cuestión técnica no al alcance de cualquiera. Con las quejas ante la comisión de peticiones sucede igual. Es una fórmula de defensa como las demás, que por cierto abrí yo mismo para todos los afectados al planificar la estrategia de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas.

 Cuando empecé con esta profesión, hace muuucho tiempo, se acababa de aprobar la ley del divorcio. Una anciana acudió al cuartel de la guardia civil y dejó allí una carta manuscrita en la que relataba sus malas relaciones con su marido y pedía la disolución del matrimonio, a lo que el comandante de puesto no accedió. Puede que esta anécdota sirva para explicar por qué la ley exige, en determinados casos, la firma de abogado y procurador y por qué incluso cuando no es así, y las reclamaciones son gratuitas, resulta más que práctico que las actuaciones las dirija un Letrado.

La señora sugiere que cada uno vaya a la comisión de peticiones para formular la queja como tenga por conveniente y sobre todo sin pagar abogado, o al menos sin pagarme a mí. Bueno, bien… Pero la defensa contra los abusos de la ley de costas es una defensa vidriosa en la que no siempre los afectados tienen razón. De la misma forma que resulta sospechoso que el gobierno gane el 95% de los pleitos, también lo sería que los ciudadanos tuvieran la razón en el 95% de los casos. Si cunde la sugerencia de que la comisión de peticiones es una especie de cajón de sastre que admite lo que sea, lo que se conseguirá con esto es ensuciar la lucha colectiva contra los abusos del gobierno presentando a la comisión casos que no tienen defensa incluso porque se hayan originado por una apropiación de los particulares de parcelas del dominio público. De hecho, a lo mejor resulta que la señora en cuestión es la representante de un barrio en donde se ha hecho eso. A lo mejor resulta que en ese barrio se han construido dos torres ilegalmente dentro del dominio público ya delimitado por un deslinde y a lo mejor resulta que esa señora acude a la comisión de peticiones para quejarse (¿de qué?) pero olvidando que el origen de esas dos torres es un pelotazo, un expolio y un robo a toda la sociedad. De hecho, la señora oscura me engañó y me hizo incluir su caso en mi informe sobre aplicación abusiva de la ley de costas como un caso de error en el replanteo de una línea antigua. Y me ha hecho mentir de forma involuntaria a la comisión de peticiones, lo que me causa cierto problema de lealtades, en especial porque desde el primer día pedí a la Plataforma que esta lucha fuera una lucha limpia, lo que implicaba no sumar ni a la organización ni a la queja común personas o colectivos que se hubieran apropiado indebidamente del dominio público.

Por supuesto que hay que respetar el derecho de todo ciudadano a remitir quejas de forma gratuita a la comisión de peticiones. Pero también hay que respetar el derecho de todo ciudadano a confiar la dirección técnica de un problema legal a un abogado. Y sobre todo hay que respetar a la propia comisión de peticiones, evitando engañarla e instrumentalizarla con quejas infundadas en las que quizá se busque la consolidación de un expolio por parte de los particulares. Esto, que quizá está a punto de suceder, puede echar a perder la lucha colectiva legítima de personas honradas que pugnan por unos derechos válidos e indiscutibles.

A todo esto, el gobierno está favoreciendo a la señora oscura con el fantástico regalo de la desafectación de su barrio. Sí, sí… Incluso aunque haya dos torres y algo más totalmente ilegales y construidas dentro del dominio público ya delimitado. Esto es algo que la señora no dice en sus conferencias. No sé, alguna chispa parece haber surgido entre el gobierno y la señora oscura como para que la ley de costas se deje a un lado a fin de proporcionar al barrio un privilegio tan especial. Estos afectados a los que ella defiende en esas conferencias, que según dicen público y periodistas aburren a las moscas, ya quisieran obtener un trato preferido. Hay que ver qué suerte tiene la señora.

Lo de cobrar por hablar con la prensa es de aurora boreal. Existen diferencias perceptibles incluso a simple vista entre Belén Esteban y mi persona, lo que es una forma como otra de decir que no solo no he cobrado nunca por hablar con los periodistas, sino que lo dije con claridad cuando fundé la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas. Pero aguarda, que a todo eso hace solo unos días un periodista me ha dicho que esta señora va diciendo de mí, por lo bajinis, que yo les pago dinero a los periodistas, se supone que para que hablen de mí. La pregunta es en qué quedamos ¿pago o cobro? ¿o todo a la vez?

La señora en cuestión tiene mala suerte. No le sale nada bien, ni siquiera esos insultos anónimos que, de hecho, creo que me proporcionarán una estupenda publicidad gratuita porque a partir de ahora cada vez que ella escriba uno nuevo yo pondré un vínculo a esta entrada de blog, y cada cual que juzgue. Agradezco a la señora los nuevos clientes que involuntariamente me va a proporcionar por esa vía y dejo constancia de que, aunque nunca había tenido ni necesitado un agente de ventas, bienvenidas sean sus gestiones.

En fin… La verdad es que sé de ella más de lo que imagina. Me lo cuentan sus propios vecinos, desesperados y aburridos. Cada vez que hay que nombrar presidente de comunidad llama uno a uno a los electores, aunque vivan en Soria, para implorar el voto, como si su vida dependiera del cargo. Y ahora resulta que se ha comprado un nuevo piso en otra zona de la ciudad y de forma tan curiosa como resultona también se ha hecho presidenta de la comunidad en un santiamén. Se ve que esto de presidir le mola mazo.

Por lo demás, considero que para cada problema personal existe una solución. Entre ellas se cuentan (sin ánimo excluyente) una conversación extensa y franca con el cónyuge, una consulta al ginecólogo, una visita a un especialista de salud mental y muchas otras que seguro que funcionarán mucho mejor que meterse con personas que se limitan a hacer su trabajo bien y honradamente.

 Lo dicho… Gracias por la publicidad gratuita.

José Ortega

PUBLICADO EN EL DIGITAL DE CANARIAS POR DAVID CUESTA

http://www.eldigitaldecanarias.com/noticias.php?accion=detalle&id=6975

El último salvavidas para librar a los poblados marineros de Canarias de la Ley de Costas CC llevará al Congreso una enmienda que persigue una concesión de hasta 60 años para las casas no ilegales La Ley de Costas ha pasado por el litoral español como una apisonadora. En Canarias, donde más de dos millones de personas viven completamente rodeadas de mar, la normativa ha sido especialmente virulenta… y lo que queda. El caso de ‘Cho Vito’, en el municipio de Candelaria, es la cara más amarga, pero no la única. Ahora, sin embargo, una puerta a la esperanza se abre para los cientos de afectados. Un salvavidas en forma de enmienda que presentará Coalición Canaria (CC) en el Congreso. Detrás, el trabajo del abogado valenciano José Ortega, representante legal de una Plataforma nacional de perjudicados con una importante implicación en las Islas.

D.C. / Santa Cruz de Tenerife 

Una formula que, según el letrado valenciano, será más efectiva que el paso dado ayer por el Parlamento regional, al aprobar una modificación del Texto Refundido de las Leyes de Ordenación del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales, en lo referente a la declaración y ordenación de áreas urbanas en el litoral canario. Un cambio que tendrá un “problema de ajuste a la Constitución”, en criterio del abogado.

El planteamiento de la enmienda es sencillo dentro de la complejidad jurídica. En un amplio abanico de circunstancias, y siempre que las casas no sean ilegales, la legislación debe permitir una concesión de 30 años, prorrogables a otros 30, para que los afectados puedan permanecer en sus casas. Para ello es necesario modificar, de forma amplia, la disposición transitoria primera de la polémica ley.

 Un cambio legislativo que, según la propuesta, obligaría a reconocer que la pérdida de una propiedad por la aplicación de un deslinde marítimo terrestre debe ser considerada una “expropiación”. Este hecho obligaría a la administración a indemnizar a los afectados, para lo que se recurría a la figura de la concesión que, además de permitir la permanencia hasta 60 años, incluiría el mantenimiento de los usos existentes en la zona hasta el momento del deslinde, sin que ello suponga gasto alguno por parte de los vecinos.

 Los posibles beneficiarios de la enmienda se pueden resumir, como expone Ortega, en cuatro casos. El primero se daría cuando exista una sentencia firme que declarase un enclave privado dentro del dominio público. También se podrían acoger a esta disposición transitoria las propiedades incluidas en zona demanial por un deslinde anterior a la Ley de Costas e inscritas en el Registro con anterioridad, cuyos titulares no hubieran sido denunciados por el Estado. A estos dos casos se sumarían todos los terrenos incluidos entre la antigua y la nueva delimitación del dominio público, así como aquéllos que son objeto por primera vez de deslinde.

 SALVAR LOS VALORES CULTURALES

¿Qué culpan tienen los afectados de la incompetencia de la Administración? Esta es una de las preguntas que más revuela por la cabeza de Ortega. El letrado valenciano, que además de parar derribos ha conseguido que Europa investigue la aplicación abusiva de la normativa, recuerda que la burocracia de las corporaciones locales no ha ido al compás de la exigencia que establece la legislación.

Una dejadez que ha perjudicado, especialmente, a los poblados marineros de Canarias. Muchos de ellos, de hecho, se construyeron al calor del siglo XX, cuando ni los ayuntamientos ni el Estado habían sido capaces de establecer controles serios sobre la actividad edificatoria.

Lenta, muy lenta, ha sido también la aplicación de los deslindes por parte del Gobierno central en el litoral. Un proceso que debería haberse iniciado tras ver la luz el reglamento encargado de regular la aplicación de la Ley de Puertos, aprobado en 1912. Desde entonces, como ocurre en Canarias, muchos espacios de la costa aún no han sido deslindados, algo que no tuvo en cuenta más de 70 años después el redactor de la Ley de Costas.

Por todo ello, la Plataforma representada por Ortega lucha por la defensa de unos valores culturales arraigados en generaciones de pescadores y hombres de la mar que habitan las costas del Archipiélago. Un buen ejemplo es Bajo La Cuesta, un poblado de Candelaria donde más de 50 familias se aferran a sus viviendas bajo el temor de que les alcance la onda expansiva de Cho Vito.

Pero hay más, muchos más. Cientos de núcleos poblaciones que no entienden por qué el peso de la ley aplasta lo que, en muchos casos, es lo único que tienen: un hogar. En Canarias, se guarecen bajo el paraguas de la Plataforma, junto a Bajo la Cuesta, los habitantes de Puerto Molinos (Fuerteventura), Castillo del Mar (La Gomera), El Golfo (Lanzarote), así como La Bombilla y El Remo (y a los que pronto se unirán los afectados de El Porís de Tijarafe) en la isla de La Palma.

 EL ‘ENEMIGO’ EN CASA

Pero la Plataforma no siempre las ha tenido todas consigo. Durante mucho tiempo, de hecho, ha vivido con el ‘enemigo’ en casa. La organización se constituyó en abril de 2008, en un acto en el que se nombró a Carmen del Amo como presidenta. A partir de ahí, las diferencias entre el letrado y una parte importante de los afectados con Del Amo fueron en aumento. Una tensión que culminó en con una moción de censura en enero de 2009 que colocó como nuevo cabeza visible a José Pedro Fernández.

Las discrepancias fueron varias, pero lo cierto es que las críticas de Del Amo se centraron en cuestionar la efectividad de las concesiones, principalmente porque su intención es que se mantenga el derecho a la propiedad a los afectados, lo que va en contra de la naturaleza de la ley y, por tanto, obligaría a retirar la normativa. Algo impensable, más aún si se tiene en cuenta que la legislación ya ha sido aplicada.