ESTÁ PASANDO EN BAJO LA CUESTA

febrero 28, 2010

    Hace unos meses me sucedió algo único (y temo que irrepetible) en mi carrera profesional. Formulé recurso judicial contra las recuperaciones posesorias de Bajo la Cuesta (Candelaria, isla de Tenerife), solicité la suspensión cautelar y el Abogado del Estado no se opuso. Esto no es solo inusual, es inaudito, inimaginable y cualquier cosa que empiece por in.

   Desde luego que no es mi mérito. Aquí han influido circunstancias extrañas al derecho aunque sospecho que no a la política. El barrio de Bajo la Cuesta está junto al de Cho Vito. Ya sabe todo el mundo lo que pasó allí. Recuerdo que el día 4 de septiembre de 2008 la entonces nueva, novísima, Directora General del ramo reunió a todos los jefes de costas para darles imagino que directrices y todo eso. Solo sé que les trasladó la preocupación del Gobierno por la mala imagen de su departamento (evidentemente a raíz de las denuncias públicas de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas) y pidió a los jefes de costas que procurasen mejorar su imagen y venderse mejor ante la opinión pública. Si hubiera puesto un circo puede que los enanos le hubieran crecido desmesuradamente, a juzgar por lo que pasó al mes siguiente, cuando el poblado de Cho Vito se transformó en algo parecido a Vietnam.

  Las imágenes de los guardia civiles llevándose por la fuerza a ancianas de edad provecta dieron la vuelta al mundo y ésta fue la forma en la que la Jefatura Provincial de Costas de Tenerife cumplió con la directriz de venderse mejor ante la opinión pública. Pues bien, me da a mí que en el Gobierno se quedaron mosqueados y que les iba fatal la posibilidad de un Cho Vito II, sobre todo conociendo la combatividad de los vecinos de Bajo la Cuesta. Y me da a mí que alguna directriz tuvo que llegar de Madrid para que sucediera algo tan extraordinario como que el Abogado del Estado no se opusiera a la petición de suspensión cautelar. O eso, o alguna figura protectora ha dicho dos o tres palabras adecuadas en el sitio adecuado. Así que esas familias tienen una orden de derribo muy amenazante y muy fea pero sin embargo están a salvo hasta que haya sentencia.

 Antes de seguir quiero adelantar que la disputa en Bajo la Cuesta tiene que ver con el replanteo correcto del deslinde de 1969. Los ingenieros pretenden que la línea ya iba por el acantilado y por lo tanto que las viviendas se construyeron ilegalmente dentro del dominio público. Los vecinos sostienen lo contrario. Si tienen razón los ingenieros, las viviendas habría que demolerlas. Si tienen razón los vecinos (como el deslinde reciente sí los ha incluido dentro del dominio público) habría que darles la concesión de la Disposición Transitoria primera, apartado primero, de la ley de costas. Así que vivir o morir depende de por dónde iba la línea de 1969, algo difícil de determinar hoy día.

 Ahora bien, hace unos veinte días tuve el honor de visitar la Jefatura Provincial de Costas de Tenerife y hablar con su ingeniero jefe, D. Carlos González, a quien encontré particularmente irritado conmigo a cuenta del derribo pendiente en Bajo la Cuesta. Yo iba para hablarle de otra cosa (una minucia: en otra parte de la isla se va a producir un derribo por error, pero esto no le inquietó nada) y fue él quien sacó el tema de Bajo la Cuesta. Estaba irritado, sí. Pensé en el momento que esa actitud no casaba con la del Abogado del Estado pero no le di demasiada importancia.

 Bien bien… resulta que en enero los técnicos de la Jefatura Provincial de Costas se pasaron por el barrio para hacer fotos del acantilado. Las aproximadamente cincuenta viviendas están situadas al pie de una pared rocosa y por lo visto los técnicos querían asegurarse de que no se iba a caer de repente, como había sucedido hacía dos meses en Los Gigantes con el resultado de un par de personas muertas.

 Ayer a mediodía (escribo en la madrugada del domingo pero lo cuento como sábado) me llamó Antonio Oliva para decirme que se había presentado en el barrio un concejal diciendo que había que desalojar las viviendas por el peligro de desprendimiento del acantilado y teniendo en cuenta que para esa noche se esperaba en la isla un huracán. Todo el resto de la tarde fui recibiendo llamadas para expresar inquietud, consultar dudas y preguntar qué debían hacer los vecinos, y así fue hasta las once de la noche. Claro que, estando de por medio la seguridad de vidas humanas, ni se me ocurrió recomendar a los vecinos desobedecer la orden. Lo que pasa es que el tema traía cola.

 La cosa es que el alcalde publicó el mismo viernes un decreto ordenando el desalojo por razones de seguridad. Si no sabemos una palabra del asunto, la cosa no tiene nada de particular. Pero si sabemos, empezamos a hacernos preguntas hasta el extremo de ver el decreto como el mapa de un tejemaneje de influencias y resistencias. Para entenderlas es preciso tener en cuenta estos antecedentes:

 -Los vecinos, con razón o sin ella, siempre han creído que el alcalde de Candelaria estaba contra ellos. En junio de 2008 se me ocurrió jugar al ataque en vez de a la defensa y pedir un deslinde en la calle de la Arena y la plaza de la Candelaria (el corazón de la ciudad), que están construidos sobre la playa. Será casualidad, pero al poco el Ayuntamiento aprobó una moción de apoyo a los vecinos y desde entonces el alcalde ha dado muestras de respaldo que considero (que Dios me perdone) sinceras.

 -Los vecinos, con razón o sin ella, siempre han creído que el concejal de urbanismo estaba contra ellos. Yo solo tuve ocasión de hablar con él en una ocasión y me pareció un poco sieso pero no sé más del tema. Dicen que en una reunión de todas las partes implicadas que tuvo lugar en la Jefatura Provincial de Costas se pronunció claramente a favor de los ingenieros y por tanto en contra de los vecinos, y hasta ahí llego.

 -Por algún motivo que quizá sea mejor no explicar, existe o parece que existe un interés muy marcado en derribar Bajo la Cuesta. Así me lo dijo el ex ingeniero de costas Mariano González Becerra unos cuantos meses antes de morir de un infarto (así que ni él lo puede ratificar ni yo lo puedo demostrar). Me dijo que en Madrid estaban empeñados en derribar este barrio. Los posibles por qués me los han trasladado los vecinos, pero decididamente es muuucho mejor que no los cuente aquí.

 -Lo que en Madrid aparece como simple interés, en la Jefatura Provincial de Costas de Tenerife adquiere visos de obsesión. Lo digo porque el aparejador que trabaja con nosotros me ha trasladado una opinión muy preocupante sobre las propuestas de los técnicos de costas para justificar la ubicación de la línea de 1969. Muy, muy preocupantes y relativas a una posible alteración de planos. Esto no es algo que pueda afirmar de manera contundente porque no lo he comprobado. Pero cuando lo compruebe, si es así, formularé querella criminal por falsedad en documento oficial. La cosa está así y yo siempre he tenido la sospecha de que los técnicos de la Jefatura Provincial de Costas se equivocaron en los cálculos para replantear la línea de 1969 y quieren ocultar su error a toda costa porque si se descubriera tendrían que dar muchas explicaciones ante sus superiores. Sospecha digo, no convencimiento. Convencido estoy de que se equivocaron en el replanteo porque me lo dice mi técnico y me fío de él. La intencionalidad con la que se pretende esconder el error es una conjetura pero una conjetura necesaria porque necesito explicarme por qué una persona en su sano juicio se empeña en lo que parece un error, incluso auque ese error lleve consigo el derribo de cincuenta viviendas y lleve la tragedia a esas familias. Los humanos necesitamos darle una explicación a las cosas.

 Por lo demás, en la Jefatura Provincial de Costas no escatiman el juego sucio. El mismo viernes, Lucia, siguiendo mis instrucciones, se pasó por allí para consultar el expediente de deslinde y no se lo dejaron ver. Así de rotundo y así de humillante. Juegan SUCIO.

 O sea, que tenemos un escenario que es aproximadamente el siguiente: el alcalde parece que está a favor de los vecinos, el concejal de urbanismo parece que está en contra y los señores de costas lo están sin duda. O, para hacerlo más despersonalizado, el alcalde no está convencido de que el barrio deba derribarse y el concejal y los ingenieros de cosas sí lo están. Explicado esto, analicemos el interesante decreto:

 -En primer lugar, da cuenta de un informe técnico de la Jefatura Provincial de Costas poniendo en duda la solidez del acantilado y recomendando el desalojo de las viviendas por razones de seguridad.

 -En segundo lugar, recoge un informe de los servicios técnicos municipales que se muestran de acuerdo con los de Costas y aconsejan no solo el desalojo de las viviendas sino también la prohibición de circulación por la única calle allí existente y además el corte de los suministros de luz y agua a las viviendas.

 -En tercer lugar, el alcalde se limita a ordenar el desalojo (esto es, que rechaza prohibir la circulación por la calle y el corte de suministros).

 Estos son los datos ¿alguien tiene alguna teoría? ¿Quién puede leer entre líneas?

 Caben dos opciones:

 OPCIÓN A: TEORÍA DE LA NORMALIDAD

Las instituciones funcionan, sus representantes son responsables, la seguridad de la vida humana se mima y la vida en general es bella.

 OPCIÓN B: TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN

Antes de enunciar esta teoría advierto que es solo una conjetura y que con ella no pretendo lanzar ninguna acusación. De hecho, me parece improbable y lo que viene a continuación vamos a calificarlo de ejercicio mental para mantener activas las sinapsis entre neuronas. Allá va:

 Imaginemos que el gobierno, asustado con las consecuencias de Cho Vito, lanza una directriz política para dilatar el derribo de Bajo la Cuesta.

 Imaginemos que esa directriz molesta en la Jefatura Provincial de Costas de Tenerife, que está, por así decir, en la trinchera y deseosa de cumplir con su deber.

 Imaginemos que la directriz tampoco le gusta mucho al concejal de urbanismo, puesto que, como hemos visto, también cree que las viviendas deben derribarse.

 Imaginemos que la Jefatura Provincial de Costas se toma la iniciativa de revisar el acantilado de Bajo la Cuesta (lo mismo que muchos otros) y su conclusión de que puede sufrir desprendimientos está un poco, solo un poco, influida por su obsesión por derribar el barrio.

 Imaginemos que el concejal de urbanismo, al recibir un informe que nadie ha pedido, encarga informe a sus propios servicios (es de suponer que los servicios técnicos municipales son los de la oficina técnica de urbanismo), que no solo aconsejan el desalojo, sino también la circulación por la calle y algo tan inaudito como el corte de suministros, que es justamente lo que se hace cuando se va a derribar una vivienda o establecimiento.

 Imaginemos que el concejal le pone delante al alcalde (amigo de los vecinos) esta situación: por razones de seguridad (y ahí van no uno, sino dos informes), tienes que tomar medidas inmediatamente. Imaginemos que el alcalde se ve pillado, porque las razones de seguridad no son un juego, pero que cede en lo justo, no en todo, y que ordena el desalojo y no todo lo demás.

 Todo esto, claro, no es más que una imaginación, un ejercicio mental y una forma de divagar. No es una acusación.

 Elementos de valoración (solo como hipótesis de trabajo y el fenómeno imaginativo continúa):

 -Habría sido muy descarado que fuera la Jefatura Provincial de Costas la que aconsejara el corte de suministros.

 -El alcalde puede ordenar el desalojo de las viviendas pero no puede ejecutarlo sin previa autorización judicial (debido a la protección constitucional del domicilio, menos mal). Pero la prohibición de la circulación por la calle es una forma indirecta de desalojar a los vecinos sin esa autorización judicial y por lo tanto de violar por medios  indirectos un derecho fundamental de la persona: basta que la policía cace a los vecinos cuando salen de su casa por la mañana para ir a trabajar y les aplique una sanción o incluso los detengan (por su bien, se entiende, para que no les caigan piedras encima, aunque sean inexistentes).

 -La pretensión de corte de suministros es la monda. Que yo sepa no tiene nada que ver con un desalojo por motivos de seguridad. Parece, y me perdonarán, un medio coactivo para hacer imposible una resistencia numantina de los vecinos en el interior de sus viviendas, agarrándose a su derecho constitucional al domicilio como a un salvavidas. Desde luego, nuevo procedimiento indirecto para violar un derecho fundamental de la persona recogido en la Constitución.

 -El acantilado no es competencia de la Jefatura Provincial de Costas sino en sus primeros treinta metros y tiene muchos más (es un pedazo de monte enorme). Desde luego no es que los ingenieros no puedan hacer un informe, pero no son los más indicados, en especial cuando nadie se lo ha pedido. Se trata, en mi opinión, de una competencia de la autoridad de medio ambiente del gobierno de Canarias o del Cabildo Insular. Resulta raro no solo que la Jefatura Provincial de Costas actúe de oficio en un espacio sobre el que carece de competencia, sino que el órgano competente sea el único que no ha sido consultado. Y resulta notable que el Cabildo, que es uno de esos órganos que creo competentes y que no han sido consultados, ha dado muestras claras de estar a favor de los vecinos y en contra del derribo. De hecho, se tomó la molestia de redactar un proyecto de paseo marítimo en la zona que la Jefatura Provincial de Costas rechazó de plano acusando a los vecinos de haberse apropiado ilegalmente del dominio público.

  Fin del ejercicio mental. Ahora la realidad:

  -Pese a las amenazas e informaciones sesgadas, ningún vecino de Bajo la Cuesta abandonó anoche su hogar.

  -El huracán que se suponía que iba a deshacer el acantilado ni siquiera se notó. Por supuesto que el acantilado no se partió en dos y de él no cayó nada.

   -El alcalde va a pedir autorización judicial para que la policía entre en las viviendas a desalojar a los vecinos.

  -Ningún técnico del Gobierno de Canarias ni del Cabildo se atreverá a hacer un contrainforme, porque la fatalidad siempre puede hacer que caiga un pedrusco y cause alguna desgracia. Ante la duda, ya saben.

  Y ahora unas preguntas:

  Si realmente tenemos una situación de peligro inminente para la vida humana ¿por qué el Ayuntamiento ha esperado tanto tiempo en reaccionar después de recibir el informe de Costas el 19 de enero?

   Ante ese riesgo inminente ¿Qué es mejor, emplear unas mismas semanas en un procedimiento judicial para desalojar a los vecinos o emplear esas mismas semanas para asegurar el acantilado?

   Ayer me preguntaba un periodista qué creía yo que se podía hacer en caso de que el aseguramiento del acantilado fuera imposible. Le contesté que no era razonable que no se pudieran hacer trabajos de consolidación estando en la fecha en la que estamos y después de que el hombre ha sido capaz de hacer casi cualquier cosa.

   Y aquí tenemos la prueba del siete para comprobar si hay normalidad o hay conspiración: Si el alcalde se empeña en invertir unos dos meses en desalojar a los vecinos para después dejar que alguien se ponga a reparar la pared, a mí me sonará a conspiración y entonces todo era un cuento. Si el órgano competente se pone inmediatamente a los trabajos, me parecerá normalidad y entonces todo estaba bien hecho.

   He dejado para el final una cosa. La única calle que hay en la zona, a la que me refería antes, se llama MANUEL OLIVA MARTÍN. Manuel Oliva Martín era el padre de Antonio Oliva. No le pusieron su nombre a la calle por ser un tipo resignado ni crédulo. Doy fe de que a su hijo, que dirige y organiza a los vecinos, le pasa igual. Es un tipo modesto pero indómito y hace falta ser muy listo para engañarlo. Así que ustedes verán.

 Vamos a seguir en esta lucha y cavaremos un pozo tan profundo como haga falta para rescatar la verdad.

 José Ortega

 abogado

 

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7 comentarios to “ESTÁ PASANDO EN BAJO LA CUESTA”

  1. Nerjeño said

    No se por que, pero muchas de las cosas que en este extenso y datallado artìculo se cuentan me suenna y ya las he vivido. Mejor dicho las estoy viviendo en el deslinde que actualmente se está llevando a cabo en las costas del término municipal de Nerja.
    Mucha fuerza y ánimo a todos los afectados de Bajo Cuesta.

  2. Antonio Oliva said

    Gracias Nerjeño y el ánimo y el apoyo son recíprocos.
    A José Ortega darte también las gracias por estar ahí y decirte que no te has equivocado en nada respecto al comentario que haces de mi padre, es cierto que era luchador y no se fiaba demasiado de los políticos, pero sobre lo que escribes de mí quiero aclararte que puedo ser muy “modosito” sólo hace falta que me traten con cariño, ja ja (una dosis de humor de vez en cuando no viene mal para poder sobrellevar esta lucha interminable)

  3. Beatriche said

    Desde luego la prueba del siete no deja resquicio alguno a la duda. Pero blandir como excusa para el desalojo el peligro para la vida de los vecinos es un arma infalible. A ver quién es el guapo que, desobedeciendo órdenes y haciendo caso omiso de “informes técnicos”, se atreve a no ordenar el desalojo convirtiéndose así en responsable único y último de la vida de todas esas personas. Como para que por una fatalidad del destino se desprenda una piedra y ocurra una desgracia.
    Hay que reconocer que la jugada es buena, pero mucho mejor la respuesta de los vecinos. Mi felicitación a todos ellos por el valor y la determinación de los que hacen gala decidiendo permanecer en sus viviendas bajo su propia responsabilidad. Ánimo y apoyo para ellos y para usted, Sr. Ortega. Su labor y dedicación son encomiables.

  4. maria said

    jose ortega ke dios te vendiga y te de sabiduria para descubrir toda la verdad..se ke todo se arreglara favorablemente,asi que animo y no desfallescas.y a ti toño datte las gracias x la excelente labor ke estas haciendo,sacrificando tu vida tu salud y tu familia x defender a nuestra gente,eres un digno hijo de tu padre…estoy segura que desde donde esta aplaudira tu gran labor.un abrazo

  5. Antonio Oliva said

    Maria gracias por tu comentario,en la parte que me toca decirte que todo el merito es de Jose Ortega y de los vecinos, que han sido capaces de dejar a un lado incluso pequeñas diferncias si las habia, para defender lo que es nuestro y nos ha costado tanto tener. Yo solo soy un peon que ORTEGA situa en los puestos que requiere en cada momento, quizas mi merito, por atribuirme alguno haya sido entender que esa era mi labor y no intentar ganar una guerra por mi cuenta sin tener ni idea.Por otro lado y aunque a veces canse luchar contra tanta adversidad te diré que mi vida,mi salud y mi familia estan en Bajo la cuesta y que cada rato que paso con los vecinos y amigos que tengo alli me compensa con creces y me dan fuerza para seguir.UN BESO

    • Cuando estaba en la Universidad tenía bastante afición al cómic. Entonces me parecía que había dibujantes muy buenos y guionistas muy malos. Por eso me sorprendió aquella historia en una revista con la selección de los mejores del año. Se limitaba a contar la guerra entre los soldados azules y los pieles rojas. La idea básica era simple: los soldados no sabían por qué luchaban, los pieles rojas sí. Los primeros eran mercenarios, los otros eran supervivientes. Los primeros eran funcionarios, los otros personas. Cuando Antonio dice que cada rato que pasa con sus amigos de Bajo la Cuesta le compensa los bofetones, las humillaciones, los sustos, el cansancio, las puñaladas traperas, el miedo, la incertidumbre, la incomprensión y muchas otras cosas, se está expresando como un perfecto piel roja, en el mejor sentido de la expresión. El sabe por qué lucha. Los otros no. Son parte de un ejército al que solo le falta desfilar por Bajo la Cuesta haciendo el paso de la oca. Y por eso es inimaginable que esta guerra la podamos perder nosotros.

  6. ducher said

    Yo flipo con esto no sabia de la misa la mitad, desde luego que poca vergüenza lo que estan haciendo animo y a la lucha. Si haceis manifestaciones o algo haced mucha publicidad para enterarnos todos. Un beso toño.

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