2018

noviembre 15, 2009

2001-odisea-en-espacio

Cuando se aproximaba el año mil todo el mundo se puso tenso pensando que se llegaba el fin del mundo, pero no pasó nada. Arthur C. Clark, con ayuda de Stanley Kubrik nos puso en el calendario otra fecha simbólica, dos mil uno (la novela y el guión de cine se escribieron simultáneamente). Ahora se nos viene encima la gran catástrofe del 2012, otro fin del mundo según los mayas. Y la siguiente cita con el Apocalipsis creo que es en 2026, cuando llegue a la tierra el asteroide que aún en este momento se dirige hacia nosotros a toda velocidad y  con muy mala leche

asteroide5 

2018 es otra fecha de pesadilla pero, a diferencia de las anteriores, no viene propiciada por Nostradamus, los sacerdotes mayas, los productores de cine o los escritores de ciencia ficción, sino por los ingenieros de costas. En esa fecha, que al principio parecía lejana pero que se acerca a velocidad de asteroide, todas las concesiones anteriores a la ley de costas se van al garete. Quedarán extinguidas y los titulares en la calle.

 Conozco áreas muy extensas plagadas de terrenos demaniales que fueron dados en concesión en los años treinta. A la primera de cambio no me parecía una situación muy de recibo, pero en su momento alguien me dio alguna explicación. No podemos juzgar el pasado con los ojos de hoy, esto es cierto. Y en aquel pasado, según me explicaban,  el Estado no tenía un real y en vez de inventar una Agencia Tributaria como Dios manda puso a producir sus terrenos mediante, entre otras cosas, las concesiones onerosas en el dominio público. Recordé  que en cuarto de derecho, en esa asignatura tan poco apetitosa como era la Hacienda Pública, había aprendido que en tiempos más o menos remotos una de las fuentes de financiación del Estado era el arrendamiento de las encañizadas del Mar Menor. Sonaba chusco incluso en aquellos tiempos de Universidad, ya lejanos. Pues no veas ahora.

 Bien, bien… En aquella época el Estado se financiaba con arrendamientos y cánones, imagino que entre otras cosas. Hoy desde la sociedad esa situación se ve anacrónica y no se comprende. Y desde los afectados se aprecia la fecha del 2018 entre llanto y rechinar de dientes, de nuevo la escenificación de esa frase castellana tan rotunda que afirma que se acabó el carbón.

 2018 es cortante como una cuchilla e inapelable como una sentencia del Tribunal Supremo. Los afectados están cabizbajos y resignados, dejando que pase el tiempo e intentando agotar de buena manera estos últimos años.

 Pues veréis… En una playa por ahí perdida hay un hotel. Suelo ir a ese hotel, pequeño y familiar, una o dos veces al año. Es una concesión que también se va a perder en la fecha fatídica. Los dueños me pidieron ayuda y me puse a estudiar una solución. Y la he encontrado el otro día, mientras volaba hacia Fuerteventura. La solución vale para todos los que están igual, ya sean viviendas o restaurantes. No es una panacea, pero sí un camino para luchar de forma totalmente razonable en derecho por esos inmuebles. Así que creo que voy a abrir un frente nuevo. Para estas personas y para las otras que se enfrentan con un problema igual.

 Es curioso, lo único que hace falta es saber leer. Todo está ahí, en la ley. Pero lo normal es que estemos ciegos. Esto es lo que me gusta de esta profesión. El desafío de prevalecer sobre tu rival solo con la fuerza del pensamiento y la palabra.

José Ortega, abogado

ortega_abogados@hotmail.com www.costasmaritimas.com

SIQUEPODEMOS

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3 comentarios to “2018”

  1. José Espinosa said

    Fantástico articulo de opinión.

  2. Magali (hija de Valeriano) said

    Yo se que no te das por Venido aun Vencido….y eso lo sabemos quien te conocemos un pelin. Como dice Jose Espinosa fantastico articulo de opinion
    SI PODEMOS

  3. Coral said

    Muchas gracias por tus palabras, por tu aliento, por tús ánimos, por la esperanza y fuerza que nos das! Os he conocido hoy, a ti y a la gran familia que encabezas, y después de leer, ver y escuchar, aún estoy entusiasmada!
    2018 efectivamente ya está aquí, y debemos hacer algo. Tenemos que hacer algo.
    Cuenta conmigo para abordar este tema.
    SÍ PODEMOS, CLARO QUE PODEMOS!
    Un afectuoso saludo.

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