CRÓNICAS DEL BESUGO

octubre 30, 2009

Terminé el té y pedí la guía telefónica. Delante de mí, el barco de la naviera Armas dejaba el puerto para adentrarse en el Atlántico. Vaya, en el bar no tenían guía. Fui al hotel en busca de una, localicé la sección correspondiente a Puerto del Rosario y no encontré el nombre Elvira, José.

Solo quedaba pasarme por Puerto Lajas para ver si daba con él y eso es lo que hice, rodando por los campos estériles de aquella isla de cabras llamada Fuerteventura. Dos años antes, mientras estaba resolviendo papeletas en Tenerife, o intentándolo, una tal Carmen Elvira me había pedido por favor que acudiera a una reunión que debía tener lugar al día siguiente en el Ayuntamiento local.  Aquélla fue una jornada para recordar. Cogí un taxi de madrugada bajo la lluvia, tomé un Binter bien temprano y vi amanecer desde el cielo. Carmen me esperaba en el aeropuerto y me llevó directamente a la reunión, en la que el concejal de urbanismo expresó, como es costumbre, los dos deseos incompatibles de los políticos locales: proteger a los vecinos de los derribos y no perder la inversión de Costas. Inversión para un paseo marítimo en Puerto Lajas que debía discurrir por los terrenos donde estaba la casa del padre de Carmen, una casa antigua y humilde que databa de un tiempo inmemorial.

nieto del besugo

Casas humildes que Costas quiere derribar

Tras la reunión me empapé del desgraciado proyecto, que ponía como excusa para un paseo de veinte metros la supuesta futura gran densidad de población de la zona. Es decir, que los señores del ladrillo se iban a hinchar a construir y a la Dirección General de Costas eso no solo le parecía de perlas sino que además lo utilizaba como excusa para un paseo de dimensiones innecesarias, teniendo en cuenta que en ese momento allí solo había unas ochenta viviendas. En realidad todo era el típico fraude idiota. El paseo discurría por la servidumbre de protección, que casualmente también tenía veinte metros, porque su verdadera intención era quitar de en medio todas las viviendas viajes y pobres que habían quedado en esa zona de servidumbre, incluso aunque con arreglo a la ley de costas tuvieran derecho a permanecer. A José Fernández, el Director General del momento, le encantaba inventarse cositas para despejar esa zona, claro que siempre por medios indirectos, porque no era de su competencia. Conocí su afición tras leer sus informes en el PGU de Candelaria, donde decía nada menos que si el Ayuntamiento daba un paso al frente y mandaba al diablo todas las viviendas que había en la servidumbre, su Dirección General sabría ser generosa y metería un montón de pasta en el municipio. Y no se refería a pasta italiana.

  Una vez comprobada la ignominia, visité con Carmen a una consejera muy mona del Cabildo que tras prometer apoyo, ayuda, sostén, consejo, gestiones y auxilio, se limitó a no contestar nunca más ni una llamada telefónica ni un correo electrónico.

besugo y ortega

José Elvira y José Ortega, julio 2007

  Y me marché al lugar del crimen para verlo, fotografiarlo y conocer al padre de Carmen, el pescador jubilado José Elvira, apodado el Besugo. Comimos, comentamos, me fui con Carmen a darle la tabarra a una periodista y después me dejó en el aeropuerto. Era tarde de narices cuando el avión de hélice sobrevoló los Rodeos y se puso a hacer intentos fallidos de aterrizaje. Por dos veces comenzó a descender entre las nubes cargadas de lluvia y por dos veces volvió a remontar el vuelo, metiéndole caña a los motores. Mosqueante, aunque yo estaba más cansado que asustado. Después me dijeron que en el aeropuerto tenían descacharrado el radar de aproximación y que el piloto tenía que bajar sin ver ni torta y con la única ayuda del instrumental de a bordo. Bueno, bien, aterrizó a la tercera y se hicieron las once de la noche. Pero ese día no era precisamente de descanso. Me esperaba Ramón, saludable gallego trasplantado a Bajo la Cuesta, para llevarme a Candelaria, aún en medio de la lluvia, a tomar un piscolabis con la mafia local: Antonio Oliva, su prima Elvira y creo que Jaime Quintana. Tropa de tipos y tipas nada de fiar con la que por algún motivo me encuentro relajado. Me dejaron de vuelta en el hotel a las dos de la madrugada y entonces, mirando de reojo la cama, encendí el ordenador y me puse a escribir, porque después de haber estado todo el día volando y zanganeando no tenía más remedio que redactar unos escritos y enviarlos por correo electrónico. Ya no recuerdo a qué hora me acosté, pero fue a una hora pecaminosa.

los padres de Carmen

EL MATRIMONIO ELVIRA Y JOSÉ ORTEGA, FEBRERO 2008

  Carmen y su padre siempre me vieron como un amigo y creo que me quieren como yo a ellos. En EL ABOGADO Y EL MAR, escribí que la única aspiración del Besugo es que lo dejen en paz y le permitan seguir con su vida inofensiva. Sobre todo que le permitan pasar la mañana sentado delante de su casa, hablando con los vecinos y mirando cómo su nieto coge olas. Después de una vida de trabajo, que a mí me parece que no fue ni dulce ni fácil, se lo ha ganado.

  Esta mañana me fui a buscarlo a la aventura y allí estaba, exactamente igual que lo había visto siempre, como me lo imaginaba: Sentado al sol, mirando a la mar y hablando con su vecino. Me acerqué, seguro de que no iba a reconocerme, pero cuando aún estaba a unos metros levantó la mirada y no dudó:

  -Hombre… José Ortega.

  Se levantó, vino a mí y nos abrazamos. El abrazaba la seguridad, la esperanza y la certeza. Yo abrazaba a un amigo y a una persona que me necesitaba y a la que necesitaba para seguir sintiendo la satisfacción de ser útil.

  Eso no fue todo. Me metió en su casa, dejé a mi izquierda un loro enorme, y se plantó en el salón, pequeño y penumbroso, llamando:

  -Carmen, sal que te traigo un regalo.

  Me sorprendí, porque Carmen vivía en otra isla, o eso creía yo. Pero no, allí estaba. En pijama. Otro abrazo.

José Elvira, Carmen Elvira y José Ortega 27.10.09

José Elvira, Carmen Elvira y José Ortega 27.10.09

  La vida es dura, competitiva y a menudo amarga. A mí el derecho me pareció siempre una lata y un aburrimiento. Cuando iba por los juzgados y veía a los chicos recién salidos de la facultad disfrazados de viejos, con traje, chaqueta, chaleco y maletín de piel, me daba algo. Qué rollo con las apariencias y las formas, pensaba. Y qué profesión tan pesadita.   

  Pero mira. A mí me pasa como a Jorge de la Jungla, que tengo suerte. Siempre he tenido suerte. Mis clientes (con honrosas excepciones) se convierten en amigos a una velocidad sorprendente. Carmen le clavará las uñas al que se meta conmigo. Y el Besugo le clavará lo que tenga a mano. Yo doy todo lo que tengo, como si la casa fuera mía, lo revuelvo todo hasta encontrar una solución y la pongo en marcha. Cuanto más pobre y desamparada es la víctima, más interés me tomo. Justamente porque la injusticia me pone enfermo. Y el abuso de los poderosos sobre los humildes. Y las conspiraciones de los señoritos contra los pobres. Y ahí radica mi suerte. Sé cómo doblegar a los injustos, los poderosos y los señoritos. Sé cómo cuidar de los desamparados, los humildes y los pobres (bueno, bueno… también de la clase media y de los ricos, llegado el caso). Sé cómo pararle los pies a esos bestias para quienes las personas, sus vidas, sus recuerdos y sus sentimientos no son más que una estadística escrita en un papel o metida en el pozo sin fondo de un disco duro.

La vida me ha proporcionado ese el privilegio y soy afortunado. El dinero está bien, los talones son estupendos y las transferencias bancarias no les van a la zaga. Pero que salga la Carmen a darte un abrazo en pijama indica que todo tiene sentido.

José Ortega, abogado, ortega_abogados@hotmail.com www.costasmaritimas.com

 UNA VEZ UN REGISTRADOR DE LA PROPIEDAD JUBILADO ESCRIBIÓ UN ARTÍCULO EN EL QUE PLAGIABA PARTE DE UNA ENTRADA DE ESTE BLOG CONTENIENDO PASAJES DE EL ABOGADO Y EL MAR. OTRA VEZ UN CIUDADANO SE APROPIÓ DEL LOGO SÍ PODEMOS Y LO TIENE PEGADO EN SU WEB. POR FAVOR, PIDO A LOS POTENCIALES PLAGIADORES, COPIADORES Y APROPIADORES DE LOGOS QUE NO ME PLAGIEN, COPIEN NI SUSTRAIGAN MIS ENTRADAS DE BLOG. PUEDEN, EN CAMBIO, TOMAR PARTES CITANDO AL AUTOR, CONFORME A LA LEY. ESTOS CONTENIDOS TIENEN COPY RIGHT Y ESTÁN AMPARADOS POR LA LEY DE PROPIEDAD INTELECTUAL.

SIQUEPODEMOS

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2 comentarios to “CRÓNICAS DEL BESUGO”

  1. Magali (hija de Valeriano) said

    Como es eso? has venido a Canarias y no te has dado un salto con Armas a Tenerife! de verdad lo que te has perdido! No .no no nada de nada, la proxima comida la pagas tu! que lo sepas ….jajajaj la gente canaria es lo que tiene “Somos diferentes”

  2. Magali (hija de Valeriano) said

    pero ahora leo que si esto es peor! va a ser la edad! y no pasastes a vernos?….seguro que no tenias tiempo de todas formas un saludo

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