-¿Dónde quieres comer? –preguntó la señora X.

 Le contesté con un gesto porque estaba, como suele suceder, hablando por teléfono. De camino al restaurante vi que se agachaba y, como si tuviera alma de trapero, recogía de la acera una bolsa de plástico rota y comida por el sol. La llevó consigo hasta encontrar una papelera. Al día siguiente hizo lo mismo con un bote de zumo tirado por el suelo, delante de la oficina de la Jefatura de Costas.

  Sucedió el otro día en una isla del Atlántico con nombre artúrico. Yo hablo bastante de civismo pero nunca había hecho algo como eso. Creo que me he contagiado de la Señora X, lo que demuestra que viajar educa y abre la mente.

  Y si a esto añadimos que su hija de nueve años me regaló el dibujo a lápiz de un conejo con un corazón, sobran los motivos para ayudarla a ella y a su familia con un nuevo deslinde injusto al que parece que me voy a enfrentar.

   CASUALIDAD DE CASUALIDADES

   Arrecife tiene nombre y trazas de frontera. De frontera marítima, alejada, como la última tierra firme. Lo veía en sus callejuelas y sus fortines y en el océano verde que tenía a mis pies desde la planta catorce de aquella torre de cristal donde me habían alojado.

 

EL PUERTO DE ARRECIFE DESDE LA TORRE DE CRISTAL

EL PUERTO DE ARRECIFE DESDE LA TORRE DE CRISTAL

 Estas coincidencias creo que solo se dan una vez en la vida. La noche del día 6 al 7 estaba allí, con las cortinas echadas porque afuera la luna casi llena era un espectáculo demasiado bonito y me distraía. Me tocó acostarme cerca de las tres de la madrugada preparando el anuncio de recurso contencioso administrativo contra los derribos en Bajo la Cuesta. Largo y farragoso, especialmente por la solicitud de suspensión cautelar. Si quieres pedir la suspensión no te vale la fórmula rutinaria que tanto se utiliza: Que la ejecución podrá causar perjuicios de imposible o difícil reparación, bla-bla etc. Si lo haces así los jueces pasarán de ti. Cuando tengo que pedir una suspensión me preparo para una explicación complicada y documentada que convenza al tribunal y eso es lo que me tocó hacer la otra noche.

   El barrio de Bajo la Cuesta tiene varias connotaciones que me hacían sentir doblemente responsable, con sueño o sin él: Está junto a Cho Vito, donde ya saben lo que es llorar, es el barrio donde se oculta la mafia de Dios que tanto se preocupa por mí (ver la entrada 300.000 personas rezando) y la injusticia del caso es de antología.  Por otro lado, nada de particular. La cosa duró hasta donde tuvo que durar y yo dormí las horas que tuve que dormir. Ya lo he hecho otras veces.

ANOCHECER EN ARREFICE, DESDE LA TORRE DE CRISTAL

ANOCHECER EN ARREFICE, DESDE LA TORRE DE CRISTAL

 Lo curioso vino la noche siguiente, cuando pedí que me subieran una ensalada a la habitación y mientras me entretenía con ella hice lo que no recuerdo haber hecho ni una sola vez dentro de un hotel: poner la tele (no por culto e intelectual, sino por falta de tiempo). Sorprendente: Estaba empezando un programa informativo sobre la ley de costas. Más sorprendente aún: el primer colectivo del que hablaban era el de Bajo la Cuesta.  Y lo que faltaba, allí estaba Florentín, cuidando las plantas debajo de un sombrero de paja mientras le decía al periodista: “confiamos en nuestro abogado”. Y una de las chicas del rosario, recordando que rezan cada noche porque tienen fe.

 Casualidades, supongo. Menos mal que la noche anterior me había quedado sin dormir para cuidar de ellos.

 EN LA CUEVA DEL OGRO

 Como dice el título, he descubierto algo gordo y creo que también peligroso. En la busca de la justicia nunca sabes dónde debes detenerte y a mí la intriga palaciega se me da mal y las vías indirectas también, así que suelo ir de frente, que es como dicen los manuales que no se debe ir. Por eso soy consciente del peligro.

 Veamos. A estas alturas ya sabe todo el mundo que la base de trabajo de la Plataforma es mi dichoso informe sobre aplicación abusiva de la ley de costas y que este documento es un compendio de fraudes, engaños, caprichos y abusos que he visto a lo largo de mi vida profesional. Después he seguido detectando abusos, algunos impresionantes, pero ahora he llegado al centro. Lo que he descubierto es de escándalo y debería ser definitivo para convencer incluso al mismo gobierno de lo que han estado haciendo los ingenieros de costas a sus espaldas y de que esto se tiene que terminar.

 Lo que pasa es que el tema es para pensárselo. Hay un tipo de leyenda medieval que se repite mucho, especialmente en el Mabinogion, una colección de relatos del País de Gales. El cazador corre y corre tras una presa, pierde la noción del espacio y de pronto se encuentra en el otro mundo, en el más allá, en la morada del Enemigo. No sé si lo captáis. He llegado a la morada del enemigo, en todos los sentidos, el material y el literario. Pero es un paraje peligroso.

 Supongo que en los próximos días daré a conocer lo que he descubierto y ya veremos qué es lo que pasa. Confío en que sirva para que todo el mundo se de cuenta de que España, en su conjunto, está haciendo el ridículo, de que somos un país de chiste, de que aquí la ley no vale nada, de que si abrimos los ojos podremos ver los privilegios feudales aún activos y de que tenemos que hacer frente a la tiranía para que llegue un día en que podamos decir, como reza el título de una novela de Robert Graves, adiós a todo eso.

 José Ortega

ortega_abogados@hotmail.com

www.costasmaritimas.com

VIENEN A POR NOSOTROS

mayo 10, 2009

 Acabo de concluir el blog anterior y me llama, en pleno domingo, una periodista de Asturias para preguntarme mi opinión sobre la siguiente noticia que acaba de distribuir EUROPA PRESS:

 ASTURIAS.-Tribunales.- El fiscal denuncia a una valenciana por instalar una casa prefabricada en la playa de

Otur (Valdés)

OVIEDO, 10 (EUROPA PRESS)

El fiscal especial de Medio Ambiente de Asturias, Joaquín de la Riva, ha formulado denuncia contra I. A. C., vecina de Valencia por instalar una vivienda prefabricada unifamiliar, de 47 metros cuadrados, dentro de la zona de dominio público marítimo terrestre de la playa de Sabugo-

Otur, en el concejo de Valdés, careciendo de toda autorización, según el escrito de denuncia al que ha tenido acceso Europa Press.

El ministerio público sostiene que los hechos revisten caracteres de un delito contra la Ordenación del Territorio, ya que la denunciada “tiene la condición de promotor y de constructor”, y se ha realizado la instalación con carácter fijo de una construcción no autorizada en suelo que tiene reconocido administrativamente su valor paisajístico y ecológico, en suelo de dominio público marítimo terrestre.

En cuanto a la consideración de una casa prefabricada como construcción o edificación, en el ámbito contencioso, los Tribunales de Justicia han puesto repetidamente de manifiesto, que las viviendas prefabricadas están sujetas a licencias urbanísticas de obras y al consiguiente control que con la citada licencia se realiza.

  Qué curioso y qué casualidad que esta persona tiene su casa al lado de la de José Pedro. En la entrada de blog anterior hay dos claves: Que cierta persona acusó a José Pedro de que su casa era ilegal (imagino que las de los vecinos también, por extensión) y que la ministra se puso borde con él mandándole a la policía.

   Al ministerio fiscal le da instrucciones el gobierno y estoy seguro de que aquí pasa algo. Tranquilos, porque conozco el caso y, con la información que manejo en este momento, la acusación es ridícula y además sospecho que el fiscal no tiene ni idea del asunto, lo que digo con todo el respeto pero lo digo porque creo que es la verdad. Pero creo que aquí pasa algo, y precisamente por eso, porque la acusación es ridícula, porque es un quiero y no puedo, porque resulta tan voluntarista y tan artificiosa y tan rara. Y sobre todo porque no es precisamente habitual que el fiscal presente en el juzgado de instrucción una una querella y corra a decírselo a las agencias de noticias para que el  querellado se entere por el periódico.

 ¿No os dais cuenta? Hace poco detecté un escrito hecho por una jefa de costas proponiendo a sus superiores una política de comunicación más activa. La fiesta mediática que les hemos montado a pesar de la censura les ha hecho mella y a lo mejor quieren contraatacar. Si no es así no entiendo que el fiscal se permita esos lujazos de remitirle a Europa Press una nota de prensa sobre una denuncia o querella que aún no ha recibido la persona denunciada o querellada.

 Tened mucho cuidado, en especial si a algún colectivo se le ocurre organizar manifestaciones. Contraatacan con la policía y con el fiscal. Amenazan con el calabozo y la cárcel.

 Están heridos, saben que van a perder esta batalla y lanzan dentelladas al aire como las fieras reducidas e impotentes. Están perdiendo el sitio, se nota.

 

Hace unos dos meses la Ministra tenía por el norte un acto público al que concurrió el presidente de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas, José Pedro Fernández, junto con otros afectados. Llevaban una pancarta, creo. La cosa era en el campo. Se acercó un policía, les preguntó si querían hablar con la Ministra, dijeron que sí y tuvieron un encuentro, pero el cambio de pareceres fue decepcionante, o más bien no hubo cambio de pareceres. La señora los acusó de estar engañando a la gente, de no ser tantos afiliados como decimos, de que no es cierto que todos los que están con nosotros son legales, etc.

Todo muy raro. En condiciones normales la Sra. Espinosa se habría limitado a decirles que no tenemos razón, que el gobierno no aplica la ley retroactivamente y todo ese rollo casposo que suelen soltar. Pero no. Les vino con detalles internos de la Plataforma. Sí, internos, y al mismo tiempo erróneos. Todo el mundo sabe que en la Plataforma no pueden entrar los que no tienen derechos o no tienen razón, en particular los que se han apropiado ilegalmente del dominio público. Es una condición que impuse en su momento, coincidiendo con la fundación, porque en caso contrario no podríamos presentarnos en sociedad mirando a la cara a nuestros conciudadanos, a los periodistas y demás familia.  Y yo mismo sufro las consecuencias, porque he tenido que decirles que no a clientes del despacho en situaciones poco claras.

Pues bien, en el mes de enero José Pedro García sufrió un ataque personal. Un ciudadano o ciudadana despechado y con pocos alicientes en su vida personal, expresó su frustración acusándolo de que su casa era ilegal. Esa persona era entonces miembro de la Plataforma. Puede (puede) que esa persona frustrada y despechada (o por supuesto, puede que otra persona, totalmente desconocida y absolutamente anónima) haya querido desahogarse intoxicando a la Ministra y trasladándole el mismo cuento chino de que la casa de José Pedro es ilegal, y por extensión las demás ¿Pero cómo? ¿Cómo se llega a tan alta magistratura solo para contarle chismes idiotas? Ya veremos si lo averiguamos. A lo mejor hay un correo del zar. Puede que algún personaje de la política que tiene una pata en cada campo, es decir, que es afectado y al mismo tiempo político en activo perteneciente al partido del gobierno. Quizá (quién sabe) alguien con acceso fácil a Leire Pajín. En todo caso, el misterio de cómo la Ministra accedió a hablar con José Pedro es simple: Su intención no era escucharlo, sino hacerle saber las cosas que ella misma sabía, o que creía que sabía, sobre la vida interna de la Plataforma y hacerle llegar el mensaje de que, como los que compran en esos grandes almacenes de la electrónica, ella no es tonta y está informadísima de la muerte. Creo que ese posible personaje que tiene una pata en cada sitio la había puesto a reventar de basura y ella tenía necesidad de vomitarla. Porque lo que hizo fue eso: vomitar. La pobre muchacha no sabe que la engañan. Parece mentira que a estas alturas del siglo XXI todo un miembro del gobierno de España sea tan  ingenuo como para dejarse engañar por un simple posible personaje frustrado y despechado, a través del ramillete de mentiras que le ha hecho llegar ese otro posible personaje que pude que haga de correo. Pero, claro, en todo caso el posible personaje frustrado y despechado, si la hipótesis es correcta, ha conseguido con esto cerrar cualquier perspectiva de diálogo o negociación entre la Plataforma y la Ministra, y éste es un favor que le debe al personaje en cuestión cada una de las personas que en España sufre, llora, se lamenta, no encuentra una solución y se pregunta por qué la Ministra recibe a otros colectivos pero no a la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas y por qué nuestro asunto parece atascado. Y éste no es el único acto de sabotaje que he detectado. Hay más. Es que nos ha salido un amigo o amiga invisible que vela por nosotros o más bien vela para que no consigamos nada. Pero no desde el gobierno, sino desde la calle, mezclándose con nosotros y fingiendo que es de los nuestros, ya saben.

A mí me gustaría que Elena Espinosa supiera la verdad. No solamente que lo que le han dicho de la Plataforma es falso, sino que ese posible personaje frustrado, despechado e inestable la ha manipulado como a una marioneta de feria de domingos por la mañana. Que la ha tratado como a una tonta y que ella ha mordido el anzuelo. Que la están engañando y no lo ve.

JOSE PEDRO Y SUS COMPAÑEROS EN OVIEDO (06.03.09

JOSE PEDRO Y SUS COMPAÑEROS EN OVIEDO (06.03.09)

 El pasado miércoles la misma Espinosa estaba de nuevo por ahí, esta vez en Oviedo. Y el mismo José Pedro también. Lo acompañaban una vez más algunos compañeros y también dos de sus primas. Se quedaron en la vía pública con una pancarta, de forma totalmente inofensiva. Después entraron en el vestíbulo del hotel y un miembro del séquito imperial se dirigió a ellos.

 -¿Quieren ustedes hablar con la Ministra?

 El diálogo se volvió a reproducir de la misma forma que unas semanas antes. Que sí, que sí que querían.

-Voy a hablar con alguien del gabinete, pero no les prometo nada.

El personaje desapareció y a los pocos momentos los afectados recibieron una visita, pero no era la Ministra, ni el gabinete, sino diez policías nacionales como diez torres. Los tipos se acercaron,  más chulos que una cuadrilla de toreros en celo, y les ordenaron que salieran inmediatamente del hotel, advirtiendo que como se pusieran tontos irían al calabozo.

Sí, sí. Sin bromas. Los pobres agacharon la cabeza y se quitaron de en medio con las tripas revueltas por la repugnancia. Toda una vida como personas de bien para que esos tipos con placas, porras y pistolones los trataran como escoria. Conozco a José Pedro y a los que lo acompañaban. El se dedica a hacer montajes eléctricos, una de sus primas vende pan, un compañero tiene vacas y fabrica yogur. Nadie te puede echar del vestíbulo de un sitio público como un hotel, excepto el dueño si estás armando bronca y la policía por razones de seguridad. No se daba ni una condición ni la otra. Aquellas personas eran los trabajadores que pagan con su esfuerzo, sus madrugones, su honestidad y sus impuestos los sueldos de esos ministros y esos policías, y son por tanto dignos del mayor respeto.

Pero claro, esta Ministra Elena Espinosa, que se cree lista pero al parecer se deja manipular como una adolescente con granos, no tenía nada que hablar con José Pedro ni con sus primas teniendo en cuenta que ya les había vomitado encima la vez anterior, que ya se había desahogado echando fuera la bilis y que ya se había quedado tranquila al repetir como un loro las idioteces que le había inoculado ese posible personaje frustrado y despechado a través de ese otro posible personaje que tiene una pata en cada sitio y que hace de posible e hipotético correo. Así que  de diálogo nada. Unos cuantos golpes de porra era lo que necesitaban los electricistas, ganaderos y panaderos que estaban allí, esperando pacífica e ingenuamente que la señora los escuchara.

En navidad le pedí audiencia. Me contestó con una carta en la que me decía que el día tiene 24 horas y una frase como ésta: “lo que sí no le tolero es que critique a equipos anteriores”. Dejando aparte su pintoresco uso de la gramática, si dos iguales están en la barra del bar y uno le dice al otro que no le tolera que hable mal de su cuñada, o de Maradona, esto no es más que un recurso verbal. Pero si el que prohíbe o no tolera es la Ministra, y se lo dice a un ciudadano, la cosa cambia. Entonces ya no es un recurso mental, sino la Santa Inquisición con faldas y a lo loco.

Creo que no se dio cuenta cuando me escribía esa cosa. Un Ministro no puede prohibirle a un ciudadano que critique a equipos anteriores o lo que le dé la gana. No tiene más remedio que tolerarlo, son las reglas del juego.

Después le volví a pedir audiencia. Está en un blog anterior. Nada de nada. Ella recibe a otros colectivos, no a nosotros. A nuestros enemigos internos las intrigas y los sabotajes les funcionan de maravilla.

A mí también se me revuelven las tripas ante lo que pasó el otro día en Oviedo, pero procuro no ponerme tenso porque sé que a todos éstos la historia les va a pasar por encima.  Y también a los patosos que fingen ser compañeros de trinchera y nos acuchillan por la espalda.

José Pedro, Blanca, José Luis, Isabel y todos los que estaban ese día se tragaron un marrón por todos los afectados de España y todos deberíamos estarles agradecidos. El calificativo más apropiado que se me ocurre para ellos es el de héroes populares. Héroes de la paciencia, la honestidad y el civismo. Es muy duro esto de tragarse las humillaciones de unos tíos machotes armados hasta los dientes que pueden hacer contigo lo que quieran aunque tú no hayas hecho nada. Claro que, bien pensado, a lo mejor los trataron tan mal por lo que decía la pancarta:

AFECTADOS POR LA LEY DE COSTAS DE NUEVO OS SALUDAN

 La Ministra, sus asesores, su gabinete, el comisario de policía, el jefe de seguridad o alguna otra mente lúcida debió pensar que se trataba de un mensaje subversivo. Puede que en clave.

Son José Pedro, sus compañeros y los ciudadanos como ellos los que por fortuna sostienen el país. Son lo que hace que España merezca la pena. Ellos y no esas emperatrices de opereta capaces de ceder a la espantosa tentación de utilizar a las fuerzas de orden público para ofender y humillar a personas inocentes de todo mal. Los malos gobernantes pasarán y cuando nadie los recuerde los ciudadanos seguiremos adelante, construyendo un país libre y digno.