ESPÍAS, LIBROS Y PLÁTANOS

abril 26, 2009

 

ESPIAS

 

-Usted es consciente de que el CNI le sigue los pasos…

 

En una emisora de radio. En una isla del Atlántico. En febrero de 2008. En directo. Sin previo aviso. El locutor me lanzaba esa afirmación-pregunta evidentemente exagerada y sin ningún tipo de conexión con la realidad.

 

-Ya se han preocupado de informarnos de que venías. El partido xxxx debe haber remitido las instrucciones por su red jerárquica para que sepamos quién eres. Te han puesto a parir.

 

Esta vez en un estudio de televisión, a micrófono cerrado y un minuto antes de grabar. El pasado jueves, en la misma isla y la misma ciudad. Las maledicencias eran las acostumbradas, ni siquiera me molesté en preguntar. Me conozco el repertorio.

 

Esa misma mañana, el Sr. J.,  mientras me traía del aeropuerto, se preguntaba en voz alta si teníamos pinchado el teléfono. Le parecía raro que algunos personajes actuaran como si supieran de antemano lo que íbamos a hacer o decir. Pinchar los teléfonos móviles está chupado. Cualquiera puede hacerlo con ciertos aparatitos que están en el mercado (no en el Corte Inglés, se entiende). Por supuesto que no soy tan pavo como para creer que un servicio de inteligencia vaya a malgastar el tiempo conmigo, pero ellos, los de ese partido, el partido xxxx (que cree erróneamente que soy su enemigo) sabían que yo venía a la isla. Y sabían también que tenía que hacer esa entrevista televisiva de una hora con cuatro periodistas, ya que hablaron con ellos para advertirles de que yo era portador de todas las miserias del mundo, un tipo poco de fiar y todo el mismo rollo casposo de siempre.

 

Bueno, pueden haberse enterado de alguna otra forma, no nos pongamos tan pronto dentro de una historia de John le Carré. La cosa es que el periodista me trasladó las advertencias que había recibido de forma no solo cómplice, sino jocosa y nos burlamos juntos, con sonrisas y gestos, de esos aprendices de Maquiavelo que no dan una. Hasta ahora todos los profesionales de medios de comunicación con los que he hablado me han entendido, han simpatizado con la causa y han contado la verdad (excepto mordazas y censuras, incluyendo las que diré luego).  Por tanto los avisos no sirvieron para nada, como no sea que estos amigos periodistas me vean engrandecido a causa de la persecución y gracias a la importancia que, al intrigar contra mí, me otorgan los que voluntaria y unilateralmente se han declarado enemigos míos.  

 

EMOCIONES

 

Al salir de la emisora me sucedió algo que puede dar respuesta a esas personas que se preguntan qué me mueve a hacer todo esto, si no es el forrarme a costa de los afectados. La reunión con los vecinos fue al aire libre y al atardecer. Personas humildes abrumadas ante los abusos del poder, que toma decisiones sobre proyectos nuevos dejando al margen el sufrimiento humano. Al concluir, una mujer se acercó y, con gestos de ansiedad, me dijo que nos había visto por la mañana en al Ayuntamiento al Sr. J. y a mí, y ni siquiera nos había podido saludar por el nudo que se le había puesto en la garganta. Era, así lo dijo, la emoción al ver que estábamos allí trabajando juntos para salvar el barrio. Me dijo eso y se quedó mirándome, inmóvil, esperando una reacción. Así que la abracé y la besé y eso fue todo. Puede que el episodio sea poca cosa desde la lógica ordinaria del beneficio y todo eso. Como dije en la propia entrevista de TV, no pretendo dar lecciones a nadie, ni como abogado ni desde el punto de vista moral. Pero para mí esos gestos son más que suficientes para compensar las molestias, sacrificios, falta de sueño, agotamiento y paciencia adicionales que me está costando esta lucha.

 

VERDADES QUE A LO MEJOR NO GUSTAN

 

Y también sucedió que, según todos los indicios, incomodé al gobierno de Canarias. El miércoles el Sr. J. entregó al alcalde (A) un artículo escrito por mí que ese mismo día se había publicado en el diario la Opinión. Denunciaba el retroceso democrático que a mi juicio significaba el proyecto de ley que en esos días se tenía que aprobar en el Parlamento de Canarias (para proteger sus costas de Costas, valga la redundancia). Y también me quejaba de la tosquedad jurídica de un texto que el Tribunal Constitucional se iba a comer con papas. Habíamos quedado con ese alcalde a las doce y media de la mañana. A la una y media de la tarde, después de permanecer una hora esperando, nos marchamos en busca del alcalde (B). El alcalde (A) ni siquiera salió a saludarnos. El Sr. J. cree que no nos recibió porque se había mosqueado al leer mi artículo. Según es teoría (y es pura especulación) Se lo tomó contra un ataque contra su partido. El artículo lo pego aquí para que sepamos de qué estamos hablando.

 

 

¿SALVANDO LAS COSTAS CANARIAS?

 

Ahora que tanto se discute sobre el aborto parece apropiado constatar que este proyecto de ley canaria que pretende ser un freno a los abusos de la ley de costas, y que se votará el miércoles, va a nacer ya muerto. Saben que Galicia  intentó algo parecido y que el gobierno acaba de anunciar su impugnación ante el Tribunal Constitucional por invasión de competencias estatales. Con la ley canaria harán lo mismo.

Uno de los problemas a los que este proyecto trata de dar solución es el de la anchura de la servidumbre de protección (zona aneja al dominio público en la que no se puede construir ni ampliar lo construido). Esta zona tiene un ancho de cien metros, pero se le puede asignar solo veinte en el caso de que los terrenos ya fueran urbanos antes de la entrada en vigor de la ley de costas. Si el carácter urbano consta en un PGU no hay problema. Pero puede que, aunque no esté recogido en el planeamiento, el suelo ya fuera urbano por consolidación de la edificación o por contar con los servicios urbanísticos. Si la autoridad urbanística lo declara así, es como si ya constara en el PGU. El gobierno de Canarias está en pleito con Costas a cuenta de los conflictos surgidos en varios núcleos, como el Golfo, en Lanzarote. La razón es simple: desde aquí se certifica que los terrenos ya eran urbanos y en Madrid no hacen caso. Dos de los tres artículos del proyecto de ley van de eso.

El artículo primero es no solo incomible, sino también propio de las monarquías de derecho divino. Dice que la certificación de la autoridad urbanística la podrán pedir el Ayuntamiento o el Cabildo, y a los ciudadanos que los zurzan. Pero las viviendas y terrenos afectados son de los ciudadanos, no del Ayuntamiento ni del Cabildo. Hasta ahora, como es lógico y natural, han sido los ciudadanos los que han solicitado estas declaraciones para defender sus propiedades.  A partir de ahora, si la ley sale adelante con esa absurda redacción, ya no podrán hacerlo. Hago memoria y no recuerdo un paso atrás en la democracia comparable a éste. Si el Parlamento Canario aprueba una cosa así, estará aprobando una mordaza para los afectados y consagrando la máxima de la Ilustración: todo para el pueblo pero sin el pueblo. Interesante pero trasnochado pensamiento, nacido en el siglo XVIII y que hoy solo pueden defender los políticos con vocación de María Antonieta.

El artículo segundo pretende que el gobierno de Canarias será competente para fijar la extensión de la servidumbre de protección. A los ingenuos que lo han redactado el Tribunal Constitucional les va a pasar por encima como una manada de búfalos. La propuesta es bienintencionada, pero confieso que alucino con su tosquedad y que no entiendo cómo es posible que alguien lleve a votación una ley que sin género de dudas es contraria a la Constitución: el competente para fijar la extensión de la servidumbre de protección es el Estado, no solo porque lo diga la ley de costas, sino porque lo confirmó el Tribunal Constitucional ya en 1991. Discutir eso ahora es de niños.

Y sin embargo hay una forma, a mi juicio, de hacerlo bien sin que Madrid ni el Tribunal Constitucional nos den la lata. El reglamento de costas admite que la autoridad urbanística emita una declaración diciendo que los terrenos son urbanos, pero en Costas no hacen caso de ella. Pues muy bien: Lo único que tiene que hacer una ley canaria es asignar a esa declaración carácter vinculante. Eso sí que puede hacerlo, ya que las competencias urbanísticas son de Canarias, no de Costas ¿Ven qué simple es? De esta manera el gobierno autónomo puede cumplir su legítima ambición de decidir sobre la amplitud de la servidumbre de protección, aunque lo haga por medios indirectos. Sin sustos ni impugnaciones. Pruébenlo, seguramente les irá bien. Y a los ciudadanos aún mejor.

 

 Señalaba el problema y ofrecía solución. Aparentemente esto es mejor que limitarse a criticar, pero, como vamos a ver en seguida, me parece que no.

 

 En cuanto al alcalde (B), éste sí que nos recibió, pero solo para decirnos absolutamente a todo que sí. Demasiado blando y demasiado fácil.

 

-Prefiero a un tipo duro como José Fernández, que te dice NO con claridad, que a estos alcaldes que te dicen que sí a todo –le comenté al Sr. J. mientras salíamos.

 

 PROPÓSITO DE ENMIENDA

 

Por la mañana el Sr. J. y yo visitamos a un diputado del Congreso por CC (ya que vamos de siglas).

 

-Hemos presentado tu enmienda –me dijo como primer comentario.

 

Se refería a las propuestas de enmienda que unos meses antes les había remitido por si la querían presentar al proyecto de ley de navegación marítima, a fin de intentar ampliar los casos en los que se podrá otorgar la concesión de la Disposición Transitoria primera, apartado primero, de la ley de costas. La intención era salvar, entre otros, todos esos extensos núcleos tradicionales de población del litoral canario. Yo no tenía ni idea de que estaba presentada y por supuesto le di las gracias pero al mismo tiempo lamentaba (en silencio) que su partido hubiera olvidado normas elementales de cortesía. O quizá no era eso. Quizá mi iniciativa les producía sentimientos encontrados, algunos de desazón.  En mi ingenuidad pensaba que si me había dado cuenta de algo que a ellos les había pasado desapercibido (la posibilidad de sorprender al gobierno incrustando una enmienda al proyecto de ley de navegación marítima), había puesto a su disposición un trabajo que debían haber hecho ellos (redactar el texto de la enmienda y justificar sus razones) y además no les pedía nada a cambio, lo mínimo que tendrían que haber hecho era ponerme un correo para que supiera que la enmienda estaba presentada. Ni siquiera quería que me dieran las gracias, solo creo que merecía saberlo. Y la verdad es que si el azar no me hubiera llevado a aquel despacho (la reunión era para otra cosa) no lo habría sabido nunca.

 

 

LA LEY CANARIA

 

Finalmente la ley canaria (a la que se refería mi artículo) se aprobó el mismo jueves. Se está diciendo que si ahora que el PNV le ha fallado al PSOE va a haber un súbito entendimiento con CC, y que por esa vía a lo mejor el gobierno no recurre la ley ante el Tribunal Constitucional. Menudos entendidos los que dicen esto. Aunque así fuera, el ordenamiento jurídico del Estado no se puede permitir mantener al mismo tiempo dos leyes que dicen cosas distintas. La ley de costas establece  que la delimitación de la servidumbre de protección la hará el Estado y la ley canaria que el responsable de ello será el gobierno canario. La ley de costas establece la concesión especial de su disposición transitoria primera en base a títulos de propiedad y la ley canaria en función del valor etnográfico de los edificios. Pues bien, hay una cosa llamada cuestión de inconstitucionalidad. La usan los jueces cuando les nacen dudas sobre el ajuste a la Constitución de una norma. Dejan el procedimiento parado y le preguntan al Tribunal Constitucional. Y naturalmente es lo que van a hacer a la primera de cambio, porque en otro caso será imposible poner sentencia. Al margen de pactos, sintonías, conspiraciones y acuerdos entre los partidos políticos.

 

El balance final de la situación es algo que casi lamento, porque me parece ofensivo para el poder: querían conseguir dos cosas (señalar ellos la amplitud de la servidumbre de protección y salvar los poblados tradicionales que han quedado en dominio público), lo han hecho a mi juicio mal (con una ley inconstitucional, y sigue siendo mi opinión) y, sobre todo, y ustedes perdonen la arrogancia, las soluciones que les he brindado para esas dos cuestiones son mejores que las suyas, pueden funcionar y no vulneran la Constitución (para la determinación de la servidumbre de protección, la asignación de carácter vinculante al informe de la autoridad urbanística y para salvar los poblados costeros, la enmienda a la ley de navegación marítima). Será de carambola pero creo que mis fórmulas son bastante más acertadas que las del gobierno de Canarias y sigo pidiendo disculpas por expresarlo de esta manera tan clara.

 

Al final me parece que conozco el síndrome, porque me he visto ya unas cuantas veces en esa situación. Yo intervengo de buena fe, con ello no gano nada ni pido nada, las propuestas parece que son acertadas y todo eso es muy guay pero lleva consigo un problema y es que de esa manera, y de forma totalmente involuntaria, también estoy señalando las carencias de los políticos que debían haberse dedicado a la cuestión. En otras palabras: Ya está aquí el abogado del mar (como me llaman en ciertos sectores) diciéndonos lo que tenemos que hacer. Esas aportaciones ayudan, pero al mismo tiempo parece que fastidian.

 

PERAS Y PERALES

 

Esperad, que no he terminado. A continuación había rueda de prensa, entre otras cosas para tratar del tema que me había llevado allí, que consiste en que quieren quitar de en medio a doscientas familias pobres para hacer en ese sitio una playa. A continuación dicen que los hoteles florecerán alrededor como amapolas en primavera.  Como el barrio tiene bastantes chabolas, propuse como solución la reubicación en un pueblo marinero que recuperase la arquitectura tradicional y también contribuyera al atractivo turístico marcando el carácter local. El problema es que las leyes canarias impiden la formación de núcleos de población nuevos. Pero esto no sería un núcleo nuevo, sino el traslado de uno preexistente. Si el gobierno de Canarias quisiera entender que esto es así y que no nos encontramos ante el supuesto de creación de un núcleo nuevo, todo quedaría resuelto. Las familias serían felizmente reubicadas y yo tendría que renunciar a todos los pleitos que tengo puestos: contra los deslindes, contra el proyecto de actuación y contra los derribos.  En caso contrario los perjuicios para los intereses generales y al mismo tiempo de los vecinos son claros: mientras sigan los procedimientos judiciales la zona no admitirá la mínima reestructuración o mejora, ya que en Costas no quieren ni oír hablar del tema, y la situación (calles sin asfaltar, fachadas sin pintar, jardines sin plantar) seguirá enquistada por tempo indefinido.

 

Todo lo que dije era la verdad pero encerraba un problema de diplomacia o algo parecido: Creo que por todas partes están  acostumbrados a escucharme hablar mal de los ingenieros de costas y señalarlos como los culpables de todas las desgracias. En este caso, aunque ni por un momento me metí con el gobierno de Canarias, sí que señalé lo que me parecía y me parece el camino correcto, añadiendo que la solución está en sus manos.

 

A lo mejor, de forma totalmente involuntaria por todo el mundo, el dibujo de la situación de estos últimos meses es el de un abogado sacudiendo el árbol y unos señores con coche oficial recogiendo las peras.  Qué malos y qué bordes son los ingenieros de costas ¿y quién se beneficia?

Hasta el otro día. Todo el mundo que piensa sabe que en el Temuco a de la Bombilla la presencia de los vecinos es una molestia, los ingenieros de costas se limitan a hacer su trabajo y al gobierno de Canarias le viene estupendamente este proyecto de playa nueva que va atraer muchos turistas, promover mucha construcción, mover mucho dinero y a lo mejor, como dije en la rueda de prensa, es divino de la muerte, pero que requiere pensar también en las familias y en el sufrimiento humano.

 

Estoy defendiendo a los afectados por los abusos de costas pero esto no me nubla la mente. Hasta ahí podíamos llegar, que los ingenieros de costas fueran los culpables de todos los males. De eso ni hablar. Lo son muy a menudo, pero otras veces esa responsabilidad les corresponde a los alcaldes (por aceptar el sacrificio de sus propios vecinos a cambio de inversiones millonarias), a los gobiernos autónomos (por dejarse querer de forma parecida) incluso a los propios ciudadanos (Los promotores sin escrúpulos son también ciudadanos. En este caso la falta puede ser, por ejemplo, construir ilegalmente dentro del dominio público delimitado),

 

 Si no somos capaces de mantener el pensamiento objetivo seremos como ellos y de eso debemos huir a toda COSTA.

 

LIBROS

 

Ese día, el día del alcalde (A) y el alcalde (B), del programa de TV y la reunión con los vecinos al atardecer, era también el día del libro. Cuando llegué a aquella plaza bajo los enormes ficus lo primero que vi fue los puestos de los libreros, pero también escuché a dos actores un diálogo que conocía. Dos actores con un micro, leyendo de un libro delgado, escrito por un aviador francés. Y algunos niños haciendo cola para seguir la lectura. El libro iniciático que conocen todos aquellos que saben distinguir un sombrero mejicano de una boa que se acaba de tragar un elefante. Ese fue mi glorioso entretenimiento mientras esperaba sin éxito a que me recibiera el alcalde. También esperó conmigo un equipo de cuatro personas del ESCARABAJO VERDE, el programa de medio ambiente la segunda cadena, que venían para ver y filmar todo lo que yo hacía bajo el sol en aquella isla del Atlántico. Ellos también escuchaban.

 

La lectura pública fue como un reencuentro y al mismo tiempo un recordatorio. Todo esto es una lucha por la justicia. Una lucha desigual. Mis motivos se forjaron y depuraron en la lejana adolescencia, cuando aprendí que lo esencial es invisible a los ojos.

 

José Ortega

ortega_abogados@hotmail.com

www.costasmaritimas.com

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: