SIMON HEBERT FAULL Y YO

abril 30, 2009

 En la mesa de al lado había tres chicas jóvenes cenando ensalada. A mi acompañante se le escapó una tos hueca y la muchachita que tenía más cerca se volvió y lo miró con desconfianza y sobre todo con descaro. Creo que estaba estudiando sus rasgos de indio caribeño. Insistió unos momentos más después, y al mismo tiempo que se volvía, retiró su ensalada un poco, para protegerla de las miasmas. Era el martes pasado, el día en que se desató el pánico por la fiebre porcina. Quizá por eso habíamos acudido a cenar al Palacio del Jamón, junto a la Plaza Mayor, para compensar. La niña había llegado a la conclusión de que mi amigo debía ser mejicano recién llegado y la iba a contagiar y quizá a desgraciar.

SIMON Y YO

SIMON Y YO EL PASADO MARTES EN MADRID

 Indio caribeño puede, pero con apellido alemán. Y nacido en Venezuela.  Y colaborador de Von Braun en los precedentes de la NASA. Y profesor de Hugo Chávez en la escuela de Estado Mayor. El hombre que tenía delante era el que unos minutos antes, al encontrarnos en Sol, había pasado de mí cuando le ofrecía mi mano para estrecharla y me había dado un abrazo. Me lo había presentado Efrain Jiménez como un año antes y se estaba preparando para salvar el mundo. La cosa más insignificante que sabe hacer es que los coches sean como árboles: de los gases de escape desaparece el monóxido de carbono, el dióxido se reduce y por el tubo hace su aparición el oxígeno. El consumo de gasolina se reduce a la mitad y la potencia aumenta descaradamente.

 -Quieren cumplir con el protocolo de Kioto reduciendo un 5% las emisiones de monóxido de carbono y con mi aparato se reducen el 100%.

 No es un sueño ni un desvarío. El aparato se fabrica, yo lo he tenido en mis manos y he comprobado su funcionamiento. Primero empezaron en unos talleres semiclandestinos, en la Palma, pero ahora está en marcha a lo grande, en ese país acostumbrado a romper la pana, al otro lado del Atlántico. Ese nuevo presidente que parece anunciado por las profecías y que está atrayendo la era de Acuario, está de su lado y con su ayuda va a cambiar la faz de la tierra. Lo veremos pronto.

 Esa es la cosa más tonta que sabe hacer, y sería suficiente para detener el cambio climático. Lo otro, lo serio, no lo puedo decir. No porque sea demasiado desconcertante, que lo es, sino porque en los últimos meses han nacido reglas nuevas. De todos modos ya lo expliqué, y bien fuerte, antes de que esas reglas nacieran, en un blog del mes de julio.

 El hombre del cual la niña protegía su ensalada no estaba allí para contagiarle la fiebre porcina, sino para salvarnos a todos.  Ingenuo, candoroso y näive, puede, pero de lo que estábamos hablando era de cómo organizar las cosas para que recibiera el premio Nobel de física.

 Todo este follón de la ley de costas no es nada comparado con el que vamos a montar pronto, o a intentarlo. Sí, vamos. Si él tiene suerte y yo también, a lo mejor le hago de escudero, o le llevo los trastos, o le ayudo con algo.  Mis queridos amigos y amigas que intrigan sin freno empeñados en que si se reforma la ley de costas me moriré de pena, ya tienen una respuesta.

 Fue una suerte no tener nada que hacer esa tarde en Madrid y poder compartir ese rato con Simón.

IN MEMORIAM

abril 29, 2009

 

JOSE MARTÍ DEVESES

JOSE MARTÍ DEVESES

 

 Esta foto es de José Martí Deveses, un abogado de Oliva que adquirió merecido renombre en todo el país como mercantilista desde su despacho de Barcelona. En realidad la imagen se corresponde con un fotograma de la entrevista que le hice para mi documental inacabado Las playas de la ira. Conservo en la memoria el recibimiento que me dedicó cuando me vio entrar por el porche de su casa con los cacharros del cine, pero no lo voy a poner aquí. Esa tarde me dijo que le recordaba a él mismo de joven, porque además de ser abogado hacía otras cosas. El había sido editor. Yo productor. También fue uno de los fundadores de la Plataforma.

 Dejadme que os cuente lo que escribí en “El abogado y el mar”.

   Nacido en Oliva, Martí Deveses se había puesto al frente de una nueva asociación de vecinos que  estaba tratando de salvar lo salvable, y que sobre todo ansiaba que los conflictos jurídicos tuvieran un fin. Se acababa de jubilar. Era un hombre sagaz, experimentado y con las ideas claras,  al que se le notaban los años de pelea. Me recibió, junto con otros miembros de la junta directiva, la jovial empresaria Isabel Bolinches y Juanmi, arquitecto local, serio y riguroso, en su caserón familiar de Oliva, en primera línea de aquella playa de las angustias. En lo más crudo de noviembre, la casa estaba fría y desacogedora. Era uno de esos días lluviosos del otoño mediterráneo, cuando Dios suele conceder con carácter retroactivo toda el agua que los paisanos le han venido  reclamando en todo un año de sequía.

 

  Celebramos en aquella misma casa nuestra primera reunión de trabajo y supe que los clientes no querían ya más tropiezos ni más parches. Aspiraban a una solución definitiva que acabase con tantos años de conflicto y les permitiera saber por fin qué podían hacer y qué no podían hacer con sus viviendas. Y esto incluía no solo una solución para aquella nueva propuesta de deslinde, con su desagradable  sorpresa de una ribera del mar por detrás de las viviendas, sino también un tratamiento eficaz contra el auténtico problema de fondo, la antigua calificación de dominio público que arrastraba parte del casco urbano desde el deslinde de 1947. Martí Deveses era un excelente abogado, de prestigio en toda España como especialista en Derecho Mercantil. Y era exigente. Se atrevía a pedir una solución extraordinaria  para un problema imposible, como era aquella antigua calificación que databa de las nieblas de la postguerra. Si la ley dice que siguen siendo dominio público los terrenos que hayan perdido su primitivo carácter de zona marítimo terrestre o playa, eso simplemente es así y hay que resignarse. Se trata de un techo que es preciso aceptar, sin que quepa más que luchar por una futura desafectación. Y, por otro lado, si la ley dice que un acto administrativo solo puede impugnarse ante los tribunales dentro de los dos meses siguientes a su notificación o publicación, igualmente ésta es una realidad que es preciso aceptar, y por tanto una decisión administrativa que data de sesenta años atrás resulta inatacable. Pero mis clientes, con una indiferencia inquietante,  se limitaban a rechazar estas realidades. 

 

  Y tenían razón, ya que por más éxito que pudiera yo tener enderezando el deslinde en trámite, los efectos del  anterior perpetuarían de forma insidiosa la calificación de dominio público.  Por tanto, tener éxito en la defensa del deslinde en trámite era inútil en la práctica. La cosa era así de dura.

 

El leyó el manuscrito. Valoro especialmente la manera en que paladeaba yo el derecho y la forma tan intensa en que lo vivía, al menos cuando la consigna era luchar contra la injusticia como en su caso.

 

Una vez, a la salida de una reunión, caminamos juntos calle abajo y él se cansaba. Le di un par de pastillas de eleteurococo, como si eso fuera a resolver todos sus problemas. No me dijo que tenía cáncer en el pulmón.  Yo esperaba que pudiéramos tener aún muchas más conversaciones, pero lo que no haces en su momento corres el riesgo de no llegar a hacerlo nunca.

 

Me apreciaba y yo a él.

 

Ha muerto hoy. Voy a echar de menos su confianza, esas conversaciones profesionales y esa sana indignación que compartíamos.

 

En aquel noviembre de 2003 me pidió algo, que liberara su casa, y yo no lo conseguí. Quizá ahora se estaba abriendo una puerta, había indicios y posibilidades, pero él ya no lo verá, ni podrá ya alegrarse ni celebrarlo con sus amigos. La Administración es inmortal, nosotros no.

 

Que descanse el paz mi buen amigo al que no olvidaré.

HEROES DE CRISTAL

abril 28, 2009

Como todos sabemos, ante un conflicto como los de costas, a veces se gana y a veces no. Unos poblados caen, otros continúan en pie. Pero también, a veces, contra pronóstico, se gana cuando se tenía todo perdido, o la obsesión por la defensa atonta y asfixia a la Administración. Las comparaciones serían  muy fáciles pero podrían resultar ofensivas, en especial para las personas que han sufrido lo indecible cuando les han echado abajo sus casas de toda la vida.

 

En esas situaciones el abogado hace lo que tiene que hacer, o lo que puede, pero para sacar el caso adelante no basta un escrito de alegaciones. Hay que hace la guerra con todo lo que se tenga a mano, aunque siempre decentemente y por supuesto dentro de la ley. Es preciso llevar la iniciativa. Hay que inventarse cosas, buscar argumentos, visitar a los políticos, hablar con los periodistas, a veces movilizar a los vecinos. Muchas veces eso marca la diferencia, y con esto me quiero referir a mis héroes de cristal.

 

Héroes, porque lo son. De cristal no porque sean frágiles, o porque teman ellos mismos  romperse, como el Licenciado Vidriera, sino porque en la opinión pública aparecen transparentes. Nadie se fija en ellos y encima no piden protagonismo, pero son no solo protagonistas, sino irremplazables.

 

Hay muchos y están por ahí diseminados, pero los que más me dan la lata son Antonio Oliva, de Bajo la Cuesta, en Candelaria (Tenerife) y Efraín Jiménez, de la Bombilla (La Palma). Como carecen tanto de decencia como de recato, me llaman a cualquier hora, especialmente a las diez, once o doce de la noche (a tener en cuenta la diferencia horaria). Lo normal sería preguntarles qué se han creído, pero les cojo el teléfono porque sé que están preocupados y no paran de cavilar. Es inimaginable el tiempo y la energía que le dedican a la causa. Y a tener en cuenta que lo hacen no solo gratis, sino poniendo dinero de su bolsillo. Su preocupación es contagiosa. Noto como me motiva.

 

ANTONIO OLIVA EN LA TABERNA DEL PUERTO

ANTONIO OLIVA EN LA TABERNA DEL PUERTO

La pasada primavera fui a una librería para presentar la novela de un famoso físico nuclear que me honra con su amistad. El héroe de la historia era un joven oficial del ejército y sobre todo una persona noble, entera y sin dobleces. Me di cuenta de que ese personaje estaba inspirado en el padre de mi amigo, un oficial de marina que ha sido noble, entero y sin dobleces durante toda su vida. Esa figura del padre como modelo creo que está también presente en Antonio Oliva. Bajo la cuesta, el barrio que él intenta mantener en pie, tiene una única calle paralela al mar. Esa calle se llama Manuel Oliva Martín. Manuel Oliva era su padre. Trabajó como un burro como presidente de la asociación de vecinos y debió ser ese tipo de persona entregada a los demás que dejan huella. Yo creo que Antonio aspira a estar a la altura de su padre. No para que le pongan una calle, sino porque es su modelo, porque le gustaría que estuviera orgulloso de él, como se suele decir, y porque seguramente cuando era niño le inoculó valores que duran para siempre. Es un tipo entregado y al mismo tiempo modesto, que huye de toda notoriedad porque lo único que le interesa es ahuyentar las palas mecánicas. Ha tenido la desgracia de que le ha tocado entregar su juventud a la lucha contra los tiranos, pero, como dicen las mamás (y las abuelas), mientras esté entretenido con eso por lo menos no estará haciendo cosas malas.

 

EFRAÍN JIMENEZ EN EL BAR SPUTNIK

EFRAÍN JIMENEZ EN EL BAR SPUTNIK

Efraín Jiménez es un maestro jubilado enganchado a la vida que en su juventud cogía las gafas de submarinismo y bajaba treinta metros a pulmón y actualmente es capaz de bajar aún más hasta meterse profundamente en el alma de sus amigos.  Su Bombilla de su alma solo le da disgustos y sinsabores, pero él va de despacho en despacho, pidiendo y reclamando en una porfía que le enfrenta a una conjura de todas las instituciones, todas las Administraciones y el gran capital hotelero, todos a una. Es el capitán de un pequeño ejército de pobres en lucha contra el mundo, el defensor de una plaza que, como Numancia, cercada por fuerzas de un poder aplastante, no se rinde.

 

 Ha movilizado a sus convecinos de tal forma que en un tris tras ha conseguido cinco mil firmas a favor del cumplimiento de la resolución del Parlamento Europeo. Eso en una isla de 80.000 habitantes. Si se motiva puede conseguir la firma de un tercio de los isleños. Me identifiqué con él durante una subida a la caldera de Taburiente, en octubre de 2007, mientras me hablaba de proyectos y aspiraciones, como un niño. Y así sigo.

 

 Una película es una obsesión, me decía una vez un director de cine. Esto, esta lucha,  es mucho peor. Antonio y Efraín son personajes obsesionados, o mejor ebrios, justo en el sentido de Baudelaire (“hay que estar siempre ebrios. De vino, de poesía o de virtud, a vuestro antojo, pero embrigaos”). Si no estás obsesionado no puedes hacer nada grande. Son ellos, y no yo, los que están conteniendo la invasión de la barbarie y la injusticia.

 

 Tipos como éstos son los que han hecho la historia y nos han sacado las castañas del fuego en todas las épocas. Los exploradores, los conquistadores, los aventureros, los héroes, los que se revelaban contra el invasor, los que se negaban a someterse, ceo que se parecían a estos dos.

 

Si no fuera por ellos, y por todos los demás que se desloman para organizar a los vecinos, yo no habría conseguido nada. Los dos barrios tienen orden de derribo, el de Antonio y el de Efraín. Los dos están conteniendo la llegada de las máquinas. Si no fuera por ellos, no habría nada que hacer. Si alguna vez triunfamos, no sería justo que todos los méritos se fueran al abogado. Ese día a lo mejor pasa algo como en los cuentos de hadas: dejarán de ser de cristal y todo el mundo los verá como son.

 

José Ortega

www.costasmaritimas.com

ortega_abogados@hotmail.com  

 

 

ESPIAS

 

-Usted es consciente de que el CNI le sigue los pasos…

 

En una emisora de radio. En una isla del Atlántico. En febrero de 2008. En directo. Sin previo aviso. El locutor me lanzaba esa afirmación-pregunta evidentemente exagerada y sin ningún tipo de conexión con la realidad.

 

-Ya se han preocupado de informarnos de que venías. El partido xxxx debe haber remitido las instrucciones por su red jerárquica para que sepamos quién eres. Te han puesto a parir.

 

Esta vez en un estudio de televisión, a micrófono cerrado y un minuto antes de grabar. El pasado jueves, en la misma isla y la misma ciudad. Las maledicencias eran las acostumbradas, ni siquiera me molesté en preguntar. Me conozco el repertorio.

 

Esa misma mañana, el Sr. J.,  mientras me traía del aeropuerto, se preguntaba en voz alta si teníamos pinchado el teléfono. Le parecía raro que algunos personajes actuaran como si supieran de antemano lo que íbamos a hacer o decir. Pinchar los teléfonos móviles está chupado. Cualquiera puede hacerlo con ciertos aparatitos que están en el mercado (no en el Corte Inglés, se entiende). Por supuesto que no soy tan pavo como para creer que un servicio de inteligencia vaya a malgastar el tiempo conmigo, pero ellos, los de ese partido, el partido xxxx (que cree erróneamente que soy su enemigo) sabían que yo venía a la isla. Y sabían también que tenía que hacer esa entrevista televisiva de una hora con cuatro periodistas, ya que hablaron con ellos para advertirles de que yo era portador de todas las miserias del mundo, un tipo poco de fiar y todo el mismo rollo casposo de siempre.

 

Bueno, pueden haberse enterado de alguna otra forma, no nos pongamos tan pronto dentro de una historia de John le Carré. La cosa es que el periodista me trasladó las advertencias que había recibido de forma no solo cómplice, sino jocosa y nos burlamos juntos, con sonrisas y gestos, de esos aprendices de Maquiavelo que no dan una. Hasta ahora todos los profesionales de medios de comunicación con los que he hablado me han entendido, han simpatizado con la causa y han contado la verdad (excepto mordazas y censuras, incluyendo las que diré luego).  Por tanto los avisos no sirvieron para nada, como no sea que estos amigos periodistas me vean engrandecido a causa de la persecución y gracias a la importancia que, al intrigar contra mí, me otorgan los que voluntaria y unilateralmente se han declarado enemigos míos.  

 

EMOCIONES

 

Al salir de la emisora me sucedió algo que puede dar respuesta a esas personas que se preguntan qué me mueve a hacer todo esto, si no es el forrarme a costa de los afectados. La reunión con los vecinos fue al aire libre y al atardecer. Personas humildes abrumadas ante los abusos del poder, que toma decisiones sobre proyectos nuevos dejando al margen el sufrimiento humano. Al concluir, una mujer se acercó y, con gestos de ansiedad, me dijo que nos había visto por la mañana en al Ayuntamiento al Sr. J. y a mí, y ni siquiera nos había podido saludar por el nudo que se le había puesto en la garganta. Era, así lo dijo, la emoción al ver que estábamos allí trabajando juntos para salvar el barrio. Me dijo eso y se quedó mirándome, inmóvil, esperando una reacción. Así que la abracé y la besé y eso fue todo. Puede que el episodio sea poca cosa desde la lógica ordinaria del beneficio y todo eso. Como dije en la propia entrevista de TV, no pretendo dar lecciones a nadie, ni como abogado ni desde el punto de vista moral. Pero para mí esos gestos son más que suficientes para compensar las molestias, sacrificios, falta de sueño, agotamiento y paciencia adicionales que me está costando esta lucha.

 

VERDADES QUE A LO MEJOR NO GUSTAN

 

Y también sucedió que, según todos los indicios, incomodé al gobierno de Canarias. El miércoles el Sr. J. entregó al alcalde (A) un artículo escrito por mí que ese mismo día se había publicado en el diario la Opinión. Denunciaba el retroceso democrático que a mi juicio significaba el proyecto de ley que en esos días se tenía que aprobar en el Parlamento de Canarias (para proteger sus costas de Costas, valga la redundancia). Y también me quejaba de la tosquedad jurídica de un texto que el Tribunal Constitucional se iba a comer con papas. Habíamos quedado con ese alcalde a las doce y media de la mañana. A la una y media de la tarde, después de permanecer una hora esperando, nos marchamos en busca del alcalde (B). El alcalde (A) ni siquiera salió a saludarnos. El Sr. J. cree que no nos recibió porque se había mosqueado al leer mi artículo. Según es teoría (y es pura especulación) Se lo tomó contra un ataque contra su partido. El artículo lo pego aquí para que sepamos de qué estamos hablando.

 

 

¿SALVANDO LAS COSTAS CANARIAS?

 

Ahora que tanto se discute sobre el aborto parece apropiado constatar que este proyecto de ley canaria que pretende ser un freno a los abusos de la ley de costas, y que se votará el miércoles, va a nacer ya muerto. Saben que Galicia  intentó algo parecido y que el gobierno acaba de anunciar su impugnación ante el Tribunal Constitucional por invasión de competencias estatales. Con la ley canaria harán lo mismo.

Uno de los problemas a los que este proyecto trata de dar solución es el de la anchura de la servidumbre de protección (zona aneja al dominio público en la que no se puede construir ni ampliar lo construido). Esta zona tiene un ancho de cien metros, pero se le puede asignar solo veinte en el caso de que los terrenos ya fueran urbanos antes de la entrada en vigor de la ley de costas. Si el carácter urbano consta en un PGU no hay problema. Pero puede que, aunque no esté recogido en el planeamiento, el suelo ya fuera urbano por consolidación de la edificación o por contar con los servicios urbanísticos. Si la autoridad urbanística lo declara así, es como si ya constara en el PGU. El gobierno de Canarias está en pleito con Costas a cuenta de los conflictos surgidos en varios núcleos, como el Golfo, en Lanzarote. La razón es simple: desde aquí se certifica que los terrenos ya eran urbanos y en Madrid no hacen caso. Dos de los tres artículos del proyecto de ley van de eso.

El artículo primero es no solo incomible, sino también propio de las monarquías de derecho divino. Dice que la certificación de la autoridad urbanística la podrán pedir el Ayuntamiento o el Cabildo, y a los ciudadanos que los zurzan. Pero las viviendas y terrenos afectados son de los ciudadanos, no del Ayuntamiento ni del Cabildo. Hasta ahora, como es lógico y natural, han sido los ciudadanos los que han solicitado estas declaraciones para defender sus propiedades.  A partir de ahora, si la ley sale adelante con esa absurda redacción, ya no podrán hacerlo. Hago memoria y no recuerdo un paso atrás en la democracia comparable a éste. Si el Parlamento Canario aprueba una cosa así, estará aprobando una mordaza para los afectados y consagrando la máxima de la Ilustración: todo para el pueblo pero sin el pueblo. Interesante pero trasnochado pensamiento, nacido en el siglo XVIII y que hoy solo pueden defender los políticos con vocación de María Antonieta.

El artículo segundo pretende que el gobierno de Canarias será competente para fijar la extensión de la servidumbre de protección. A los ingenuos que lo han redactado el Tribunal Constitucional les va a pasar por encima como una manada de búfalos. La propuesta es bienintencionada, pero confieso que alucino con su tosquedad y que no entiendo cómo es posible que alguien lleve a votación una ley que sin género de dudas es contraria a la Constitución: el competente para fijar la extensión de la servidumbre de protección es el Estado, no solo porque lo diga la ley de costas, sino porque lo confirmó el Tribunal Constitucional ya en 1991. Discutir eso ahora es de niños.

Y sin embargo hay una forma, a mi juicio, de hacerlo bien sin que Madrid ni el Tribunal Constitucional nos den la lata. El reglamento de costas admite que la autoridad urbanística emita una declaración diciendo que los terrenos son urbanos, pero en Costas no hacen caso de ella. Pues muy bien: Lo único que tiene que hacer una ley canaria es asignar a esa declaración carácter vinculante. Eso sí que puede hacerlo, ya que las competencias urbanísticas son de Canarias, no de Costas ¿Ven qué simple es? De esta manera el gobierno autónomo puede cumplir su legítima ambición de decidir sobre la amplitud de la servidumbre de protección, aunque lo haga por medios indirectos. Sin sustos ni impugnaciones. Pruébenlo, seguramente les irá bien. Y a los ciudadanos aún mejor.

 

 Señalaba el problema y ofrecía solución. Aparentemente esto es mejor que limitarse a criticar, pero, como vamos a ver en seguida, me parece que no.

 

 En cuanto al alcalde (B), éste sí que nos recibió, pero solo para decirnos absolutamente a todo que sí. Demasiado blando y demasiado fácil.

 

-Prefiero a un tipo duro como José Fernández, que te dice NO con claridad, que a estos alcaldes que te dicen que sí a todo –le comenté al Sr. J. mientras salíamos.

 

 PROPÓSITO DE ENMIENDA

 

Por la mañana el Sr. J. y yo visitamos a un diputado del Congreso por CC (ya que vamos de siglas).

 

-Hemos presentado tu enmienda –me dijo como primer comentario.

 

Se refería a las propuestas de enmienda que unos meses antes les había remitido por si la querían presentar al proyecto de ley de navegación marítima, a fin de intentar ampliar los casos en los que se podrá otorgar la concesión de la Disposición Transitoria primera, apartado primero, de la ley de costas. La intención era salvar, entre otros, todos esos extensos núcleos tradicionales de población del litoral canario. Yo no tenía ni idea de que estaba presentada y por supuesto le di las gracias pero al mismo tiempo lamentaba (en silencio) que su partido hubiera olvidado normas elementales de cortesía. O quizá no era eso. Quizá mi iniciativa les producía sentimientos encontrados, algunos de desazón.  En mi ingenuidad pensaba que si me había dado cuenta de algo que a ellos les había pasado desapercibido (la posibilidad de sorprender al gobierno incrustando una enmienda al proyecto de ley de navegación marítima), había puesto a su disposición un trabajo que debían haber hecho ellos (redactar el texto de la enmienda y justificar sus razones) y además no les pedía nada a cambio, lo mínimo que tendrían que haber hecho era ponerme un correo para que supiera que la enmienda estaba presentada. Ni siquiera quería que me dieran las gracias, solo creo que merecía saberlo. Y la verdad es que si el azar no me hubiera llevado a aquel despacho (la reunión era para otra cosa) no lo habría sabido nunca.

 

 

LA LEY CANARIA

 

Finalmente la ley canaria (a la que se refería mi artículo) se aprobó el mismo jueves. Se está diciendo que si ahora que el PNV le ha fallado al PSOE va a haber un súbito entendimiento con CC, y que por esa vía a lo mejor el gobierno no recurre la ley ante el Tribunal Constitucional. Menudos entendidos los que dicen esto. Aunque así fuera, el ordenamiento jurídico del Estado no se puede permitir mantener al mismo tiempo dos leyes que dicen cosas distintas. La ley de costas establece  que la delimitación de la servidumbre de protección la hará el Estado y la ley canaria que el responsable de ello será el gobierno canario. La ley de costas establece la concesión especial de su disposición transitoria primera en base a títulos de propiedad y la ley canaria en función del valor etnográfico de los edificios. Pues bien, hay una cosa llamada cuestión de inconstitucionalidad. La usan los jueces cuando les nacen dudas sobre el ajuste a la Constitución de una norma. Dejan el procedimiento parado y le preguntan al Tribunal Constitucional. Y naturalmente es lo que van a hacer a la primera de cambio, porque en otro caso será imposible poner sentencia. Al margen de pactos, sintonías, conspiraciones y acuerdos entre los partidos políticos.

 

El balance final de la situación es algo que casi lamento, porque me parece ofensivo para el poder: querían conseguir dos cosas (señalar ellos la amplitud de la servidumbre de protección y salvar los poblados tradicionales que han quedado en dominio público), lo han hecho a mi juicio mal (con una ley inconstitucional, y sigue siendo mi opinión) y, sobre todo, y ustedes perdonen la arrogancia, las soluciones que les he brindado para esas dos cuestiones son mejores que las suyas, pueden funcionar y no vulneran la Constitución (para la determinación de la servidumbre de protección, la asignación de carácter vinculante al informe de la autoridad urbanística y para salvar los poblados costeros, la enmienda a la ley de navegación marítima). Será de carambola pero creo que mis fórmulas son bastante más acertadas que las del gobierno de Canarias y sigo pidiendo disculpas por expresarlo de esta manera tan clara.

 

Al final me parece que conozco el síndrome, porque me he visto ya unas cuantas veces en esa situación. Yo intervengo de buena fe, con ello no gano nada ni pido nada, las propuestas parece que son acertadas y todo eso es muy guay pero lleva consigo un problema y es que de esa manera, y de forma totalmente involuntaria, también estoy señalando las carencias de los políticos que debían haberse dedicado a la cuestión. En otras palabras: Ya está aquí el abogado del mar (como me llaman en ciertos sectores) diciéndonos lo que tenemos que hacer. Esas aportaciones ayudan, pero al mismo tiempo parece que fastidian.

 

PERAS Y PERALES

 

Esperad, que no he terminado. A continuación había rueda de prensa, entre otras cosas para tratar del tema que me había llevado allí, que consiste en que quieren quitar de en medio a doscientas familias pobres para hacer en ese sitio una playa. A continuación dicen que los hoteles florecerán alrededor como amapolas en primavera.  Como el barrio tiene bastantes chabolas, propuse como solución la reubicación en un pueblo marinero que recuperase la arquitectura tradicional y también contribuyera al atractivo turístico marcando el carácter local. El problema es que las leyes canarias impiden la formación de núcleos de población nuevos. Pero esto no sería un núcleo nuevo, sino el traslado de uno preexistente. Si el gobierno de Canarias quisiera entender que esto es así y que no nos encontramos ante el supuesto de creación de un núcleo nuevo, todo quedaría resuelto. Las familias serían felizmente reubicadas y yo tendría que renunciar a todos los pleitos que tengo puestos: contra los deslindes, contra el proyecto de actuación y contra los derribos.  En caso contrario los perjuicios para los intereses generales y al mismo tiempo de los vecinos son claros: mientras sigan los procedimientos judiciales la zona no admitirá la mínima reestructuración o mejora, ya que en Costas no quieren ni oír hablar del tema, y la situación (calles sin asfaltar, fachadas sin pintar, jardines sin plantar) seguirá enquistada por tempo indefinido.

 

Todo lo que dije era la verdad pero encerraba un problema de diplomacia o algo parecido: Creo que por todas partes están  acostumbrados a escucharme hablar mal de los ingenieros de costas y señalarlos como los culpables de todas las desgracias. En este caso, aunque ni por un momento me metí con el gobierno de Canarias, sí que señalé lo que me parecía y me parece el camino correcto, añadiendo que la solución está en sus manos.

 

A lo mejor, de forma totalmente involuntaria por todo el mundo, el dibujo de la situación de estos últimos meses es el de un abogado sacudiendo el árbol y unos señores con coche oficial recogiendo las peras.  Qué malos y qué bordes son los ingenieros de costas ¿y quién se beneficia?

Hasta el otro día. Todo el mundo que piensa sabe que en el Temuco a de la Bombilla la presencia de los vecinos es una molestia, los ingenieros de costas se limitan a hacer su trabajo y al gobierno de Canarias le viene estupendamente este proyecto de playa nueva que va atraer muchos turistas, promover mucha construcción, mover mucho dinero y a lo mejor, como dije en la rueda de prensa, es divino de la muerte, pero que requiere pensar también en las familias y en el sufrimiento humano.

 

Estoy defendiendo a los afectados por los abusos de costas pero esto no me nubla la mente. Hasta ahí podíamos llegar, que los ingenieros de costas fueran los culpables de todos los males. De eso ni hablar. Lo son muy a menudo, pero otras veces esa responsabilidad les corresponde a los alcaldes (por aceptar el sacrificio de sus propios vecinos a cambio de inversiones millonarias), a los gobiernos autónomos (por dejarse querer de forma parecida) incluso a los propios ciudadanos (Los promotores sin escrúpulos son también ciudadanos. En este caso la falta puede ser, por ejemplo, construir ilegalmente dentro del dominio público delimitado),

 

 Si no somos capaces de mantener el pensamiento objetivo seremos como ellos y de eso debemos huir a toda COSTA.

 

LIBROS

 

Ese día, el día del alcalde (A) y el alcalde (B), del programa de TV y la reunión con los vecinos al atardecer, era también el día del libro. Cuando llegué a aquella plaza bajo los enormes ficus lo primero que vi fue los puestos de los libreros, pero también escuché a dos actores un diálogo que conocía. Dos actores con un micro, leyendo de un libro delgado, escrito por un aviador francés. Y algunos niños haciendo cola para seguir la lectura. El libro iniciático que conocen todos aquellos que saben distinguir un sombrero mejicano de una boa que se acaba de tragar un elefante. Ese fue mi glorioso entretenimiento mientras esperaba sin éxito a que me recibiera el alcalde. También esperó conmigo un equipo de cuatro personas del ESCARABAJO VERDE, el programa de medio ambiente la segunda cadena, que venían para ver y filmar todo lo que yo hacía bajo el sol en aquella isla del Atlántico. Ellos también escuchaban.

 

La lectura pública fue como un reencuentro y al mismo tiempo un recordatorio. Todo esto es una lucha por la justicia. Una lucha desigual. Mis motivos se forjaron y depuraron en la lejana adolescencia, cuando aprendí que lo esencial es invisible a los ojos.

 

José Ortega

ortega_abogados@hotmail.com

www.costasmaritimas.com

 

 

ASESINANDO LA DEMOCRACIA

abril 25, 2009

 

Sabéis que la aprobación del informe Auken por el pleno del Parlamento Europeo el pasado día 26 de marzo ha sido un palo contra el gobierno y todos hemos celebrado que al menos más allá de los Pirineos sí hay justicia & democracia & decencia. Esto les debe haber sentado fatal, porque por lo visto a continuación pusieron en marcha una conspiración para amordazar no solo a los afectados por la ley de costas o los abusos urbanísticos, sino a la propia comisión de peticiones.

 

Leed la desastrosa noticia que me envió ayer Cliff Carter: 

 

Parlamento Europeo: “Propuesta aprobada para acallar la Comisión de Peticiones”

Abril 24, 2009 Por Redaccion  

“La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, Comité de los ciudadanos por excelencia esta herido de muerte, al haberse aprobado el pasado miércoles el informe Corbett de la Comisión de Asuntos Institucionales (AFCO) en Estrasburgo”, informa una nota de prensa de Vecinos por Torrelodones.

“Una enmienda de este informe sobre el procedimiento interno del Parlamento busca acallar y debilitar a la comisión de Peticiones mediante un cambio del reglamento de funcionamiento del Parlamento Europeo. Propone obligar solo a la Comisión de Peticiones a tener que presentar sus informes conjuntamente y bajo la supervisión con otra Comisión del Parlamento con la automática aplicación de la regla de “cooperación reforzada”. En esta nueva situación, insólita en el PE, la Comisión de peticiones no podría rechazar ninguna de las propuestas de la otra comisión, que en todo caso irían directamente al pleno para ser votadas”, asegura.

“Esto supondría una camisa de fuerza política para poder presentar informes como el recientemente aprobado informe Auken sobre urbanismo, que responde a miles de peticiones ciudadanas. Además, la enmienda del Informe Corbett propone que los informes de la Comisión de Peticiones no puedan gozar de un debate con participación de distintos diputados en el pleno del parlamento europeo. Así se cerraría la puerta al debate de los asuntos de iniciativa ciudadana y quita la razón de ser de los mismos informes de la comisión de peticiones que no son legislativos sino por naturaleza son de opinión”. Para David Hammerstein, Eurodiputado de Los Verdes/ ALE, esta aprobación supone ”Un gravísimo retroceso del derecho de petición del ciudadano, al debilitar al comité de peticiones con esta enmienda. Las peticiones ciudadanas molestan mucho a los Estados y a los poderes establecidos. Por esta razón los grandes partidos intentan cambiar las reglas de la comisión de peticiones para cerrar la puerta de las instituciones europeas con un doble candado a prueba de molestos conflictos ciudadanos. ”

Hammerstein ha añadido ”Vamos a pedir en colaboración con otros grupos políticos, la supresión de esta enmienda en el próximo pleno para seguir dando la efectividad que tiene y merece el comité de peticiones. “

 

También podéis encontrar alusiones al desafortunado asunto en la página web de Hammerstein. Este diputado fue el que me dio la lata el pasado veinte de enero, interrumpiendo mi intervención ante la comisión de peticiones para ver si me fastidiaba un poco. Naturalmente que eso no tiene la menor importancia frente a lo que se nos viene encima, y que a Hammerstein y a los que están con él hay que apoyarlo porque de esa manera nos apoyaremos todos.

 

Ayer por la mañana estaba en la Palma, diciéndole a un equipo de TV que aún nos mantenemos en la difusa frontera entre la democracia que salió de la revolución francesa y el turbulento modelo de sociedad descrito por George Orwell en su obra 1984. Lo creía así precisamente por el manantial democrático que habíamos encontrado en la comisión de peticiones. Creo que llegué tarde por cinco minutos porque al parecer esa frontera la hemos cruzado ya y los aparatos de los grandes partidos políticos, acostumbrados a controlar hasta el número de veces que respiramos, se han puesto con mucha energía a ahogar definitivamente la voz de los ciudadanos.

 

Esto va mucho más allá de la defensa contra leyes de costas o planes urbanísticos. Se trata de esa nueva forma de dictadura suave que se abre paso entre gasas de retórica democrática y que solo se diferencia del estalinismo por el férreo control que las actuales tecnologías permiten ejercer sobre la opinión.

 

Si no hacemos nada nos estaremos convirtiendo en protagonistas vivos (pero muertos) de una novela tipo 1984 de verdad. Así que sugiero INUNDAR los buzones de correo de los siguientes destinatarios:

 

-Vicepresidenta del gobierno.

-Diputados del Congreso.

-Senadores.

-Diputados autonómicos.

-Partidos políticos (nacional y agrupaciones locales).

-Parlamentarios europeos de todos los países.

-Embajadas y consulados (sus nacionales).

-Oficinas de atención al ciudadano del gobierno de cada país.

 

Con el siguiente texto:

 

Estimado señor o señora:

 

Como ciudadano de la Unión Europea me siento decepcionado y gravemente preocupado por la aprobación del informe Corbett de la Comisión de Asuntos Institucionales (AFCO) en Estrasburgo, que va a significar una merma muy seria del poder de decisión de la comisión de peticiones del Parlamento Europeo.

 

La práctica ha demostrado el extraordinario valor de la comisión de peticiones para acoger y resolver denuncias directas de los ciudadanos, por lo que la medida va a significar una mordaza que impedirá cualquier iniciativa que no provenga de los aparatos de los partidos y desde luego pone en entredicho la efectividad de los valores democráticos de la sociedad en la que vivimos.

 

Por favor, despliegue todos los esfuerzos que le sean posibles para evitar la consumación de esta medida y para permitir que la comisión de peticiones siga dando servicio a los ciudadanos con la misma libertad con que lo ha hecho hasta ahora.

 

Estoy escribiendo este texto con urgencia y ahora mismo no tengo mucho tiempo de buscar todos esos correos, pero ya pondré algún añadido y desde luego las páginas web de los partidos, los parlamentos y las instituciones contienen todos los datos de contacto.  De todos modos pego aquí las instrucciones para dirigirse a la Vicepresidenta del Gobierno, sacadas de una entrada anterior:

 

://www.mpr.es/Contacte+con+el+Ministerio/default.htm

 Instrucciones:

Escribir los datos personales. En el apartado ASUNTO poner NO ASESINEN LA DEMOCRACIA. En el apartado A QUIÉN DIRIGIRSE seleccionar OTRA UNIDAD.

En el apartado ESPECIFIQUE CUAL, poner GABINETE VICEPRESIDENTA

Por supuesto que el mensaje y la petición hay que redistribuirlos por correo electrónico y rebotarlos hasta el infinito para que todo el mundo que tiene conciencia lo envíe.

 

En Europa estamos muy contentos y se vive muy bien, pero ¿no recordáis la letra de la canción?

 

Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión.

 

Yo no quiero ser esclavo.

 

José Ortega

www.costasmaritimas.com 

ortega_abogados@hotmail.com

Ahora el blog tiene episodios. No por mi voluntad, pero allá va.

 

Cuando a los afectados de la playa del Inglés les llegó el pretendido comentario de José Fernández (“vamos a tener problemas”, ver la entrada anterior), uno de ellos concluyó: “José Fernández tiene miedo”. Yo vi ahí un exceso de euforia, pero no era mi opinión, sino la suya. El caso es que, en su entusiasmo, quisieron enviarle una píldora a través de la prensa y contrataron un espacio para publicar el siguiente manifiesto:

 

D. José Fernández, puesto a la cabeza del Consorcio que se ha fijado como objetivo la desaparición del ANEXO II de la playa del Inglés, está preparando con esmero sus primeros zarpazos.

Este señor gobernó las playas con mano de hierro como Director General de Costas hasta que el pueblo le plantó cara y su propio partido se deshizo de él. Ordenó o consintió derribos que sufrieron personas humildes, no hizo demasiado para evitar las grandes urbanizaciones a pie de playa o revisar su situación y dio instrucciones para que la ley de costas se aplicara en toda España de la forma más dura posible y por supuesto de modo retroactivo.

La Vicepresidenta del Gobierno le pidió que dejara tranquila a la gente en la campaña electoral de las últimas elecciones generales: No le hizo caso. Y más: ordenó o toleró derribos en la provincia de Valencia y aprobó en el Saler un deslinde especialmente sonoro por su carácter retroactivo. Todo en la misma circunscripción donde la propia Vicepresidenta era candidata al Congreso. Pero estos desmanes no pasaron desapercibidos a la sociedad, porque justo en ese momento las víctimas de toda España se agruparon en la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas, que inmediatamente denunció los abusos. La contestación social se concretó en las urnas, De la Vega perdió votos y a continuación, enfadadísima, fulminó al antaño todopoderoso José Fernández.

Ahora, en su pequeño reducto de poder, vuelve a la carga, perseverando en su visión retroactiva de la ley y empeñado en borrar del mapa el anexo II.

Tiene mala suerte. Se pone a ello en el mismo momento en que el Parlamento Europeo acaba de admitir la queja de la Plataforma, condenando a España por aplicación abusiva, arbitraria y retroactiva de la ley de costas y requiriéndola para que introduzca cambios bajo apercibimiento de recorte o supresión de los fondos estructurales. Europa entera le ha dicho al gobierno, y de paso a D. José Fernández, que no tienen razón. En un sentido muy fiel, la vergüenza que ha pasado España con esta resolución se la debemos todos, y se la debe el partido socialista, al propio D. José Fernández, que fue el que con su política hizo nacer el descontento.

Este señor se había transformado en una molestia para su propio partido y quitarlo de en medio fue un acierto. Pero se han equivocado al darle una nueva responsabilidad en el Consorcio: esa parcelita de poder la va a seguir usando en la única forma que conoce, profundizando el foso entre la Administración y la sociedad y quitándole al partido socialista votos a mansalva.

 De nuevo hay elecciones y las cosas no cantan bien para el socialismo. El partido sabrá si de nuevo va a usar a Fernández como lastre electoral. Lo mejor que podrían hacer es darle un puesto de ingeniero acorde a sus conocimientos y donde no pudiera hacer daño a la gente. En todo caso, los afectados del Anexo II están dispuestos a llegar a las más altas instancias europeas en busca de justicia. Y ahora es fácil porque ya sabemos que Europa está de nuestro lado.

 

El comunicado se publicó en CANARIAS 7 el día 23 de abril. El mismo día apareció en un periódico digital canario el siguiente comentario anónimo:

 

 

TOP SECRET

EL POLÉMICO ABOGADO VALENCIANO LLEGA CON UN ANUNCIO EN PRENSA

El desembarco de Ortega

Llega a Canarias el polémico José Ortega, que no es torero ni se le parece. Y lo hace publicando un faldón de pago en la prensa impresa, no muy caro en tiempos de crisis, destinado a descalificar a los políticos que quieren renovar Playa de Inglés empezando por ese engendro cutre y decadente que es el Anexo II. El modus operandi de Ortega es embaucar a unos vecinos  recelosos con el dominio público y el interés público y liar un pleito que suele terminar perdiendo después de sacar bonitas minutas. El letrado politiquero, del que huye cualquier cliente menos los seducidos, es de los que antes de tomar el Aranzadi, tira de megáfono. Su fuerte no es el fuero sino conseguir que le reciba la vicepresidenta del Gobierno español o hacer llegar algo al Parlamento Europeo.

 

Escrito en caliente, sin esperar. Resulta un misterio insondable quién puede ser el autor. Hay trazas y estilo, claro. Podéis contrastar el anónimo con las declaraciones de José Fernández que aparecen en la entrada anterior de este blog y veréis que los argumentos coinciden, pero por favor no hagáis deducciones apresuradas. A este señor lo respeto y no me agrada la imagen de  un león  venido a menos, escuálido y muerto de hambre, como Rocinante en felino. Me resisto a pensar en que un hombre que ha sido tan poderoso tenga que recurrir a una nota anónima en un diario digital como único medio para expresar su rabia. No disfruto nada haciendo leña del árbol caído. Soy de los ingenuos que respetan al adversario, procuran no entrar en cuestiones personales y se las ingenian para dejarle en paz cuando está derrotado. Es más, no quiero ser enemigo de nadie. Si alguien se asoma a este blog para encontrar insultos a otras personas, pierde el tiempo.  Así que pienso, y vamos a pensar todos, que D. José Fernández no es el autor del anónimo. Quien lo escribió fue un tontito más sin identificar de los muchos que se entretienen mandándome lisonjas por internet.

 

Por cierto, al autor, sea quien sea, le tengo que decir que nunca he solicitado audiencia con la Vicepresidenta y que los clientes seducidos son todos.

 

José Ortega

www.costasmaritimas.com

JOSE FERNANDEZ RELOADED

abril 19, 2009

 

 

Puede que el origen jurídico de la Plataforma fuera el 8 de abril de 2008, cuando se firmó su acta de constitución como asociación, y su origen social el 7 de enero del mismo año, cuando nació como colectivo inorgánico. Incluso que su origen ideológico haya que fijarlo en septiembre de 2007, durante una comida en Alicante, cuando Alfredo Masó (Arenales del Sol) me propuso que reuniera a todos mis clientes de toda España en un colectivo común para luchar contra los abusos de los ingenieros de costas. Sabía que si decía que sí me metería en un lío, como así ha sido. Pero dije que sí.

Todo tiene una explicación y así mi decisión de entrar al trapo, porque la Plataforma tuvo también un origen emocional, muy anterior a los otros. Fue el momento en el que cambiaron mi actitud y mi modo de entender la abogacía, cuando me convencí de que la cuestión no era ya una defensa más o menos ingeniosa en los tribunales, sino la lucha contra una forma si se quiere sutil de tiranía.  Perdonadme que me cite a mí mismo, pero me es más fácil copiar y pegar este pasaje de mi manuscrito El abogado y el mar:

 

Hubo una frontera, un momento en que cambió mi forma de ejercer la profesión, pero en el que también cambié yo mismo.  Hasta entonces todo lo que había hecho era defender asuntos contra un organismo, la Dirección General de Costas, que unas veces resultaba autoritario en exceso,  otras se conducía con arbitrariedad  y otras simplemente se equivocaba. A partir de ese día trabé contacto con una realidad distinta, mucho más allá de lo que había vivido, conocido o escuchado. Hasta aquel momento había trabajado contra decisiones arbitrarias o injustas. Aquel día percibí un inquietante vislumbre de la injusticia y de la arbitrariedad en sí mismas.

 Eran los primeros días de junio de 2007 y había acudido a Madrid para ser recibido por el director general de costas. Fue Olivia Cedrés, a la sazón diputada del PSOE por Canarias quien me gestionó la entrevista y me acompañaba. José Fernández estaba entonces en la cumbre de su poder. Iniciaba su cuarto año de legislatura con el orgullo de tener los deberes bien hechos, ya que había deslindado muchos más kilómetros de litoral que cualquier otro antecesor.   Tenía por debajo todo un equipo de funcionarios obedientes y por encima a una Ministra, Cristina Narbona, que compartía su modo de ver las cosas y le daba pleno respaldo político.

  Mi embajada era para tratar precisamente el problema del deslinde del Golfo y todo fue más o menos como estaba previsto hasta que salió el tema de las concesiones que yo tenía pedidas desde el mes de enero y de las que no sabía nada.  Cuando los ciudadanos pierden la propiedad porque un deslinde incluye su vivienda dentro del dominio público, la ley les permite conservar su uso durante treinta años prorrogables por otros treinta, como concesionarios. Estos eran los derechos que yo tenía solicitados.

  Fernández comentó con total seguridad que él otorgaría en el Golfo las concesiones que tuviera que otorgar, pero que a continuación pensaba rescatarlas, porque  el uso de vivienda estaba prohibido dentro del dominio  público. Rescatarlas, naturalmente, para derribarlas. A cambio de un precio, claro, pero equivalente solo al valor de la construcción, ya que el suelo era público.

 Esto me dejó muy confuso. La concesión especial era y es el pago por la pérdida de la propiedad y se otorgaba, según dice la ley, con el  mantenimiento de los usos existentes hasta ese momento. Por tanto, si dichos usos eran de vivienda, seguirían siéndolo. Fernández no tenía el menor derecho a hacer lo que decía que iba a hacer.  

  Creo que de nuevo fue fascinación lo que sentí. Aquello que decía el Sr. Fernández no tenía el menor sentido, era horriblemente dañino para la gente e iba directamente en contra de la ley de costas y del Tribunal Constitucional, que se había preocupado mucho de santificar en los altares la concesión especial de la transitoria primera. Era un expolio, un robo, un asalto y una sinrazón, pero quien lo había dicho era precisamente quien mandaba y podía llevarlo a la práctica, un funcionario con todo el poder del Estado a su disposición para dejar a la gente sin casa por el morro.

 No recuerdo si fue Eurípides quien escribió que a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco. Fernández fue efectivamente destruido como político poco tiempo después y creo que fue la locura de esa propuesta lo que precipitó su destrucción. Lo que no podíamos imaginarnos ninguno de los presentes en aquella reunión (yo menos que nadie) era que aquel abogado de provincias de apariencia trivial, más o menos modesto y de formas correctas, que escuchaba con oídos atentos y ojos incrédulos el discurso del todopoderoso señor, iba a ser el causante de su rápida caída pocos meses después.

  Pero fue el propio Fernández el que depositó dentro de mí la semilla que luego germinó, creció y por supuesto dio fruto. Si no hubiera sido testigo de su suficiencia y de sus disparatados planes, quizá todo habría seguido más o menos igual, y quizá él seguiría gobernando una parte no pequeña de España como virrey de las playas. Pero la conversación me  transformó, y la transformación fue madurando lentamente durante aquel verano hasta cuajar entrado el otoño. Era tan extremo, tan absurdo y tan incomprensible lo que había oído, que con el transcurso de los meses me convencí de que la cuestión ya no era la defensa de los desafortunados con problemas con los deslindes, sino la lucha contra esa  sinrazón que en otras épocas podríamos haber llamado tiranía.  Esa lucha me llevó muy lejos, muy profundamente en mi propio interior, y también hacia experiencias insospechadas en mi relación con mis semejantes.

 

 En los últimos días de enero de 2008, cuando estaba en Bruselas, la víspera de mi presentación de la denuncia contra España ante el Parlamento Europeo, D. José Fernández concedió unas declaraciones a la prensa. Resulta instructivo releerlas ahora. Según el subtítulo del artículo, el interesado había calificado de “falsedades los argumentos que han llevado la Plataforma de Afectados por la Ley de Costas a presentar una queja en el Parlamento Europeo”. La palabra falsedades aparecía entrecomillada por ser expresión literal.  

 

 Pego aquí el artículo completo por su interés histórico-cultural.

 

El director general de Costas del Ministerio de Medio Ambiente, José Fernández Pérez, reivindicó ayer la pulcritud de los deslindes realizados durante la legislatura y calificó de “falsedades” los argumentos que han llevado la Plataforma de Afectados por la Ley de Costas a presentar una queja en el Parlamento Europeo.

 J. Sierra, Valencia

 José Fernández reiteró que la intención del ministerio es terminar con los deslindes, que debían haber finalizado en 1993, y negó que elevado numero de actuaciones esté detrás de la movilización de los afectados: “El ritmo de deslindes no es novedad; la novedad es que una plataforma montada para defender supuestamente los intereses de muchas personas se plante un método tan poco oportuno y yo diría que ineficaz de plantear sus reivindicaciones basándolas en el ”lío mediático””.

 Entre las “falsedades” incluyó la de que se esté haciendo una aplicación retroactiva de la ley. “No lo hacemos y no puede hacerse porque es imposible incumplir este principio de Derecho. Nosotros estamos sacando adelante deslindes en los que interviene el Tribunal Supremo y es un disparate pensar que los jueces avalan una aplicación retroactiva de la ley”, argumento.

 Según el director general, el número de sentencias negativas es mínimo: “Lo que dice la estadística es que el 98% de los deslindes recurridos han sido desestimados. Es cierto que inicialmente se estiman los recursos por los tribunales pero por defectos de forma que nos obligan a iniciar otra vez los expedientes que una vez subsanados acaban aprobados y sancionados positivamente por la Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo”.

 “De hecho -añadió- el abogado de los afectados tiene la experiencia de haber perdido la mayor parte de los procedimientos en los que interviene. Incluso tengo la sensación de que pretende ganar con el recurso a los medios de comunicación lo que no ha defendido y argumentado con éxito en la vía administrativa y judicial. Quizá gane titulares en el corto plazo pero sin beneficios para nadie”.

 Sobra la posibilidad de que se produzcan derribos, como se asegura desde la plataforma, José Antonio Fernández se mostró tajante y dijo que ningún deslinde implica derribos. “Nosotros no echamos a nadie de su casa ni de su negocio y mucho menos si se trata de construcciones legales, aunque queden dentro del dominio público”, manifestó.

 “Llevamos aplicando la ley de Costas 20 años y las casas que son legales no han caído. Por otra parte, se quiere dar una sensación falsa de que esto es un ataque contra el turismo y es falso. Desde 1988 solo se han rescatado los derechos de cuatro hoteles y siempre pactados, pese a que se puede hacer de manera forzosa cuando se justifica razonable en el interés general. Incluso el único hotel demolido en España con una voladura fue tras llegar a un acuerdo con su propietario. En Canarias los hoteles Rius están dentro del dominio público. Ha habido una negociación y se les ha reconocido el derecho concesional. Ahora mismo están de obras para seguir 30 años más. Algo parecido haremos con el Sidi Saler”, apostilló.

 El director general defendió la legalidad de los procesos de deslinde y su carácter “garantista” con los derechos de los afectados: “el deslinde es un proceso abierto, transparente y participativo en el que el afectado puede comparecer y que le presta una mayor seguridad, ya que de otro modo permanecería en una especie de limbo o Nirvana sin saber lo que va a pasar con su propiedad. Un deslinde es muy garantista y ofrece muchas posibilidades de participación. A veces contienen errores, pero se corrigen”.

 

Yo creo que este señor se puso tenso porque veía la que se le venía encima. Cuando decía que yo había perdido la mayor parte de las demandas contra deslindes que había puesto tenía razón. De hecho, conozco a varios abogados que nunca han perdido un pleito de costas pero tampoco han metido ninguno. Se dedican a divorcios o a hacer declaraciones de impuestos. También conozco otros profesionales que jamás han perdido un solo pleito ante los tribunales. Dentistas, toreros y profesores de filología, entre otros. Yo he perdido pleitos porque he metido muchos. Lo que el Sr. Fernández con toda seguridad sabía pero no dijo era que al mismo tiempo yo era el abogado que más veces había ganado a Costas, y no precisamente por motivos de forma. Sabía, y no dijo, que en esa época les había anulado en la Audiencia Nacional el deslinde de Oliva (por no justificarlo) el de Otur (por tramitarlo en secreto) el de Alcocebre (por instrumentalizarlo para construir un paseo marítimo), como quince resoluciones de recuperación posesoria (por indefensión) y el proyecto de acondicionamiento medioambiental de la marisma de Vegadeo (por ilegalidad del paseo). Será suerte, pero eso es lo que hay. Después he seguido anulándoles deslindes en la Audiencia Nacional, con o sin Plataforma y con o sin titulares de prensa.  El caso es que el tío se lo calló.

 

Después de leer esas declaraciones supe también quién era el autor del guión que le habían pasado al Subdelegado del Gobierno en Valencia para que lo repitiera letra por letra ese mismo mes de enero. Primero en una reunión conmigo y luego ante las cámaras de TV. Lo supe por la expresión “garantistas” que atribuía al procedimiento de deslinde y que había repetido inexpresivamente el Subdelegado. Sí, garantista. Dicho por un lego en derecho como el Sr. Fernández.

 

Es igual. No contesté a esas declaraciones porque esperaba tener pronto un amigo poderoso que me iba a proteger. Y así resultó. Fue Europa quien contestó por mí el pasado día 26 de marzo. Todo el pueblo de Europa, a través de su legítima representación, le ha dicho a este señor que no tenía razón y es la mejor respuesta que cabía esperar.

 

Pero antes aún tuvo ocasión de demostrar su mal rollo conmigo. Fue en una reunión en la Delegación del Gobierno en Valencia, a los pocos días de la presentación de mi informe en Bruselas. Sus jefes, un poco acojonados con la movida mediática, habían mandado a Fernández a hacer bolos por la costa para apaciguar a los afectados. Ellos no querían que yo asistiera a aquella reunión. De hecho unos funcionarios se lo advirtieron a los clientes: Que vinieran sin mí.

 

Pero yo fui. Y, por hacerlo corto, no me dejó hablar. Cada vez que empezaba una intervención me interrumpía y cuando me quejé me pidió que guardara las formas. Dejó una frase memorable para la historia. Algo así como: “aquí todos sabemos quienes somos, yo soy Director General de Costas, me acompaña la jefa de la Demarcación, el Abogado del Estado Jefe, el servicio jurídico de Costas, hemos invitado a los afectados y se han presentado con su abogado. Bienvenido sea el abogado pero siempre que guarde compostura”.

 

Me habría sentido humillado de no ser porque el señor estaba en realidad agonizando. “¿Director General de Costas por cuánto tiempo?”, pensaba mientras escuchaba su discurso. Y acerté. A las pocas semanas ya no podía repetir lo mismo. Fue destronado y enviado a sus islas Canarias, donde todo el mundo lo daba por muerto.

 

Sin embargo acaba de revivir como Presidente de un Consorcio encargado de restaurar las dunas de Maspalomas y dinamitar cualquier cosa que haya construida por allí, incluyendo un complejo comercial hecho en los ochenta, antes de que la duna fuera declarada dominio público. La vieja y persistente aplicación retroactiva de la ley por vía de un deslinde aún más antiguo que el de Arenales del Sol, que yo creía que había sido el primero de esa calaña. Y ahora van a ejecutarlo. A los interesados ni siquiera les reconocen el derecho a la concesión especial de la Disposición Transitoria primera, apartado primero, de la ley de costas, a pesar de que este derecho les corresponde claramente.  La consigna es quitarlos de en medio.

 

He puesto esta entrada porque voy a defender a las víctimas, lo que supone un reencuentro inesperado con el extodopoderoso, y sobre todo porque el otro día me llegó un comentario que se le atribuye. Dicen que preguntó “¿Es cierto que es ese abogado el que se va a encargar de la defensa?”. Cuando le dijeron que sí contestó “Entonces tendremos problemas”.

 

Con mucho respeto, eso espero.

 

José Ortega

ortega_abogados@hotmail.com

www.costasmaritimas.com

He terminado un primer borrador de lo que creo que podría ser un texto para reforma de la ley de costas. Las ideas fundamentales son las que he ido comentando en público: revisión de las dos definiciones de ribera del mar, prohibición de retroactividad y compensación suficiente. También he propuesto modificaciones de artículos clave, en especial el que exige que los terrenos desafectados se dediquen a actividades de interés público. Es para admitir que estos terrenos y viviendas puedan, al final del proceso de desafectación, ser entregados a sus antiguos propietarios.

 

Como la propuesta es responsable y hay mucho vivo, he introducido ahí una limitación para que la desafectación no sea posible en el caso de terrenos donde los particulares hayan construido después de haber sido delimitados como dominio público por un deslinde, que es lo mismo que construir en la plaza de la Cibeles.  Esto, que parece inimaginable, sucede y como Plataforma no queremos mezclarnos con los responsables y menos ayudarles, porque  nos han robado a todos.

 

Como quiera que todos somos puros y vamos de estupenda buena fe, doy por hecho que nadie pondrá inconvenientes a esta limitación. De todos modos he propuesto que se puedan desafectar también estos terrenos por razones especiales de interés público, incluso para proteger a los terceros adquirentes que no sabían nada del caso,  pero excepcionalmente y previa información pública.

 

En cuanto depuremos el texto en un debate interno vamos a poner en marcha una iniciativa legislativa popular y considero que estaremos listos para presentarla en el Congreso a principios de octubre.  Tengo una fórmula para recoger bastante más de 500.000 firmas sin despeinarnos y dentro de poco vamos a ver si funciona.

 

 

José Ortega

www.costasmaritimas.com

PELIGRO

abril 8, 2009

Cuando estudiaba historia aprendí que las dictaduras se caracterizan por su impulso de la obra pública (ejemplo clásico, el general Primo de Rivera). Es lo que acaba de poner en marcha el presidente del gobierno para salir de la crisis: obra pública. Por supuesto que solo esto no implica que seamos una dictadura. El mero hecho de que la división de poderes se haya tornado leyenda urbana, el defensor del pueblo se haya transformado en el defensor del gobierno y los afectados por abusos estatales tengan que emigrar a Europa en busca de justicia (como antes lo hicieron a Alemania en busca de trabajo) no destruye la realidad formal de que cada tantos meses nos autorizan a meter una papeleta en una urna, aunque solo sea para obtener la coartada que necesitan a fin de hacer lo que quieran con nuestras vidas.

Pues bien, el nuevo jefe de las obras públicas será nada menos que el Sr. Blanco. Precisamente este señor, denunciado hasta el aburrimiento por los afectados por abusos de la ley de costas a cuenta de su ya famoso ático a unos metros del mar en la isla de Arosa. A ese hombre el Sr. Zapatero le ha dado la llave de una caja llena de pasta. Toda para gastar en obras (lo que, aparte de proporcionar servicios y puestos de trabajo,  implica, claro está, la destrucción del paisaje).

Durante la pasada legislatura alucinaba con el presupuesto del que disponía Cristina Narbona para comprar terrenos en la costa a fin de incorporarlos al dominio público. En un país modesto como el nuestro, no me explicaba esos lujos. Parecía que tenía en casa una prensa de hacer billetes (es broma, claro). Pero no, parece que ese dinero realmente existe y ahora lo vamos a ver por ahí disperso  en forma de grúas y hormigoneras.

Dicen que, después de los últimos acontecimientos, Costas está en retirada, aunque de momento parece que solo para los ricos. Posiblemente a causa de la crisis y consiguiente penuria del Estado, renunció a la expropiación del hotel Papagayo, en Lanzarote, y de las torres gemelas de Benidorm. Ese dinero se lo va a ahorrar el Estado y va a dirigirlo a otros fines ¿cuáles? El fomento de la obra pública, puede que también en las playas. Hasta ahora, a mi parecer (y en el parecer del Parlamento Europeo), el gobierno ha estado utilizando la ley de costas preferentemente contra la clase media o los pobres y evitando fijarse en exceso en los felices urbanizadores y constructores. En el peor análisis posible, a partir de hoy el dinero que se tendría que haber empleado para expropiar urbanizaciones nuevas a los empresarios de la construcción y del negocio turístico parece que puede ir redirigido a completar obras pendientes para amargarle la vida a esa gente que está en la playa de toda la vida.   

 Blanco está en Fomento, no en Medio Ambiente. Se supone que lo suyo son las vías férreas, los aeropuertos, autopistas, canales y todo eso. Pero Medio Ambiente tiene en trámite montones de proyectos de sendas peatonales, playas artificiales y paseos marítimos. Parece que hasta ahora todo se había quedado parado por prudencia económica, pero este nuevo impulso de la obra pública hace temer el resultado contrario: una euforia del cemento, el ladrillo y el hormigón también en las playas.

José Blanco, a quienes los afectados por la ley de costas han metido el dedo en el ojo, no solamente no ha sufrido políticamente, sino que ha ascendido a los altares. No quiero decir con esto que Zapatero haya querido lanzarnos un desafío, no somos tan importantes. Pero esta criatura podría orientar parte de las nuevas inversiones hacia las playas, a fin de reactivar todos esos planes de Medio Ambiente y azotar a los españoles de clase media con la espada de fuego de los intereses generales.

En el caso de que sea así, como los proyectos en trámite entrañan un holocausto de expropiaciones, derribos y desahucios, solo nos queda por saber si su propio ático de la isla de Arosa iría comprendido en el paquete.

 

José Ortega

Abogado

ortega_abogados@hotmail.com  

El ya famoso día 4 de noviembre, cuando la reunión con el Secretario General del Mar y la Directora General de Costas, pedimos una comisión mixta para estudiar los casos planteados por la Plataforma. El Secretario General no dijo que no, sino que lo estudiaría. En navidad, a vista de que no había respuesta, presenté a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa varias solicitudes de audiencia que tendrían que ser el sustitutivo inorgánico de la comisión mixta. Las cartas explicaban motivadamente lo que pedíamos y por qué era conveniente una reunión. También escribí a la Ministra para que recibiera a la Plataforma. La respuesta de ésta última, una carta haciéndose eco de que había pedido reuniones en la Dirección General, objetando que el día solo tiene 24 horas y diciendo que no me toleraba que criticara a anteriores equipos. La respuesta de la Directora General: No a todo. Una carta para cada solicitud de audiencia diciendo NO. Nunca había visto una cosa igual, es como una declaración de guerra. “No es un signo de fuerza, sino de debilidad”, dijo un miembro de la Plataforma en una reciente reunión, sugiriendo que se trata de los últimos coletazos del bunker. Yo no lo sé, el caso es que están cerrados en banda. Probablemente se sientan acorralados pero sea por unas causas o por otras, no hay diálogo.  

 

A vista de la resolución del Parlamento Europeo del 26 de marzo, el día 1 de abril he remitido a la Ministra la siguiente nueva solicitud de audiencia:

 

SRA. MINISTRA DE MEDIO AMBIENTE Y MEDIO RURAL Y MARINO

 

 

ASUNTO: Solicitud de audiencia

 

Sra. Ministra:

 

Como usted sabrá, el Parlamento Europeo acaba de darnos la razón en nuestra queja por aplicación abusiva de la ley de costas. Además, en el día  de ayer la reunión de coordinadores de la comisión de peticiones ha acordado seguir adelante con esta misma queja, lo que indica que habrá nuevas resoluciones, posiblemente en el mismo sentido.

 

Como le comenté en mi última comunicación del mes de diciembre, creo que deberíamos pasar a una fase de diálogo franco y constructivo sobre los cambios razonables que se pueden hacer tanto en la ley como en los criterios para su aplicación.

 

La práctica seguida hasta ahora por la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa ha sido decepcionante, puesto que su titular nos ha negado todas las reuniones que le tenía últimamente solicitadas para estudiar casos incluidos en la Plataforma. No menos decepcionante nos parece la falta de respuesta del Secretario General del Mar a la petición de comisión mixta que le presentamos con motivo de la reunión de 04.11.08, en la que no negó esta posibilidad, sin que hayamos vuelto a tener noticias suyas.

 

A fin de reconducir, racionalizar y quitar dramatismo a este proceso, solicito que reciba usted en audiencia a una comisión de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas, en la que le trasladaríamos nuestro punto de vista sobre la situación y propondríamos fórmulas responsables para superar el conflicto.

 

Pueden coordinar conmigo en los datos del encabezamiento.

 

Saludos J. Ortega

 

Y ahora vamos a esperar. Pero entretanto vamos preparando la INICIATIVA LEGISLATIVA POPULAR para introducir cambios en la ley de costas que impidan los actuales abusos. Por razones que ya contaré, parece que podemos fijarnos como horizonte el próximo mes de octubre para tener presentadas estas firmas en el registro de entrada del Congreso. Tenemos aliados muy fuertes que nos pueden ayudar.

 

José Ortega

ortega_abogados@hotmail.com

www.costasmaritimas.com