EL GOBIERNO HACE TEATRO

marzo 5, 2009

Ya sabéis que el gobierno ha lanzado al Parlamento el proyecto de ley de navegación marítima conteniendo unos añadidos (que no reformas) a la disposición transitoria primera de la ley de costas. En los últimos días he llegado a la conclusión de que es puro teatro.

Dejemos al margen el hecho de que los cambios son mínimos. Vamos a recordarlos: se permite que las concesiones puedan venderse y se simplifican los documentos que hay que acomnpañar con la solicitud.

 Bueno bien, el otro día estaba en el Congreso de los diputados hablando de esto con dos representantes del partido popular que me dijeron algo que me hizo abrir los ojos: el proyecto de ley de navegación marítima pesa como un muerto, tiene más de quinientos artículos y su tramitación va a llevar uno o dos años.
 
 En apariencia, meter la reforma en un proyecto de ley de otra cosa que no tiene nada que ver, como son los barcos y los capitanes, es actuar con prisa y demostrar que se tienen muuuchas ganas de resolverlo. Pero no. Es lo contrario ¿no veis la contradicción? Por un lado corremos mucho hasta el extremo de meter los cambios en un proyecto de ley de otra cosa, pero por otro lado ese proyecto de ley es un mazacote que no se mueve.

  Esos cambios no necesitan una ley. Para decir que las concesiones se podrán vender y sobre todo para enumerar los documentos que se deberá acompañar a una solicitud es suficiente un decreto. El día 5 de noviembre, cuando el gobierno aprobó el proyecto de ley, en vez de diferir las reformas dos años podría haberlas hecho ejecutivas mediante una reforma del reglamento de costas, para el que no necesitan a las Cortes. Lo de los documentos que se deberán acompañar a las solicitudes de concesión lo podrían haber resuelto incluso con una orden ministerial. Bien pensado, es ridículo que tengan que pasar dos años de tramitación y sesudas discusiones en el Parlamento solo para decir qué papeles hay que acompañar a una instancia.

 Entonces ¿abreviar o más bien dilatar? ¿Qué es lo que quiere realmente el gobierno?

 El otro día me encontré en Barajas con un senador que me comentó lo enfadadísimos que están los ingenieros de costas con esta reforma. Ellos querían que las concesiones no se pudieran vender a terceros para que no tuvieran valor de mercado. Si no tienen valor de mercado, ellos las pueden rescatar por el precio que les dé la gana ¿no veis cómo todo es un engaño, un fraude y una mentira? El Tribunal Constitucional dice que la concesión es el pago en especie por la privación de la propiedad. Por tanto, es congruente que la concesión debería parecerse lo más posible a la propiedad y por lo tanto debería ser transmisible a terceros, como toda propiedad. Pero los ingenieros de costas decidieron aplicar aquí el mismo regimen que a los señores que piden una concesión en la playa para vender paellas. Y lo hicieron con el propósito secreto de que toda esa linda doctrina del Tribunal Constitucional se transformase en aire.

  Lo que está haciendo el gobierno es puro teatro. Ha metido estos cambios en un trámite parlamentario inacabable en un intento de equlibrio realmente meritorio: Quieren engañar al Parlamento Europeo haciéndoles creer que están haciendo algo por mejorar la situación de los perjudicados por la ley de costas, pero en realidad no están haciendo nada, o nada tangible, para no enfadar a los ingenieros de costas, a los que por lo visto el goberno les tiene miedo o al menos respeto, como dicen en el l fútbol.

 Es digno de la pista central de circo,  pero dejando aparte el ingenio maquiavélico del que haya parido esta farsa,  la conclusión no cambia:  todo mentira y todo falso.

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