LA AUTOCENSURA EMPRESARIAL

diciembre 14, 2008

ARTICULO COPIADO DE http://www.elblogsalmon.com/2008/12/11-la-autocensura-empresarial

A veces la realidad se da de bruces contra los deseos de algunos. Hay quien desea ver en la actual crisis una demostración de lo malos que son los mercados, de lo buenos que son los políticos, y de que cuanto más intervención mejor. Para ellos vivimos en un mundo desregulado, liberalizado y e hiperempresarializado. Ya. El Estado debe hacerse cargo de la situación. Ya. Y uno mira los datos de nuestra economía y de las de nuestro entorno y se encuentra con que más del 40% del PIB esta en manos del sector público (si, de los políticos). Practicamente la mitad. Pero es que el otro 60% se halla sujeta a multitud de normativas, regulaciones e intervenciones públicas.

Pero lo pero no es el control directo que tienen sobre ese amplio porcentaje del PIB, ni el indirecto que ostentan sobre el resto. No. Lo peor es que, en un caso de estudio para las escuelas negocios, han conseguido introducir en la mente de su cliente-administrado que es mejor estarse quietecito. No hace falta que la Administración actue contra un empresario o un profesional, el propio gestor empresarial se condiciona ante el peso abrumador del Estado. Como diría Helenio Herrera la Administración gana numerosas veces sin bajarse del autobús. Y a continuación os pongo un ejemplo.

Jose Ortega es abogado e impulsor de una plataforma en defensa de los afectados por Ley de Costas. Si bien su trabajo es jurídico, el es el primero que sabe que necesita bases técnicas, informes, pruebas periciales, para luchar contra los deslindes y resoluciones de la Administración. Y, en un post que da auténtico miedo, nos cuenta como uno tras otro, se van negando a colaborar con él, a trabajar para los afectados, numerosos técnicos: ingenieros, prácticos de puerto, aparejadores. ¿Qué miedo tienen? El que la Administración asocie su nombre con el de la otra parte y los jugosos contratos públicos a los que pudieran acceder estuviesen mucho más difíciles.

Por favor, reparad en lo sibilino del caso. No es que la Administración haga nada. Es que los administrados tienen miedo de lo que puede hacer (¿por qué será?). Y ante ésto, se cubren. Como no entenderlo cuando casi uno de cada dos euros que circulan por España dependen directamente de Papa Estado. Sin duda, frente al mercado y al neoliberalismo salvaje (sic), esta es una alternativa mucho más civilizada, ¿no?

Afortunadamente, en ocasiones, a veces, David consigue que Goliath se tome un respiro. Por eso, les ruego a los profesionales, a los empresarios, que no se achanten, que no se autocensuren frente a la Administración.

Vía|Costas Marítimas
En El Blog Salmón|¿Playas semiprivadas en España?

SÍ PODEMOS. HEMOS PODIDO

diciembre 10, 2008

 

 

Le he tenido que preguntar a Fátima, la hermana de Patricia, si estaba llorando o riendo. Me tenía que traducir esos chillidos que escuchaba por el teléfono después de decirle que ya podía desempaquetar todos los paquetes que habían estado haciendo en estos días, porque COSTAS ACABA DE SUSPENDER EL DESAHUCIO.

 

Sí, lo hemos conseguido. No con la ayuda de los jueces, como otras veces, sino de la sociedad. El trabajo de ablandamiento de la inflexibilidad de la Administración que hemos venido haciendo desde la Plataforma, también ha sido clave. El puente de la Constitución y la Inmaculada lo dediqué a enviar correos electrónicos pidiendo apoyo a los miembros de la plataforma y a todo el mundo que conocía. ARCA IBÉRICA nos ayudó y su ayuda resultó muy simbólica. Oficialmente los ecologistas están respaldando al gobierno contra los afectados por la ley de costas, pero sin tener en cuenta los matices y los casos particulares. Esos matices son los que hemos subrayado desde la Plataforma y yo he valorado mucho su apoyo, para este caso y quizá para otros que vengan. También se lo tomó muy en serio la asociación CIUDADANOS DE BENICASSIM, que mandó cartas por registro de entrada. Y Juan Luis Javier, que me puso en contacto con todos ellos. Cliff Carter fue de gran ayuda al proporcionar los correos del Secretario General del Mar y la Directora General de Sostenibilidad de la Costa.

 

 Todo el mundo se ofrecía, todo el mundo quería hacer más. Todo el mundo remitió la comunicaciones que pedí a la estas dos autoridades y a la Vicepresidenta del Gobierno. Y HA FUNCIONADO. En el último minuto, cuando ya no había esperanza, se ha recibido la noticia.

 

Le he puesto un fax a Martín Fragueiro y otro a Alicia Paz para agradecerles su capacidad de reacción y su realismo. Realmente las cosas están cambiando. Pero a quien hay que agradecer es a la solidaridad de cada uno de los que han enviado las cartas.

 

Nosotros también podemos decir SÍ PODEMOS.

VAMOS A AYUDAR A PATRICIA

diciembre 7, 2008

Como los señores de Costas de momento no han respondido a mi petición de suspensión del desahucio de la familia Aboal (ver el blog anterior) y los jueces no me hacen caso, redacté un escrito corto para dirigirlo por correo electrónico a la Vicepresidenta del Gobierno y lo mandé a los miembros de la Plataforma y también a algunos amigos, pidiendo que enviaran el mismo texto y pidieran lo mismo a sus asociados o amigos.

 

Está funcionando. Yo no sé cuántos mensajes se han remitido, pero sí que gracias a la ayuda de mi viejo amigo Juan Luis Javier Marí, el grupo ecologista ARCA IBÉRICA, de Cantabria, se ha sumado a las protestas con mucha decisión. Como le acabo de escribir al representante de ARCA, esto me ha tocado emocionalmente porque es la primera vez que tengo noticia de que un grupo ecologista ayuda a un afectado por la ley de costas. Puede que existan otros casos, pero yo no los conozco. Les he pedido que inviten a otros grupos semejantes a participar y considero que este puede ser el comienzo de una colaboración leal y constructiva.

 

Sería bonito que la cadena creciera y los objetivos se consiguieran. El incansable y leal Cliff Carter, de la Casbah, me proporcionó dos direcciones de correo electrónico que no tenía. Una de la Directora General de Sostenibilidad de la Costa y la otra de su jefe, el  Secretario General del Mar. Voy a pegar aquí tanto el texto como las direcciones de correo y a pedirle a todo el mundo que pase por esta página que remita el texto a las dos direcciones de correo.

 

Dirección de la Directora General de Sostenibilidad de la Costa (Alicia Paz Antolín):

apantolin@mma.es

 

Complementariamente:   buzon-dgc@mma.es

 

Dirección del Secretario General del Mar (Juan Carlos Martín Fragueiro):

 

sgpesmar@mapa.es

 

La comunicación a la Vicepresidenta del Gobierno puede hacerse desde esta página:

 

://www.mpr.es/Contacte+con+el+Ministerio/default.htm

 Instrucciones:

Escribir los datos personales. En el apartado ASUNTO poner DESAHUCIO EN PONTEVEDRA. En el apartado A QUIÉN DIRIGIRSE seleccionar OTRA UNIDAD.

En el apartado ESPECIFIQUE CUAL, poner GABINETE VICEPRESIDENTA.

TEXTO DEL MENSAJE:

La familia de D. José Antonio Aboal va a ser desahuciada de su vivienda el próximo día 11 por la Demarcación de Costas de Pontevedra, como consecuencia de un expediente de recuperación posesoria. José Antonio convive con su hija Patricia, su yerno y sus dos nietos de seis y dos años. Carecen de otro techo. Han pedido una vivienda social y están en lista de espera. Tienen presentada solicitud de concesión administrativa de la Disposición Transitoria primera, apartado primero, de la ley de costas para poder permanecer en su casa y por lo tanto primero debería tramitarse la concesión y posteriormente decidirse si les corresponde la concesión o el desahucio. El Consejo de Ministros aprobó el viernes un proyecto para agilizar este tipo de concesiones, lo que significa que por fin se presta atención a este problema.

 Por favor, ordene que se suspenda el desahucio hasta que se dicte resolución en el expediente de concesión y evite que la familia, incluyendo los dos niños pequeños, tenga que dormir en la calle.

Aún podemos ayudar a Patricia, su padre, su marido y sus dos niños de seis y dos años. Si queréis transmitir por sms esta página para pedir otros apoyos, su dirección es https://costasmaritimas.wordpress.com/ 

Muchas gracias a todos.

 

La Vicepresidenta de la Vega puso de patitas en la calle al todopoderoso José Fernández, antiguo Director General de Costas, por haber derribado en periodo preelectoral el bar Pepita (Sagunto). La desgracia sucedió el doce de diciembre de 2007. De la Vega, candidata al Congreso por Valencia, parece que había prohibido a los ingenieros de costas molestar a los ciudadanos en vísperas de las elecciones de marzo, y le pareció que la desobediencia le había costado votos.

El próximo día 11, José Antonio Aboal, su hija Patricia, su yerno y sus dos nietos de seis y dos años, van a ser desahuciados y su casa derribada por la Demarcación de Costas de Pontevedra. Otra vez entre el día de la Constitución y el día de nochebuena. Muy simbólico.

Cuando el dominio público te entra en casa, caben dos posibilidades: o te la dejan en concesión por sesenta años o te la derriban. Depende de los títulos de propiedad y de una serie de cosas, y en este caso los títulos son inmejorables: propiedad escriturada y registrada. Pero la Demarcación de Costas decidió por la familia: desahucio y derribo y no hay más que hablar. José Antonio Aboal ni siquiera sabía que podía reclamar la concesión gracias a que el Tribunal Constitucional había propuesto una interpretación generosísima de la ley de la cual se puede beneficiar. Desafortunadamente, los ingenieros de costas solo sacan a colación el Tribunal Constitucional cuando se trata de aplastar a los ciudadanos, nunca en las decisiones que les benefician.

Cuando lo del Pepita, reclamé la concesión, viajé a Madrid, hablé con el entonces Subdirector General, Angel Muñoz, le pedí que suspendiera el derribo hasta que se resolviera la concesión y el tío pasó completamente de mí. La señora de la Vega se cabreó y fulminó al jefe de Muñoz y al propio Muñoz. Ahora estamos con lo mismo: Tengo pedida la concesión y la familia tiene derecho a disfrutarla en paz por sesenta años, pero a los ingenieros de costas parece que esto les da igual. Se dan por contentos con llamar al conductor del bulldozer y avisar a la policía para que traiga armamento suficiente ¿Va a hacer algo la Vicepresidenta del Gobierno por parar la villanía o lo dejará correr, ya que esta vez no es candidata?

El otro día el Delegado del Gobierno en Valencia hizo el ridículo al afirmar que el gobierno aplica la ley igual para pobres y ricos. En el reportaje de la Deustche Welle, a continuación de estas ostentosas declaraciones se muestra un caso de escándalo en el que un deslinde deja fuera del dominio público extensos arenales solo para que los señoritos puedan construir hoteles de lujo y hacer suculentos negocios en terrenos donde está prohibido construir.

A ustedes, señores de costas, no les cree ya nadie. Cada periodista con el que hablo se convierte en un aliado porque se dan cuenta que su política desde que la ley entró en vigor no solo ha sido arbitraria, sino que se ha dirigido contra la clase media o contra los pobres, entornando los ojos para no enterarse de lo que hacían los grandes capitalistas. Ustedes son expertos en buscar víctimas desamparadas: Están intrigando para tirar abajo la casa del pescador jubilado José Elvira (Fuerteventura), han derribado la carpintería del carpintero jubilado Valeriano Rodríguez (La Gomera), echaron al suelo el bar Pepita, donde tres hermanos vivían de vender paellas. Y ahora van a por el jubilado José Antonio Aboal. Los pobres y débiles son su especialidad y los Aboal pertenecen al grupo de los pobres. No tienen otro techo ni saben a dónde ir. Patricia ha solicitado una vivienda social y está en una larga lista de espera.

Señora Vicepresidenta de la Vega, si usted no detiene el oprobio del día 11, va a generar un nuevo Cho Vito, con los guardias civiles armados con ametralladoras sacando de la casa a la fuerza, entre otros, a dos niños pequeños muertos de miedo. Y va a hacer que estos niños sueñen imaginando una Cruela Devil con su cara, que por las noches baja a los sótanos de la Moncloa con un candelabro para hacerse un abrigo no con piel de cachorros de dálmata, sino con la de los infantes muertos en la calle ateridos de frío porque usted los sacó de sus casas en pleno diciembre.

¿Han visto esos maniquíes en las carreteras, vestidos de fosforito y agitando una bandera roja con un brazo mecánico? De lejos parecen personas, pero son muñecos. Ustedes, los que dirigen la política de costas, de lejos también parecen personas, pero no son más que armatostes capaces de un único movimiento en una única dirección. Dentro de la piel puede que tengan muchas vísceras, pero si dejan en la calle a esos niños no creo que tengan alma.

 

José Ortega

Abogado

www.costasmaritimas.com

 

Pues mirad: El día 4 de noviembre, cuando estuvimos hablando con Martín Fragueiro y Alicia Paz (ver una entrada anterior), me quejé de que la Administración pasa olímpicamente de las peticiones de concesión especial de la transitoria primera de la ley de costas. Alicia Paz ni siquiera tomó aire. En un pestañeo me dijo que lo iban a resolver.

Muy bien. Acabo de recibir una nota de prensa del Consejo de Ministros de hoy, donde consta que el gobierno ha elaborado un proyecto de ley que va a mandar al Parlamento para agilizar las concesiones. Hoy es día 5, y por lo tanto ha pasado un mes  un día desde la reunión. Se me ocurren dos posibilidades. La primera, que nuestros ilustres interlocutores el día de la reunión ya habían empezado a articular esta solución y no nos dijeron nada porque nos consideran poco y mal. La segunda, que el detonante fue la propia reunón y que Juan Carlos Martín Fragueiro se ha lucido reaccionando con una brevedad inimaginable. Como la vida me ha hecho escéptico, tiendo a abonarme a la primera hipótesis, pero es bonito pensar que la segunda pueda ser la correcta y que por fin alguien que no pertenece a la secta ponga orden y dignidad en esta materia que tanto lo necesita.

De lo que no cabe ninguna duda es de que esto de hoy se debe a la actividad de la Plataforma Nacional de Afectados en general y a mi Informe sobre aplicación abusiva de la ley de costas en particular. Los puse a caldo con el tema de las concesiones y no contestaron porque no tenían nada que decir. Solo corregir. Aunque sean tan soberbios como para simular que están obrando de oficio, alegrémosnos. Tantas veces he escrito que los derechos hay que ejercerlos porque de otra manera se pudren, y ésta es una más. Y funciona. Hemos movido la reseca maquinaria del paquidermo.

Aquí os pego la nota de prensa del gobierno. Enhorabuena (supongo) para todos los que han sufrido tanto al presentar una solicitud de concesión que se tragó la tierra.

Consejo de Ministros

 El Gobierno regula la transmisión de las concesiones otorgadas al amparo de la disposición transitoria primera de la Ley de Costas

§     La medida, que deberá ser sometida a la aprobación de las Cortes, ha sido incorporada en la disposición final cuarta del Proyecto de Ley de Navegación Marítima aprobado hoy por el Consejo de Ministros.

§     Se trata de regular la transmisión por actos inter vivos de los títulos de ocupación y aprovechamiento del dominio público otorgados al amparo de la disposición transitoria primera de la Ley de Costas.

 §     También se prevé, de acuerdo con el compromiso adquirido por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, agilizar el procedimiento para el otorgamiento de estas concesiones.

 5 de diciembre de 2008.  El Gobierno regulará la transmisión de las concesiones otorgadas al amparo de la disposición transitoria primera de la Ley de Costas de 1988. Se trata, en concreto, de regular la transmisión por actos “inter vivos” de los títulos de ocupación y aprovechamiento del dominio público otorgados al amparo de la disposición transitoria primera de esta Ley.

 Esta medida, que deberá ser sometida a la aprobación de las Cortes, ha sido incorporada en la disposición final cuarta del Proyecto de Ley de Navegación Marítima aprobado hoy por el Consejo de Ministros.

 La disposición transitoria primera de la Ley de Costas de 1988 que regula la transformación de los derechos de los propietarios de bienes declarados de dominio público marítimo-terrestre en derechos de uso y aprovechamiento del mismo, ya fue declarada constitucional por el Tribunal Constitucional en su sentencia 149/1991.

 Asimismo, el Gobierno también prevé agilizar el procedimiento para el otorgamiento de las concesiones otorgadas al amparo de la disposición primera de la Ley de Costas. Con ello, se cumple el compromiso adquirido por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino de  imprimir mayor rapidez a la tramitación del otorgamiento de estas concesiones.

 Estas medidas están encaminadas a facilitar la aplicación de la disposición transitoria primera de la Ley de Costas  y no alteran el espíritu de la misma, que fue aprobada en 1988 para la definición, restauración y protección del litoral español y la garantía de su uso público.

ANGULOS Y RAYITAS

diciembre 2, 2008

Extracto del libro “El abogado y el mar”

(c) José Ortega 2008

Más información sobre defensa de costas en www.costasmaritimas.com

Bajo la Cuesta es un barrio peculiar, situado en el municipio de Candelaria (Tenerife), al pie de un acantilado y sobre una berma litoral. Las viviendas se construyeron en los años setenta, después de que en 1969 un deslinde fijase la línea de la zona marítimo terrestre. Como en muchos otros casos, los propietarios, por si acaso, no se habían atrevido a hacer nada en los terrenos hasta que un deslinde fijó con certeza el límite entre lo privado y lo público.  Una vez la frontera quedó clara, se construyó en los terrenos que habían sido confirmados como privados, más allá del deslinde.

Visité por primera vez el barrio en septiembre de 2006, cuando la Administración acababa de aprobar en la zona un nuevo deslinde que no solo remetía la línea hacia el interior, acaparando prácticamente todo el barrio, sino que además la hacía escalar como cabra montés acantilado arriba.

Recuerdo haber leído ya en el coche que me había recogido en el aeropuerto el exiguo estudio geomorfológico, que hacía la sorprendente afirmación de que la línea de deslinde se había fijado coincidiendo con el alcance de los temporales, lo que quedaba determinado por “observación directa”. Me quedé maravillado ante un deslinde que parecía un mirlo blanco para impugnar, porque si toda la prueba practicada era la observación directa, y si cuarenta y cinco familias tenían que perder sus viviendas únicamente debido a la “observación directa” de un funcionario, el tema parecía chupado. Lo mismo que a nadie se le ocurriría acudir al juzgado a formular una acción reinvindicatoria del dominio basada en la observación directa, creía que los Tribunales harían trizas un deslinde basado en esa birria de prueba,  ya que al fin y al cabo el deslinde y la acción reivindicatoria del dominio tenían el mismo efecto: la pérdida de la propiedad.

Las cosas empezaron a no cuadrarme cuando  poco tiempo después, con motivo de un proyecto de obras que había hecho el Cabildo, la Demarcación de Costas informó desfavorablemente, vertiendo improperios contra los vecinos al decir  que no se podían hacer obras públicas que beneficiaran a personas que habían construido ilegalmente sobre lo que es de todos.

Al indagar me enteré de la extraña realidad de que la Demarcación de Costas, al aprobar el deslinde nuevo, creía estar ratificando el antiguo, es decir, que creía que el deslinde de 1969 ya venía escalando el acantilado, y que por lo tanto las viviendas no se habían construido sobre terrenos privados, sino públicos. Esto originaba problemas muy serios, en especial si tenemos en cuenta la severidad de los servidores de la Demarcación de Costas de Tenerife. Básicamente la cuestión es que yo creía que los vecinos podían estar tranquilos incluso a pesar de la aprobación del deslinde, puesto que en el peor de los casos, al tratarse de terrenos comprendidos entre la primitiva y la nueva delimitación de un deslinde, sus propietarios tenían un derecho claro a la concesión administrativa de treinta años prorrogables por otros treinta. Pero como la Administración creía que los terrenos siempre habían sido públicos, y se había construido alevosamente dentro de ellos, su visión era muy distinta, y lo que había que tramitar no era concesiones administrativas, sino recuperaciones posesorias para derribar las viviendas.

¿Cómo se podía haber llegado a este extremo? ¿Cómo es posible que no se pueda saber con exactitud por dónde iba la línea antigua? Para empezar, aquella línea se había señalado con mojones de piedra. Los vecinos los tenían muy vistos, a unos metros delante de sus casas, pero desaparecieron. Por encima del acantilado discurre la autopista que circunvala la isla, y con motivo de su ampliación se hicieron obras de las que se desprendieron unos escombros que no solo obligaron a desalojar las viviendas por motivos de seguridad, sino que cubrieron completamente los mojones. Cuando las palas se llevaron los escombros, arrastraron también los mojones, y así se perdió toda huella física del trazado del deslinde.

Eso nos dejaba solamente con el plano.  Pero lamentablemente, y de forma algo contradictoria, el plano decía poco. Los deslindes de aquellos años  no podían contener las coordenadas geográficas de cada hito, por no existir ni GPS ni las demás excelencias electrónicas de hoy, por lo que la ubicación de cada uno de estos hitos se determinaba por referencia al anterior según dos variables: ángulo y distancia. Esto significa que el error en la determinación de un hito arrastra a los demás. Para evitar estos errores, se establecían determinados puntos fijos e indubitados sobre el terreno, que a menudo eran esquinas de edificaciones existentes. Pero con el tiempo estas edificaciones habían desaparecido, y con ellas los puntos fijos.

Esto es lo que sucedía en Bajo la Cuesta, donde los dos puntos fijos más cercanos (puntos “I” y “J”) habían sido arrasados para construir encima una central térmica. Cuando el topógrafo de la Demarcación de Costas estaba dibujando el replanteo de la línea antigua y se encontró con que no podía apoyarse en estos puntos, trató de puentearlos y cometió un error totalmente detectable en el cálculo de un ángulo. El error se fue arrastrando y magnificando en dirección a las viviendas, de forma tan horrible que al llegar a ellas la línea ya escalaba la montaña en cotas que en algunos casos alcanzaban los 40 metros.

 Teniendo en cuenta que además estos puntos se encuentran a unos 30 metros tierra adentro desde la línea de agua, y considerando que el deslinde de 1.969 señalaba solo la zona marítimo terrestre, es decir, el alcance de los temporales, esas cotas tan elevadas necesariamente tendrían que haber indicado la presencia de un tsunami que no solamente no podría haber pasado desapercibido en el resto de la isla, sino que tendría que haberla anegado,  causando una gran catástrofe natural de la que sin embargo no ha habido noticia.  Es más: la línea de 1969 responde a una definición de zona marítimo terrestre que consiste en el espacio abarcado por los temporales ordinarios, lo que significa que el tsunami no fue ocasional, sino que era cotidiano, es decir, que Candelaria se había anegado y muchos de sus habitantes habían perecido no una sino varias veces.

 Esperen, que aún hay más: La ratificación en 2.006 de  la línea de 1.969 significa que después de la ley de costas de 1.988 las olas alcanzaron la cota señalada por esa línea, es decir, que los tsunamis se prolongaron hasta épocas recientes.

 ¿Quieren más? La vecina central térmica está protegida por una escollera de unos cinco metros de altura. La línea de deslinde se colocó por la coronación de esa escollera, lo que significa algo realmente grandioso: No solamente hubo tsunamis invisibles e imperceptibles, sino que de forma milagrosa tuvieron un efecto selectivo: en el barrio pobre de Bajo la Cuesta, habitado por trabajadores de la clase media que sudan tinta para llegar a fin de mes, Neptuno lanzó un huracán con olas que alcanzaron cuarenta metros de altura a treinta metros tierra adentro. Pero solo cien metros más allá, en la central nuclear de UNELCO, propiedad de una de las empresas más poderosas, ricas e influyentes del país, la ola solo alcanzaba cinco metros al borde del mar. Ante el capitalismo industrial hasta el dios de los mares puede volverse tísico, y sus pulmones, incapaces de algo que no sea un tímido eructo involuntario. 

  

  TRURL Y CAPLAUCIO

 Todos podemos sufrir un error, especialmente cuando las condiciones técnicas no son favorables, como sucedía aquí, al estar ausentes los puntos fijos imprescindibles para el replanteo. No es cosa de criticar estos errores, pero me admiro de la actitud hierática, imperturbable, majestuosa, pero sobre todo robótica, de la Demarcación de Costas de Tenerife, incapaz de reaccionar  incluso viendo que la línea dibujada por su topógrafo da resultados imposibles.  Es esto lo que me causa un mar de sensaciones encontradas, que van desde la sorpresa hasta el escándalo, sin olvidar la decepción, y es esto lo que justifica mi forma de apreciar la lógica de los ingenieros de costas como una lógica de escuadra y cartabón. Ellos han hecho sus rayitas y sus ángulos, y como son técnicos, las han hecho bien. Si los resultados son absurdos esto es algo que no pertenece a su mundo. Las cosas del mundo real, de la racionalidad, de la prudencia, de la ponderación, de la inteligencia, de las personas, todo esto creo que debe parecerles más pesado que el Ulises de Joyce. 

Todos hemos padecido cáncer muchas veces. Es más o menos rutinario que algunas células se vuelvan idiotas de repente y se transformen en malignas. Lo que sucede es que el sistema inmunológico las suprime sin que nos enteremos. De la misma manera, en el seno de la maquinaria social también se cometen errores que no por ello deben provocar ni catástrofes ni consecuencias irreparables, precisamente porque la sensatez, la cordura, los controles, la buena voluntad y toda una serie de filtros propios de la civilización, impiden el crecimiento desmesurado de esos errores.

El error cometido por la Demarcación de Costas de Tenerife es minúsculo, pero su maquinaria administrativa no es un cuerpo sano capaz de detectarlo y eliminarlo. El cáncer por regla general se instala en serio solo en los cuerpos que ya están enfermos y debilitados, y cuyo sistema inmunológico es incapaz de defenderse. La maquinaria administrativa de la Dirección General de Costas no es a mi juicio un cuerpo sano, sino enfermo, debilitado y corrompido por la arrogancia. Sus representantes con capaces de derribar todo un barrio, dejar a las familias en la calle y proclamar que hubo una ola de cuarenta metros,  solo para no reconocer que se habían equivocado.

El inefable Stanislaw Lem cuenta las hazañas de dos ingenieros llamados Trurl y Caplaucio, que habían construido una especie de computadora definitiva, omnisciente e infalible, además de voluminosa. Terminado el montaje y la puesta a punto, Caplaucio se dirigió a la computadora y le preguntó cuál era el resultado de sumar uno más uno. La computadora respondió con un claro tres. Volvió a preguntar, y la computadora no cambió la respuesta. Insistió, pero la máquina erre que erre. Se enfadó con ella, la golpeó, y como era además una computadora con patas, salió corriendo y escapó del laboratorio. En su estampida se dio un golpe, resbaló por una ladera y le cayeron encima unos pedruscos que la aboyaron y la averiaron de gravedad. Caplaucio se acercó a la computadora agonizante y le susurró.

  -¿Cuánto es uno más uno? 

  -Tres -respondió la computadora.

   Y sus circuitos se apagaron definitivamente con un soplido. Así es la Demarcación de Costas de Tenerife, empeñándose hasta el límite en el error, aunque en este caso el que resulte destruido y muerto sea el prójimo.