El documento que pego aquí es una copia del que remití recientemente a la prensa. Es relativo al hallazgo y presentación de un motor que funciona sin ningún tipo de combustible y que puede eliminar los problemas de contaminación del aire y poner patas arriba la economía mundial.

 

Conocí a Simón por casualidad, me di cuenta de sus problemas para poner en marcha su invento y decidí ayudarlo montando este acto con el sector de la pesca y algunos transportistas. La reacción de algunos representantes de la Administración, como podréis ver, fue sublime. Ellos se creían que habían venido a hacer discursos y quedar bien, y se encontraron con algo ligeramente distinto que los incomodó un montón. No solo eso. Tenía pactada una exclusiva con un importantísimo diario económico que me dijo que lo sacaría en primera página. Nada de nada. No lo publicó. Tampoco ningún otro periódico ni medio de comunicación de los que recibieron la nota de prensa, que yo sepa, hizo nada por divulgarla. Greenpeace no acudió al acto a pesar invitada. A decir verdad, estos príncipes del ecologismo ni siquiera contestaron mi email.

 

Y esto es lo que hay. Admito y valoro los comentarios que podáis dejar. El Internet es lo único que tenemos como instrumento para cambiar las cosas. Si alguien tiene una propuesta, estupendo. Quisiera poner en marcha una campaña se apoyos masivos desde el Internet, pero esto es algo que tengo o tenemos que pensar con calma.

 

Gracias a todos los que piensan que no hay ningún motivo para seguir siendo esclavos.

 

 

RELATO DE LOS HECHOS

 

 

El pasado sábado, 28 de junio, el profesor Simon Hebert Faull presentó en Denia dos de sus inventos para ahorrar combustible y reducir la contaminación: el reactor Faull y la llamada “máquina térmica por absorción de calor”, un nuevo motor que no necesita combustible porque utiliza como fuente de energía el calor del ambiente y lo transforma en movimiento. Ambos inventos están debidamente patentados, lo que implica que han sido sometidos a comprobación científica.

 

La tarde del día 27, y como acto previo, tuvo lugar una demostración ante la prensa con un vehículo  al que se conectó el reactor Faull. Se aplicó al tubo de escape un espectrógrafo de gases cuya lectura evidenció una reducción muy significativa de las emisiones de monóxido y dióxido de carbono. A continuación se hizo una prueba de consumo, con el resultado de un ahorro de un 30% aproximadamente, además de un fuerte aumento de la potencia.

 

Durante la mañana del día 28 se celebró en el centro social de Denia la jornada ECOPEIX, organizada por las organizaciones pesqueras Organización de Productores de la Marina Alta y CEPESCA. El acto contaba como ponentes con representantes de diversos institutos tecnológicos impulsadas por la Administración, como la recién constituida Plataforma Tecnológica Española de la Pesca y la Acuicultura o el proyecto Peixe Verd.

 

Asistieron como autoridades: Dª Pilar Amigó Salví, Subsecretaria de la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Comunidad Valenciana, D. Manuel Montes Ponce de León, Subdirector General de Proyectos de Investigación Técnica Sectorial del Ministerio de Ciencia e Investigación y D. José Luis González Serrano, Subdirector General de gestión de fondos Estructurales y Acuicultura, del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, que hizo un gran esfuerzo por estar presente, ya que venía directamente de una reunión de la UE en Eslovenia.

 

Los ponentes expusieron diversas iniciativas de diagnosis y fórmulas de financiación de futuros proyectos de innovación tecnológica. Un representante de REPSOL comunicó los experimentos con gas en motores fuera borda en barcos pesqueros de pequeño tonelaje, con ahorro de hasta el 30% del costo en combustible. Tanto los ponentes  como el Subdirector General Sr. González Serrano coincidieron en una postura prudente y cautelosa, afirmando que en materia tecnológica no existen ni las soluciones a corto plazo ni tampoco los milagros y que para conseguir resultados  es necesario tener paciencia e investigar mucho.

 

La intervención de Simón H. Faull, que entre otras cosas colaboró con Von Braun en los precedentes de la NASA y diseñó el sistema de despegue vertical de aviones militares (Harrier), generó una considerable polémica que comenzó ya desde que el presentador y moderador del acto, el abogado José Ortega, al presentar al profesor Faull, rompió el tono general, marcado por términos como I+D+i, sinergias, optimización, minimizar etc., citando al filósofo alemán Max Frisch cuando afirma que no importa que la utopía sea inalcanzable, porque en cierto sentido el hecho de perseguirla nos ennoblece. Añadió que a veces quien persigue con empeño la utopía le cambia el nombre, porque la transforma en posible, y que esto significa que los milagros y las soluciones a corto plazo, al contrario de lo que acababan de decir quienes le habían precedido en el uso de la palabra, sí existen. Concluyó advirtiendo que sí él no creyera en todo eso, no estaría sentado a la mesa ni el profesor Faull tampoco (supuesto que fue el propio Sr. Ortega el que provocó la celebración del acto como medio para dar a conocer los hallazgos de Simon Faull). Esta presentación causó una ruptura y un total cambio de ritmo con respecto al discurso seguido hasta el momento.

 

A continuación el propio inventor desgranó la explicación de sus dos ingenios, diciendo que la máquina de absorción de calor  aprovecha como fuente de energía el calor que ya existe en el ambiente. Durante el debate subsiguiente añadió que ya había llegado a fabricar durante su época de jefe de mantenimiento de la fuerza aérea de Venezuela tres motores de este tipo. Uno fue destinado a resolver una avería de suministro eléctrico en instalaciones militares y funcionó durante año y medio, hasta que dejó de ser necesario. El otro quedó instalado en un vehículo remolcador de aviones y funcionó ininterrumpidamente durante más de veinte años, hasta que se le dio de baja en el servicio. El tercero se instaló en un avión Camberra. Después de un vuelo de pruebas junto al Ministro de Defensa del momento, en el que la aeronave funcionó exclusivamente con el motor del profesor Faull, el Ministro reconoció que el invento funcionaba a la perfección y le ordenó destruirlo de inmediato por oponerse a los intereses económicos de un país como Venezuela, que vive de los ingresos que le procura el petróleo.

 

La pretensión de que Simon H. Faull era capaz de mover aviones, coches y barcos con un motor que prescinde totalmente del combustible despertó las suspicacias tanto del Subdirector General Sr. González Serrano como de algunos de los demás ponentes, como D. Rafael Luque (de la Plataforma Tecnológica) y D. Manuel Lliria (Vicepresidente de Cepesca), ambos ingenieros que expresaron públicamente sus dudas. Por su parte, el Sr. Serrano declaró que el Sr. Faull podría ser tanto un visionario como un genio, y recordó que durante su vida como responsable público ya había tenido ocasión de vérselas con unos cuantos visionarios.

 

La intervención más incisiva por parte del público vino de un ingeniero que reprochó a los ponentes y al representante del Gobierno su escepticismo. Dijo que la primera parte de las ponencias había estado destinada a repetir machaconamente que hay que buscar nuevas iniciativas y proyectos tecnológicos y que la Administración y los nuevos institutos creados al efecto garantizaban su financiación, y la segunda parte había estado constituida por una intervención que proponía precisamente unas soluciones tecnológicas de vanguardia que necesitaban financiación, por lo que no entendía que en lugar de proponer el inmediato estudio y subvención del proyecto se mostraran tales resistencias. Llegó a dirigirse de modo explícito a un representante de REPSOL también presente en la mesa, para preguntarle si no es cierto que su empresa era una de las que más habían facturado en España el año anterior, a lo que el aludido respondió afirmativamente, y concluyó presumiendo en voz alta que este invento no le haría ninguna gracia a sus jefes. Consideró que el ahorro del 100% de combustible propuesto por el Sr. Faull era incomparablemente mejor solución que el 30% de ahorro propuesto por el representante de REPSOL con el uso del gas. Esta intervención abrió la puerta a un intensísimo debate.

 

El público presente en la Sala, formado en su mayor parte por pescadores profesionales, mostró una respuesta muy sentimental a su actual situación económica y cargó duramente contra la Administración, en especial la Administración central. En la primera intervención del debate, un patrón de arrastre no pudo concluir su alocución y se echó a llorar. Una mujer pescadora reprochó a la Administración no hacer lo suficiente. Cuando el Sr. Serrano le respondió que estaban trabajando en busca de soluciones, la pescadora le contestó duramente diciendo que los miembros de la Administración trabajaban y cobraban, pero los pescadores solo trabajaban. El Sr. Serrano tardó visiblemente en reaccionar.  

 

 En otra intervención un pescador dio a conocer el caso de unos marineros que en cuatro meses solo habían cobrado cuatrocientos euros. El presidente de la cofradía de pescadores de Adra pidió que la Administración acogiera, financiara y desarrollara el invento del profesor Faull como medio para evitar que el mismo cayera en manos de la empresa privada y posteriormente los pescadores y demás usuarios tuvieran que pagar el motor a precio de oro.

 

En cuanto al reactor Faull, que se acopla a motores ya existentes, es notable que el mismo está en fabricación y que se calcula que su precio de venta al público en una fase de plena producción podría ser tan modesto como 30 euros. Cuando uno de los presentes preguntó si los vehículos que lo llevaran instalado podrían pasar la ITV, el Sr. Ortega respondió que cuando se intentó comercializar este ingenio hace unos años, la Autoridad competente dio instrucciones para que no pudiera pasar la ITV ningún vehículo que montara el reactor.

 

El debate constituyo una escenificación de la aceptación y adhesión a las propuestas del profesor Faull por parte de los pescadores y el público en general, que también contaba con representantes del transporte, frente a las reticencias del resto de los ponentes y del representante del Gobierno.

 

A la finalización, el Sr. Ortega recordó que el acto se estaba celebrando con dinero público, que era la Administración la que lo había financiado y había hecho posible la comunicación pública del Sr. Faull y pidió que no se la cargara con las culpas de todo, pues también desde el sector pesquero se deben pedir las cosas siguiendo el protocolo normal de actuaciones, es decir, con proyectos escritos bien elaborados, documentados y estructurados.  

 

Frente a la frialdad de la Administración central, la representante de la Administración autonómica mostró un interés cauteloso, y admitió proponer a la Consellera el estudio de las posibilidades de desarrollo del motor tan pronto como se presente un proyecto debidamente fundamentado, cosa que se dispone a hacer el profesor Faull y su equipo.

El Sr. Ponce de León, representante del Ministerio de Ciencia e Innovación, no pudo ni escuchar al profesor Faull ni participar en el debate, puesto que se ausentó después del café.

 

La organización Greenpeace fue invitada al acto, pero no concurrió.

 

Entretanto, el reactor Faull está en vías de implantarse como obligatorio en los vehículos matriculados en los Estados norteamericanos de California y Florida. En cuanto a la máquina de absorción de calor, algunos de los países más poderosos del mundo se han interesado por la patente.

 

La productora Paradigma está elaborando un documental sobre la vida del Simon H. Faull y su peripecia intentando el desarrollo de sus inventos. Por otro lado, en la sala estaban presentes el director de cine D. Vicente Tamarit  y el productor Carles Miralles, quienes expresaron su intención de poner en marcha un largometraje de denuncia que estará ambientado en las experiencias del profesor Faull y su lucha contra los poderes fácticos.

 

Este investigador de 73 años, nacido en Venezuela y que está tramitando la nacionalidad española, tiene por principal objetivo que sus inventos sirvan a la Humanidad, pero muestra una preferencia muy especial por trabajar en la fabricación de prototipos en España, un país que pronto será el suyo y cuyo Gobierno por el momento aún tiene que mostrar el interés que merecen sus proyectos.

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EUROPA DIJO SI

julio 22, 2008

La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo acaba de admitir a trámite nuestra queja contra el gobierno de España por aplicación abusiva de la ley de costas. A partir de ahora la comisión se va a poner a investigar, y los responsables de los abusos denunciados en mi Informe sobre aplicación abusiva de la ley de costas van a tener que dar muchas explicaciones. No me gustaría estar en el pellejo, por ejemplo, de la autoridad que denegaba sistemáticamente a los ciudadanos las concesiones sobre sus antiguas viviendas objetando que ese uso está prohibido por la ley, pero mantenía en Vegadeo la concesión para un uso prohibido, como es una feria de muestras, o simplemente daban en concesión terrenos demaniales para otro uso prohibido, como el foro de las culturas de Barcelona.  Me gustaría estar presente cuando fuesen a declarar los responsables del derribo de la carpintería de Valeriano Rodríguez, en la Gomera, un jubilado pobre al que ni siquiera se le dio la oportunidad de solicitar la reglamentaria concesión administrativa, porque le derribaron incluso sin haber deslinde alguno aprobado en la zona. También me gustaría saber cómo los hasta ahora todopoderosos señores van a poder explicar que en el Saler hayan incorporado al dominio público el hotel Sidi Saler y la urbanización Casbah (construidos en los años sesenta fuera del dominio público por decisión del gobierno), porque dicen que están sobre la arena, pero no hayan hecho lo mismo con el Planetario de Castellón, construido sobre la arena después de la ley de costas, y por lo tanto perfectamente ilegal.  También sería estupendo escuchar las explicaciones que tienen que dar los responsables de que cada solicitud de concesión presentada por los antiguos propietarios se haya guardado en un cajón.

Estoy seguro de que, conmigo, a todos esos terceros de buena fe que compraron viviendas fuera del dominio público en los Arenales del Sol, Playa Lisa y Gran Playa, les encantaría asistir a estas declaraciones. Es su momento. Y el de esos ciudadanos del Golfo, en Lanzarote, tan asustados que ni siquiera se atrevieron a formular la reclamación judicial de las concesiones por miedo a que se las rescatasen; de esos pobres de miseria de la Bombilla, en la Palma, a quienes el Gobierno, después de aprobar un deslinde retroactivo llevando la ley de costas al paleolítico, está a punto de derribar sus chabolas para construir una playa artificial y unos cuantos hoteles para los turistas; de los sorprendidos vecinos del Remo, en la misma isla, a quienes el Gobierno ha robado seis metros de su propiedad, inventándose que es ilegal, para no tener que expropiarlos y pagarlos; de esas almas torturadas del barrio de Bajo la Cuesta, en Candelaria,  cuyas viviendas ya tienen orden de derribo simplemente porque un topógrafo de costas se equivocó en el cálculo de un ángulo, y en Costas no saben lo que es rectificar; del fotógrafo Thomas Müller, transformado en pozo de lamentaciones después de que la misma Demarcación de Costas que le dijo que tenía derecho a la concesión especial le diga ahora que no lo tiene, y lo amenace con sanciones y derribos de su Castillo del Mar; de la estupenda gente del Puertito de los Molinos, en Fuerteventura, un pueblo marinero histórico que Costas pretende borrar del mapa sin dejar un solo ladrillo; de José Elvira, el Besugo, el pescador jubilado y más pobre que las ratas que perdió la visión en un ojo por la ansiedad que le produjo enterarse que Costas le iba a tirar su casa de pobre de Puerto Lajas (Fuerteventura) a fin de favorecer la instalación de hoteles y apartamentos de ricos; de los más que pacientes vecinos de Nules, que han estado viendo cómo el mar se comía primero su playa, después la tierra firme y más tarde sus viviendas, a consecuencia del efecto sombra del puerto de Burriana, sin que Costas haga nada por impedirlo; de los vecinos del Brosquil, a punto de perder sus casas porque los espigones del Júcar han causado una erosión feroz que a los señores de Costas les deja indiferentes; de los vecinos de la playa de Otur, en Asturias, que van a quedarse sin casa porque Costas se empeña en declarar dominio público una supuesta duna sepultada bajo un bosque; de los vecinos de la playa de Seselle, que han perdido su propiedad porque Costas esparció arena en la parcela de al lado; de Juan Bruno Espinosa y sus hermanos, cuyo restaurante tradicional fue reducido a escombros incluso a pesar de que sus bienes estaban inscritos en el Registro de la Propiedad desde el siglo XIX. Es el momento de todos estos y de muchos otros, anónimos, dispersos por las playas, a quienes no conozco, pero que también serán beneficiarios de la justicia que por fin se va a hacer.

El pasado otoño Alfredo Masó, presidente de la asociación de vecinos de Arenales del Sol, me expresó sus temores de que el Ministerio de Medio Ambiente pretendiera celebrar el veinte aniversario de la ley de costas con alguna acción ejemplar, singularmente con algún derribo emblemático. Fue en esa reunión donde nació el germen de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas. Yo no estaba muy convencido porque temía una insuperable avalancha de trabajo, y así ha sido. Pero sin duda que ha merecido la pena. En este momento en el que escribo falta justo una semana para que la ley de costas cumpla veinte años, y lo que Alfredo temía que se convirtiese en una celebración de Costas se ha resuelto con una sonora y desde luego simbólica victoria de la sociedad contra el Estado y de los ciudadanos contra los funcionarios y autoridades que durante estos veinte años se han dedicado a transformar un país tan digno como España en nido de arbitrariedades y abusos, y en muchos casos a emplear la ley de costas como pretexto para echar a los pobres a fin de dejar sitio a los ricos.

Primero fue el despido de la Ministra y su humillante retiro como embajadora de España en la OCDE, después el ansiado cese del antiguo Director General de Costas y la inesperada vacancia de ese puesto de dos meses y medio (y los demás ceses en ciernes, alguno de ellos sonado y deseado), y ahora la gran puerta que Europa nos abre para ayudarnos a restaurar la justicia en un país cuyos resortes de autodepuración se habían oxidado hacía tiempo, donde hemos sido objeto de una censura de prensa feroz y donde el Gobierno, empeñado en ignorarnos, ha intentado, pero no conseguido, reducirnos al papel de hombre invisible.

A estas alturas ya sabe todo el mundo que ésta no ha sido ni es la lucha de los privilegiados por defender sus privilegios, ni el lobby de los señoritos, molestos por no poder gozar de playas privadas. Ni siquiera es solo la lucha de los ciudadanos contra  los ultrajes recibidos. La conversión de cada una de estas defensas en una lucha colectiva la ha transformado en una defensa de la dignidad. No solo de la dignidad de los afectados y sus familias, sino de la sociedad en su conjunto, lo que es lo mismo que decir de este país maltratado y envilecido por sus propios gobernantes.

No se puede vivir sin justicia. Y me alegro de formar parte de una sociedad que ha sido capaz de contestar, quitarse de encima las cadenas y demostrar que sigue estando viva.

Quiero agradecer el esfuerzo de cada uno, especialmente en los momentos difíciles. Empezando por Jane Bednar, que tradujo fielmente a inglés las dos versiones del informe y siguiendo con Vicente Casanova, su esposa y su hijo Guillermo, de la Casbah, que fueron un apoyo inestimable a la hora de imprimirlo, encuadernarlo y remitir las copias a sus destinatarios; con José Andrés Ruiz del Molino, Eva Guerola y Almudena, por sus iniciativas e ideas; con Antonio Oliva, Efraín Jiménez, Miguel Cerdeña e Hildebrando Trancho, que tan eficazmente organizaron las ruedas de prensa respectivamente en Tenerife, la Palma, Fuerteventura y Lanzarote; con Christina Knütson, sin cuya ayuda no habría sido posible la crucial rueda de prensa para medios internacionales del día 26 de marzo; con Teresa Alonso, que sufrió conmigo antes de entrar en directo al Espejo Público;  con Mari Nieves, de Playa Lisa-Gran Playa, que tan enérgicamente defendió a la Plataforma en los momentos difíciles, con Alfredo Masó, Juan de Dios, Paco Sirvent y Paco Delicado por impulsar la plataforma y seguir constituyendo su principal columna vertebral; con Jan Styuvesant, de Vera, que tan eficazmente ha gestionado las relaciones con los diputados holandeses; con el enorme Cliff, de la Casbah, por su trabajo impagabble traduciendo la web de la Plataforma y también la mía; con Enrique López Veloso, por hacernos de guía en el proceloso universo del Parlamento Europeo; con Manfred Stier, por su trabajo callado; con Roger Zimmermann, por acompañarme en la singular rueda de prensa de Bruselas, con Vicente Montagud (Nules), Brígida, José Pedro (Otur), Pepe Heredia (Villaviciosa), Karin Koberling (Fuerteventura), y Pilar (Liencres), por su paciencia y su apoyo incondicional; con Pedro Delgado (Moaña), que creyó en nosotros; con Tom, Charles y Carlta, que se dejaron seducir por la causa y tanto nos han ayudado desde Madrid; con José Ignacio Raposo, del hotel Sidi Saler, Juan Miguel Terradez, Luis Carpio, Luis Roca, Roberto, Pilar Parreño, Rosa Alabau y José Moya, de la Casbah, por lo que ellos saben. Y sobre todo es necesario un agradecimiento y un aplauso a Carmen del Amo, Presidenta de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas. Sin ella no estaríamos donde estamos. 

Lo vamos a conseguir.