RODANDO SOBRE LA ARENA (LAS VERGÜENZAS DE LA ADMINISTRACIÓN DE COSTAS)

febrero 23, 2008

 Era diciembre, media mañana. Iba caminando con un amigo por la playa de Seselle bajo ese impreciso sol gallego, cuando vi que se aproximaba a nosotros un vehículo todo terreno. Avanzaba ostentosamente por el centro de la playa, no lejos de la orilla. Me pregunté quién sería el desalmado, y lamenté que no estuviera a mano el vigilante de costas,  porque la ley  prohíbe a los vehículos circular por las playas. Un señor que hace eso, meter el coche por la arena, se está burlando no solo de la ley, sino de todos los demás ciudadanos que la respetamos, y con esto hacemos posible la convivencia. Pero cuando el vehículo llegó a nuestra altura pude ver el emblema oficial que lucía en los flancos y supe que el conductor que infringía la ley y el vigilante de costas que debía impedirlo  eran, sorprendentemente, la misma persona.  Sin duda la Administración debe dar ejemplo de conducta intachable como primera medida para que las leyes sean creíbles y los ciudadanos decidamos que es bueno cumplirlas. Si el vigilante de la Jefatura de Costas pone a pasear el cochazo por la playa como un marqués muerto de aburrimiento, los ciudadanos que lo vean creerán que eso se puede hacer. Pero si lo hacen ellos, ese mismo señor vendrá y los denunciará. Y les costará una pasta.La anécdota no es más que un símbolo de la arbitrariedad con la que se conduce la Dirección General de Costas, tanto en lo pequeño como en lo grande. Después de veinte años, la ley de costas, en lugar de cumplir su papel de instrumento para la defensa del dominio público, se ha transformado en una herramienta de abuso e inseguridad, y desde luego en la causa principal de sufrimiento injusto para muchas familias. En aquel mismo paraje, la Jefatura de Costas había regenerado la playa, esparciendo arena sobre el espacio sin vallar de una finca privada. Los propietarios, muy cívicamente, habían dejado seis metros de franja libre de cercado para respetar una cosa llamada servidumbre de tránsito. La arena artificial llegó también a la parcela vecina, boscosa y salvaje. Por descontado que a nadie se avisó y a nadie se pidió permiso.Acto seguido, con un método bien estructurado y depurado, Costas declaró que los terrenos eran dominio público. No solo la franja privada donde se había echado la arena, sino mucho más, como la mitad de la finca, ya que el espacio vecino también había recibido vertidos, y, según dicen “para determinar la naturaleza demanial o no de un terreno hay que estar a su composición mayoritaria”. Por lo demás, la ley dice que las dunas son dominio público, incluso aunque su origen sea artificial.  Y con esto, todos los lectores de este artículo deben quedar avisados: Si en algún momento ven que una máquina derrama arena en los alrededores de su propiedad, tiemblen. Aunque estén encima del granito, la composición mayoritaria de los terrenos podría pasar a ser arenosa, y ustedes se quedarán sin su vivienda (no sin su hipoteca). Y si la arena les queda en el subsuelo, es igual. Por todas partes los ingenieros de Costas están haciendo agujeros, incluso de tres metros, en busca de esa arena, a fin de confiscar los terrenos privados.Por suerte, es la propia sociedad la que le va a poner un fin a esto. La recién nacida Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas, integrada por miles de ciudadanos con la paciencia colmada, se ha convertido en algo así como el basta ya de las playas. Es una pena que hayamos necesitado acudir a Bruselas para denunciar al Gobierno de España porque aquí nadie, o casi nadie, ha querido escucharnos, y porque nuestro país parece haber perdido la capacidad de corregir desde dentro sus propios errores y desfases. Nunca como ahora me pareció tan valioso ser ciudadano de la Unión Europea.

José Ortega

Abogado

joseortega@costasmaritimas.com    

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3 comentarios to “RODANDO SOBRE LA ARENA (LAS VERGÜENZAS DE LA ADMINISTRACIÓN DE COSTAS)”

  1. juan de los arenales del sol said

    En efecto, somos los ¡ Basta ya ¡, los ¡ Nunca mais ¡, etc., pero sin salir a la calle. Menos literatura y más acción, hemos de manifestarnos todos los afectados como dicen algunos de los compañeros que he visto en esta página. Animo, a la calle y vamos a dar la lata, que no oígan, hay que tensionar y dramatizar.

  2. Juan Carlos Denia said

    Hoy ha salido por televisión la desgracia que ha sucedido en San Sebastián y en parte de la costa Cantabrica, las olas de 5 metros han entrado bien a dentro de las ciudades, empotrando coches dentro de escaparates y otros estropicios. Como era aquello de la Ley de Costas: “será dominio publico hasta donde llegaran las olas en los mayores temporales conocidos”. Como es logico ahi no se van a atrever, pero por la misma regla de tres en nuestras zonas tampoco deberian expoliarnos nuestras propiedades. Anticonstitucional total, porque segun la constitucion todos son iguales ante la ley.

  3. Juan Carlos Denia said

    Gracias a Dios de que al fin los ciudadanos nos hemos rebelado en contra de la ley de costas, por desgracia se ha tenido que aplicar masivamente para que esto se produjera. Es aquello de “al que no le pica no se rasca”.
    Ya por el año 2.001 publicaba yo en El Pais y en Canfali Marina Alta, el siguiente artículo despues de un gran temporal maritimo:

    AVISO PARA NAVEGANTES

    Ha pasado el temporal, el peor que se recuerda en los últimos veinte años, las consecuencias de la catástrofe ahí quedan, nuestras mas sinceras condolencias a las víctimas personales, que no tienen remedio, y a las víctimas materiales. Dicho esto también hay que decir que quedan las posibles consecuencias legales de esta situación que afectan a las propiedades directa o indirectamente afectadas.
    Los titulares de dichas propiedades tienen motivos mas que justificados para ponerse a temblar porque por experiencia nos consta que la dirección de costas no va ha tener relaños en aprovecharse de esta desgracia para arrimar el ascua a su sardina, y no nos extrañaría que hubiera puesto sus cámaras a funcionar para obtener testimonio documental de la invasión del agua del mar hasta casi en camino de Gandia en algunas zonas de las marinas y en otras zonas.
    El refranero español es muy sabio cuando dice: “ cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar “, o en palabras literales de la ley de costas, que permiten a dicha dirección la confiscación de cualquier propiedad incluida en la definición que se hace en sus artículos tres y cuatro:
    * “… y el limite hasta donde alcanzan las olas en los máximos temporales conocidos…”
    * “… zonas de deposito de materiales sueltos, tales como arenas, gravas y guijarros, incluyendo escarpes, bermas y dunas, tengan o no vegetación, formadas por la acción del mar o del viento marino u otras causas naturales o artificiales”
    * “ Las accesiones a la ribera del mar por deposito de materiales o por retirada del mar, cualquiera que sean las causas.”
    * “ Los terrenos ganados al mar como consecuencia directa o indirecta de obras, y los desecados en su ribera.”.

    Cualquier propietario cuya casa o terreno, entre dentro de estas definiciones que hace la ley tiene motivos para preocuparse, como ejemplo, a los vecinos de la playa del cagarritar ya nos la han aplicado, confiscando por las bravas, sin indemnización ninguna nuestras casas, incluso teniendo nuestras escrituras inscritas en el registro de la propiedad, en el catastro, etc, como cualquier hijo de vecino, de momento no se ha llevado a termino por nuestros recursos judiciales. Pero no se crean ustedes que estamos al ladito de la línea de costa, no, estamos a mas de 150 metros de dicha línea, y por supuesto muchísimo mas lejos que muchos de los que lean perplejos este articulo.
    No confíen en que el ayuntamiento velara por sus intereses comunes, porque por experiencia les podemos asegurar que no lo hará. Así que les aconsejamos que se pongan en guardia y actúen antes de que sea tarde, porque en el momento que se inicie el expediente de nuevo deslinde del dominio marítimo terrestre en su tramo de playa, ya será tarde, estarán perdidos.
    A menos que nos unamos todos los interesados, para luchar contra esta ley confiscatoria e injusta. Pónganse en contacto con nosotros en el correo electrónico: jcmb@wanadoo.es

    JUAN CARLOS MIÑANA – VECINOS PUNTA DEL RASET

    * Por desgracia han tenido que pasar siete años para que nos unamos.

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